Winston Churchill no sólo se destaca por ser uno de los grandes líderes en tiempos de guerra a nivel mundial y en la historia moderna, sino que además se trata del único primer ministro del Reino Unido que ha sido galardonado con un Premio Nobel de la Literatura.
Además de oficial del ejército, Churchill también fue un periodista reconocido por su trabajo como corresponsal de Guerra y por los libros que escribió sobre las campañas militares en las que participó.
Sin embargo, su espectro de intereses era muy amplio. El influyente líder era un apasionado de la ciencia y la tecnología. Prueba de ello son los ensayos de ciencia popular sobre temas como la evolución y las células que publicó en periódicos y revistas.
Parte de los datos y conclusiones que compartía en estos escritos procederían de las conversaciones con su amigo y luego consejero, el físico Frederick Lindemann.
A pesar de su bien conocido interés por las ciencias, resultó una gran sorpresa cuando recientemente fue hallado un ensayo de la autoría del político titulado “¿Estamos solos en el Universo?”.
El artículo de once páginas escrito a máquina fue redescubierto por Timothy Riley, director del US National Churchill Museum, ubicado en Fulton, Missouri. Se trata de una serie de reflexiones hechas por Churchill en lo referente a la búsqueda de vida extraterrestre.
Se presume que el líder británico escribió el primer borrador del ensayo tal vez para el periódico de Londres News of the World, en 1939, cuando Europa estaba al borde de la guerra. Lo revisó a finales de los años 50 durante su estadía en el sur de Francia en la villa de su editor, Emery Reves.
Fue entonces cuando realizó pequeños cambios, como por ejemplo, el título que pasó de ser ‘¿Estamos solos en el espacio?’ a ‘¿Estamos Solos en el Universo?’ para reflejar los cambios en la comprensión científica y la terminología. Wendy Reves, la esposa del editor, donó el manuscrito a los archivos del Museo Nacional de Churchill de los Estados Unidos en los años ochenta.
En el artículo, Churchill expresa un razonamiento que refleja muchos argumentos modernos en astrobiología y se fundamenta mayormente en el “Principio Copérnico”, es decir, la noción de que dada la inmensidad del Universo, es difícil creer que los seres humanos en la Tierra representan algo único.

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