Un tatuaje es una cosa más seria de lo que podría parecer en un primer momento. Se trata de marcar nuestra piel de forma casi permanente, ya que por más que en un futuro utilicemos láser para quitárnoslo, la marca siempre queda. De una forma u otra éste es un recuerdo imborrable, así que ya podemos hacer lo posible porque siempre sea un buen recuerdo, sino… Pues te pasará lo mismo que al protagonista de nuestra historia de hoy, quien va a tener complicado poder pasar página.
Malakye Brooks aprendió una lección de la peor forma posible cuando se hizo un tatuaje en Ibiza.
Malakye se reunió con su novia en la popular isla española donde ella vivía con sus compañeros.
La pareja se emborrachó a más no poder y, en pleno estado de embriaguez, decidieron ir a un estudio de tatuajes como un “genial” plan para acabar la noche.
Malakye, sin saber que tatuarse, decidió recurrir a su “otra mitad” para ver si ésta le inspiraba alguna idea.
Ella le sugirió tatuarse su imagen en la espalda con los pechos al aire, lo que él consideró como una excelente idea.
Desafortunadamente, el tatuaje duraría muchísimo tiempo mientras que, la relación, acabaría al poquísimo tiempo.
Cuatro horas de tatuaje que le supusieron un gasto total de unos 440 dólares. Dinero tirado directamente a la basura.
“Después del tattoo, fui a un súper club llamado ‘HI’ y estaba tomando unas cuantas bebidas sin mi camiseta. Mucha gente se me acercó para acariciar y tocar las tetas del tatuaje“.
“Desde entonces mucha gente me mira la espalda y algunos lo encuentran divertido y otros lo ven tremendamente extraño. Estuve en Benidorm también y escuché a un niño pequeño en la playa gritar ‘¡Mamá, mira, tetas!”.
La parte triste de todo esto es que la pareja se separó de forma definitiva, pero al menos él tiene un recuerdo IMBORRABLE de la cita.
Malakye Brooks aprendió una lección de la peor forma posible cuando se hizo un tatuaje en Ibiza.
Malakye se reunió con su novia en la popular isla española donde ella vivía con sus compañeros.
La pareja se emborrachó a más no poder y, en pleno estado de embriaguez, decidieron ir a un estudio de tatuajes como un “genial” plan para acabar la noche.
Malakye, sin saber que tatuarse, decidió recurrir a su “otra mitad” para ver si ésta le inspiraba alguna idea.
Ella le sugirió tatuarse su imagen en la espalda con los pechos al aire, lo que él consideró como una excelente idea.
Desafortunadamente, el tatuaje duraría muchísimo tiempo mientras que, la relación, acabaría al poquísimo tiempo.
Cuatro horas de tatuaje que le supusieron un gasto total de unos 440 dólares. Dinero tirado directamente a la basura.
“Después del tattoo, fui a un súper club llamado ‘HI’ y estaba tomando unas cuantas bebidas sin mi camiseta. Mucha gente se me acercó para acariciar y tocar las tetas del tatuaje“.
“Desde entonces mucha gente me mira la espalda y algunos lo encuentran divertido y otros lo ven tremendamente extraño. Estuve en Benidorm también y escuché a un niño pequeño en la playa gritar ‘¡Mamá, mira, tetas!”.
La parte triste de todo esto es que la pareja se separó de forma definitiva, pero al menos él tiene un recuerdo IMBORRABLE de la cita.