En las demagogias, las políticas públicas siempre están fundadas en los humores sociales. En las democracias, las decisiones de gobierno muchas veces deben contradecir los humores sociales cuando ellos son contrarios a la ley o a los derechos humanos.
El reclamo de seguridad social en una democracia jamás puede justificar la tortura ni la pena de muerte. Sin embargo, importantes amigos y asesores del Gobierno nacional no piensan lo mismo. El ideólogo del Presidente, Jaime Durán Barba, nos ha comunicado a los argentinos que la sociedad está muy entusiasmada con la pena de muerte.
Aquí van algunas reflexiones para estos mensajeros de la mano dura y también para los mensajeros del falso garantismo.
–En la Argentina han fracasado todas las políticas públicas en materia de seguridad basadas en simples y masivos aumentos punitivos. El peor ejemplo fueron las leyes Blumberg del 2003, expresión del humor social de la época y receptadas por un gobierno inescrupuloso en materia de derechos humanos que solamente buscaba congraciarse con el reclamo de sangre de una sociedad lastimada por el crimen urbano. De nada le sirvieron a la sociedad esas reformas penales o procesales.
-La seguridad ciudadana es hoy el nuevo paradigma de derechos humanos en el siglo XXI. El informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos del 2009 habla con claridad de este nuevo derecho humano. Es un concepto que reemplaza al antiguo de seguridad pública o seguridad del Estado. No es el Estado ni lo público, sino la sociedad el objeto de la protección y de la garantía de derechos humanos.
Este nuevo concepto de seguridad ciudadana como derecho humano no se reduce a la intervención de fuerzas policiales o del sistema judicial, sino que comprende educación, salud, trabajo y seguridad social.
ustedes que opinan?