Gran Bretaña y Argentina controlarán la pesca de forma conjunta en el Atlántico.
En un nuevo paso de acercamiento en las relaciones bilaterales de la Argentina y el Reino Unido en torno al histórico conflicto de las islas Malvinas, los gobiernos de Londres y Buenos Aires se disponen a negociar la semana que viene un acuerdo de cooperación científica para la conservación de recursos pesqueros en el atlántico sur.
Según adelantaron a Infobae fuentes calificadas de la cancillería argentina, el acuerdo forma parte de la “hoja de ruta” que se fijaron Mauricio Macri y Theresa May para acercar posiciones en torno a las Malvinas. El primer paso fue la identificación de los soldados argentinos caídos en la guerra de 1982.
La cancillería y el Foreign Office destacaron que “con el propósito de profundizar un diálogo constructivo y substantivo con el Reino Unido en temas de interés común, los días 14 y 15 de mayo se reunirá en Buenos Aires el Subcomité Científico de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur (CPAS), establecida por la Declaración Conjunta del 28 de noviembre de 1990”.
El objetivo de la reunión es retomar las actividades de cooperación científica bilateral para la conservación de los recursos pesqueros en el Atlántico Sudoccidental.
Segun se pudo saber, en ese encuentro participarán científicos y funcionarios de la República Argentina y del Reino Unido.
En el gobierno aclararon que la reunión se llevará a cabo bajo la fórmula de soberanía acordada en la Declaración Conjunta de Madrid del 19 de octubre de 1989.
Los detalles de este acuerdo se terminarán de cerrar en una reunión bilateral que mantendrán los cancilleres Jorge Faurie y el británico Boris Jhonson en Buenos aires en la cumbre de ministros de relaciones exteriores que se hará en el marco de la cumbre del G20.
Según fuentes diplomáticas argentinas, el trabajo conjunto de control de la pesca y la patrulla para evitar la depredación de los recursos naturales del atlántico sur podría hacerse con las fuerzas armadas de ambos países
Fuente:
Lo mas patetico es que en las islas malvinas la pesca es masiva y muchos pingüinos mueren pero de eso no se habla.
La sobrepesca en Malvinas estaría matando a los pingüinos de las islas.
La explotación de los recursos pesqueros en el Atlántico Sur se ha convertido desde hace una década en la principal fuente de ingresos de los habitantes de las Islas Malvinas, sobre la base de licencias de captura otorgadas de manera unilateral por el gobierno colonial del archipiélago.
Las empresas pesqueras de las islas, en su mayoría integrada por capitales españoles y asiáticos, basan su trabajo en la captura de los mismos recursos que pueblan el Mar Argentino, principalmente el calamar illex, loligo y la merluza negra. Sin embargo, esta actividad que tan buenos dividendos deja a los kelpers, estaría afectando seriamente el ecosistema del archipiélago, ya que muchas de las especies marinas que allí viven estarían muriendo de hambre por la falta de peces que genera la explotación comercial del recurso ictícola.
En una entrevista que publicó el periódico «Perfil» el último domingo, el conservacionista británico Mike Bingham denunció que la sobreexplotación pesquera deja sin alimento a los pingüinos que habitan en las Malvinas y por ese motivo las aves mueren de hambre. Bingham fue designado en 1993 como oficial de conservación de las Islas Malvinas, y a poco de asumir proyectó un censo de pingüinos que finalmente se realizó en 1995. Cuando tuvo los resultados los comparó con un trabajo similar realizado en el año 1984 y descubrió que había casi cinco millones de pingüinos menos.
La inquietud del oficial de conservación habría alterado a las autoridades del gobierno colonial británico en las islas, quienes le habrían prohibido la difusión del material. Según declara Bingham al periódico porteño, él insistió con el tema y envió el informe a distintas revistas de divulgación científica. Esto le generó distintos inconvenientes, hasta que las autoridades kelpers decidieron dejaron sin trabajo.
Bingham ahora vive en nuestro país, concretamente en Río Gallegos, donde se radicó durante el año 2003 y hace pocos días contó parte de esa experiencia en un libro que se llama «El régimen de Malvinas». El ex oficial de Conservación de Malvinas es contundente al asegurar que «los pingüinos que colonizan en esas islas mueren de hambre por la falta de protección ante la explotación pesquera» y afirma que en la actualidad sólo «queda sólo el 10% de los que había hace 20 años».
Mike Bingham dice que «en 1993, el gobierno de Malvinas me nombró oficial de Conservación. Por mi especialidad en censos de animales, me pareció importante hacer un nuevo relevamiento de los pingüinos en la zona y lo hicimos en 1995. Muchos habitantes, que conocen bien su terreno, ya comentaban que se veía una menor cantidad». En cuanto a los resultados del trabajo, el ex oficial de Conservación afirmó que según el censo efectuado «la población de pingüinos de penacho amarillo, que según el censo de 1984 estaba compuesta por 2,5 millones de ejemplares, había disminuido a 300 mil. Hoy estamos seguros de que fue por culpa de la industria pesquera. Los pingüinos mueren de hambre».
En la entrevista que publica Perfil y también en su primer libro en castellano, Bingham explica que «en 1987, se estableció en Malvinas un territorio de 200 millas en el mar para cobrar un permiso de pesca a cualquier barco que quisiera pescar allí.
Gracias a los datos del British Antartic Survey de 1984 se sabía que había en la zona unos cuatro millones de pingüinos de penacho amarillo, de Magallanes y de papúas. Era una población bien saludable». La merma en el número de pingüinos alertó a Bingham sobre las consecuencias de la explotación pesquera, pero las autoridades de las islas se habrían asustado del propio oficial de Conservación y le pidieron que mantuviera en reserva esos datos.
El propio conservacionista cuenta que en el gobierno kelper «se preocuparon mucho, pero no por los pingüinos sino por su reputación y por el dinero que ganan con la pesca. Me dijeron que no podía publicar los resultados por una supuesta cláusula de confidencialidad en mi contrato. Consulté a un abogado y como no existía tal cláusula envié los datos a dos prestigiosas revistas de conservación: Oryx y Penguins Conservation».
Lobos y elefantes, el mismo problema
La publicación de la encuesta en medios de conservación internacionales dio lugar a represalias por parte del gobierno kelper, «la consecuencia inmediata fue que me despidieron. Pero yo no trabajo en esto por el dinero, sino porque creo en lo que hago. Así que escribí a varios centros para conseguir financiación para nuevas investigaciones. Y descubrí que tanto en Chile como en la Argentina, los otros dos lugares donde habitan los pingüinos de penacho amarillo y los de Magallanes, las poblaciones estaban saludables» sostiene Mike Bingham, quien confirma que en el archipiélago austral «no hay ninguna protección a la naturaleza. Hoy queda menos del 10% de la población de pingüinos de hace 20 años atrás. Pero esto también afecta a otras especies: los lobos marinos y los elefantes marinos disminuyeron más de un 90 por ciento.
FUENTE:
En un nuevo paso de acercamiento en las relaciones bilaterales de la Argentina y el Reino Unido en torno al histórico conflicto de las islas Malvinas, los gobiernos de Londres y Buenos Aires se disponen a negociar la semana que viene un acuerdo de cooperación científica para la conservación de recursos pesqueros en el atlántico sur.
Según adelantaron a Infobae fuentes calificadas de la cancillería argentina, el acuerdo forma parte de la “hoja de ruta” que se fijaron Mauricio Macri y Theresa May para acercar posiciones en torno a las Malvinas. El primer paso fue la identificación de los soldados argentinos caídos en la guerra de 1982.
La cancillería y el Foreign Office destacaron que “con el propósito de profundizar un diálogo constructivo y substantivo con el Reino Unido en temas de interés común, los días 14 y 15 de mayo se reunirá en Buenos Aires el Subcomité Científico de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur (CPAS), establecida por la Declaración Conjunta del 28 de noviembre de 1990”.
El objetivo de la reunión es retomar las actividades de cooperación científica bilateral para la conservación de los recursos pesqueros en el Atlántico Sudoccidental.
Segun se pudo saber, en ese encuentro participarán científicos y funcionarios de la República Argentina y del Reino Unido.
En el gobierno aclararon que la reunión se llevará a cabo bajo la fórmula de soberanía acordada en la Declaración Conjunta de Madrid del 19 de octubre de 1989.
Los detalles de este acuerdo se terminarán de cerrar en una reunión bilateral que mantendrán los cancilleres Jorge Faurie y el británico Boris Jhonson en Buenos aires en la cumbre de ministros de relaciones exteriores que se hará en el marco de la cumbre del G20.
Según fuentes diplomáticas argentinas, el trabajo conjunto de control de la pesca y la patrulla para evitar la depredación de los recursos naturales del atlántico sur podría hacerse con las fuerzas armadas de ambos países
Fuente:
Lo mas patetico es que en las islas malvinas la pesca es masiva y muchos pingüinos mueren pero de eso no se habla.
La sobrepesca en Malvinas estaría matando a los pingüinos de las islas.
La explotación de los recursos pesqueros en el Atlántico Sur se ha convertido desde hace una década en la principal fuente de ingresos de los habitantes de las Islas Malvinas, sobre la base de licencias de captura otorgadas de manera unilateral por el gobierno colonial del archipiélago.
Las empresas pesqueras de las islas, en su mayoría integrada por capitales españoles y asiáticos, basan su trabajo en la captura de los mismos recursos que pueblan el Mar Argentino, principalmente el calamar illex, loligo y la merluza negra. Sin embargo, esta actividad que tan buenos dividendos deja a los kelpers, estaría afectando seriamente el ecosistema del archipiélago, ya que muchas de las especies marinas que allí viven estarían muriendo de hambre por la falta de peces que genera la explotación comercial del recurso ictícola.
En una entrevista que publicó el periódico «Perfil» el último domingo, el conservacionista británico Mike Bingham denunció que la sobreexplotación pesquera deja sin alimento a los pingüinos que habitan en las Malvinas y por ese motivo las aves mueren de hambre. Bingham fue designado en 1993 como oficial de conservación de las Islas Malvinas, y a poco de asumir proyectó un censo de pingüinos que finalmente se realizó en 1995. Cuando tuvo los resultados los comparó con un trabajo similar realizado en el año 1984 y descubrió que había casi cinco millones de pingüinos menos.
La inquietud del oficial de conservación habría alterado a las autoridades del gobierno colonial británico en las islas, quienes le habrían prohibido la difusión del material. Según declara Bingham al periódico porteño, él insistió con el tema y envió el informe a distintas revistas de divulgación científica. Esto le generó distintos inconvenientes, hasta que las autoridades kelpers decidieron dejaron sin trabajo.
Bingham ahora vive en nuestro país, concretamente en Río Gallegos, donde se radicó durante el año 2003 y hace pocos días contó parte de esa experiencia en un libro que se llama «El régimen de Malvinas». El ex oficial de Conservación de Malvinas es contundente al asegurar que «los pingüinos que colonizan en esas islas mueren de hambre por la falta de protección ante la explotación pesquera» y afirma que en la actualidad sólo «queda sólo el 10% de los que había hace 20 años».
Mike Bingham dice que «en 1993, el gobierno de Malvinas me nombró oficial de Conservación. Por mi especialidad en censos de animales, me pareció importante hacer un nuevo relevamiento de los pingüinos en la zona y lo hicimos en 1995. Muchos habitantes, que conocen bien su terreno, ya comentaban que se veía una menor cantidad». En cuanto a los resultados del trabajo, el ex oficial de Conservación afirmó que según el censo efectuado «la población de pingüinos de penacho amarillo, que según el censo de 1984 estaba compuesta por 2,5 millones de ejemplares, había disminuido a 300 mil. Hoy estamos seguros de que fue por culpa de la industria pesquera. Los pingüinos mueren de hambre».
En la entrevista que publica Perfil y también en su primer libro en castellano, Bingham explica que «en 1987, se estableció en Malvinas un territorio de 200 millas en el mar para cobrar un permiso de pesca a cualquier barco que quisiera pescar allí.
Gracias a los datos del British Antartic Survey de 1984 se sabía que había en la zona unos cuatro millones de pingüinos de penacho amarillo, de Magallanes y de papúas. Era una población bien saludable». La merma en el número de pingüinos alertó a Bingham sobre las consecuencias de la explotación pesquera, pero las autoridades de las islas se habrían asustado del propio oficial de Conservación y le pidieron que mantuviera en reserva esos datos.
El propio conservacionista cuenta que en el gobierno kelper «se preocuparon mucho, pero no por los pingüinos sino por su reputación y por el dinero que ganan con la pesca. Me dijeron que no podía publicar los resultados por una supuesta cláusula de confidencialidad en mi contrato. Consulté a un abogado y como no existía tal cláusula envié los datos a dos prestigiosas revistas de conservación: Oryx y Penguins Conservation».
Lobos y elefantes, el mismo problema
La publicación de la encuesta en medios de conservación internacionales dio lugar a represalias por parte del gobierno kelper, «la consecuencia inmediata fue que me despidieron. Pero yo no trabajo en esto por el dinero, sino porque creo en lo que hago. Así que escribí a varios centros para conseguir financiación para nuevas investigaciones. Y descubrí que tanto en Chile como en la Argentina, los otros dos lugares donde habitan los pingüinos de penacho amarillo y los de Magallanes, las poblaciones estaban saludables» sostiene Mike Bingham, quien confirma que en el archipiélago austral «no hay ninguna protección a la naturaleza. Hoy queda menos del 10% de la población de pingüinos de hace 20 años atrás. Pero esto también afecta a otras especies: los lobos marinos y los elefantes marinos disminuyeron más de un 90 por ciento.
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