El franquismo es una ideología que utilizó un movimiento social autoritario y fascista para apoyar y mantener en el poder la dictadura del militar Francisco Franco. Esta surgió en España tras la Guerra Civil que asoló gran parte del territorio peninsular. Fueron muchas las razones que promovieron el ascenso político de Franco y sus acolitos, entre las que destacan la exaltación al nacionalismo español, el anticomunismo, un estilo de vida tradicional o el catolicismo en su máxima expresión. La combinación de estos tres factores favoreció el apoyo de gran parte de la sociedad de la época, que luego se vio reforzado durante el dominio fascista.
El franquismo prevaleció en nuestro país desde 1939 hasta 1975, con el fallecimiento del dictador al mando. Una autoridad que ya se había resentido años antes de la muerte de Francisco Franco. Su delicado estado de salud dio alas a un sin fin de protestas, huelgas y partidos opositores, que comenzaron a ganar cierta influencia entre el pueblo más castigado por el régimen. El mismo que cometió grandes crímenes contra la humanidad. A continuación, haremos un repaso por las características más destacadas de este movimiento dictatorial.
Bajo el nombre FET de las JONS, es decir, Falange Española Tradicionalista de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, Franco concentró todo el poder del estado en un solo partido. De esta forma, cualquier grupo político ajeno a su doctrina adquiría pronto un carácter ilegal, convirtiéndose en un blanco fácil para las autoridades y promoviendo las campañas clandestinas.
El franquismo rechazaba por completo el movimiento comunista. Así como los ideales de izquierda, tanto revolucionarios como burgueses democráticos. Y no solo eso, también redujo por completo cualquier evidencia pública del liberalismo o del sistema parlamentario tradicional.
Una de las medidas adoptadas por Franco para fomentar el sentimiento nacionalista fue eliminar todos los elementos lingüísticos ajenos al idioma oficial del país. De esta forma, lenguas como el catalán, el euskera o el gallego se vieron relegadas al ámbito más personal. Incluso fue perseguido.
Mediante el dominio de la prensa, la radio y la televisión, el franquismo intentaba regular la opinión pública a su antojo, para detener así cualquier tipo de revolución o pensamiento contrario al régimen. Tras la censura, solo algunos ejemplares se mantuvieron en pie, como el Diario Arriba o el Alcázar..

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