GRACIAS
AFIP
Se acuerdan de la propaganda de AFIP , donde el trompa le avisa a los secuaces
que ahora todos estan legales?, aqui les traigo un texto que me acaba de llegar
espero que las corte el mate cocido, como a mi. salu2
Tudo bom
Desde hace ya bastante tiempo la radio y la televisión vienen reiterando una
publicidad oficial, emanada de la Presidencia de la Nación y avalada por la
A.F.I.P. (en ese orden, en nuestro modo de ver) en la que se muestra a un
empresario Pyme ante una computadora llevando a cabo una registración ante
la A.F.I.P. de varios empleados que hasta el momento revistaban de manera
informal en su empresa.
Luego de ello, el protagonista, muy sonriente, reúne a sus empleados y les
dice paternalmente bueno muchachos, hace 5 minutos los inscribimos en la
A.F.I.P. a lo cual se oye de fondo una manifestación de alegría y algunos
aplausos. Esta es la esencia del mensaje en esta primera parte, y la que más
se reitera sobre todo en la radiofonía.
Pero no es todo lo que allí se dice y se ve. El sonriente protagonista, en
la versión completa que normalmente aparece en T.V., hace un comentario
señalando que por dificultades en su negocio y para evitar cerrar el boliche
no había blanqueado antes a su personal. Pero que ahora, ante el plan de
facilidades surgido de la ley 26.476, que le permite pagar en cómodas cuotas
y hasta en 10 años, había resuelto, digamos, pasarse a la legalidad.
Debemos decir que nos sorprende la franqueza, por no decir la ingenuidad,
con la que el organismo recaudador y el propio Poder Ejecutivo llevaron
adelante un corto publicitario en el que se asume claramente que el sistema
previsional impide en la práctica la supervivencia de una empresa mediana a
menos que se le otorguen larguísimas facilidades de pago y quitas de
intereses y multas adeudados. Parece una campaña hecha por la oposición
política.
Es que, efectivamente, el protagonista dice claramente que no hubiera podido
sobrevivir si hubiera puesto a todo su personal en blanco, pagando todas las
gabelas, sin el jubileo que significa la moratoria previsional.
Cabría preguntarse, entre muchas otras cosas, cómo hará de ahora en más el
protagonista para mantener a todo su personal dentro de la formalidad,
máxime tomando en cuenta que si hasta el presente no lo hizo (con la
economía en crecimiento a tasas del 8% anual) resulta bastante más difícil
en tiempos de estancamiento o recesión debidos a los múltiples factores de
todos conocidos.
La verdadera historia, que hay que volver a contar, es que el sistema tal
como está diseñado es inviable. Y es esa inviabilidad la que patéticamente
se pone de manifiesto en un corto publicitario destinado a dar facilidades
excepcionales que en realidad deberían ser permanentes, por decir lo menos.
La economía argentina funciona de manera informal en un porcentaje que
oscila en el 50%, puntos más, puntos menos. Ello hace que los ingresos
legales de las empresas no alcancen a cubrir todos los costos
documentados, por lo que la única forma de pagar salarios a los empleados
necesarios es mediante el recurso de la informalidad. Y no solamente
salarios, claro está. Aunque no es el punto que nos ocupa en este caso.
A ello se suma que, si tomamos los valores oficiales para el personal
registrado, por cada peso que recibe en el bolsillo el empleado, la empresa
debe abonar en total cerca de $ 1,70. La cifra es exorbitante. Y cuesta
pensar que una empresa pequeña que intenta ingresar en un mercado
medianamente competitivo, pueda sostenerse llevando a cabo todos los
trámites y abonando todas las tasas nacionales, provinciales y municipales
para poder funcionar como tal. Máxime si por ejemplo elige la forma de
Sociedad Anónima, dado el costo que implica mantener un ente jurídico de ese
tipo. Al que suelen agregársele curiosos extras tales como
reempadronamientos por falta de control del organismo que cobra por
controlar (la I.G.J.).
La prueba más contundente de todo cuanto afirmamos, es que una gran cantidad
de empleados del Estado (nacional, provincial, municipal) que ingresan y
continúan por años como contratados, un eufemismo para incorporar personal
mediante el recurso de que se encuentren inscriptos ante la A.F.IP. ya sea
como monotributistas o directamente en el régimen general. En otras
palabras, fraguando la verdadera relación laboral, que es obviamente de
dependencia. Porque tales empleados en realidad trabajan en relación de
dependencia, cosa que de sobra ha sido avalada por pacífica jurisprudencia
durante varias décadas.
De hecho se exige, en muchos casos, que estos empleados no empleados no
confeccionen sus facturas de manera correlativa, porque ese hecho por sí
solo implica deschavarse como dependientes. Y el propio Estado exige que eso
no ocurra.
¿Se imagina el amable lector si en lugar del actor que representa al
empresario Pyme del aviso que estamos comentando, apareciera en su lugar
algún funcionario de algún ministerio o algún secretario representando el
mismo papel? ¿Alguien puede representarse, digamos, a un Guillermo Moreno
sonriente afirmando bueno muchachos, tudo bom, tudo legal...? simplemente
porque desde hace 5 minutos los empleados contratados por disposición suya
en el I.N.D.E.C. fueron inscriptos por Internet en la A.F.I.P. y ahora
están declarados legalmente como corresponde?
Mientras el Estado en todas sus vertientes incorpora personal contratado y
se exime de ese modo de los ingentes costos que significan las llamadas
cargas sociales y previsionales, incluyendo aguinaldo y vacaciones, eso
mismo se le exige a un empresario pequeño que intenta salir a flote con su
empresa y que debe contratar personal en negro para no tener que cerrar el
boliche. Increíble.
Y ya que estamos digámoslo: ¿Qué piensa hacer el Estado con todo ese
personal que en verdad está en relación de dependencia?
Si algo puede hacer que alguna vez en la Argentina podamos decir que todo
está bien, no caben dudas de que es la honestidad intelectual y moral de
quienes se supone que tienen la facultad de dirigir los destinos nacionales.
Hemos señalado otras veces que moratorias y blanqueos no sólo son
cuestionables moralmente, sino que son además un incentivo poderosísimo a
que quienes cumplen dejen de hacerlo para no ser los proverbiales patos de
la boda. Pero al mismo tiempo también hemos señalado que un sistema
tributario basado en la rapiña no puede conducir jamás a buen puerto.
Mientras por un lado se pretende que el pizzero de la esquina blanquee al
motoquero ahora con facilidades, el Estado alberga a miles y miles de
contratados de manera ilegal, al tiempo que reconoce la inviabilidad del
sistema. Ni tudo bom, ni tudo legal.
Buenos Aires, 27 de julio de 2009
&n bsp; HÉCTOR BLAS TRILLO