Los Kulakos y la contrarevolución. En lo que respecta a los contrarevolucionarios es también importante discutir acerca de los crímenes por los cuales fueron acusados. Tomemos dos ejemplos para mostrar el fondo de la cuestión. En primer lugar los Kulakos condenados a comienzos de la década de los años 30 y después los conjurados y contrarevolucionarios condenados en 1936 a 1938. Según los informes publicados sobre los Kulakos (campesinos ricos), fueron 381.000 familias, osea, cerca de 1,8 millones de personas condenadas al exilio. Una pequeña parte de estas fueron personas condenadas a penas en los campos y colonias de trabajo. Pero ¿Cuál fue la causa de las condenas de esos Kulakos? El campesino rico sometió a los campesinos pobres durante centenas de años a una opresión sin límites y a una explotación sin consideraciones. De los 120 millones de campesinos en 1927, vivían 10 millones de Kulakos en la abundancia y 110 millones en la pobreza, en la más completa miseria antes de la revolución. La riqueza de los Kulakos venía del trabajo mal pagado a los campesinos pobres. Cuando los campesinos pobres comenzaron a organizarse en colectivos agrícolas desapareció así la principal fuente de riqueza de los Kulakos. Pero los Kulakos no desistieron en sus intentos de retomar la explotación através del hambre. Grupos de Kulakos armados atacaban los colectivos agrícolas, mataban campesinos pobres y funcionarios del partido, prendían fuego a los sembrados mataban los animales de trabajo y provocando el hambre entre los campesinos pobres, intentaban asegurar la continuación de la pobreza y de sus posiciones de poder. Los acontecimientos que se sucedieron no fueron los que los asesinos habían pensado. Esta vez los campesinos pobres eran apoyados por la revolución y eran más fuertes que los Kulakos que fueron derrotados, presos y condenados al exilio o a penas en los campos de trabajo. De los 10 millones de Kulakos, 1,8 millones fueron condenados. Hubo talvés injusticias en esta enorme lucha de clases que incluyó a 120 millones de personas en el campo soviético. Pero ¿podemos acusar a los pobres y oprimidos en su lucha por una vida que valga la pena de vivir? ¿Podemos acusarlos de no ser civilizados o no tener clemencia en sus juicios durante su lucha para que sus hijos no fuesen analfabetos con hambre? ¿Acaso se puede acusar de ser no ser civilizados a los que durante centenas de años nunca tuvieron acceso a los avances de la civilización? Y digamos ¿Cuándo fue la clase explotadora de los Kulakos civilizada o clemente para con los campesinos pobres durante los años de la explotación? Las depuraciones de 1937. Nuestro segundo ejemplo, sobre los contrarevolucionarios condenados en los juicios de 1936 al 38 después de las depuraciones en el partido, en el ejército y en el aparato estatal, tiene raices en la historia del movimiento revolucionario en Rusia. Millones de personas participaron en la lucha victoriosa en contra del Zar y la burguesía rusa, ingresando muchos de ellos al partido comunista. Entre todas esas personas estaban desgraciadamente los que habían ingresado al partido por razones que no eran la lucha por el poder proletario y por el socialismo. Pero la lucha de clases era tal que muchas veces no había tiempo ni posibilidades para poner a prueba los militantes. Hasta los mismos militantes de otros partidos que se decían socialistas y que habían combatido al partido bolchevique fueron aceptados en el partido comunista. A una parte de esos nuevos militantes fueron otorgados puestos importantes en el partido bolchevique, en el Estado y en el Ejército, dependiendo todo de sus capacidades individuales para conducir la lucha de clases. Eran tiempos muy difíciles para el jóven Estado soviético y la gran falta de cuadros o simplemente de personas que supiesen leer, obligaba al partido a no poner grandes exigencias en lo que respecta a las cualidades de los nuevos militantes y cuadros. De todos estos problemas se creó con el tiempo una contradicción que dividió al partido en dos campos. Por un lado los que querían avanzar en la lucha por la sociedad socialista y por otro lado, los que consideraban que aún no habían condiciones para realizar el socialismo y que propugnaban una politica socialdemócrata. El orígen de estas últimas ideas venía de Trotsky que había entrado al partido comunista en julio de 1917. Trotsky fue con el tiempo obteniendo apoyo de algunos de los bolcheviques más conocidos. Esta Oposición Unida en contra de los ideales bolcheviques originales, era una de las oposiciones en las votaciones partidarias sobre la politica a seguir por el partido y realizada el 27 de diciembre de 1927. Antes de esta votación se había llevado a cabo durante varios años una gran discusión partidaria y no hay duda sobre el resultado. De los 725.000 votos, la oposición solo consiguió 6.000, osea, menos del 1% de los militantes del partido apoyaron a la Oposición Unida. A consecuencia de la votación y una vez que la oposición trabajaba por una política diferente en el partido, el Comité Central del partido comunista decidió expulsar del partido a los principales dirigentes de la oposición. La persona principal de esta oposición -Trotsky- fue expulsado de la URSS. Pero la historia de la oposición no terminó aquí. Sinoviev, Kamanjev y Edokinov hicieron poco después una autocrítica al igual que varios de los principales trotskistas como por ejemplo: Pjatakov, Radek, Preobrajenski y Smirnof. Todos ellos fueron nuevamente aceptados como militantes del partido y recuperaron sus trabajos en el partido y el el Estado. Con el tiempo se descubrió que la autocrítica de la oposición no era una expresión sincera, estando los principales miembros de la Oposición Unida al lado de la contrarevolución cada vez que la lucha de clases se agudizaba en la URSS. La mayoría de los opositores fueron expulsados y readmitidos más de una vez antes que la decisión final fue tomada en 1937 y 1938. Sabotaje industrial. El asesinato de Kirov, presidente del partido en Leningrado y una de las personas más importantes del Comité Central (en diciembre de 1934), dió orígen al descubrimiento de una organización secreta que preparaba una conspiración para tomar cargos de dirección en el partido y el gobierno del país através de acciones violentas. La lucha política que habían perdido en 1927 querían ahora ganar por medio de la violencia organizada en contra del Estado. La organización tenía una red de apoyo en el partido, en el ejército y en el aparato estatal en todo el país, siendo las actividades más importantes el sabotaje industrial, el terrorismo y la corrupción. Trotsky, el principal inspirador de la oposición dirigía las actividades desde el extranjero. El sabotaje industrial causaba una pérdida terrible para el Estado soviético con un costo económico enorme como por ejemplo, para las máquinas importadas que se estropeaban sin posibilidades de reparación y una enorme baja de la productividad de las minas y las fábricas. Una de las personas que en 1939 descubrieron el problema fue el ingeniero norteamericano John Littlepage, uno de los especialistas extranjeros contratados por la URSS. Littlepage trabajó 10 años (1927 a 1937) en la industria minera soviética, principalmente en las minas de oro. En su libro ”In search of soviet gold” (En la búsqueda del oro soviético) escribe: ”Yo nunca tuve interés por las subtilidades y las maniobras políticas en Rusia en cuanto podía evitarlas, pero yo tuve que estudiar lo que acontecía en la industria soviética para poder hacer un buen trabajo. Yo estoy completamente convencido de que a Stalin y sus colaboradores les llevó mucho tiempo descubrir que comunistas revolucionarios descontentos eran sus enemigos mas peligrosos”. Littlepage escribió también que su propia experiencia confirmaba las declaraciones oficiales de que una conspiración conducida desde el exterior usaba el sabotage industrial a gran escala como parte de un proceso para hacer caer al gobierno. Ya en 1931 Littlepage había sido obligado a constatar eso durante un trabajo en las minas de cobre y plomo en los Urales y en Kazakstán. Las minas eran una parte del gran complejo de Cobre-Plomo cuyo jefe máximo era Pjatakov, el Vice-Comisario del Pueblo para la industria pesada. El estado de las minas era catastrófico en lo que respecta a la producción y el bienestar de los trabajadores. La conclusión de Littlepage fue de que había un sabotage organizado proveniente de la dirección superior del complejo de Cobre-Plomo. El libro de John Littlepage nos da también la llave del conocimiento de dónde la oposición trotskista el recibía dinero necesario para pagar la actividad contrarevolucionaria. Varios miembros de la oposición secreta utilizaban sus puestos en la URSS para aprobar la compra de máquinas de ciertas fábricas en el extranjero. Los productos aprobados eran de baja calidad, pero eran pagdos por el gobierno soviético a precios más altos. La diferencia económica que estas transacciones dejaban eran enviadas por las fábricas extranjeras a las organizaciones trotskistas en el extranjero a cambio de que Trotsky y sus acólitos conjurados en la URSS continuaran haciendo más compras en esas mismas fábricas. Robo y corrupción. Este procedimiento constató Littlepage en Berlin en la primavera de 1931 cuando la compra de ascensores industriales para las minas. La delegación soviética era dirigida por Pjatakov, siendo Littlepage el especialista encargado de verificar y aprobar la compra. Littlepage descubrió el fraude con los ascensores de mala calidad, inútiles en la URSS, pero cuando comunicó el hecho a Pjatakov y a los otros miembros de la delegación soviética fue recibido de una manera fría y con exigencias de que aprobase la compra de los ascensores. Littlepage no la aprobó y pensó de que se trataba de una corrupción personal y que los participantes de la delegación recibían sobornos de la fábrica de ascensores. Pero Pjatakov confesó después en el juicio de 1937 su ligazón con la oposición trotskista y Littlepage fue obligado a constatar que lo que él había observado en Berlín era mucho más que una corrupción a nivel personal. El dinero era destinado al pago de las actividades de la oposición secreta en la URSS, actividades que comprendían el sabotage, el terrorismo, los sobornos y la propaganda. Zinoviev, Kamanev, Pjatakov, Radek, Smirnof, Tomski, Bujarin y otros tan queridos en la prensa occidental burguesa, utilizaban los puestos que el pueblo soviético y el partido les había otorgado para robar dinero al Estado y para ser utilizado por los enemigos del socialismo en el extranjero para sabotear y el combatir la sociedad socialista en la URSS. Planes para un golpe de Estado. El tipo de delito como el robo, el sabotage y la corrupción es un delito grave, pero las actividades de la oposición irían mucho mas lejos. La conspiración contrarevolucionaria se preparaba para tomar el poder con un golpe de Estado en que toda la dirección soviética sería eliminada comenzando por el asesinato de las personas más importantes del Comité Central del partido comunista. La parte militar del golpe de Estado sería realizada por un grupo de generales encabezados por el Mariscal Toukhatchevski. Según Isaak Deutsher, el trotskista que escribió muchos libros contra Stalin y la URSS, el golpe de Estado iba a ser iniciado con una operación militar contra el Kremlin y contra las tropas más importantes en las grandes ciudades como Moscú y Leningrado. La conspiración era dirigida por Toukhatchevski en conjunto con Gamarnik, Jefe de los Comisarios Políticos del Ejército; el general Iakir, Comandante de la Plaza de Leningrado; el general Ouborevitch, Comandante de la Academia Militar de Moscú y el general Primakov, uno de los jefes de la caballería. El Mariscal Toukhatchevski era un antiguo oficial del Ejército zarista que después de la revolución se había pasado al Ejército Rojo. En 1930, cerca del 10% de los oficiales, osea, 4500 eran antiguos oficiales del ejército zarista. Muchos de aquellos oficiales nunca habían dejados sus posiciones burguesas y esperaban en silencio una oportunidad para pelear por ellas. La oportunidad se presentó cuando la oposición se preparaba para dar el golpe de Estado. Los bolcheviques eran fuertes, pero los conspiradores civiles y militares trataron de captar poderosos amigos. Según la confesión de Bujarín en el juicio público en 1938, existía un acuerdo hecho entre la oposición trotskista y la Alemania nazi en la cual grandes regiones -entre ellas Ucraina- serían entregadas a Alemania nazi después del golpe de Estado contrarevolucionario en la Unión Soviética. Este era el pago exigido por Alemania nazi por el apoyo prometido a los contrarevolucionarios. Bujarín había sido informado de este acuerdo por Radek que sobre la cuestión había recibido una directiva de Trotsky. Todos esos conspiradores que habían sido elegidos para puestos altos para dirigir, administrar y defender la sociedad socialista, trataban en realidad de destruir el socialismo. Es preciso esclarecer que todo esto pasó en el decenio de los años 30 cuando el peligro nazi crecía sin parar y los ejércitos nazistas ponían a Europa en la hoguera y preparaban la invasión de la URSS. Los conspiradores fueron condenados a muerte como traidores en un juicio público. Los acusados de sabotage, terrorismo, corrupción, intento de asesinato y los que querían entregar una parte del país, no podían esperar otro fin. Llamarlos víctimas es un error total.
Cuando la guerra economica fue completamente real
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