Kerry McFadyen es una madre que ha contado la historia de su hija Danni, el caso de disforia infantil más joven en Gran Bretaña. “Estaba jugando en el baño, me había dado la vuelta y al girarme de nuevo vi que había cogido unas tijeras. Me quedé impactada, pero intenté calmarme y le pregunté qué estaba haciendo. Me dijo que estaba a punto de cortarse el pene para ser una chica”.

“Le dije que no podía porque se haría daño y sangraría mucho. Con calma, le cogí las tijeras y le di un gran abrazo. Fue muy triste. Ninguna madre debería ver a su hijo tan infeliz en su propia piel”.

Fueron a una clínica y Daniel fue diagnosticado con disforia de género a los tres años de edad.

“Tenía una muñeca que llevaba a todas partes. Varias veces me había preguntado: ‘¿Cuándo seré una chica?’. Solía decirle que no lo sería porque era un chico, pero no lo aceptaba”.

“También fue un alivio tener un diagnóstico. Nos dijeron que beneficiaría a Daniel vivir como una chica siempre que él fuera consciente de que podía cambiar de opinión en cualquier momento. Le podían dar medicamentos para posponer la pubertad y tratamiento de hormonas en su lugar”.

“A los 18, podría someterse a la cirugía de reasignación de género. Fue algo muy abrumador de asumir. A Craig y a mí nos costó decidir dejarle vivir como una niña”.

“Nos preocupaba que le hicieran bullying en la escuela, pero al final aceptamos dejar a Daniel ser quien quería ser. Nuestros miedos no eran suficientes como para evitar que fuera una niña, si eso es lo que él quería”.

“He decidido hacer pública la historia de Danni para crear conciencia para los otros niños transgénero y sus padres que pueden estar sufriendo en silencio”.

“Es mucho por lo que pasar como familia pero con el apoyo adecuado es posible obtener la ayuda adecuada para tu hijo. El primer paso es ir a un especialista en género y que tu hijo sea diagnosticado”.

“La gente puede pensar que soy una mala madre, pero haré cualquier cosa para hacer feliz a mi hija. No fue fácil y me costó mucho tiempo aceptar perder a Daniel , pero mi hija es feliz”.

“Como niño, era quieto, retraído e infeliz, pero desde que vive como Danni es un rayo de sol. En un momento, me di cuenta de que o mantenía feliz al resto del mundo o a mi hijo”.

“Ahora no sabrías que nació chico al mirarla. Sabemos que hemos hecho lo correcto”.


“Le dije que no podía porque se haría daño y sangraría mucho. Con calma, le cogí las tijeras y le di un gran abrazo. Fue muy triste. Ninguna madre debería ver a su hijo tan infeliz en su propia piel”.

Fueron a una clínica y Daniel fue diagnosticado con disforia de género a los tres años de edad.

“Tenía una muñeca que llevaba a todas partes. Varias veces me había preguntado: ‘¿Cuándo seré una chica?’. Solía decirle que no lo sería porque era un chico, pero no lo aceptaba”.

“También fue un alivio tener un diagnóstico. Nos dijeron que beneficiaría a Daniel vivir como una chica siempre que él fuera consciente de que podía cambiar de opinión en cualquier momento. Le podían dar medicamentos para posponer la pubertad y tratamiento de hormonas en su lugar”.

“A los 18, podría someterse a la cirugía de reasignación de género. Fue algo muy abrumador de asumir. A Craig y a mí nos costó decidir dejarle vivir como una niña”.

“Nos preocupaba que le hicieran bullying en la escuela, pero al final aceptamos dejar a Daniel ser quien quería ser. Nuestros miedos no eran suficientes como para evitar que fuera una niña, si eso es lo que él quería”.

“He decidido hacer pública la historia de Danni para crear conciencia para los otros niños transgénero y sus padres que pueden estar sufriendo en silencio”.

“Es mucho por lo que pasar como familia pero con el apoyo adecuado es posible obtener la ayuda adecuada para tu hijo. El primer paso es ir a un especialista en género y que tu hijo sea diagnosticado”.

“La gente puede pensar que soy una mala madre, pero haré cualquier cosa para hacer feliz a mi hija. No fue fácil y me costó mucho tiempo aceptar perder a Daniel , pero mi hija es feliz”.

“Como niño, era quieto, retraído e infeliz, pero desde que vive como Danni es un rayo de sol. En un momento, me di cuenta de que o mantenía feliz al resto del mundo o a mi hijo”.

“Ahora no sabrías que nació chico al mirarla. Sabemos que hemos hecho lo correcto”.
