es un hombre cualquiera que cometió un pequeño error, que terminó MUY MAL, esta serie de eventos desafortunados y malas decisiones le causaron la prohibición de entrar por 18 años al hotel Empress, esta es su trágica, entretenida y divertida historia:
Llené completamente una maleta con pepperoni y la aerolínea extravió justamente ESA maleta. Al día siguiente reapareció, sabía que el peperoni aún estaba “bueno” pero necesitaba mantenerlo fresco.
Mi habitación era grande, y bonita, pero no tenía un refrigerador. El aire afuera era frío, y esta era una manera fácil de mantener fresco el pepperoni. Lo que no imaginé es que esta sería la causa de la mayor desgracia que un huésped de hotel puede ocasionar.
Abrí un poco la ventana, coloqué los empaques de pepperoni en una mesa cerca de la ventana y luego me fui a caminar unas 4 a 5 horas.
Al volver al hotel recuerdo caminar por el largo pasillo, abrir la puerta de mi habitación y encontrar una bandada de gaviotas adentro. No tuve tiempo para contar pero debieron ser unas 40 y estuvieron comiendo pepperoni durante mucho tiempo.
En caso de que te lo preguntes, el tan famoso “Brother’s Pepperoni” hace cosas desagradables en el sistema digestivo de la gaviota. Y como era de esperar la habitación estaba cubierta de caca de gaviota. Lo que no había notado antes es que las gaviotas BABEAN, especialmente si están comiendo pepperoni.
Estoy seguro de que tienes una imagen en tu cabeza. Entonces, entro… todos los pájaros se sorprenden y comienzan a volar y estrellarse contra todo, mientras intentan desesperadamente salir de la habitación por la pequeña abertura por la que habían entrado.
Algunas de las gaviotas intentan salir por las ventanas CERRADAS. ¿El resultado? Un TORNADO de excremento, plumas, trozos de pepperoni, lámparas cayendo, cortinas destrozadas, etc.
Logré abrir las ventanas, las gaviotas huyeron, una trató de volver a robar un último pedazo y en mi agitado estado le lancé mi zapato, tanto la gaviota como mi zapato volaron por la ventana.
Pero quedaba una, la más grande, y no quería salir. Mientras la perseguía, corría por la habitación con un gran trozo de pepperoni, en un momento de claridad agarré una toalla de baño y salté, comenzó a enloquecer así que la envolví y la tiré por la ventana.
Este hotel tiene un famoso salón de té, y estoy seguro de que los turistas fueron golpeados por mi zapato primero y luego por una gaviota atada (ilesa por cierto).
Pero por supuesto mi desgracia no termina ahí, bajé a buscar mi zapato, llené el lavamanos del baño con agua para quitarle el barro, encendí la secadora de cabello y comencé a secar mi zapato. En ese momento llamaron a la habitación así que deje la secadora ENCENDIDA y cuando llegué al teléfono todo se apagó. Resulta que la secadora vibró lo suficiente para caer al lavabo lleno de agua. Ahí decidí que necesitaba ayuda.
Llamé a la recepción para que me ayuden a limpiar el desastre, y aún puedo recordar la expresión de la señora cuando abrió la puerta. No tenía idea que decirle, así que solo dije “lo siento” y me fui a cenar. Cuando volví mis cosas fueron llevadas a otra habitación más pequeña y enviaron una carta a mi empresa prohibiendo MI entrada al hotel por 18 años.
He madurado y acepto la responsabilidad de mis acciones, espero que puedan concederme un indulto o considerar mis 18 años fuera del Empress como “tiempo cumplido”
Sinceramente, Nick Burchill.