Los dolores de espalda son un padecimiento terrible, muy difíciles de eliminar y que evitan que hagamos cosas rutinarias como sentarnos en el auto e incluso acostarnos a descansar.
Lo peor de todo es que un dolor de espalda puede ser ocasionado de forma relativamente fácil, basta con que tengamos una mala postura al sentarnos a trabajar para que nuestro cuerpo comience a sufrir las consecuencias.
Claro, cuando tienes un pequeño problema se tiene que tratar a tiempo, porque si no otros problemas se van aumentando haciendo del dolor de espalda una historia de nunca acabar. Y nadie quiere que eso le suceda…
Esto fue más o menos lo que le sucedió a Anna Pesce, tiene 86 años. Dos años atrás, cuando estaba visitando a sus nietos en Carolina del Sur, su espalda se colapsó cuando intentó subir unas escaleras. Fue un evento muy doloroso que la dejó en silla de ruedas porque no ya podía caminar.
Pero Anna llevaba ya 20 años viviendo con una joroba y dolores insoportables, resultado de una hernia discal, escoliosis y osteoporosis, que ha debilitado sus huesos y ha conducido a la curvatura de su columna vertebral.
Anna señala: “Lo intenté todo: acupuntura, un fisioterapeuta y un quiropráctico. Me sentía bien por un tiempo, pero el dolor regresa poco después”. Pero, lo que finalmente logró devolverle la postura y la sonrisa fue, increíblemente: yoga.
Cuando regresó de su viaje a Carolina del Sur, comenzó a trabajar con una instructora de yoga que le cambiaría la vida.
Rachel Jesien, de 28 años, también sufre de escoliosis y se especializa en el cuidado de la espalda.
Iniciaron despacio, una vez por semana. Con ayuda de correas Rachel comenzó a trabajar sobre la espalda de Anna.
Un mes más tarde, Anna pudo volver a caminar y guardar la silla de ruedas en el fondo del armario.
Las correas son una parte fundamental para corregir su postura.
Algunas posturas le ayudan a sentir menos dolor.
Por ejemplo, cuando siente dolor en la cadera, se sienta en una silla y coloca su tobillo sobre la rodilla.
Jesien dice que el yoga, bajo la dirección de un especialista en cuidado de la espalda, puede fortalecer la densidad ósea, los músculos y aliviar el dolor causado por la osteoporosis, osteoartritis y otras condiciones que afectan a la espalda de las personas de la tercera edad.
Dos años después del evento que la dejó inmovilizada, Anna camina erguida y lleva una vida normal, feliz y más animada a sus 98 años.
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