Es habitual escuchar ese dicho de que ‘siempre nos cruzamos con anterioridad en el camino de la persona que, al final, pasará el resto de su vida a nuestro lado’. Es algo muy bonito y esperanzador, pero, ¿cuánto tiene de verdad? ¿Es pura poesía o se basa en algo tangible? Hoy os traemos un genial ejemplo que lo confirma de sobra. La pareja protagonista pasó de cruzarse en una playa cuando eran niños al altar (sin darse cuenta de ello).
Verona Kologi, natural de Kosovo, visitaba, una década atrás, una playa en Montenegro, donde le sacaron una foto muy particular.
Cuando su novio, Mirand Buzuku examinó dicha foto, se dio cuenta que el niño que salía en un flotador por detrás era él.
“Me di cuenta que el chico de detrás tenía la misma camiseta, los mismos pantalones y el mismo flotador que yo”, explicaba Koligi.
“Analizamos la foto cuidadosamente y nos dimos cuenta de que, efectivamente, era él haciendo un ‘cameo’ en nuestra foto”.
La pareja, al principio, no podía creérselo. Eran demasiadas coincidencias como para que fuese real.
El mismo lugar, en el mismo momento; ambos estaban en el mismo plano y quedaron inmortalizados en la instantánea.
Nunca más volvieron a verse hasta que, en verano de 2016, la pareja se conoció (de nuevo) en Kosovo para, un año más tarde, ya estar casados.
La historia, compartida en Instagram, ha obtenido decenas de miles de ‘likes’.
Verona Kologi, natural de Kosovo, visitaba, una década atrás, una playa en Montenegro, donde le sacaron una foto muy particular.
Cuando su novio, Mirand Buzuku examinó dicha foto, se dio cuenta que el niño que salía en un flotador por detrás era él.
“Me di cuenta que el chico de detrás tenía la misma camiseta, los mismos pantalones y el mismo flotador que yo”, explicaba Koligi.
“Analizamos la foto cuidadosamente y nos dimos cuenta de que, efectivamente, era él haciendo un ‘cameo’ en nuestra foto”.
La pareja, al principio, no podía creérselo. Eran demasiadas coincidencias como para que fuese real.
El mismo lugar, en el mismo momento; ambos estaban en el mismo plano y quedaron inmortalizados en la instantánea.
Nunca más volvieron a verse hasta que, en verano de 2016, la pareja se conoció (de nuevo) en Kosovo para, un año más tarde, ya estar casados.
La historia, compartida en Instagram, ha obtenido decenas de miles de ‘likes’.