En Japón el platillo que se conoce como Fugu es considerado un manjar. Cuesta aproximadamente $120 dólares y solo se sirve en los restaurantes más distinguidos.
Su exclusividad procede al hecho de que es preparado con el pez globo, el cual puede llegar a ser extremadamente mortífero.
Para elaborar Fugu también usan peces erizo, los cuales son muy similares a los peces globo, ambos poseen en su piel e intestinos tetrodotoxina, una neurotoxina sumamente potente y letal, la cual actúa en pocos segundos tras ser ingerida, paralizando los músculos y llevando a la víctima a morir de asfixia.
No existe un antídoto contra esta toxina que ha sido catalogada por algunos como 200 veces más mortífera que el cianuro.
Los Toxicólogos japoneses aun trabajan en ello. Si bien no es común en todas las especies de peces erizo, en el caso de los peces globo sí. Estos peces que los son más utilizados por los chefs japoneses, tienen el segundo puesto de los animales vertebrados más venenosos del mundo, siendo su hígado la parte más letal de su cuerpo, mismo que se prohibió cocinar en 1984.
El fugu se ha convertido en uno de los platillos japoneses más famosos debido a la meticulosidad y destreza que se requiere al elaborarlo. Quienes lo preparan deben ser cocineros certificados y pasan aproximadamente 3 años preparándose en el arte de conocer exactamente cómo cortarlo y cuáles son las partes seguras para ser consumidas.
Al final de estos años de práctica presentan un examen en el cual deben elaborar fugu y comerlo ellos mismos. La leyenda dice que tan solo el 30% logra pasar el examen. Este proceso tan estricto de selección es una garantía de seguridad para los aficionados a este platillo. La mayoría de envenenamientos se producen debido a que el pez es cocinado por alguien no entrenado.
Al emperador de Japón en la era Meiji, se le prohibió consumir este platillo tan peligroso y al mismo tiempo juzgado como exquisito.