InicioInfoSe acabó el gradualismo. Ahora viene el verdadero ajuste.

Se acabó el gradualismo. Ahora viene el verdadero ajuste.

Info5/31/2018
La administración actual sabe muy bien que ha llegado a un punto de inflexión de su gradualismo. En cuanto a la macroeconomía han colocado sus expectativas por encima de sus destrezas.



La actual administración ha alcanzado muchos objetivos muy positivos : integrarnos al mundo civilizado, evitar una situación muy complicada hacia donde se encaminaba la economía, superar la tierra arrasada que dejó la anterior administración y fundamentalmente comenzar un proceso serio para restablecer el funcionamiento de las instituciones democráticas.

Eso permitió salir del default y realizar ajustes visibles en el PAMI, en la Justicia, en el reordenamiento del uso de recursos nacionales y especialmente en el control de la corrupción, pero hasta ahora no han logrado superar el grave problema de la frágil macroeconomía siendo ese el aspecto más débil de esta gestión.

En este tema – regularizar aceleradamente la macroeconomía – han colocado sus expectativas por encima de sus destrezas.

La gran fragilidad macroeconómica se debe a que se decidió – por razones políticas – una actitud fiscal tal que el gran déficit con el que iniciaron la gestión no se redujo sino que aumentó en estos dos años en más de 1% del PBI a pesar que el nivel de gasto público era en términos reales el máximo de la historia argentina; se decidió financiarlo con endeudamiento externo, pero a la luz de los resultados, sin un plan lo suficientemente coherente que vinculara la política monetaria con la política fiscal.

La política monetaria se ha manejado con metas de inflación, aparentemente sin contar con los elementos necesarios para fijarlas y se optó por dejar flotar el tipo de cambio asumiendo que generaría un equilibrio a las variables macro, algo que no ocurrió probablemente porque la flotación es el resultado de la política monetaria y fiscal y no las influye.

Tomar endeudamiento en dólares y convertirla a pesos atrasó el valor del dólar y ofreció toda clase de incentivos para aumentar el déficit de la cuenta corriente. Eso fue tal vez, uno de los principales problemas generadores del creciente déficit en cuenta corriente, aunque no el único.

Los grandes déficits gemelos

Hoy el déficit fiscal y el déficit en cuenta corriente son el récord de los últimos 35 años y uno de los más grandes en la historia. Financiarlo depende de la capacidad para conseguir fondos externos, algo que ha llegado a su fin.

Cuando se produjo el esperable cambio en la política monetaria de Estados Unidos, el dólar se valorizó, las expectativas de crecimiento de los países de occidente cayeron por debajo del ritmo de crecimiento de EE.UU. todos los países emergentes tuvieron que soportar fuertes salidas de capitales pero en ningún caso tan fuertes como en nuestro país.

Cuando el dólar recobró fuerza al subir las tasas estadounidenses de interés, los países emergentes con economías frágiles como Argentina o Turquía, sufren mucho más que otras por el traslado de inversores hacia Estados Unidos, pero Argentina es hoy más sensible al riesgo cambiario que cualquier otra nación en la tierra excepto Venezuela.

Aunque pocas monedas han sido tan golpeadas como el peso – que ha perdido alrededor de un cuarto de su valor durante el año pasado y rompió la barrera de 25 pesos por dólar – la imagen hacia el mundo de los mercados de los países emergentes y fronterizos se ha deteriorado mucho.

En los principales afectados como Argentina, Rusia y Turquía, las situaciones propias de cada país son también causa de la desconfianza de los operadores.

Todos enfrentan problemas internos que los hacen más vulnerables, por eso el reciente aumento de los rendimientos del Tesoro de EE. UU. y el dólar han pesado mucho más sobre las acciones, los bonos y las monedas de esos mercados emergentes y fronterizos siendo el más golpeado argentina por su muy pequeña dimensión e inconsistencia macroeconómica.

Si se comparan los movimientos de la libra turca y el peso argentino con los de las demás monedas de los países fronterizos en mayo, más de la mitad de la caída se explica por desequilibrios de sus economías que se han convertido en un riesgo mucho más alto.

El aumento de la tasa norteamericana y fortalecimiento del dólar es solo un disparador.
Esto es así porque la macroeconomía local es de enorme fragilidad: este año 2018 tendrá 4.50% del PIB de déficit fiscal. Es decir más de US$ 16.000 millones de gasto por encima de la recaudación total.

Habrá quizás una reducción de 1.30% en el déficit fiscal de los cuales más de la mitad provendría del saneamiento de las tarifas. Si no se hubiera vetado el proyecto opositor no habría casi reducción del déficit fiscal excepto un 0.4% de PBI proveniente de algunos ahorros y demoras de la inversión pública.

Se ha decidido ajustar tarifas y bajar subsidios indirectos para sostener los gastos sociales que son un serio problema para el déficit porque el 66% del gasto son jubilaciones y auxilios especiales y están indexados a los precios.

El otro y más grave déficit, el de la cuenta corriente será en 2018 de 5,5% del PIB. En otras palabras, la necesidad de dólares será de U$S 35.000 M. Para 2019, la apreciación cambiaria y una ligera tasa de crecimiento permitirían revertir parcialmente la situación, especialmente en términos del PBI, aunque difícilmente se pueda lograr que el déficit en cuenta corriente se ubique por debajo de los U$S 30.000 millones.

Por los déficits y las medidas monetarias para controlarlos, el medio ambiente internacional negativo y por la estabilidad del precio de las exportaciones argentinas no se puede esperar un crecimiento inmediato ni sostenible, por el momento.

La fragilidad de la economía queda clara:

1. PBI probable para 2018 US$ 620.000
2. Déficit fiscal primario 4.50% del PBI
3. Déficit por intereses de la deuda externa 2.40% del PBI
4. Déficit provincial 1.2% del PBI
5. Déficit por intereses deuda interna (LEBAC´s, Leliq y Pases) 2% del PBI
6. Déficit consolidado 10.30% del PBI o sea US$ 64.000 millones
7. Inflación anual estimada para 2018: 25/30%
8. Población por debajo de la línea de pobreza después de la devaluación: 30%, 12.200.000 habitantes.
9. Cantidad de empleados públicos: 3.500.000 o 2 de cada 4 trabajadores
10. 35% de la mano de obra ocupada, en negro.

Se acabó el gradualismo. Ahora viene el verdadero ajuste.

Hasta aquí llegó el gradualismo. Con la debilidad macroeconómica y el medio ambiente internacional negativo solamente quedaba el FMI

La administración actual sabe muy bien que ha llegado a un punto de inflexión de su gradualismo, porque indefectiblemente – como una ley física – cuando se termina el financiamiento los desequilibrios se tienen que arreglar con políticas económicas o se arreglan porque la economía se acomoda sola generando una crisis de consecuencias negativamente previsibles.

Al recurrir al FMI han procurado transmitir la imagen de haber ajustado ligeramente las acciones, cuando en realidad es una modificación drástica. El FMI no va a prestar acuerdos sin requerir mejorar fuertemente los desequilibrios fiscales y externos.

Es prácticamente el fin del gradualismo, final también motorizado por el cambio de actitud de la oposición, mucho más confrontativa a partir de visualizar debilidad política de esta administración.

No se puede avanzar en contra de toda la teoría económica comprobada. Habrá que hacer el ajuste que corresponda de la forma más equitativa posible y explicarle a la población que habrá 9 meses sin crecimiento económico alguno.

Si el FMI financia el 50% de lo necesario hasta las elecciones probablemente se pueda regresar a los mercados externos en 2019 y la economía comenzará nuevamente a crecer antes de las elecciones. Esa es la apuesta de esta administración.

Los problemas de la macroeconomía pueden hacer fracasar todo lo positivo que ha realizado esta administración, que es mucho, pero si no resuelven, o al menos encaminan con un programa explícito la configuración económica serán solo un paréntesis entre dos populismos y eso aparece como fatal hacia el futuro.

El mercado y el FMI harán lo que esta administración no pudo o no quiso hacer.

En apariencia esta administración confió en que podría conseguir financiación a tasas bajas por lo menos durante cuatro años. No ejecutó de inmediato reformas estructurales esperando que los históricos desequilibrios económicos del país se resolverían con inversiones genuinas que generarían crecimiento y desarrollo.

No parecía necesario atacar el gigantesco déficit: el aumento en la recaudación tributaria eventualmente diluiría el gasto del Estado y la deuda pública, y el gradualismo permitiría evitar mayores ajustes o cambios de fondo. Eso no ocurrió.

Ahora, ya sin financiación otra que la del FMI, habrá que aceptar requisitos realistas: que el programa que le lleven sea equilibrado, que se encamine a generar los recursos para que las deudas sean pagables, que no haya ninguna probabilidad de caer en otro default y que se controlen los agregados monetarios, esto es que se maneje la inflación no por metas sino controlando la moneda con un piso en reservas internacionales.

Esto porque será necesario volver a los mercados en 2019 y las reservas no se puede usar para evitar la depreciación del peso como se ha hecho recientemente.

Será necesario un sinceramiento de las metas, algo más concreto que enunciados de buena voluntad y esperanza.

El acuerdo con el FMI modifica todo el panorama, porque requiere un sinceramiento en fijación de objetivos. Había metas muy ambiciosas y se va a definir el nuevo marco monetario, en donde el tipo de cambio no se va a atrasar como se atrasó en 2017. Habrá menos flotación del dólar, menos atraso cambiario y menos movimientos bruscos.

En consecuencia, si se mantiene un piso de reservas prevalente el tipo de cambio real será muy parecido al de hoy, para ir mejorando las cuentas externas, bajando importaciones innecesarias y gastos de la clase media en el exterior.

El FMI no va a generar un stand by para que se dilapide en turismo US$ 13.200 millones anuales en el exterior, pero ayudará a tener la fortaleza de generar ajustes fiscales y de cuenta corriente para poder volver a colocar deuda hasta que el crecimiento permita financiar el déficit.

Este es un tiempo muy especial, un punto de inflexión de la historia y si no es correctamente manejado le costará sin dudas la relección a esta administración.

Si los financiadores ven debilidad e interpretan que esta administración es un paréntesis entre dos populismos, el futuro será muy incierto.

Que se puede esperar?

Mucho dependerá de lo que se pueda negociar con el FMI, y sobre este tema es imprescindible entender que se ha recurrido al FMI porque no hay otros prestamistas internacionales. Ya no es tanto una cuestión de costos, simplemente no hay financiamiento externo.

Lo mejor que se puede esperar es que en el segundo semestre el crecimiento de la economía sea 0, que no sea negativo y que el crecimiento de la economía en 2018 llegue a 1.5% del PBI.

En cuanto a la inflación el pronóstico es malo: sería un gran logro que se limite a 25/26% en 2018. La inflación mayorista de mayo y junio ya muestra el pass through (traslado de la devaluación) de junio y julio para el IPC y si se lo toma estrictamente en cuenta el IPC del año puede ser hasta 30%.

La microeconomía, como afecta la situación a las PYME y a la población.

Las nuevas tasas de financiamiento de corto plazo, principalmente para descuento de cheques en cuenta corriente, han hecho que los plazos de pago se acorten y que muchos vuelvan a generar estrategias de descuentos para cobrar de contado.

Los valores anuales que muestran los 10 principales bancos, exigen una Tasa Nominal Anual que supera ampliamente el 40%, y en algunos casos llega al 95%. Esto obliga a las empresas a tratar de cobrar la mayoría de sus ventas al contado para evitar tener que negociar los valores en los bancos evitando pagar costos que superan la rentabilidad de cualquier negocio.

La devaluación que se registró en mayo y la necesaria estrategia del Central para controlarla generan falta de financiamiento, disminución del ritmo de producción y reducción de stocks. En definitiva el inicio de un proceso de falta de crecimiento con una inflación que puede llegar al 30% en 2018.
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
65visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

l
lairaghi🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts766
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.