No nos engañemos: todos hemos cometido alguna que otra locura estando borrachos un sábado por la noche. Pasarse con las copas no es para nada algo extraño (aunque sí suele ser poco recomendable). El problema viene cuando nos desmadramos demasiado y acabamos peor de lo que deberíamos. Un ejemplo (o mal ejemplo, según se mire) de esto sería el protagonista de la historia de hoy, el cual salió de fiesta, a beber unas copas y pasar un buen rato con los amigos, pero que, a la hora de volver a su casa, acabó tomando más de una mala decisión. Vais a flipar con lo que hizo.
El protagonista de la historia es Paul, un joven de 32 años que, por algún motivo, decidió tatuarse unas letras chinas tras correrse una borrachera en Taiwán.
Su mujer no podía creérselo al verlo entrar por la puerta a la mañana siguiente. Las dos letras chinas que llevaba tatuadas significaban ‘Tai Wan’. También llevaba la bandera de la independencia del país tatuada en la barbilla.
El británico, asentado en Taiwán, lleva ya más de una década en dicho país, a donde se mudó tras conocer a su mujer a mediados de la década de los 2000.
Al parecer, durante su estado de embriaguez, se dirigió a la sala de tatuajes más cercana y pidió el ya mencionado ‘montaje’ con el que acabó en su rostro.
Wei Cheng fue el encargado de realizar dicho tatuaje y, ahora, está siendo acusado de haberse aprovechado de un ‘cliente borracho’.
Cheng afirma que advirtió varias veces a Paul sobre el hecho de lo que estaba a punto de hacer, pero que Paul insistía en hacerse el tatuaje.
“¿Estás seguro de que quieres tatuarte esto en la cara?”, dice que le preguntó a Paul esa noche, quien le contestó: “Amo Taiwán. Tatúa eso en mi cara”.
Paul está muy arrepentido de lo que ha hecho y afirma que su mujer no podría estar más enfadada. “Soy un estúpido”, sentenciaba.
El protagonista de la historia es Paul, un joven de 32 años que, por algún motivo, decidió tatuarse unas letras chinas tras correrse una borrachera en Taiwán.
Su mujer no podía creérselo al verlo entrar por la puerta a la mañana siguiente. Las dos letras chinas que llevaba tatuadas significaban ‘Tai Wan’. También llevaba la bandera de la independencia del país tatuada en la barbilla.
El británico, asentado en Taiwán, lleva ya más de una década en dicho país, a donde se mudó tras conocer a su mujer a mediados de la década de los 2000.
Al parecer, durante su estado de embriaguez, se dirigió a la sala de tatuajes más cercana y pidió el ya mencionado ‘montaje’ con el que acabó en su rostro.
Wei Cheng fue el encargado de realizar dicho tatuaje y, ahora, está siendo acusado de haberse aprovechado de un ‘cliente borracho’.
Cheng afirma que advirtió varias veces a Paul sobre el hecho de lo que estaba a punto de hacer, pero que Paul insistía en hacerse el tatuaje.
“¿Estás seguro de que quieres tatuarte esto en la cara?”, dice que le preguntó a Paul esa noche, quien le contestó: “Amo Taiwán. Tatúa eso en mi cara”.
Paul está muy arrepentido de lo que ha hecho y afirma que su mujer no podría estar más enfadada. “Soy un estúpido”, sentenciaba.