La ficción televisiva atraviesa uno de los mejores momentos de su historia, hasta el punto de que cabría preguntarse si no estamos viviendo una especie de burbuja de las series. Las plataformas digitales como Netflix o HBO no paran de sacar al mercado nuevos productos, muchas de ellas de una calidad formidable. Aun así, ante una producción tan desmesurada es inevitable que salgan algunas series que mejor se hubiesen quedado guardadas en el cajón de sus guionistas. Estas son algunas de ellas.
The Walking Dead
Sin lugar a dudas, The Walking Dead es una de las series más populares de la historia de la televisión. No obstante, de unas temporadas para acá la calidad media de la serie está cayendo en picado. El estreno de la octava temporada este 2017 ha confirmado el descalabro, cosechando los peores datos de audiencia de su trayectoria. Los espectadores empiezan a sentir que la historia se está alargando artificialmente y sin sentido. La excesiva importancia que se le está dando a Negan y algunas actitudes estúpidas de los personajes han llevado a la audiencia a dar la espalda a una saga con un potencial enorme. Una pena.
Inhumans
Inhumans es una serie que en cierto modo nació muerta. La idea de Marvel era en un principio usar la historia para grabar una película, pero tras numerosos contratiempos decidieron relegarla a la pequeña pantalla. La serie terminó siendo uno de los mayores fracasos de la historia de la productora. Tanto la crítica como el público fueron inclementes con esta saga sin pies ni cabeza, llena personajes planos y nefastas interpretaciones. Marvel debería pasar página pronto, tratar de subsanar el patinazo en próximas producciones y aprender que los superhéroes no son sinónimo de éxito.
Esmerald City
Esmerald City pretendía ser una versión moderna de El mago de Oz a cargo de Tarsem Singh, director de La celda. Parece que los tiempos en los que adaptar cuentos infantiles era garantía de éxito han pasado, y los productores de la serie se encontraron con un estrepitoso fracaso en lo que cuota de audiencia se refiere. Los guionistas no estuvieron muy inspirados, pues el cuento de L. Frank Baum tiene elementos de sobra para crear una jugosa ficción televisiva. La trama se vuelve confusa e incomprensible, y aunque promete algunas fogones de genialidad, finalmente no cumple las expectativas.
Iron Fist
No ha sido un gran año este 2017 para Marvel. Además de la ya citada Inhumans, Iron Fist fue otro de los batacazos que se llevaron los de la factoría de superhéroes. Scott Buck, la cabeza pensante detrás de Inhumans, es también responsable de la sosa, chapucera y decepcionante Iron Fist. La serie es tediosa, lenta, con un guion falto de vida y una producción visual bastante mediocre. Ni siquiera las escenas de peleas se salvan, pues parecen realizadas por niños de guardería peleándose en el recreo.
Beyond
Holden, un joven que se despierta tras pasar doce años en coma, debe volver a adaptarse a un mundo que ha cambiado mucho desde la última vez que lo vio. Por si no fuera poco, Holden va descubriendo que tiene una serie de poderes sobrenaturales. El argumento es sólido y permite al espectador poner bien altas sus expectativas sobre la serie, pero poco a poca la trama se va desinflando y recurre a los tópicos más gastados y predecibles. Además, los personajes son planos y apenas evolucionan a lo largo de la historia, resultando Beyond finalmente una serie truncada.
Gypsy
Gypsy prometía mucho desde que se anunció que Naomi Watts formaría parte del reparto de la serie. Sin embargo, una vez visto el resultado las sensaciones no son muy buenas. La serie cuenta la historia de una psicóloga que, además de escuchar lo que les sucede a sus pacientes, se implica activamente en sus vidas utilizando un nombre falso y pasando desapercibida entre ellos. El thriller acaba volviéndose aburrido e insípido, incapaz de captar el interés del espectador y con una puesta en escena que deja bastante que desear.
Santa Clarita Diet
Un auténtico disparate. Una comedia con tintes negros, salpicada e zombies y protagonizada por Drew Barrymore y Timothy Olyphant que no tiene ni pizca de gracia ni de fuerza. Una agente inmobiliaria que vive en California se despierta una mañana convertida en un zombie, y de ahí sale todo el hilo de la serie. Los actores no están muy afortunados, se les ve incómodos en su papel y poco sueltos. Por su parte, el guion redunda en situaciones absurdas y en un humor estúpido. Lo único en lo que destaca Santa Clarita Diet en lo explícito y sanguinario de algunas de sus escenas más gore.
Time after time
Time after time está basada en una película de 1979 y, al igual que en el film, el protagonista es el famoso escritor de ciencia ficción H.G Wells. En la adaptación televisiva, Wells inventa una máquina del tiempo funcional en la época del Londres victoriano. Sin embargo, la mala suerte hace que Jack el Destripador dé con ella y la utiliza para fugarse de la justicia y viajar al Manhattan de nuestros días. Entonces, el escritor emprende una persecución para encontrar al criminal y devolverlo a su tiempo. La historia puede parecer llamativa y prometedora, pero fue llevada a la pantalla de una forma chapucera.
Doubt
Kathy Heigl se mete en la piel de Sadie Ellis, la abogada defensora de una persona acusada de asesinato. Sadie se enamora de su cliente y las cosas se complican, pero poco más se puede contar porque la serie se canceló después de dos episodios. Tremendo fracaso para la CBS, que tendrá que pensárselo dos veces antes de sacar un nuevo producto.