Era 1942 cuando el SS-Obergruppenführer Reinhard Heydrich ejercía como “protector” de Bohemia y Moravia, la zona de Checoslovaquia que fue incorporada al Reich en 1939.
Tras asumir el control de estos territorios, Heydrich se encargó de luchar contra la resistencia anti-alemana y mantener la producción de armas y motores checos, considerados como fundamentales para los Nazis. Para cumplir con sus objetivos sometió al pueblo a una brutal represión. En sus primeros tres días de gobierno fueron ejecutadas 92 personas.
Al mismo tiempo, ordenó una clasificación racial de la población para escoger a quienes podían -y a quienes no- ser germanizados. Una de sus frases más famosas es: “Convertir a esta basura checa en alemanes debe dar paso a los métodos basados en el pensamiento racista”.
Todos estos atributos le valieron apodos como “La Bestia Rubia” o “El Carnicero de Praga ”.
Los checoslovacos, desde el exilio, idearan un plan para asesinar a Heydrich, el que finalmente se llevó a cabo el 27 de mayo de 1942. Dos agentes checos, entrenados por la Dirección de Operaciones Especiales (SOE) británica, atacaron el descapotable en el que el jerarca Nazi se trasladaba hacia su despacho. Era la Operación Antropíde.
Aunque sobrevivió al atentado, sufrió importantes lesiones, con daños internos. Tras ser internado en un hospital en Praga , cayó en coma, muriendo el 4 de junio de una infección generalizada la negarse a ser atendido por médicos que no fueran alemanes. Tenía 38 años.
Cuando Hitler se entero de su muerte enfureció de tal modo que su primera idea fue la de ejecutar inemediatamane a 10 mil checoslovacos como represalia. Pero de momento decidió esperar. con el fin de encontrar a los culpables de la muerte de Heydrich, Asi pues, Hitler ordenó una rápida investigación cuyos resultados relacionaron a los asesinos con los pueblos de Lídice y Ležáky.
El informe determinó que Lídice, a 22 km de Praga , era el lugar de escondite de los sospechosos, debido a que varios oficiales del Ejército checo en el exilio, en Inglaterra, procedían de la población. En tanto, Lezáky fue puesta en la mira porque la Gestapo descubrió un transmisor de radio de la resistencia en esta localidad y que podía tener relación con los agentes checos.
El 9 de junio Hitler ordenó inmediatas y brutales represalias contra Lídice y Ležáky.
Esa misma noche, cerca de 500 soldados de las SS rodearon Lídice, impidiendo que cualquier persona pudiera escapar. Al día siguiente, temprano, comenzaron a sacar a la población de sus casas, llevando a todos a golpes y empujones a la plaza. Los hombres mayores de 15 años fueron llevados a un granero. Tras reunirlos a todos comenzaron a ser fusilados en grupos de cinco y poco después, para acelerar el proceso, los aumentaron a 10. Para evitar que las balas rebotaran, pusieron colchones en los muros.
Las mujeres fueron llevadas al campo de concentración de Ravensbrück. Algunos niños fueron asesinados en las cámaras de gas y sólo unos pocos fueron enviados a Alemania para ser “germanizados”. Los cuerpos fueron enterrados en una fosa común por presos judíos.
Al mediodía del 10 de junio Lídice es totalmente saqueado y destruido por el fuego y los explosivos. Por último los Nazis removieron y araron la tierra con el fin de que no quedase ni el más mínimo rastro: “que donde un día estuvo Lídice no crezca más que el maíz”.
En total, 340 habitantes del pueblo fueron asesinados (192 hombres, 60 mujeres y 88 niños).
En la población de Ležáky, el 24 de junio, los aproximadamente 500 ciudadanos fueron cercados por unidades de la SS y policías colaboracionistas.
Después saquearon el pueblo y prendieron fuego a las casas que ardieron durante toda la noche. Tras los ajustes de terreno se garantizaría tiempo después la eliminación total del poblado mediante la contratación de la empresa Jičín, que se encargó de borrar todo vestigio de Ležáky.
Esa misma tarde los nazis asesinaron a 34 habitantes de Ležáky, 18 mujeres y 16 hombres, cerca del castillo. En Ležáky fueron asesinados siete personas residentes y más de cuarenta que cayeron en manos de los soldados y fueron fusilados el 25 de junio y el 2 de julio de 1942. Los niños del pueblo fueron transportados a Praga por la noche. Algunos niños fueron declarados como aptos para germanizar y fueron entregados a familias alemanas con diferentes nombres. El resto fueron asesinados. Solo dos habitantes adultos lograron salvar su vida.
Estas dos imágenes aéreas muestran como era Lídice antes y después de la matanza y su posterior destrucción.

Así quedó Ležáky.

El resultado final de la represión por la muerte de Reinhard Heydrich fue de 1.300 personas, entre miembros de la resistencia, altos dirigentes checos y víctimas circunstanciales, como los habitantes de Lídice y Ležáky.
Pese a haber sido completamente destruido, Lídice fue reconstruido en 1949. El pueblo se levanta en un área contigua a la original, donde existe un gran parque-monumento en memoria de las víctimas. La villa de Ležáky no fue reconstruida, y sólo existe un monumento.
Años después de la masacre algunos países, como México, Venezuela o Chile, tomaron el nombre Lídice, a modo de conmemoración, para barrios, calles, plazas o avenidas.
Monumento en Lídice
Monumento en Ležáky

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