Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis habían planeado construir una ‘pistola solar’ gigante, de más de un kilómetro de ancho, para quemar las ciudades enemigas hasta convertirlas en cenizas. Los científicos intentaron crear el gran satélite que actuaría como un gran espejo que utilizaría los rayos del sol para quemar la superficie de la tierra.
Los expertos técnicos del ejército de EE. UU. hicieron el descubrimiento fascinante que destapó el maléfico plan de los nazis, muy similar a la infame Estrella de la Muerte, estación de batalla construida por el Imperio Galáctico en Star Wars.
Los nazis querían que su satélite, denominado “espejo espacial”, girara alrededor de la Tierra por encima del ecuador, según un artículo publicado en 1945, en la revista Life.
El artículo, titulado “Científicos nazis planean seriamente utilizar un satélite artificial como arma para la conquista”, reveló que los científicos alemanes pensaron que podrían usar los rayos del sol para destruir ciudades estadounidenses como Pittsburgh o Pensilvania.
El artículo de la revista declaró que los planes de Alemania para el espejo espacial comenzaron con buenas intenciones, pero que cambiaron rápidamente en 1939. Los planos para el espejo fueron diseñados y, según el artículo, «quemarían una ciudad enemiga hasta convertirla en cenizas o hervir parte de un océano».
El articulo afirma que el mayor problema al que se enfrentaron los nazis fue que no había un cohete lo suficientemente pesado como para transportar las piezas de la estación a la órbita, sin embargo si la pistola solar hubiera logrado lo que esperaban, otro gallo cantaría.
Desde entonces se ha demostrado que los reflectores espaciales funcionan y pueden funcionar. En 1993, científicos rusos lanzaron uno para transmitir la energía solar a la tierra, reflejando la luz solar. Su espejo espacial llamado Znamya, que tenía 65 pies de diámetro, fue capaz de transmitir la luz de una luna llena a través de la superficie de la tierra.
Sin embargo, parece que los nazis no fueron los primeros en tener la idea de usar el sol como arma letal. El astrónomo griego Arquímedes trazó planes para enormes espejos ardientes que finalmente dejaron viva a la flota romana durante el asedio de Siracusa en 214-212 aC.

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