Bonnie y Clyde, amantes del crimen. (Advertencia: Las imágenes al interior, no son aptas para personas sensibles).
El encuentro con la muerte, llegaría tarde o temprano a cobrar los cientos de crímenes que cometieron juntos. El 23 de mayo de 1934, Bonnie Elizabeth Parker, y Clyde Barrow, eran intensamente buscados por la policía en todos los rincones de Estados Unidos: la maldad los unía: esta es la historia de los amantes del crimen.
Tenían una fuerza mística que la usaron para sembrar el terror en todos quienes se cruzaban en su camino en el sur de Estados Unidos, en los años 30.
Bonnie Elizabeth Parker y Clyde Barrow estaban enamorados. Amaban el riesgo y desafiaban la Ley, por eso se convirtieron en la pareja más legendaria de la historia: si Romeo y Julieta lo fueron en la literatura, definitivamente, estos dos lo fueron en los crímenes que cometieron juntos.

Barrow era ex convicto nacido en 1909 y era el cuarto integrante de una familia de 8 hijos. Criado en una granja a las afueras de Teleco, al sudeste de Dallas.
Bonnie Parker en cambio, nació en 1910 y era la segunda de 3 hijos: ambas familias eran analfabetas que vivían de los asaltos en una intensa depresión económica de la época.
Entre 1931 y 1934, esta pareja recorrió el suroeste de Estados Unidos sembrando el terror: Clyde Barrow era el líder de una banda delictual proveniente de Texas: atracaban bancos, bencineras y robos pequeños; secuestros y asesinatos también estaban en la larga lista que tenía la policía; Bonnie Parker, no se apartaba de su novio y celebraba sus triunfos en el ambiente criminal.
Ella era una mujer que llamaba la atención por su atractivo. Nadie que la observaba se daría cuenta que debajo de esa enorme cabellera pelirroja, había una corriente de feminidad que amaba sentir intensamente, y necesitaba vivir al borde de una alteración emocional: eso la hizo entrar en el juego de Barrow.
Ambos se conocieron por unos amigos en común. Ella trabajaba como camarera, se había separado de un asesino que estaba tras las rejas. Su destino la llevó a conocer a Barrow, otro delincuente que había pasado por la prisión 2 veces: el flechazo fue instantáneo. vivir en un peligro constante que finalmente, los llevó a su triste final.
Estos malhechores delinquían por placer, peor a medida que fue pasando el tiempo, la policía llegó a sus talones y varios de los integrantes cayeron en manos de la justicia.
El final estaba cerca, el FBI tenía una pista de la pareja y su banda.
Era la primavera de 1934, cuando se encontraron con la muerte. 6 oficiales de la policía de Louisiana y Texas los esperaban detrás de la maleza de una carretera, donde ambos pasaban en su Ford V8 robado. Los policías no lo dudaron y los acribillaron. Dispararon 167 proyectiles; una carga mortal.
En vez de ser una detención, se transformó en un fusilamiento a sangre fría. Cada uno, recibió al menos, 40 balazos.
Después de la muerte de ambos, salió a luz un poema escrito por Bonnie, este se transformaría en documentales y libros sobre su historia.
Un policía escribió en su libro:
“Abrí la puerta del auto, y vi a la muchacha en medio de la sangre, pero aún olía a perfume y su peinado no se había arruinado. Sobre el piso del Ford estaban la pistola con la que Bonnie había alcanzado a disparar, un mapa de carreteras de Louisiana, y el sándwich a medio comer. En el auto se encontraron, también, muchas municiones, algunos elementos de camping, el saxo de Clyde, y quinientos dólares. Había, también, algunas patentes de autos falsificadas de Texas, Louisiana y Arkansas”.
El viaje de los criminales enamorados más famosos de la historia, había llegado a su fin.