1. Otras personas son culpables de sus errores, pero las circunstancias son responsables de los nuestros Imagina la siguiente situación: una mujer camina por la calle, su bolsa de papel se rompe y sus manzanas se desparraman sobre el asfalto. Un hombre que pasaba cerca, la mira con comprensión, pero no la ayuda. ¿Por qué no lo hace? La mayoría de nosotros asumirá que el hombre es un perezoso, mal educado o, quizás, es una persona fóbica. Ahora imagina que tú pasas junto a la mujer y no la ayudas. ¿Por qué no lo hiciste? Seguramente tenías prisa para ir al trabajo o a una reunión importante, y si no fuera por las circunstancias, seguro que la habrías ayudado. En psicología, esto se denomina error fundamental de atribución: explicamos los errores de los demás por sus características personales, y los propios por la influencia de factores externos. En el caso de los logros, es al revés. Si alguien aprobó un examen a la perfección, es debido a lo que los rodea (preguntas fáciles o un profesor amable), pero si quien ha sacado una buena nota eres tú, es porque te has preparado mucho. 2. La longitud de la estrofa afecta la percepción del texto Los estudios muestran que leeremos más rápido un texto de 10 líneas, que el mismo pero dividido en 20 más cortas. Para una velocidad de lectura óptima, cada una de ellas debe tener unos 100 caracteres de longitud. Pero si le permites a una persona elegir entre leer una columna ancha o algunas más angostas, preferirá lo segundo. A la mayoría de las personas le gusta un texto dividido en estrofas de 45 a 74 caracteres. Ahora sabes cómo escribir una declaración de amor o una carta para tu jefe con una solicitud de aumento del salario. 3. Es mejor tomar decisiones importantes de mal humor Resulta que cuando estamos felices, tomamos decisiones basándonos más en la intuición. Y cuando estamos tristes, hacemos una elección usando la lógica y el análisis. Es por eso que en un estado de euforia, muchas veces cometemos actos de los que luego nos sorprendemos. En general, las elecciones hechas en momentos de tristeza son más efectivas, señalan los investigadores. 4. Representamos los objetos que nos rodean en perspectiva cónica Recuerda cómo se ve la impresora de la oficina o el transporte que hoy te ayudó a llegar a tu trabajo. La mayoría de nosotros nos imaginamos estos objetos como si los estuviéramos mirando ligeramente desde arriba y en tal ángulo que los planos frontal y lateral fueran visibles (eso es la perspectiva cónica). El investigador de este fenómeno les pedía a diferentes personas que dibujaran su taza de café, y en la mayoría de los dibujos el objeto fue representado de esa forma. 5. Las acciones sincrónicas nos acercan Si deseas fortalecer tu relación con colegas o familiares, vayan juntos a tomar clases de canto, hagan deportes o cualquier otra actividad que implique la ejecución sincronizada de algún tipo de acción. Los científicos han demostrado que esas acciones causan emociones positivas (incluso si la actividad en sí misma no te gusta) y eliminan las barreras psicológicas, lo que hace que los miembros del grupo se vuelvan más cercanos. 6. Reconocer es más fácil que recordar Lee las palabras escritas en la imagen. Cierra los ojos e intenta enumerarlas (hay 9). ¿Cuántas lograste recordar? Ahora haz clic en ella, mira las ilustraciones y marca las que estaban en la lista. Probablemente no encuentres todos los elementos, pero el resultado en cualquier caso será mejor que el de la primera vez. Esto sucede porque el acto de reconocer requiere menos esfuerzo que el de recordar. Y es por eso que para la estimulación de la actividad cerebral se recomienda memorizar textos. 7. La calidad del trabajo que hacemos está influenciada por las personas que nos rodean Si sabes hacer algo muy bien, entonces en presencia de otras personas lo harás aún mejor. El efecto de la audiencia, ese es el nombre de este fenómeno, es muy bien demostrado por los atletas, que muestran mejores resultados en las presentaciones públicas que durante el entrenamiento. Pero si se trata de un trabajo en el que tienes poca experiencia, entonces la presencia de espectadores no mejorará sino que, por el contrario, solo empeorará el resultado. Por eso se recomienda estudiar nuevas habilidades sin presencia de extraños. 8. A veces, nuestro cerebro miente La imagen muestra la famosa ilusión de Ponzo, creada en el año 1913. Nos parece que la línea naranja, que está más lejos, es más larga, aunque en realidad ambas son iguales (haz clic en la ilustración para verlo). Esto se debe a que la línea superior se sale de las verticales, y la inferior no 9. Nos gustan más las personas imperfectas Supongamos que eres un hombre y te gusta una mujer hermosa, amable e inteligente. Aquí va ella, es un verdadero ángel. Y de pronto el objeto de tu simpatía cae torpemente al barro. ¿Tu actitud hacia ella cambiará? Lo más probable es que sí, ella comenzará a gustarte aún más y tal vez incluso te enamores. En psicología, el fenómeno en el que una persona que comete un pequeño descuido, comienza a gustarle más a los que la rodean, se llama el efecto de la imperfección, o de Pratfall. Aunque solo funciona en los casos en que un sujeto ya cuenta con al menos un poco de simpatía de los demás. O sea que nuestro deseo de ser perfectos es una pérdida de esfuerzo, y una pequeña imperfección no dañará a nadie.
Trucos de nuestra mente que te harán mirarte con otros ojos
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