CHALECO ANTIBALAS
Casi todos los mordiscos durante el combate con un zombi se producen en las extremidades, de modo que estas otras armaduras para el torso son una pérdida de tiempo absoluto. Uno debe considerar el chaleco de balas sólo en una situación caótica en la que existe la posibilidad de ser disparado por tu propia gente.
Incluso en esta situación, el francotirador que te confunda con un zombi probablemente intentará darte un tiro en la cabeza.
PROTECTORES DE KEVLAR
Hace pocos años, las fuerzas de la ley empezaron a equipar a los oficiales con este material ligero y extremadamente fuerte. Cuanto más grueso es, más duras son las placas que se usan en los chalecos para parar las balas; una versión más fina y más flexible se emplea, por ejemplo, para parar cuchillos o al perro guardián de turno. Esta nueva versión, si cubre la zona inferior de las piernas y el antebrazo, puede ayudar a reducir el riesgo de recibir una mordedura de zombi en combates en espacios redu¬cidos. Si adquieres protectores de kevlar, asegúrate de llevar¬los sólo durante la batalla, y ¡no dejes que por ponértelos se apodere de ti una falsa valentía que no posees! En el pasado, muchos humanos creyeron que el kevlar u otro tipo de arma¬duras para el cuerpo les daban carta blanca para tomar riesgos innecesarios. No hay ninguna armadura en el mundo que pueda proteger a un humano de esta clase de estupidez. Como afir¬mamos antes, tu objetivo es sobrevivir, única y exclusivamente sobrevivir, y nunca ser un héroe. La fanfarria en el combate es la forma más segura de ponerte en peligro a ti y a aquellos que te acompañen.
ROPAS AJUSTADAS Y PELO CORTO
Personajes fríos y duros demostraron que cuando luchas contra los muertos vivientes, nada ha salvado mejor a las víctimas que la ropa sencilla, ajustada y el pelo muy corto. Hay una cosa simple, y es que los gules atacan intentando agarrar a las vícti¬mas, tirando de ellos y mordiéndoles después. La lógica nos dicta que cuanto menos material ofrezca una persona para que lo aferren, mayores serán sus posibilidades de sobrevivir. La ropa holgada, con bolsillos, correas o cualquier cosa que cuel¬gue libremente, será un mango al alcance de las garras de los
zombis. Cualquiera que haya trabajado en fábricas o con algún tipo de maquinaria pesada te dirá la importancia que tiene no llevar nunca algo que cuelgue. La ropa ajustada, obviamente dentro de los límites de la comodidad, ayuda a eliminar este peligro. El pelo puede suponer una amenaza similar. En muchas ocasiones, han capturado a las víctimas e incluso las han arrastrado del pelo llevándolas a un final truculento. Recogerte el pelo antes de un conflicto podría servir temporalmente. Sin embargo, un corte de pelo corto, de dos centímetros o más corto, es ideal para el combate cuerpo a cuerpo.
DEFENDIENDO
La historia de Yahya Bey, un inmigrante turco del Reino Unido, describe un ataque en su pueblo natal, Oltu. Según Bey, un enjambre de zombis descendió desde las colinas más cercanas en mitad de la noche. Los que no fueron devorados, huyeron a sus casas, a la mezquita y a la comisaría del pueblo. A algu¬nos les venció el pánico al entrar en este último lugar mientras que un incendio accidental mataba a todo el que había dentro. Mucha gente, a falta de tiempo y materiales para parapetarse tras todas las puertas y ventanas, fueron invadidos por los no muer¬tos. Otros muchos que sufrieron mordeduras, buscaron refugio en la casa del médico del pueblo. Mientras el doctor intentaba ocuparse de los pacientes, estos murieron y a continuación resu¬citaron. Bey, un niño de seis años, se las ingenió para subir al tejado de su casa. Se quedó allí la mayor parte de la noche y, luego, cuando empezó a amanecer, fue de tejado en tejado hasta que llegó a campo abierto. Aunque nadie de los pueblos vecinos creyó su historia, enviaron un pelotón de búsqueda para buscar a los merodeadores. Este grupo encontró un Oltu en ruinas, todos los edificios estaban quemados, destrozados o destruidos. Los cadáveres a medio comer ensuciaban las calles desiertas. Rastrearon huellas, lo suficiente para determinar que se trataba de un grupo bastante numeroso, siguieron una pista de pisa¬das cada vez más escasas pero más rápidas hacia las montañas. Ningún grupo fue descubierto nunca.
¿Cuál es la protección perfecta contra los no muertos? Con sinceridad, no hay ninguna. La defensa no es tan simple como la seguridad física. Suponiendo que te las arregles para encontrar, construir o modificar una estructura donde guarecerte acorralado de las amenazas externas, ¿qué harás entonces? Los zombis no se van y punto. No se sabe cuánto tardarían en rescatarte ¿Cómo sobrevivirías? El hambre, la sed, las dolencias y muchos otros factores se han llevado tantas vidas como los muertos andantes. El asedio, la forma a la que nuestros antepasados se enfrentaban cuando sus castillos y pueblos eran rodea¬dos por el enemigo, es a lo que te enfrentarás cuando los muertos caminen de nuevo. La seguridad física es sólo una parte de la ecuación. Para estar completamente preparado, debes tener unos conocimientos de trabajo para la supervivencia estacionaria. En un mundo interdependiente, este arte se olvidó hace tiempo. Mira alrededor de tu casa. ¿Cuántas cosas se han fabricado a diez, quince, incluso a cientos de kilómetros de tu casa? Nuestro modo de vida, particularmente como miembros de la nación industrializada más rica del mundo, requiere un entra¬mado delicado de transporte y comunicación para subsistir. Haz desaparecer ese entramado y quedamos reducidos a un están¬dar de vida reminiscente de la Europa Medieval. Aquellos que comprenden esto y se preparan para una existencia como esa tienen más posibilidades de sobrevivir. Esta sección muestra cómo crear una fortaleza y cómo vivir dentro de sus límites.
LA RESIDENCIA PRIVADA (DEFENDER TU CASA)
Para los conflictos de clase 1, los hogares de la mayoría de la gente aportan la protección adecuada. No hay necesidad de escapar de la Ciudad o el pueblo en cuanto oyes que los muertos han resucitado. De hecho, esto es bastante desalentador. En las primeras horas de un ataque zombi , la mayor parte de la población intentará escapar desesperadamente. Las carreteras se convertirán en una masa de vehículos parados y gente aterrorizada, una situación que está cargada de posibilidades de violencia. Hasta que los vivos destru-yan a los muertos, o los muertos invadan a los vivos, intentar huir sólo añadirá más cuerpos a la anarquía. Así que carga tus armas, prepárate para pelear, pero sigue donde estés, sigue seguro, sigue alerta. ¿Y qué mejor lugar para hacerlo que en la comodidad de tu propia casa?
1. PREPARACIÓN. PARTE I: LA CASA
Antes de que los muertos se levanten, antes de que el caos y la carnicería comiencen, algunos propietarios pensarán que ellos están más protegidos que sus vecinos. Aunque ninguna casa se ha construido nunca con el propósito de defenderse de los zombis, existen varios diseños que han demostrado ser, de manera admi¬rable, seguros. Si tu casa no está estructuralmente preparada para un ataque zombi , pueden emplearse varias medidas para fortifi¬carla.
A. EXCEPCIONES
Las casas elevadas, como las que se ven en playas y a lo largo de ríos y en otras zonas elevadas al nivel del agua, se construyeron así principalmente para evitar ser arrastradas por las inundacio¬NES. Sólo su altura impide un ataque convencional. Las puertas y ventanas pueden dejarse abiertas y sin entablar. La entrada principal y una o dos escaleras exteriores podrían ser bloqueadas mediante barreras o incluso destruirlas cuando la alarma sonara, Seguro en esta plataforma levantada, el tiempo de supervivencia podría determinarse únicamente por la cantidad de provisiones que el propietario tuviera almacenadas.
Existe otra vivienda de gran protección que fue construida para combatir una fuerza tan persistente y tan mortal como un ejército de no muertos: las casas a prueba de tornados, que en la actualidad se están construyendo en el corazón de Estados UniDOS y están diseñadas para resistir ciclones leves o modera¬DOS. Su disposición consiste en muros de cemento armado, puertAS de acero reforzado y persianas de acero ocultas con esmero TRAS cortinas normales. Estos domicilios podrían soportar brotes tanto de clase 1 como de clase 2.
B. MODIFICACIONES EN LAS CASAS.
Asegurar una casa contra los no muertos se parece a asegurarla de los vivos. Una diferencia es la popular alarma antirrobo.
Muchos de nosotros dormimos más tranquilos por la noche porque nuestras alarmas están activadas y funcionan. Pero ¿qué hace este aparato además de enviar una señal a una fuerza de seguridad privada o de policía? ¿Y si estas fuerzas no llegan? ¿Y si están ocupados con otras batallas? ¿Y si les han ordenado proteger zonas consideradas más importantes? ¿Y si ya no exis¬ten y han desaparecido dentro de los estómagos de los gules? En estos casos es cuando se requieren medios directos de defensa.
Las barras de seguridad en puer¬tas y ventanas pararán a un grupo de zombis durante un periodo de tiempo limitado. La experiencia ha probado que sólo tres muertos andantes pueden echarlas abajo en menos de veinticuatro horas.
El vidrio templado de seguri¬dad evita que entren rompiéndolo, pero se puede sacar su hoja a la fuerza. Se puede fijar con facilidad instalando marcos de cemento armado y acero. Sin embargo, el dinero que te costaría reemplazar cada ventana en una casa normal podría y debería gastarse en comprar o construir una de las dos casas de las que hemos hablado antes: las elevadas y las que son a prueba de tornados.
Una buena alambrada de tela metálica de tres metros de altura puede aguantar docenas de zombis durante semanas, incluso meses, suponiendo que su número permanezca dentro de la clase 1. Un muro de hormigón de tres metros de altura, reforzado con barras de acero y unido con cemento armado, es la barrera más segura tanto para brotes de clase 1 como de clase 2. Las leyes de la zona puede que prohiban un muro tan alto, pero no lo descar¬tes. (Consúltalo con la junta de tu ciudad.) Aunque se sabe que los zombis (en raras ocasiones) pueden elevarse sobre obstáculos de una altura de dos metros, esto no ha ocurrido en masa. Varias personas (bien armadas y con buena comunicación) pueden mantener un muro de dos metros de altura (no fácilmente, pero CON seguridad) tanto tiempo como resista el grupo.
La puerta debe ser de acero o de hierro forjado, sólida a ser posible. Debe abrirse hacia un lado, no hacia fuera y hacia aden¬tro. Reforzarla es tan simple como aparcar tu coche contra ella. LOS motores eléctricos hacen más fácil la apertura pero te dejaríAN atrapado en un apagón o una avería.
Como comentamos antes, UN muro de cemento armado de tres metros sólo aportaría una protección adecuada en los brotes de clase 1 y de clase 2. En los brotes de clase 3, un número suficiente de zombis puede, y lo hará, escalar subiéndose los unos sobre los otros hasta formar una rampa de no muertos por encima de tu muro.
C. APARTAMENTOS.
Los apartamentos y los edificios de apartamentos varían en tamaño y disposición y, por tanto, en la capacidad que tienen para servir como defensa. Sin embargo, desde los achaparrados edificIOS de dos plantas de Los Ángeles a las torres de cristal y cemento armado de Nueva York, se aplican ciertas reglas básicas.
Los apartamentos de la primera planta presentan el riesgo mayor simplemente por su accesibilidad. Los inquilinos que viven encima de la planta baja casi siempre están más seguros que los que viven en cualquier tipo de casa. Destruir las escale¬ras de manera efectiva aísla el resto del edificio. Con el ascensor fuera de servicio y la escalera de incendios demasiado alta para que los zombis la alcancen (la ley impone límites estrictos), cual¬quier apartamento puede convertirse en un refugio instantáneo contra los muertos andantes.
Otra ventaja de los complejos de apartamentos es que viven muchas personas. Mientras que un propietario privado puede verse forzado a mantener la residencia solo, un edificio de apartamentos puede ser defendido por todos los inquilinos. Esto también aumenta las posibilidades de contar con varios exper¬tos cualificados, como carpinteros, electricistas, paramédicos y reservistas del ejército (no siempre es el caso, pero existe la posibilidad). Por supuesto, con el aumento de gente viene el reto del aumento de conflictos sociales. Este problema potencial, sin embargo, no debería disuadirte cuando elijas entre una casa y un apartamento. Dada la elección, escoge siempre el último.
NOTA IMPORTANTE: OLVIDA LOS MANUALES DE DEFENSA DEL HOGAR
Aunque casi todas las otras secciones de este libro reco-miendan el uso de textos convencionales (sobre uso de armas, tácticas militares, técnicas de supervivencia y demás), aquellos escritos para proteger un domicilio no son recomendables. Los libros sobre la defensa del hogar están diseñados para reducir a un adversario humano, con habilidades humanas e inteligencia humana. Muchas de las tácticas y estrategias que figuran en estos libros, tales como el empleo de elaborados sistemas de alarma, bombas trampa y dolorosos pero no letales artilugios tales como el spray de pimienta o las cabezas de clavo en la alfombra, serían inútiles contra un intruso no muerto.
2. PREPARACIÓN. PARTE II: ABASTECIMIENTO
Una vez que la residencia privada es segura, el almacenaje para un asedio debe comenzar. No hay forma de decir cuánto tiempo tardará en llegar la ayuda. No hay forma de decir si llegará. Estate siempre preparado para un asedio largo. Nunca supongas un rescate rápido.
A. ARMAS
Mientras que en campo abierto debes viajar ligero para mante¬ner la movilidad, en tu casa tienes el lujo de acumular y manteneruna plétora de armas. Esto no significa que llenes tu casa con cualquier caprichoso instrumento de destrucción. El arsenal de cada casa debería incluir:
Rifle y 500 cartuchos
Escopeta del calibre 12 y 250 cartuchos
Pistola del calibre 45 y 250 cartuchos
Silenciador (para el rifle)
Silenciador (para la pistola)
Ballesta (en lugar de los silenciadores) y 150 flechas
Visor telescópico (para el rifle)
Lentes de visión nocturna (para el rifle)
Visor láser (para el rifle)
Visor láser (para la pistola)
Catana
Wakizashi u otra espada corta
Dos cuchillos con cuchilla plana de 15 a 20 centímetros
Hacha de mano
(NOTA: Esta lista se aplica a una sola persona. Las cantida¬des deben ajustarse dependiendo del número de personas que formen el grupo.)
B. EQUIPO
Ahora que todas las armas han sido elegidas, considera el equipo QUE necesitas para tu mantenimiento y quizá incluso tu supervi¬vencia. A corto plazo, los kits estándares de supervivencia para catástrofes bastarían. Más allá y el material de abajo será necesario. Los artículos domésticos habituales como la ropa, el papel higiénico, etc., se da por hecho que se tienen a mano en una cantidad razonable.
• Agua, tres litros al día, para cocinar y lavarse
• Filtro de agua manual
• Cuatro filtros de repuesto
• Cisterna para recoger agua de lluvia
• Yodo o pastillas purificadoras
• Comida en lata, tres latas al día (son preferibles a los alimen¬tos deshidratados aquellos que contengan algo de agua)
• Dos estufas eléctricas portátiles
• Kit médico avanzado (debe incluir instrumental para cirugía de campo y antibióticos)
• Generador eléctrico que funcione con la propulsión de una bicicleta
• Generador de gasolina (para usarlo sólo en casos de emer¬gencia)
• 80 litros de gasolina
• Radio de onda corta recargable y de batería
• Dos linternas de batería
• Dos lámparas de batería y recargables
• Dos radios de batería o solares y recargables
• Materiales apropiados de refuerzo, como tablas, ladrillos, mortero, etc.
• Kit amplio de herramientas, que incluya una almádena, un hacha, un serrucho, etc.
• Cal o suficiente lejía blanqueadora para mantener la letrina
• Telescopio de alta potencia (80X-100X), con lentes de repuesto y un equipo de limpieza
• Quince bengalas de emergencia
• Treinta y cinco barras luminosas
• Cinco extintores
• Dos pares de tapones de oído
• Repuestos para toda la maquinaria antes mencionada y manuales de usuario
• Una amplia librería de manuales, que incluyan manuales sobre desastres habituales
(NOTA: Como con las armas, los objetos personales como COMIDA, agua y medicina deben multiplicarse dependiendo del número de personas que formen tu grupo.)
3. SOBREVIVIR A UN ATAQUE
Ha comenzado el asedio. Un enjambre de zombis alrededor de tu caSA, atacando incesantemente pero incapaces de entrar. En este punto, tus preocupaciones están lejos de acabar. Esperar a que acabe un asedio no quiere decir que te sientes sin hacer nada. Debes realizar muchas tareas y repetirlas para sobrevivir en un espacio limitado.
A. Designa una esquina del patio trasero para usarla como letrina. La mayoría de manuales de supervivencia explican los mejores lugares para su construcción y su disposición.
B. Si el terreno y la lluvia lo permiten, planta un huerto. Esta fuente de alimento disponible debe consumirse primero, guardando las latas de comida para una emergencia.
Mantenlo lo más lejos posible de las letrinas para evitar una infección, no por los desechos, sino por los efectos residua¬les que la cal y la lejía tendrán en el terreno.
C. Para la electricidad, utiliza siempre el generador manual (propulsado por una bicicleta). El modelo de gasolina no sólo es ruidoso y potencialmente peligroso, sino que su combustible es finito. Úsalo sólo en circunstancias extre¬mas, tales como un ataque nocturno, cuando la potencia manual es impracticable o imposible de generar.
D. Realiza rondas por el muro de tu casa constantemente. Si sois un grupo, realizad patrullas dividiendo las veinticua¬tro horas. Vigila siempre por si se produce una infiltración improbable pero posible. Si estás solo, limítate a patrullar durante el día. Por la noche, asegura todas las puertas (las ventanas ya deberían estar entablilladas). Duerme con una linterna y un arma cerca. Duerme ligero.
E. Mantente sin llamar la atención. Si tienes sótano, haz allí tu comida, así como la generación de energía y el manteni¬miento del equipo. Cuando vigiles la radio, cosa que debe¬rías hacer todos los días, usa auriculares. Manten cerradas las cortinas de todas las ventanas, especialmente de noche.
F. Deshazte de todos los cuerpos. Ya sea zombi o humano, un cadáver sigue siendo un cadáver. La bacteria que hay en la carne podrida puede resultar un serio peligro para tu salud. Todos los cuerpos que haya en tu perímetro deben ser quemados o enterrados. Los cuerpos que haya más allá de tus muros deben quemarse. Para hacer esto, simplemente coloca una escalera por tu lado del muro, vierte gasolina sobre el gul recién muerto, enciende una cerilla y déjala caer. Aunque esto atraiga a más no muertos, es necesario arries¬garse para deshacerse de un peligro que ya está presente.
G. Realiza ejercicio cada día. El uso de la bicicleta estática junto a la calistenia básica y la tensión dinámica manten¬drán tu cuerpo en forma y lo suficientemente fuerte para cualquier situación de combate. De nuevo, asegúrate de que tu régimen se lleva a cabo en silencio. Si no tienes sótano, usa una habitación del centro de la casa. Insonorizadores básicos como colchones y mantas contra las paredes ayuda¬rán a amortiguar cualquier sonido.
H. Permanece entretenido. Aparte de la necesidad de vigilar, el ocio es un deber. Asegúrate una buena reserva de libros, juegos y otro tipo de divertimentos (los juegos electrónicos son demasiado ruidosos y enérgicamente poco eficientes para ser considerados). Durante un asedio largo y aparentemente interminable, el aburrimiento puede conducir a la paranoia, el delirio y la desesperanza. Es importante mante¬ner tu mente en buena forma, al igual que tu cuerpo.
I. Ten a mano tus tapones para los oídos y úsalos a menudo. El gemido constante y colectivo de los no muertos, un sonido que persistirá a todas horas mientras el asedio continúe, puede ser una forma fatal de muerte psicológica. Perso¬nas que tenían sus casas bien protegidas y abastecidas han matado a otra persona o se han vuelto locos simplemente por el constante gemido.
J. Asegúrate de planear tu vía de escape y de tener listo tu equipo para irte. En la incertidumbre de la batalla, puede-ser necesario abandonar tu hogar. Quizá traspasen el muro, quizá ha comenzado a incendiarse tu casa, quizá los equipos de rescate han llegado pero no están lo suficientemente cerca. Por la razón que sea, es hora de irse. Ten tu mochila de supervivencia y tu arma en un área fácilmente accesible, empaquetada, cargada y lista para la acción.
4. DEFENSA INMEDIATA
Los muertos se han levantado. Hueles el humo, oyes las sire¬nas. Los gritos y los disparos llenan el aire. Has sido incapaz o no has querido preparar tu casa apropiadamente. ¿Y ahora QUE? Aunque la situación parezca espeluznante, eso no indica tu deceso. SI tomas las decisiones exactas en el tiempo exacto, puedes evitar que tú y tu familia os unáis a las filas de los no muertos.
A. ESTRATEGIAS PARA UNA CASA DE DOS PLANTAS
1. Cierra todas las puertas y ventanas. Aunque el cristal de una ventana no pare a un zombi , el sonido del cristal al romperse será el mejor aviso que puedas tener.
2. Sube corriendo las escaleras y abre el grifo de la bañera. Aunque esto suene estúpido, no hay manera de saber cuándo cortarán el agua. Tras unos pocos días, la sed se convertirá en tu mayor enemigo.
3. Encuentra las mejores armas posibles. (Véase capítulo ante¬rior.) Deben ser ligeras y, si es posible, ajustables a tu cuerpo para que puedas hacer pleno uso de tus manos. Van a estar ocupadas en la siguiente hora.
4. Empieza a almacenar las cosas en la segunda planta. Usa la lista de las páginas 100 y 101 como guía. La mayoría de familias tienen al menos el 50 % de los objetos listados. Haz un inventario rápido para ver qué tienes. No lo cojas todo, sólo lo esencial: una o dos armas, algo de comida (ya tienes una bañera llena de agua), una linterna y una radio de bate¬ría. Como la mayoría de las familias guardan el botiquín en la planta de arriba, no necesitarás nada más. Recuerda: El tiempo puede ser corto, así que no lo pierdas recogiendo existencias cuando lo más importante está aún por hacer.
5. ¡Echa abajo la escalera! Como los zombis son incapaces de escalar, este método garantiza tu seguridad. Muchos afirman que una solución más fácil podría ser entablar las ventanas y las puertas. Este método es contraproducente porque unos cuantos zombis bastarían para romper cualquier barricada casera. No hay duda de que destruir las escaleras llevará tiempo y energía, pero debe hacerse. Tu vida depende de ello. No intentes, bajo ninguna circunstancia, quemar las escale¬ras con la esperanza de controlar el fuego. Varias personas intentaron ahorrar tiempo de este modo; sus esfuerzos termi¬naron en muerte a causa del fuego o en la total destrucción de sus casas.
6. Si tienes una escalera de mano, úsala para continuar alma¬cenando tu refugio en la planta de arriba. Si no, haz una lista de todo lo que tienes, llena los cubos y otros recipientes de agua y prepárate para una larga espera.
7. Permanece fuera de la vista. Si escuchas la radio, hazlo al volumen mínimo. Cuando los cielos se oscurezcan, no enciendas las luces. No te quedes cerca de las ventanas. Intenta que parezca que la casa está abandonada. Esto no parará una intrusión ocasional de zombis, pero ayudará a disuadir una congregación de masas acercándose a tu casa.
8. No uses el teléfono. Como en todas las catástrofes, las líneas posiblemente estarán ocupadas. Una llamada más sólo servirá para saturar el sistema. Manten el tono del telé¬fono lo más bajo posible. Si te llaman, responde como sea, pero hazlo sin hacer mucho ruido.
9. Planea una alternativa de escape. Estarás a salvo de los zombis, pero no del fuego. Si estalla una tubería de gas o algún loco baja la calle con un cóctel Molotov, tendrás que abandonar tu hogar. Encuentra una mochila u otro modo de llevar lo esencial (véase «Huyendo», pp. 128-161), y tenlo todo preparado.
B. ESTRATEGIAS PARA CASAS DE UNA SOLA PLANTA
Si no vives en una casa de dos plantas, la buhardilla será menos cómoda pero un sustituto igualmente seguro. La mayoría pueden asegurarse simplemente subiendo la escalera plegable o quitando la escalera provisional. Los zombis no tienen la habi¬lidad cognitiva para construir una escalera por sí mismos. Si perrmaneces callado, ellos ni siquiera sabrán que hay una buhardilla.
Nunca uses el sótano como refugio. Las películas populares de terror han mostrado que, en una crisis, esta habitación subte¬rránea podía proteger a los vivos de los muertos. Esto es una falacia peligrosa. Un incendio, la asfixia o simplemente morirse de hambre en un sótano se han cobrado cientos de vidas durante años.
Si te encuentras en una casa de una sola planta que no tiene buhardilla, coge las provisiones que puedas, hazte con un arma y súbete al tejado. Si apartas la escalera de una patada y no hay un acceso directo (una ventana o una trampilla), los no muertos NO serán capaces de alcanzarte. Permanece tranquilo y perma¬nece en silencio para evitar atraer a los no muertos. Los zombis que se encuentren en esa zona entrarán en la casa debajo de ti buscando a la presa y después desviarán su camino. Quédate en el tejado todo el tiempo que puedas, hasta que las provisio¬nes se hayan acabado o llegue una patrulla de rescate. Puede que no sea cómodo, pero es tu mejor oportunidad de sobrevi¬VIR, finalmente, será inevitable abandonar este refugio. (Véase ni Huyendo, pp. 128-161, para los detalles.)
LUGARES PÚBLICOS
Al igual que en las viviendas privadas, la seguridad puede encontrarse en edificios públicos o no residenciales. En algunos casos, su tamaño y distribución puede ofrecer más protección que los domicilios más seguros. En otros casos, puede ocurrir todo lo contrario. Ya que armar y equipar estas estructuras debe¬ría hacerse de la misma forma que en las viviendas, aunque a mayor escala, por eso esta sección se centra en los mejores y los peores santuarios públicos.
1. EDIFICIOS DE OFICINAS
En los edificios de oficinas se pueden aplicar muchas de las reglas referidas a los apartamentos. Una vez que la primera planta es abandonada, que las escaleras se destruyen y los ascen¬sores se apagan, un edificio de oficinas puede ser una torre de seguridad.
2. ESCUELAS
Como no hay una distribución genérica, decidir si un colegio público es un buen lugar para esconderse puede ser complicado. Recuerda las reglas generales de defensa (véase «Reglas gene¬rales», pp. 118 y 119). Desafortunadamente para nuestra socie¬dad, pero afortunadamente para un asedio zombi , los colegios de barrio han tomado una atmósfera parecida a una fortaleza. No sólo los edificios se han construido para resistir un disturbio, sino que las alambradas que los rodean hacen que sus pabello¬nes de clases se parezcan más a complejos militares. La comida y las existencias médicas deberían ser fácilmente accesibles desde la cafetería, la enfermería o el aula de educación física. A menudo, un colegio es tu mejor apuesta; tal vez no para la educación, pero desde luego para la protección de un ataque de los no muertos, sí.
3. HOSPITALES
El que parecería ser el lugar más seguro, el lugar lógico para huIR durante un brote, en realidad, es uno de los peores. Sí, los hospitales se abastecen de comida, existencias médicas y UN personal cualificado. Sí, las estructuras pueden ser seguras, como cualquier edificio de oficinas o apartamentos. Sí, puede que haya seguridad, incluso una presencia policial regular. Para cualquier otra catástrofe, un hospital sería el primer lugar de tu LISTA de refugios. Pero no cuando se han levantado los muertOS. Incluso conociendo cada día más sobre zombis, las infeccIONES de Solanum dan lugar aún a diagnósticos equivocados. LOS humanos con mordeduras o los cadáveres recientemente asesinados siempre son llevados a los hospitales. La mayoría DE LA primera oleada de zombis (en algunos casos el 90 %) se compone de personal médico o de aquellos que participan en el tratamiento de cadáveres. Mapas cronológicos de brotes zombi LOS muestran, literalmente, irradiando de estos edificios.
4. COMISARÍAS
Al contrario que los hospitales, la razón por la que se deben evitar las comisarías tiene menos que ver con los zombis que coN los humanos. Con toda probabilidad, las personas que vivan EN tu ciudad se dirigirán en tropel a la comisaría local, creando UN nexo de caos, cuerpos y la consiguiente sangre. Imagina una multitud apiñada y retorcida de gente asustada, demasiada para controlarla, todos intentando forzar la entrada al edificio que creen que mejor representa la seguridad. Uno no necesita que un zombi le muerda cuando los golpes, los cuchillazos, los disparos accidentales e incluso que te arrollen resulta posible. Así que cuando los muertos se levanten, localiza la comisaría de tu zona v dirígete al lado contrario.
5. TIENDAS DE VENTA AL POR MENOR
Para levantamientos de clase 1 muchos tipos de tiendas mino¬ristas ofrecerán un refugio adecuado. Las que tienen puertas correderas, sólidas o de otra forma, pueden parar a diez zombis durante algunos días. Si el asedio dura más tiempo o si llegan más zombis, la situación puede cambiar de forma dramática. Suficien-tes puños podridos, suficientes figuras acumuladas golpeando contra la entrada acabarán por echarla abajo. Ten siempre una ruta de escape alternativa, de modo que si traspasan la barrera puedas irte rápidamente. Si no puedes formular un plan B sólido, no consideres este lugar como refugio. No deberían considerarse las tiendas sin puertas. Su escaparate no hará más que advertir de tu presencia a los zombis.
6. SUPERMERCADOS
Aunque tienen suficiente comida para mantener a tu grupo durante años, los supermercados también son peligrosos. Sus grandes puertas de cristal, incluso cerradas y obstruidas, ofre¬cen poca protección. Reforzar esas entradas sería difícil. Básica¬mente, el exterior de un supermercado es un escaparate gigante para mostrar la comida fresca y deliciosa que hay en el interior. Con humanos dentro y zombis fuera, eso será exactamente lo que harán.
Sin embargo, no todas las tiendas de alimentación son trampas mortales. Las más pequeñas, los negocios familiares y almace¬nes de barrio pueden servir bastante bien como refugios tempo¬rales. Para protegerse de robos y, más recientemente, disturbios, todas tienen puertas de acero macizo, algunas incluso tienen cierres sólidos. Al igual que las tiendas, estos pequeños nego-cios pueden ofrecerte una protección adecuada a corto plazo y en ataques de poca intensidad. Si te encuentras en uno, recuerda comer primero los alimentos perecederos y estar preparado para disponer del resto cuando se corte la electricidad.
7. CENTROS COMERCIALES
Una estructura prácticamente indefendible. Los grandes centros comerciales siempre son objetivo tanto de humanos como de zombis. Siempre es así con los disturbios sociales: a la primera señal de problemas, esta concentración de riqueza se llena de seguridad privada, policía, incluso propietarios excesivamente celosos. Si la crisis ocurre de repente, un gran número de compradores se quedarán atrapados dentro del centro, creando problemas de exceso de personas, atropellos y asfixia, así como de atracción para los muertos. En un brote de cualquier clase, dirigirse a un centro comercial significará dirigirse a un centro del caos.
8. IGLESIAS
Perdonad la expresión, pero los lugares de culto son una bendición a medias. La principal ventaja de la mayoría de las iglesias, sinagogas, mezquitas y otras casas de culto es que están construi¬das para soportar entradas a la fuerza. La mayoría están hechas de madera gruesa o puertas de metal. Las ventanas suelen estar muy separadas del suelo. La mayoría posee alambradas de hierro forjado que, a pesar de su intención estética, pueden servir como protección añadida. Cuando las comparamos con muchas estruc-turas seculares de igual tamaño, el típico lugar de culto resulta ser sorprendentemente seguro. Sin embargo, la protección que ofrecen durante un brote nunca será suficiente contra la horda de zombis que, con toda seguridad, llegará allí. La avalancha inevitable no tiene nada que ver, por supuesto, con lo sobrenatu¬ral. Los soldados de Satán no han salido para invadir la casa del Señor. El mal definitivo no está batallando con el bien defini¬tivo. Los muertos andantes atacan iglesias por una buena razón: es donde está la comida. A pesar de su educación, conocimien¬tos técnicos y desinterés declarado hacia el mundo espiritual, los estadounidenses que viven en la ciudad corren, claman a sus dioses, en cuanto ven zombis. Estos lugares de culto, atestados de personas que ruegan por sus almas a gritos, ha servido siem¬pre como faro para los no muertos. Fotografías aéreas muestran a zombis migrando, lentamente, con ritmo constante y en canti-dades cada vez mayores hacia su futuro matadero: la iglesia más cercana.
9. ALMACENES
Como no tienen ventanas, pero sí entradas seguras y, por lo general, una distribución espaciosa, los almacenes pueden ser un refugio ideal para un extenso periodo de tiempo. Muchos almacenes tienen una oficina de seguridad, por lo general equi¬pada con instalaciones de cuarto de baño y, por lo tanto, un suministro de agua. Si la mercancía que venden es pesada y está guardada en cajas de madera grandes y perdurables, considérate afortunado. Estas cajas pueden usarse para reforzar la entrada, crear habitaciones privadas, o incluso, como muchos de noso¬tros hacíamos cuando éramos pequeños, usarlas para construir
una línea secundaria de defensa o fuerte dentro del área princi¬pal. Existe la posibilidad, que no obstante es improbable, de que algO de lo que sea que esté almacenado pueda ayudarte a sobrevivir. Por todas estas razones, clasifica los almacenes entre tus escondites más atractivos. Una advertencia sobre el emplaza¬MIENTO: el 50 % de las veces, estos edificios están cerca de asti¬LLEROS, fábricas u otros edificios industriales. Si este es el caso, se cuidadoso, observador y estáte siempre alerta para huir. Ten cuiado también con los almacenes refrigerados que guarden alimentos perecederos. Una vez que la electricidad se pierde su rápida descomposición puede convertirse en un severo peligro para la salud.
10. EMBARCADEROS Y MUELLES
Con algunas variaciones, los suministros adecuados y el emplazamiento correcto, cualquier muelle o embarcadero puede ser prácticamente inalcanzable. Como los zombis no pueden ni nadar ni escalar, el único modo de acceder a ellos sería desde tierra. Si destruyes ese único acceso estarías en una isla artificial.
11. ASTILLEROS
A parte del hecho de que por lo general sirven de almacenamiento de desperdicios industriales y materiales peligrosos, los astille¬ROS presentan innegables posibilidades para refugiarse. Como EN los almacenes, sus contenedores pueden transformarse en barreras o, en algunos casos, incluso en armas. (Véase «Marzo 1994 d. C, San Pedro, California», pp. 295 y 296.) Los mismos barcos se convierten en refugios preparados una vez que se ha asegurado la pasarela. Pero antes de embarcar, asegúrate de que estas fortalezas navegables no tienen tripulación infectada, particularmente en los puertos deportivos pequeños y de recreo. En los primeros estadios de un brote, los ciudadanos no duda¬rán en dirigirse en bandada a la costa, con la esperanza de usar (o robar) cualquier embarcación de recreo disponible. Como muchos puertos deportivos están construidos en aguas relati-vamente poco profundas, no están lo suficientemente profun¬dos para que los zombis queden completamente sumergidos. En más de una ocasión, un aprendiz de marinero imprudente ha subido a su barco y se ha topado con varios zombis famélicos y empapados esperándole.
12. BANCOS
¿Qué podría ser más seguro que una fortaleza que ya está construida para albergar las mercancías más valiosas de la Tierra? ¿No sería el banco un lugar lógico para preparar una defensa? ¿No serían sus medidas de seguridad más que suficien¬tes para repeler a una horda de muertos andantes? De ninguna manera. Incluso el examen más apresurado a los bancos revela que la mayoría de sus llamados aspectos de seguridad requieren el despliegue policial o la seguridad exterior. Con la policía y otras fuerzas especiales ya ocupadas durante un brote, las alar¬mas silenciosas, las cámaras de seguridad y las rejas metálicas, resultarán inútiles cuando los muertos rompan las ventanas de vidrio cilindrado, hambrientos de carne humana. Por supuesto, en la cámara acorazada se está seguro. Estas construcciones titánicas pararían incluso a zombis armados con lanzacohetes. (No, los zombis no saben cómo funciona un lanzacohetes.) Sin embargo, una vez dentro de la cámara acorazada, ¿qué haces a continuación? Dado que no hay comida, ni agua y el preciado oxígeno es limitado, buscar refugio en una cámara acorazada sirve para darte el tiempo suficiente para colocarte una pistola en la cabeza, hacer las paces con tu Dios y apretar el gatillo.
13. CEMENTERIOS
De forma irónica, y a pesar de muchos mitos populares, los cementerios no son el lugar más peligroso donde estar cuando los muertos se levanten. De hecho, pueden ser un lugar de reposo temporal. Como se ha mencionado antes, los cuerpos infectados suelen más bien terminar en hospitales y depósitos de cadáveres, y la resurrección tiene lugar mucho antes de que puedan ser llevados a los cementerios para celebrar un entierro convencional. Si por algún milagro, un cadáver reviviera dentro de su ataúd, ¿podría realmente levantarse de la tumba?
Para responder a esta pregunta, uno debe hacerse otra: ¿Cómo? ¿Cómo podría un cuerpo con una fuerza humana normal arañar un ataúd, probablemente hecho de acero, probablemente en una caja sellada herméticamente a dos metros de profundidad y abrirse camino hacia el exterior? Si uno se fija en los métodos de conservación implicados en los entierros convencionales en Estados Unidos, es obvio que cualquier persona, no muerta o de otra clase, simplemente no podría raspar, escarbar y arrastrarse hasta la superficie. ¿Pero qué pasa si el féretro no está hecho de acero? Incluso si fuera un ataúd sencillo de pino sería prisión suficiente para el zombi más tenaz. ¿Qué pasa si el féretro de madera se pudre? En ese caso, el cuerpo llevará enterrado tanto tiempo que su cerebro también se habrá podrido. Recuerda: los cuerpos que resucitan tienen que estar frescos, razonablemente intactos e infectados con el virus. ¿Incluye esto a un cadáver que lleva mucho tiempo muerto? Aunque parezca una visión icónica de los muertos vivientes, al igual que los vampiros bebiendo sangre o los hombres lobo aullando a la luna llena, los hechos demuestran que los zombis no pueden ni podrán jamás levan¬tarse de la tumba.
14. CAPITOLIOS Y AYUNTAMIENTOS
Aplica los mismos principios referidos a las comisarías, los hospitales y los templos de culto a los edificios estatales, muni¬cipales y federales del gobierno. La mayoría serán foco de la concentración humana, convirtiendo estos emplazamientos en centros del caos y de la congregación de zombis. Evita todos los edificios del gobierno que puedas.
REGLAS GENERALES:
Los edificios de las zonas más pobres y de barrio tienden a ser más seguros que otros. Su necesidad de alambradas altas, alam¬bres de espino, ventanas bloqueadas y otros mecanismos contra el crimen las convierten en zonas preparadas para defenderse. Los edificios en las zonas de clase media y alta suelen dar prioridad a la estética. ¿Qué ayuntamiento rico quiere algo antiestético en su distrito? En lugar de mecanismos de seguridad feos, incluso destartalados, estas personas acaudaladas tienen más confianza en las fuerzas de la ley y en la seguridad privada (fuerzas de informa¬lidad demostrada). Por estas razones, y si la situación lo permite, aléjate de las zonas residenciales y ve hacia el casco urbano.
Evita esperar a que pasen los accidentes. Muchas de las estructuras industriales que normalmente encontramos en zonas del casco urbano o del centro albergan materiales explosivos inflamables. También pueden contener maquinaria compleja, como generadores de energía y reguladores medioambientales) mecanismos que requieren una supervisión constante. Pon los dos juntos y el desastre está garantizado. La planta nuclear de Khotan es sólo un ejemplo extremo. Incidentes más numerosos v menos dramáticos ocurren normalmente en los brotes de clase 2 y de clase 3. No busques refugio en o cerca de sitios industria¬les, instalaciones de almacenamiento de gasolina, aeropuertos o cualquier otro lugar que se considere de alto riesgo.
Cuando elijas un refugio, considera las siguientes cuestiones cuidadosamente:
1. ¿Hay un muro, una alambrada u otro perímetro físico?
2. ¿Cuántas posibles entradas y salidas hay?
3. ¿Las personas de tu grupo pueden defender cada alambrada y cada salida a la vez?
4. ¿Hay una posición defensiva secundaria, varias plantas o una buhardilla?
5. ¿El edificio puede asegurarse?
6. ¿Hay una ruta potencial de escape?
7. ¿Cuál es la situación de los suministros?
8. ¿Hay tuberías?
9. En caso de necesitarlas, ¿hay armas o herramientas disponi¬bles?
10. ¿Los materiales sirven para reforzar las entradas?
11. ¿Qué hay de los medios de comunicación: teléfono, radio, internet, etc.?
12. Dados todos estos factores: ¿cuánto tiempo podríais sobre¬vivir tú o tu grupo en un asedio prolongado?
Asegúrate de considerar todas las preguntas cuando elijas dónde vas a quedarte. Resiste la urgencia de precipitarte al interior del edificio más cercano. Recuerda: no importa lo desesperada que parezca la situación, el tiempo que dedicas a pensar de forma clara nunca es tiempo perdido.
LA FORTALEZA
En los brotes de clase 3, las residencias privadas e incluso las estructuras públicas no son suficientes para auxiliar a los huma¬nos. Finalmente, las personas que hay dentro sufrirán la degrada¬ción final de sus defensas o simplemente agotarán sus provisio¬nes. En un brote severo necesitamos una estructura prácticamente impenetrable con todas las instalaciones de una biosfera autosostenible. Lo que se necesita es una fortaleza. Esto no quiere decir que debas buscar una inmediatamente. Los primeros días, incluso semanas, de una infestación de clase 3 vendrán marcados por un caos total, una orgía de violencia histérica que hará arriesgado el viaje. Cuando las cosas se hayan calmado, los humanos de la zona se habrán organizado, los habrán evacuado o los habrán devorado. Sólo entonces deberías empezar a buscar una fortaleza.
1. COMPLEJOS MILITARES
Cuando buscas una fortaleza, tu prioridad principal deberían ser ¬las bases del Ejército de Tierra, la Marina o incluso las Fuerzas Aéreas. Muchas están situadas en áreas poco pobladas y por eso menos infectadas. Casi todas tienen elaboradas vallas de seguridad alrededor de sus perímetros. Algunas tienen posicio¬nes defensivas secundarias e incluso de tercer grado. La mayo¬ría están equipadas con un refugio antinuclear lleno de reser¬vas y completamente funcional, otras con la capacidad de una pequeña ciudad. Como tienen múltiples medios de comunica¬ción, sin duda serán las últimas instalaciones en el mundo en perder el contacto con el exterior. Lo que es más importante, sin embargo, no son las fortificaciones físicas, sino los hombres y las mujeres que se encuentran dentro. Como se ha dicho, las personas bien entrenadas, bien armadas, bien disciplinadas son siempre la mejor defensa. Incluso con algunas deserciones, un pequeño grupo entrenado de soldados sería suficiente para mantener el perímetro indefinidamente. Al entrar en una base militar en tiempos de crisis, encontrarías un mundo independiente de especialistas entrenados, probablemente con personas a su cargo (familiares), todos listos para defender su nuevo hogar. El mejor ejemplo fue el Fort Louis Philippe en la zona francesa del norte de África (véase pp. 261-263), donde, en 1893, una unidad de legionarios extranjeros franceses sobrevivió con éxito a un asedio zombi durante el periodo increíble de tres años. Un obvio problema con las bases militares es que sus ventajas las convierten en el centro de atracción de la población durante un brote, lo que crea peligros adicionales como el consumo intenso de las provisiones y la degradación de la seguridad.
2. PRISIONES
Aunque se diseñaron para retener a los vivos dentro, las instalaciones correccionales pueden también ser más que eficientes para retener a los muertos fuera. Tras unos muros formidables, cada celda, pasillo y sala, es una fortaleza en sí misma.
Por supuesto, los problemas surgen cuando consideramos las prisiones como un refugio. De forma irónica, las penitenciarías modernas son menos defendibles que los anteriores modelos por el modo en que fueron diseñadas. Los muros altos de cemento minado son la marca registrada clásica de las prisiones anteriores a 1965. Su diseño es un producto de la era industrial, cuando exagerar el tamaño se valoraba como un medio de intimidación y respeto. Aunque este aspecto psicológico puede haberse perdido en los muertos, cualquiera que busque refugio no podría reclamar si existe una barrera mejor y más consagrada que las que mantenían a nuestros ancestros a salvo de elementos de la sociedad criminal. En una época de balance y presupuesto moderado, la tecnología disponible ha reemplazado a las construcciones macizas y caras. Las cámaras de seguridad y los sensores de movimiento dejan únicamente una alambrada de espino doble como único impedimento físico para escapar. Esto pararía a una docena de zombis. Cientos de ellos podrían causar algún daño.
Varios miles de ellos, sin embargo, gateando los unos sobre los otros formando un montículo retorcido y cada vez mayor, final¬mente podrían alcanzar la altura suficiente para desplomar la primera alambrada, luego la segunda, para a continuación entrar en tropel al complejo. Ante esta avalancha, ¿quién no querría cambiar toda la maquinaria de alta tecnología por un muro de cemento pasado de moda de seis metros de alto?
¿Y qué hay de los reclusos? Considera que dentro de los muros de una prisión se encuentran los miembros más peligro¬sos de nuestra sociedad. ¿No sería más prudente enfrentarse a los no muertos? La mayoría de las veces, la respuesta es sí. Cualquiera con sentido común sabe que es más seguro enfren¬tarse a diez zombis que a un aguerrido criminal. Sin embargo, en los acontecimientos a gran escala, una infestación a largo plazo, sin duda alguna, los prisioneros serían liberados. Algunos decidirían quedarse y luchar por su seguridad (véase «1960 d. C, Byelgoransk, Unión Soviética, pp. 278-280»), o arriesgarse a los peligros del exterior por la libertad, incluso con la posibili¬dad de invadir los campos del alrededor. Ten cuidado cuando te acerques a una prisión. Asegúrate de que los presos no se hacen cargo de ella. Se cauteloso si el liderazgo dentro consiste en una coalición de guardias y prisioneros. En otras palabras, a menos que el centro penitenciario esté abandonado o poblado por civi¬les y guardias, siempre debes estar alerta.
Una vez que cruzas las puertas, debes seguir varios pasos importantes para transformar esta instalación correccional en un pueblo autónomo. Lo que sigue es una lista de tareas para la supervivencia que deberías tener en cuenta en una penitencia¬ría abandonada.
A. Localiza y cataloga todas las provisiones que hay dentro de los muros: armas, comida, herramientas, mantas, medicinas y otros objetos útiles. Las prisiones no estarán altas en una lista de saqueos. Podrías encontrar casi todo lo que necesites.
B. Crea un suministro de agua renovable. Pueden usarse pozos experimentales y una variedad de receptores de lluvia cuando se sequen las tuberías. Antes de que esto ocurra, asegúrate de que todos los contenedores más grandes estén Henos y cubiertos. El agua no sólo será importante para beber y asearse, también será vital para la agricultura.
C. Planta verduras y, si es posible, cultiva cereales como el trigo o el centeno. Una emergencia a largo plazo podría durar estaciones enteras, el tiempo suficiente para recoger y consumir varias cosechas. Probablemente no encontra¬rás semillas dentro del complejo, así que cuenta con asaltar las áreas colindantes. Es peligroso, pero necesario, porque la agricultura será el único medio de subsistencia a largo plazo.
D. Aprovecha las fuentes de energía. Cuando se acabe la red de suministros, puede que tengas suficiente combustible para encender los generadores de emergencia durante días, incluso semanas. Las dinamos accionadas mediante fuerza física pueden modificarse fácilmente desde los generado¬res existentes. Accionar estas máquinas eliminará también la necesidad de un régimen de ejercicios. Puede que el gene¬rador no cree la cantidad de electricidad que tenías mientras estabas conectado a la red de suministros, pero debería apor¬tar más que suficiente para un grupo pequeño o mediano.
E. El plan para cuando logren cruzar los muros. ¿Y si de repente las puertas se desploman? ¿Y si una grieta se agrandara en alguna parte del muro? ¿Y si, por alguna razón inesperada, los no muertos desbordaran el complejo? No importa lo resistente que parezca tu perímetro, ten siempre una defensa de apoyo. Elige qué bloque de celdas será tu último recurso. Refuérzalo, ármalo y mantenlo constantemente. Debería ser también tu zona prioritaria para vivir, capaz de albergar a tu grupo hasta que el complejo pudiera ser recuperado o pudiera llevarse a cabo una escapada.
¡Permanece entretenido! Al igual que cuando defiendes una vivienda privada, es esencial mantener una actitud mental positiva. Encuentra al animador nato en tu grupo y motí¬valo o motívala para desarrollar una rutina de espectáculos. Motiva noches de talentos y competiciones entre los demás. Música, baile, cuentacuentos, comedia; cualquier cosa que puedan hacer, sin importar lo mal que lo hagan. Parecerá estúpido, incluso ridículo: ¿Quién prepararía un concurso de talentos cuando hay cientos de zombis arañando las puertas? Alguien que sabe lo importante que es mantener la moral alta en tiempos de crisis. Alguien que sabe el daño psicológico que un asedio puede causar. Alguien que sabe que un grupo de personas confundidas, enfadadas y frustra¬das puede ser tan peligroso como los cientos de zombis que arañan las puertas.
¡Aprende! Casi todas las cárceles de Estados Unidos tienen su propia biblioteca. Usa tu tiempo libre (que tendrás mucho) para leer cualquier texto útil. Materias como la medicina, la mecánica, la construcción, la horticultura y el psicoanálisis; hay tantas disciplinas esperando ser aprendidas... Haz que cada miembro de tu grupo se especialice en algo. Organiza clases para que se enseñen entre ellos. Nunca sabrás cuando puedes perder a un experto y tener que nombrar a otro que lo sustituya. Lo que aprendas en la biblioteca de la prisión ayudará con cada tarea de esta lista.
3. PLATAFORMAS PETROLÍFERAS
Cuando elegimos una fortaleza principalmente por su seguri¬dad, nada en la Tierra puede compararse con estas islas artificiales. Están completamente aisladas de la costa, con espacio para vivir y trabajar muy por encima del nivel del mar, donde ni un zombi hinchado ni flotante podría llegar a subir. Esta razón hace que la seguridad ni se cuestione, por lo que podéis permitiros, tanto tú como tu grupo, concentraros plenamente en la tarea de sobrevivir.
Las plataformas en mar abierto también destacan por la auto¬nomía, especialmente a corto plazo. Al igual que los barcos, cuentan con instalaciones médicas y dependencias donde vivir. Muchas están equipadas para abastecer todas las necesidades de la tripulación durante al menos seis meses. Todas tienen sus propias destilerías, así que el agua fresca nunca resultará un problema. Como todas están equipadas para extraer tanto petróleo como gas natural, la energía será ilimitada.
Hay comida en abundancia también, porque el océano provee de una dieta nutritiva (y, algunos argumentarían, superior) de pescado, kelp y, si es posible, de mamíferos marinos. A menos que la plataforma esté extremadamente cerca de la orilla, no hay peligro de contaminación industrial. La gente puede, y lo hace, vivir entera e indefinidamente de las riquezas del mar.
Este aislamiento completo, tan atractivo como suena, también presenta su propia gama de dificultades.
Cualquier persona que viva cerca de la playa te dirá que el Mentó salado puede ser mortal. La corrosión será tu enemigo número uno y, a la larga, las medidas preventivas no serán sufi¬cientes. Las máquinas esenciales pueden repararse. Las desti¬lerías de crudo de acero y las tuberías de cobre funcionan tan bien como las desalinizadoras de alta tecnología. Las dinamos accionadas por el viento o las mareas pueden proveer más de la mitad de la energía de los generadores de combustible fósil. Sin embargo, los equipos electrónicos delicados como los orde¬nadores, las radios y los aparatos médicos, serán los primeros en estropearse y los más difíciles de reemplazar. Finalmente, el complejo entero se deteriorará, de una maravilla industrial puntera a un simple y oxidado, aunque útil, armazón.
Al contrario que las prisiones y las bases militares, las plata¬formas petrolíferas serán el primer lugar que se abandone. Durante los primeros días de un brote, los trabajadores no duda¬rán en solicitar volver con sus familias, dejando la plataforma sin tripulación especializada. Si ninguna persona de tu grupo sabe cómo funciona la maquinaria, aprender podría ser difícil. A diferencia de las prisiones, no hay bibliotecas con manuales de uso en cada estantería. Esto puede requerir una pequeña impro¬visación creativa, apañándote con lo que puedas operar en lugar de o hasta que puedas dominar toda la tecnología que se puede encontrar en las más sofisticadas plataformas.
Los accidentes industriales (como explosiones de reservas de petróleo o gas) son suficientemente malos en tierra. En mitad del océano, se han materializado como algunos de los peores desas¬tres de la historia. Incluso con todas las instalaciones antiincen¬dios y de rescate, de un mundo funcional y activo, tripulaciones enteras murieron cuando las plataformas estallaron en llamas. ¿Qué pasaría si comienza un incendio y no hay nadie a quien pedir ayuda? Esto no quiere decir que las plataformas petrolí¬feras sean bombas marinas esperando a estallar; no quiere decir que deberían ser evitadas por todos excepto los más arriesga¬dos. Lo que se recomienda, sin embargo, es apagar la perfora dora. Esto te quitará el nuevo petróleo, pero hará maravillas con lu esperanza de vida. Usa el combustible ya almacenado para el generador. Como se ha dicho más arriba, no te dará el mismo nmperaje que el generador principal, pero con la perforadora apagada y las instalaciones industriales cerradas, ¿para qué lo necesitarás?
El océano puede ser una fuente de vida, pero también un asesino despiadado. Las tormentas, golpeando con una feroci¬dad raramente vista en tierra, pueden destrozar incluso las plata¬formas más firmes. Las grabaciones de noticias de platafor¬mas literalmente volcadas en el mar del Norte, hechas escom¬bros y hundidas bajo las olas, son suficientes para hacerle a uno pensárselo dos veces antes de alejarse de la costa. Desafortu¬nadamente, es un problema que la humanidad no puede resol¬ver. No hay nada en este o en otro libro que pueda salvarte de la naturaleza cuando decide borrar este amasijo de acero de su océano.
http://www.taringa.net/posts/paranormal/11628952/Max-Brooks-The-Zombie-Survival-Guide-espanol-parte-4.html
Casi todos los mordiscos durante el combate con un zombi se producen en las extremidades, de modo que estas otras armaduras para el torso son una pérdida de tiempo absoluto. Uno debe considerar el chaleco de balas sólo en una situación caótica en la que existe la posibilidad de ser disparado por tu propia gente.
Incluso en esta situación, el francotirador que te confunda con un zombi probablemente intentará darte un tiro en la cabeza.
PROTECTORES DE KEVLAR
Hace pocos años, las fuerzas de la ley empezaron a equipar a los oficiales con este material ligero y extremadamente fuerte. Cuanto más grueso es, más duras son las placas que se usan en los chalecos para parar las balas; una versión más fina y más flexible se emplea, por ejemplo, para parar cuchillos o al perro guardián de turno. Esta nueva versión, si cubre la zona inferior de las piernas y el antebrazo, puede ayudar a reducir el riesgo de recibir una mordedura de zombi en combates en espacios redu¬cidos. Si adquieres protectores de kevlar, asegúrate de llevar¬los sólo durante la batalla, y ¡no dejes que por ponértelos se apodere de ti una falsa valentía que no posees! En el pasado, muchos humanos creyeron que el kevlar u otro tipo de arma¬duras para el cuerpo les daban carta blanca para tomar riesgos innecesarios. No hay ninguna armadura en el mundo que pueda proteger a un humano de esta clase de estupidez. Como afir¬mamos antes, tu objetivo es sobrevivir, única y exclusivamente sobrevivir, y nunca ser un héroe. La fanfarria en el combate es la forma más segura de ponerte en peligro a ti y a aquellos que te acompañen.
ROPAS AJUSTADAS Y PELO CORTO
Personajes fríos y duros demostraron que cuando luchas contra los muertos vivientes, nada ha salvado mejor a las víctimas que la ropa sencilla, ajustada y el pelo muy corto. Hay una cosa simple, y es que los gules atacan intentando agarrar a las vícti¬mas, tirando de ellos y mordiéndoles después. La lógica nos dicta que cuanto menos material ofrezca una persona para que lo aferren, mayores serán sus posibilidades de sobrevivir. La ropa holgada, con bolsillos, correas o cualquier cosa que cuel¬gue libremente, será un mango al alcance de las garras de los
zombis. Cualquiera que haya trabajado en fábricas o con algún tipo de maquinaria pesada te dirá la importancia que tiene no llevar nunca algo que cuelgue. La ropa ajustada, obviamente dentro de los límites de la comodidad, ayuda a eliminar este peligro. El pelo puede suponer una amenaza similar. En muchas ocasiones, han capturado a las víctimas e incluso las han arrastrado del pelo llevándolas a un final truculento. Recogerte el pelo antes de un conflicto podría servir temporalmente. Sin embargo, un corte de pelo corto, de dos centímetros o más corto, es ideal para el combate cuerpo a cuerpo.
DEFENDIENDO
La historia de Yahya Bey, un inmigrante turco del Reino Unido, describe un ataque en su pueblo natal, Oltu. Según Bey, un enjambre de zombis descendió desde las colinas más cercanas en mitad de la noche. Los que no fueron devorados, huyeron a sus casas, a la mezquita y a la comisaría del pueblo. A algu¬nos les venció el pánico al entrar en este último lugar mientras que un incendio accidental mataba a todo el que había dentro. Mucha gente, a falta de tiempo y materiales para parapetarse tras todas las puertas y ventanas, fueron invadidos por los no muer¬tos. Otros muchos que sufrieron mordeduras, buscaron refugio en la casa del médico del pueblo. Mientras el doctor intentaba ocuparse de los pacientes, estos murieron y a continuación resu¬citaron. Bey, un niño de seis años, se las ingenió para subir al tejado de su casa. Se quedó allí la mayor parte de la noche y, luego, cuando empezó a amanecer, fue de tejado en tejado hasta que llegó a campo abierto. Aunque nadie de los pueblos vecinos creyó su historia, enviaron un pelotón de búsqueda para buscar a los merodeadores. Este grupo encontró un Oltu en ruinas, todos los edificios estaban quemados, destrozados o destruidos. Los cadáveres a medio comer ensuciaban las calles desiertas. Rastrearon huellas, lo suficiente para determinar que se trataba de un grupo bastante numeroso, siguieron una pista de pisa¬das cada vez más escasas pero más rápidas hacia las montañas. Ningún grupo fue descubierto nunca.
¿Cuál es la protección perfecta contra los no muertos? Con sinceridad, no hay ninguna. La defensa no es tan simple como la seguridad física. Suponiendo que te las arregles para encontrar, construir o modificar una estructura donde guarecerte acorralado de las amenazas externas, ¿qué harás entonces? Los zombis no se van y punto. No se sabe cuánto tardarían en rescatarte ¿Cómo sobrevivirías? El hambre, la sed, las dolencias y muchos otros factores se han llevado tantas vidas como los muertos andantes. El asedio, la forma a la que nuestros antepasados se enfrentaban cuando sus castillos y pueblos eran rodea¬dos por el enemigo, es a lo que te enfrentarás cuando los muertos caminen de nuevo. La seguridad física es sólo una parte de la ecuación. Para estar completamente preparado, debes tener unos conocimientos de trabajo para la supervivencia estacionaria. En un mundo interdependiente, este arte se olvidó hace tiempo. Mira alrededor de tu casa. ¿Cuántas cosas se han fabricado a diez, quince, incluso a cientos de kilómetros de tu casa? Nuestro modo de vida, particularmente como miembros de la nación industrializada más rica del mundo, requiere un entra¬mado delicado de transporte y comunicación para subsistir. Haz desaparecer ese entramado y quedamos reducidos a un están¬dar de vida reminiscente de la Europa Medieval. Aquellos que comprenden esto y se preparan para una existencia como esa tienen más posibilidades de sobrevivir. Esta sección muestra cómo crear una fortaleza y cómo vivir dentro de sus límites.
LA RESIDENCIA PRIVADA (DEFENDER TU CASA)
Para los conflictos de clase 1, los hogares de la mayoría de la gente aportan la protección adecuada. No hay necesidad de escapar de la Ciudad o el pueblo en cuanto oyes que los muertos han resucitado. De hecho, esto es bastante desalentador. En las primeras horas de un ataque zombi , la mayor parte de la población intentará escapar desesperadamente. Las carreteras se convertirán en una masa de vehículos parados y gente aterrorizada, una situación que está cargada de posibilidades de violencia. Hasta que los vivos destru-yan a los muertos, o los muertos invadan a los vivos, intentar huir sólo añadirá más cuerpos a la anarquía. Así que carga tus armas, prepárate para pelear, pero sigue donde estés, sigue seguro, sigue alerta. ¿Y qué mejor lugar para hacerlo que en la comodidad de tu propia casa?
1. PREPARACIÓN. PARTE I: LA CASA
Antes de que los muertos se levanten, antes de que el caos y la carnicería comiencen, algunos propietarios pensarán que ellos están más protegidos que sus vecinos. Aunque ninguna casa se ha construido nunca con el propósito de defenderse de los zombis, existen varios diseños que han demostrado ser, de manera admi¬rable, seguros. Si tu casa no está estructuralmente preparada para un ataque zombi , pueden emplearse varias medidas para fortifi¬carla.
A. EXCEPCIONES
Las casas elevadas, como las que se ven en playas y a lo largo de ríos y en otras zonas elevadas al nivel del agua, se construyeron así principalmente para evitar ser arrastradas por las inundacio¬NES. Sólo su altura impide un ataque convencional. Las puertas y ventanas pueden dejarse abiertas y sin entablar. La entrada principal y una o dos escaleras exteriores podrían ser bloqueadas mediante barreras o incluso destruirlas cuando la alarma sonara, Seguro en esta plataforma levantada, el tiempo de supervivencia podría determinarse únicamente por la cantidad de provisiones que el propietario tuviera almacenadas.
Existe otra vivienda de gran protección que fue construida para combatir una fuerza tan persistente y tan mortal como un ejército de no muertos: las casas a prueba de tornados, que en la actualidad se están construyendo en el corazón de Estados UniDOS y están diseñadas para resistir ciclones leves o modera¬DOS. Su disposición consiste en muros de cemento armado, puertAS de acero reforzado y persianas de acero ocultas con esmero TRAS cortinas normales. Estos domicilios podrían soportar brotes tanto de clase 1 como de clase 2.
B. MODIFICACIONES EN LAS CASAS.
Asegurar una casa contra los no muertos se parece a asegurarla de los vivos. Una diferencia es la popular alarma antirrobo.
Muchos de nosotros dormimos más tranquilos por la noche porque nuestras alarmas están activadas y funcionan. Pero ¿qué hace este aparato además de enviar una señal a una fuerza de seguridad privada o de policía? ¿Y si estas fuerzas no llegan? ¿Y si están ocupados con otras batallas? ¿Y si les han ordenado proteger zonas consideradas más importantes? ¿Y si ya no exis¬ten y han desaparecido dentro de los estómagos de los gules? En estos casos es cuando se requieren medios directos de defensa.
Las barras de seguridad en puer¬tas y ventanas pararán a un grupo de zombis durante un periodo de tiempo limitado. La experiencia ha probado que sólo tres muertos andantes pueden echarlas abajo en menos de veinticuatro horas.
El vidrio templado de seguri¬dad evita que entren rompiéndolo, pero se puede sacar su hoja a la fuerza. Se puede fijar con facilidad instalando marcos de cemento armado y acero. Sin embargo, el dinero que te costaría reemplazar cada ventana en una casa normal podría y debería gastarse en comprar o construir una de las dos casas de las que hemos hablado antes: las elevadas y las que son a prueba de tornados.
Una buena alambrada de tela metálica de tres metros de altura puede aguantar docenas de zombis durante semanas, incluso meses, suponiendo que su número permanezca dentro de la clase 1. Un muro de hormigón de tres metros de altura, reforzado con barras de acero y unido con cemento armado, es la barrera más segura tanto para brotes de clase 1 como de clase 2. Las leyes de la zona puede que prohiban un muro tan alto, pero no lo descar¬tes. (Consúltalo con la junta de tu ciudad.) Aunque se sabe que los zombis (en raras ocasiones) pueden elevarse sobre obstáculos de una altura de dos metros, esto no ha ocurrido en masa. Varias personas (bien armadas y con buena comunicación) pueden mantener un muro de dos metros de altura (no fácilmente, pero CON seguridad) tanto tiempo como resista el grupo.
La puerta debe ser de acero o de hierro forjado, sólida a ser posible. Debe abrirse hacia un lado, no hacia fuera y hacia aden¬tro. Reforzarla es tan simple como aparcar tu coche contra ella. LOS motores eléctricos hacen más fácil la apertura pero te dejaríAN atrapado en un apagón o una avería.
Como comentamos antes, UN muro de cemento armado de tres metros sólo aportaría una protección adecuada en los brotes de clase 1 y de clase 2. En los brotes de clase 3, un número suficiente de zombis puede, y lo hará, escalar subiéndose los unos sobre los otros hasta formar una rampa de no muertos por encima de tu muro.
C. APARTAMENTOS.
Los apartamentos y los edificios de apartamentos varían en tamaño y disposición y, por tanto, en la capacidad que tienen para servir como defensa. Sin embargo, desde los achaparrados edificIOS de dos plantas de Los Ángeles a las torres de cristal y cemento armado de Nueva York, se aplican ciertas reglas básicas.
Los apartamentos de la primera planta presentan el riesgo mayor simplemente por su accesibilidad. Los inquilinos que viven encima de la planta baja casi siempre están más seguros que los que viven en cualquier tipo de casa. Destruir las escale¬ras de manera efectiva aísla el resto del edificio. Con el ascensor fuera de servicio y la escalera de incendios demasiado alta para que los zombis la alcancen (la ley impone límites estrictos), cual¬quier apartamento puede convertirse en un refugio instantáneo contra los muertos andantes.
Otra ventaja de los complejos de apartamentos es que viven muchas personas. Mientras que un propietario privado puede verse forzado a mantener la residencia solo, un edificio de apartamentos puede ser defendido por todos los inquilinos. Esto también aumenta las posibilidades de contar con varios exper¬tos cualificados, como carpinteros, electricistas, paramédicos y reservistas del ejército (no siempre es el caso, pero existe la posibilidad). Por supuesto, con el aumento de gente viene el reto del aumento de conflictos sociales. Este problema potencial, sin embargo, no debería disuadirte cuando elijas entre una casa y un apartamento. Dada la elección, escoge siempre el último.
NOTA IMPORTANTE: OLVIDA LOS MANUALES DE DEFENSA DEL HOGAR
Aunque casi todas las otras secciones de este libro reco-miendan el uso de textos convencionales (sobre uso de armas, tácticas militares, técnicas de supervivencia y demás), aquellos escritos para proteger un domicilio no son recomendables. Los libros sobre la defensa del hogar están diseñados para reducir a un adversario humano, con habilidades humanas e inteligencia humana. Muchas de las tácticas y estrategias que figuran en estos libros, tales como el empleo de elaborados sistemas de alarma, bombas trampa y dolorosos pero no letales artilugios tales como el spray de pimienta o las cabezas de clavo en la alfombra, serían inútiles contra un intruso no muerto.
2. PREPARACIÓN. PARTE II: ABASTECIMIENTO
Una vez que la residencia privada es segura, el almacenaje para un asedio debe comenzar. No hay forma de decir cuánto tiempo tardará en llegar la ayuda. No hay forma de decir si llegará. Estate siempre preparado para un asedio largo. Nunca supongas un rescate rápido.
A. ARMAS
Mientras que en campo abierto debes viajar ligero para mante¬ner la movilidad, en tu casa tienes el lujo de acumular y manteneruna plétora de armas. Esto no significa que llenes tu casa con cualquier caprichoso instrumento de destrucción. El arsenal de cada casa debería incluir:
Rifle y 500 cartuchos
Escopeta del calibre 12 y 250 cartuchos
Pistola del calibre 45 y 250 cartuchos
Silenciador (para el rifle)
Silenciador (para la pistola)
Ballesta (en lugar de los silenciadores) y 150 flechas
Visor telescópico (para el rifle)
Lentes de visión nocturna (para el rifle)
Visor láser (para el rifle)
Visor láser (para la pistola)
Catana
Wakizashi u otra espada corta
Dos cuchillos con cuchilla plana de 15 a 20 centímetros
Hacha de mano
(NOTA: Esta lista se aplica a una sola persona. Las cantida¬des deben ajustarse dependiendo del número de personas que formen el grupo.)
B. EQUIPO
Ahora que todas las armas han sido elegidas, considera el equipo QUE necesitas para tu mantenimiento y quizá incluso tu supervi¬vencia. A corto plazo, los kits estándares de supervivencia para catástrofes bastarían. Más allá y el material de abajo será necesario. Los artículos domésticos habituales como la ropa, el papel higiénico, etc., se da por hecho que se tienen a mano en una cantidad razonable.
• Agua, tres litros al día, para cocinar y lavarse
• Filtro de agua manual
• Cuatro filtros de repuesto
• Cisterna para recoger agua de lluvia
• Yodo o pastillas purificadoras
• Comida en lata, tres latas al día (son preferibles a los alimen¬tos deshidratados aquellos que contengan algo de agua)
• Dos estufas eléctricas portátiles
• Kit médico avanzado (debe incluir instrumental para cirugía de campo y antibióticos)
• Generador eléctrico que funcione con la propulsión de una bicicleta
• Generador de gasolina (para usarlo sólo en casos de emer¬gencia)
• 80 litros de gasolina
• Radio de onda corta recargable y de batería
• Dos linternas de batería
• Dos lámparas de batería y recargables
• Dos radios de batería o solares y recargables
• Materiales apropiados de refuerzo, como tablas, ladrillos, mortero, etc.
• Kit amplio de herramientas, que incluya una almádena, un hacha, un serrucho, etc.
• Cal o suficiente lejía blanqueadora para mantener la letrina
• Telescopio de alta potencia (80X-100X), con lentes de repuesto y un equipo de limpieza
• Quince bengalas de emergencia
• Treinta y cinco barras luminosas
• Cinco extintores
• Dos pares de tapones de oído
• Repuestos para toda la maquinaria antes mencionada y manuales de usuario
• Una amplia librería de manuales, que incluyan manuales sobre desastres habituales
(NOTA: Como con las armas, los objetos personales como COMIDA, agua y medicina deben multiplicarse dependiendo del número de personas que formen tu grupo.)
3. SOBREVIVIR A UN ATAQUE
Ha comenzado el asedio. Un enjambre de zombis alrededor de tu caSA, atacando incesantemente pero incapaces de entrar. En este punto, tus preocupaciones están lejos de acabar. Esperar a que acabe un asedio no quiere decir que te sientes sin hacer nada. Debes realizar muchas tareas y repetirlas para sobrevivir en un espacio limitado.
A. Designa una esquina del patio trasero para usarla como letrina. La mayoría de manuales de supervivencia explican los mejores lugares para su construcción y su disposición.
B. Si el terreno y la lluvia lo permiten, planta un huerto. Esta fuente de alimento disponible debe consumirse primero, guardando las latas de comida para una emergencia.
Mantenlo lo más lejos posible de las letrinas para evitar una infección, no por los desechos, sino por los efectos residua¬les que la cal y la lejía tendrán en el terreno.
C. Para la electricidad, utiliza siempre el generador manual (propulsado por una bicicleta). El modelo de gasolina no sólo es ruidoso y potencialmente peligroso, sino que su combustible es finito. Úsalo sólo en circunstancias extre¬mas, tales como un ataque nocturno, cuando la potencia manual es impracticable o imposible de generar.
D. Realiza rondas por el muro de tu casa constantemente. Si sois un grupo, realizad patrullas dividiendo las veinticua¬tro horas. Vigila siempre por si se produce una infiltración improbable pero posible. Si estás solo, limítate a patrullar durante el día. Por la noche, asegura todas las puertas (las ventanas ya deberían estar entablilladas). Duerme con una linterna y un arma cerca. Duerme ligero.
E. Mantente sin llamar la atención. Si tienes sótano, haz allí tu comida, así como la generación de energía y el manteni¬miento del equipo. Cuando vigiles la radio, cosa que debe¬rías hacer todos los días, usa auriculares. Manten cerradas las cortinas de todas las ventanas, especialmente de noche.
F. Deshazte de todos los cuerpos. Ya sea zombi o humano, un cadáver sigue siendo un cadáver. La bacteria que hay en la carne podrida puede resultar un serio peligro para tu salud. Todos los cuerpos que haya en tu perímetro deben ser quemados o enterrados. Los cuerpos que haya más allá de tus muros deben quemarse. Para hacer esto, simplemente coloca una escalera por tu lado del muro, vierte gasolina sobre el gul recién muerto, enciende una cerilla y déjala caer. Aunque esto atraiga a más no muertos, es necesario arries¬garse para deshacerse de un peligro que ya está presente.
G. Realiza ejercicio cada día. El uso de la bicicleta estática junto a la calistenia básica y la tensión dinámica manten¬drán tu cuerpo en forma y lo suficientemente fuerte para cualquier situación de combate. De nuevo, asegúrate de que tu régimen se lleva a cabo en silencio. Si no tienes sótano, usa una habitación del centro de la casa. Insonorizadores básicos como colchones y mantas contra las paredes ayuda¬rán a amortiguar cualquier sonido.
H. Permanece entretenido. Aparte de la necesidad de vigilar, el ocio es un deber. Asegúrate una buena reserva de libros, juegos y otro tipo de divertimentos (los juegos electrónicos son demasiado ruidosos y enérgicamente poco eficientes para ser considerados). Durante un asedio largo y aparentemente interminable, el aburrimiento puede conducir a la paranoia, el delirio y la desesperanza. Es importante mante¬ner tu mente en buena forma, al igual que tu cuerpo.
I. Ten a mano tus tapones para los oídos y úsalos a menudo. El gemido constante y colectivo de los no muertos, un sonido que persistirá a todas horas mientras el asedio continúe, puede ser una forma fatal de muerte psicológica. Perso¬nas que tenían sus casas bien protegidas y abastecidas han matado a otra persona o se han vuelto locos simplemente por el constante gemido.
J. Asegúrate de planear tu vía de escape y de tener listo tu equipo para irte. En la incertidumbre de la batalla, puede-ser necesario abandonar tu hogar. Quizá traspasen el muro, quizá ha comenzado a incendiarse tu casa, quizá los equipos de rescate han llegado pero no están lo suficientemente cerca. Por la razón que sea, es hora de irse. Ten tu mochila de supervivencia y tu arma en un área fácilmente accesible, empaquetada, cargada y lista para la acción.
4. DEFENSA INMEDIATA
Los muertos se han levantado. Hueles el humo, oyes las sire¬nas. Los gritos y los disparos llenan el aire. Has sido incapaz o no has querido preparar tu casa apropiadamente. ¿Y ahora QUE? Aunque la situación parezca espeluznante, eso no indica tu deceso. SI tomas las decisiones exactas en el tiempo exacto, puedes evitar que tú y tu familia os unáis a las filas de los no muertos.
A. ESTRATEGIAS PARA UNA CASA DE DOS PLANTAS
1. Cierra todas las puertas y ventanas. Aunque el cristal de una ventana no pare a un zombi , el sonido del cristal al romperse será el mejor aviso que puedas tener.
2. Sube corriendo las escaleras y abre el grifo de la bañera. Aunque esto suene estúpido, no hay manera de saber cuándo cortarán el agua. Tras unos pocos días, la sed se convertirá en tu mayor enemigo.
3. Encuentra las mejores armas posibles. (Véase capítulo ante¬rior.) Deben ser ligeras y, si es posible, ajustables a tu cuerpo para que puedas hacer pleno uso de tus manos. Van a estar ocupadas en la siguiente hora.
4. Empieza a almacenar las cosas en la segunda planta. Usa la lista de las páginas 100 y 101 como guía. La mayoría de familias tienen al menos el 50 % de los objetos listados. Haz un inventario rápido para ver qué tienes. No lo cojas todo, sólo lo esencial: una o dos armas, algo de comida (ya tienes una bañera llena de agua), una linterna y una radio de bate¬ría. Como la mayoría de las familias guardan el botiquín en la planta de arriba, no necesitarás nada más. Recuerda: El tiempo puede ser corto, así que no lo pierdas recogiendo existencias cuando lo más importante está aún por hacer.
5. ¡Echa abajo la escalera! Como los zombis son incapaces de escalar, este método garantiza tu seguridad. Muchos afirman que una solución más fácil podría ser entablar las ventanas y las puertas. Este método es contraproducente porque unos cuantos zombis bastarían para romper cualquier barricada casera. No hay duda de que destruir las escaleras llevará tiempo y energía, pero debe hacerse. Tu vida depende de ello. No intentes, bajo ninguna circunstancia, quemar las escale¬ras con la esperanza de controlar el fuego. Varias personas intentaron ahorrar tiempo de este modo; sus esfuerzos termi¬naron en muerte a causa del fuego o en la total destrucción de sus casas.
6. Si tienes una escalera de mano, úsala para continuar alma¬cenando tu refugio en la planta de arriba. Si no, haz una lista de todo lo que tienes, llena los cubos y otros recipientes de agua y prepárate para una larga espera.
7. Permanece fuera de la vista. Si escuchas la radio, hazlo al volumen mínimo. Cuando los cielos se oscurezcan, no enciendas las luces. No te quedes cerca de las ventanas. Intenta que parezca que la casa está abandonada. Esto no parará una intrusión ocasional de zombis, pero ayudará a disuadir una congregación de masas acercándose a tu casa.
8. No uses el teléfono. Como en todas las catástrofes, las líneas posiblemente estarán ocupadas. Una llamada más sólo servirá para saturar el sistema. Manten el tono del telé¬fono lo más bajo posible. Si te llaman, responde como sea, pero hazlo sin hacer mucho ruido.
9. Planea una alternativa de escape. Estarás a salvo de los zombis, pero no del fuego. Si estalla una tubería de gas o algún loco baja la calle con un cóctel Molotov, tendrás que abandonar tu hogar. Encuentra una mochila u otro modo de llevar lo esencial (véase «Huyendo», pp. 128-161), y tenlo todo preparado.
B. ESTRATEGIAS PARA CASAS DE UNA SOLA PLANTA
Si no vives en una casa de dos plantas, la buhardilla será menos cómoda pero un sustituto igualmente seguro. La mayoría pueden asegurarse simplemente subiendo la escalera plegable o quitando la escalera provisional. Los zombis no tienen la habi¬lidad cognitiva para construir una escalera por sí mismos. Si perrmaneces callado, ellos ni siquiera sabrán que hay una buhardilla.
Nunca uses el sótano como refugio. Las películas populares de terror han mostrado que, en una crisis, esta habitación subte¬rránea podía proteger a los vivos de los muertos. Esto es una falacia peligrosa. Un incendio, la asfixia o simplemente morirse de hambre en un sótano se han cobrado cientos de vidas durante años.
Si te encuentras en una casa de una sola planta que no tiene buhardilla, coge las provisiones que puedas, hazte con un arma y súbete al tejado. Si apartas la escalera de una patada y no hay un acceso directo (una ventana o una trampilla), los no muertos NO serán capaces de alcanzarte. Permanece tranquilo y perma¬nece en silencio para evitar atraer a los no muertos. Los zombis que se encuentren en esa zona entrarán en la casa debajo de ti buscando a la presa y después desviarán su camino. Quédate en el tejado todo el tiempo que puedas, hasta que las provisio¬nes se hayan acabado o llegue una patrulla de rescate. Puede que no sea cómodo, pero es tu mejor oportunidad de sobrevi¬VIR, finalmente, será inevitable abandonar este refugio. (Véase ni Huyendo, pp. 128-161, para los detalles.)
LUGARES PÚBLICOS
Al igual que en las viviendas privadas, la seguridad puede encontrarse en edificios públicos o no residenciales. En algunos casos, su tamaño y distribución puede ofrecer más protección que los domicilios más seguros. En otros casos, puede ocurrir todo lo contrario. Ya que armar y equipar estas estructuras debe¬ría hacerse de la misma forma que en las viviendas, aunque a mayor escala, por eso esta sección se centra en los mejores y los peores santuarios públicos.
1. EDIFICIOS DE OFICINAS
En los edificios de oficinas se pueden aplicar muchas de las reglas referidas a los apartamentos. Una vez que la primera planta es abandonada, que las escaleras se destruyen y los ascen¬sores se apagan, un edificio de oficinas puede ser una torre de seguridad.
2. ESCUELAS
Como no hay una distribución genérica, decidir si un colegio público es un buen lugar para esconderse puede ser complicado. Recuerda las reglas generales de defensa (véase «Reglas gene¬rales», pp. 118 y 119). Desafortunadamente para nuestra socie¬dad, pero afortunadamente para un asedio zombi , los colegios de barrio han tomado una atmósfera parecida a una fortaleza. No sólo los edificios se han construido para resistir un disturbio, sino que las alambradas que los rodean hacen que sus pabello¬nes de clases se parezcan más a complejos militares. La comida y las existencias médicas deberían ser fácilmente accesibles desde la cafetería, la enfermería o el aula de educación física. A menudo, un colegio es tu mejor apuesta; tal vez no para la educación, pero desde luego para la protección de un ataque de los no muertos, sí.
3. HOSPITALES
El que parecería ser el lugar más seguro, el lugar lógico para huIR durante un brote, en realidad, es uno de los peores. Sí, los hospitales se abastecen de comida, existencias médicas y UN personal cualificado. Sí, las estructuras pueden ser seguras, como cualquier edificio de oficinas o apartamentos. Sí, puede que haya seguridad, incluso una presencia policial regular. Para cualquier otra catástrofe, un hospital sería el primer lugar de tu LISTA de refugios. Pero no cuando se han levantado los muertOS. Incluso conociendo cada día más sobre zombis, las infeccIONES de Solanum dan lugar aún a diagnósticos equivocados. LOS humanos con mordeduras o los cadáveres recientemente asesinados siempre son llevados a los hospitales. La mayoría DE LA primera oleada de zombis (en algunos casos el 90 %) se compone de personal médico o de aquellos que participan en el tratamiento de cadáveres. Mapas cronológicos de brotes zombi LOS muestran, literalmente, irradiando de estos edificios.
4. COMISARÍAS
Al contrario que los hospitales, la razón por la que se deben evitar las comisarías tiene menos que ver con los zombis que coN los humanos. Con toda probabilidad, las personas que vivan EN tu ciudad se dirigirán en tropel a la comisaría local, creando UN nexo de caos, cuerpos y la consiguiente sangre. Imagina una multitud apiñada y retorcida de gente asustada, demasiada para controlarla, todos intentando forzar la entrada al edificio que creen que mejor representa la seguridad. Uno no necesita que un zombi le muerda cuando los golpes, los cuchillazos, los disparos accidentales e incluso que te arrollen resulta posible. Así que cuando los muertos se levanten, localiza la comisaría de tu zona v dirígete al lado contrario.
5. TIENDAS DE VENTA AL POR MENOR
Para levantamientos de clase 1 muchos tipos de tiendas mino¬ristas ofrecerán un refugio adecuado. Las que tienen puertas correderas, sólidas o de otra forma, pueden parar a diez zombis durante algunos días. Si el asedio dura más tiempo o si llegan más zombis, la situación puede cambiar de forma dramática. Suficien-tes puños podridos, suficientes figuras acumuladas golpeando contra la entrada acabarán por echarla abajo. Ten siempre una ruta de escape alternativa, de modo que si traspasan la barrera puedas irte rápidamente. Si no puedes formular un plan B sólido, no consideres este lugar como refugio. No deberían considerarse las tiendas sin puertas. Su escaparate no hará más que advertir de tu presencia a los zombis.
6. SUPERMERCADOS
Aunque tienen suficiente comida para mantener a tu grupo durante años, los supermercados también son peligrosos. Sus grandes puertas de cristal, incluso cerradas y obstruidas, ofre¬cen poca protección. Reforzar esas entradas sería difícil. Básica¬mente, el exterior de un supermercado es un escaparate gigante para mostrar la comida fresca y deliciosa que hay en el interior. Con humanos dentro y zombis fuera, eso será exactamente lo que harán.
Sin embargo, no todas las tiendas de alimentación son trampas mortales. Las más pequeñas, los negocios familiares y almace¬nes de barrio pueden servir bastante bien como refugios tempo¬rales. Para protegerse de robos y, más recientemente, disturbios, todas tienen puertas de acero macizo, algunas incluso tienen cierres sólidos. Al igual que las tiendas, estos pequeños nego-cios pueden ofrecerte una protección adecuada a corto plazo y en ataques de poca intensidad. Si te encuentras en uno, recuerda comer primero los alimentos perecederos y estar preparado para disponer del resto cuando se corte la electricidad.
7. CENTROS COMERCIALES
Una estructura prácticamente indefendible. Los grandes centros comerciales siempre son objetivo tanto de humanos como de zombis. Siempre es así con los disturbios sociales: a la primera señal de problemas, esta concentración de riqueza se llena de seguridad privada, policía, incluso propietarios excesivamente celosos. Si la crisis ocurre de repente, un gran número de compradores se quedarán atrapados dentro del centro, creando problemas de exceso de personas, atropellos y asfixia, así como de atracción para los muertos. En un brote de cualquier clase, dirigirse a un centro comercial significará dirigirse a un centro del caos.
8. IGLESIAS
Perdonad la expresión, pero los lugares de culto son una bendición a medias. La principal ventaja de la mayoría de las iglesias, sinagogas, mezquitas y otras casas de culto es que están construi¬das para soportar entradas a la fuerza. La mayoría están hechas de madera gruesa o puertas de metal. Las ventanas suelen estar muy separadas del suelo. La mayoría posee alambradas de hierro forjado que, a pesar de su intención estética, pueden servir como protección añadida. Cuando las comparamos con muchas estruc-turas seculares de igual tamaño, el típico lugar de culto resulta ser sorprendentemente seguro. Sin embargo, la protección que ofrecen durante un brote nunca será suficiente contra la horda de zombis que, con toda seguridad, llegará allí. La avalancha inevitable no tiene nada que ver, por supuesto, con lo sobrenatu¬ral. Los soldados de Satán no han salido para invadir la casa del Señor. El mal definitivo no está batallando con el bien defini¬tivo. Los muertos andantes atacan iglesias por una buena razón: es donde está la comida. A pesar de su educación, conocimien¬tos técnicos y desinterés declarado hacia el mundo espiritual, los estadounidenses que viven en la ciudad corren, claman a sus dioses, en cuanto ven zombis. Estos lugares de culto, atestados de personas que ruegan por sus almas a gritos, ha servido siem¬pre como faro para los no muertos. Fotografías aéreas muestran a zombis migrando, lentamente, con ritmo constante y en canti-dades cada vez mayores hacia su futuro matadero: la iglesia más cercana.
9. ALMACENES
Como no tienen ventanas, pero sí entradas seguras y, por lo general, una distribución espaciosa, los almacenes pueden ser un refugio ideal para un extenso periodo de tiempo. Muchos almacenes tienen una oficina de seguridad, por lo general equi¬pada con instalaciones de cuarto de baño y, por lo tanto, un suministro de agua. Si la mercancía que venden es pesada y está guardada en cajas de madera grandes y perdurables, considérate afortunado. Estas cajas pueden usarse para reforzar la entrada, crear habitaciones privadas, o incluso, como muchos de noso¬tros hacíamos cuando éramos pequeños, usarlas para construir
una línea secundaria de defensa o fuerte dentro del área princi¬pal. Existe la posibilidad, que no obstante es improbable, de que algO de lo que sea que esté almacenado pueda ayudarte a sobrevivir. Por todas estas razones, clasifica los almacenes entre tus escondites más atractivos. Una advertencia sobre el emplaza¬MIENTO: el 50 % de las veces, estos edificios están cerca de asti¬LLEROS, fábricas u otros edificios industriales. Si este es el caso, se cuidadoso, observador y estáte siempre alerta para huir. Ten cuiado también con los almacenes refrigerados que guarden alimentos perecederos. Una vez que la electricidad se pierde su rápida descomposición puede convertirse en un severo peligro para la salud.
10. EMBARCADEROS Y MUELLES
Con algunas variaciones, los suministros adecuados y el emplazamiento correcto, cualquier muelle o embarcadero puede ser prácticamente inalcanzable. Como los zombis no pueden ni nadar ni escalar, el único modo de acceder a ellos sería desde tierra. Si destruyes ese único acceso estarías en una isla artificial.
11. ASTILLEROS
A parte del hecho de que por lo general sirven de almacenamiento de desperdicios industriales y materiales peligrosos, los astille¬ROS presentan innegables posibilidades para refugiarse. Como EN los almacenes, sus contenedores pueden transformarse en barreras o, en algunos casos, incluso en armas. (Véase «Marzo 1994 d. C, San Pedro, California», pp. 295 y 296.) Los mismos barcos se convierten en refugios preparados una vez que se ha asegurado la pasarela. Pero antes de embarcar, asegúrate de que estas fortalezas navegables no tienen tripulación infectada, particularmente en los puertos deportivos pequeños y de recreo. En los primeros estadios de un brote, los ciudadanos no duda¬rán en dirigirse en bandada a la costa, con la esperanza de usar (o robar) cualquier embarcación de recreo disponible. Como muchos puertos deportivos están construidos en aguas relati-vamente poco profundas, no están lo suficientemente profun¬dos para que los zombis queden completamente sumergidos. En más de una ocasión, un aprendiz de marinero imprudente ha subido a su barco y se ha topado con varios zombis famélicos y empapados esperándole.
12. BANCOS
¿Qué podría ser más seguro que una fortaleza que ya está construida para albergar las mercancías más valiosas de la Tierra? ¿No sería el banco un lugar lógico para preparar una defensa? ¿No serían sus medidas de seguridad más que suficien¬tes para repeler a una horda de muertos andantes? De ninguna manera. Incluso el examen más apresurado a los bancos revela que la mayoría de sus llamados aspectos de seguridad requieren el despliegue policial o la seguridad exterior. Con la policía y otras fuerzas especiales ya ocupadas durante un brote, las alar¬mas silenciosas, las cámaras de seguridad y las rejas metálicas, resultarán inútiles cuando los muertos rompan las ventanas de vidrio cilindrado, hambrientos de carne humana. Por supuesto, en la cámara acorazada se está seguro. Estas construcciones titánicas pararían incluso a zombis armados con lanzacohetes. (No, los zombis no saben cómo funciona un lanzacohetes.) Sin embargo, una vez dentro de la cámara acorazada, ¿qué haces a continuación? Dado que no hay comida, ni agua y el preciado oxígeno es limitado, buscar refugio en una cámara acorazada sirve para darte el tiempo suficiente para colocarte una pistola en la cabeza, hacer las paces con tu Dios y apretar el gatillo.
13. CEMENTERIOS
De forma irónica, y a pesar de muchos mitos populares, los cementerios no son el lugar más peligroso donde estar cuando los muertos se levanten. De hecho, pueden ser un lugar de reposo temporal. Como se ha mencionado antes, los cuerpos infectados suelen más bien terminar en hospitales y depósitos de cadáveres, y la resurrección tiene lugar mucho antes de que puedan ser llevados a los cementerios para celebrar un entierro convencional. Si por algún milagro, un cadáver reviviera dentro de su ataúd, ¿podría realmente levantarse de la tumba?
Para responder a esta pregunta, uno debe hacerse otra: ¿Cómo? ¿Cómo podría un cuerpo con una fuerza humana normal arañar un ataúd, probablemente hecho de acero, probablemente en una caja sellada herméticamente a dos metros de profundidad y abrirse camino hacia el exterior? Si uno se fija en los métodos de conservación implicados en los entierros convencionales en Estados Unidos, es obvio que cualquier persona, no muerta o de otra clase, simplemente no podría raspar, escarbar y arrastrarse hasta la superficie. ¿Pero qué pasa si el féretro no está hecho de acero? Incluso si fuera un ataúd sencillo de pino sería prisión suficiente para el zombi más tenaz. ¿Qué pasa si el féretro de madera se pudre? En ese caso, el cuerpo llevará enterrado tanto tiempo que su cerebro también se habrá podrido. Recuerda: los cuerpos que resucitan tienen que estar frescos, razonablemente intactos e infectados con el virus. ¿Incluye esto a un cadáver que lleva mucho tiempo muerto? Aunque parezca una visión icónica de los muertos vivientes, al igual que los vampiros bebiendo sangre o los hombres lobo aullando a la luna llena, los hechos demuestran que los zombis no pueden ni podrán jamás levan¬tarse de la tumba.
14. CAPITOLIOS Y AYUNTAMIENTOS
Aplica los mismos principios referidos a las comisarías, los hospitales y los templos de culto a los edificios estatales, muni¬cipales y federales del gobierno. La mayoría serán foco de la concentración humana, convirtiendo estos emplazamientos en centros del caos y de la congregación de zombis. Evita todos los edificios del gobierno que puedas.
REGLAS GENERALES:
Los edificios de las zonas más pobres y de barrio tienden a ser más seguros que otros. Su necesidad de alambradas altas, alam¬bres de espino, ventanas bloqueadas y otros mecanismos contra el crimen las convierten en zonas preparadas para defenderse. Los edificios en las zonas de clase media y alta suelen dar prioridad a la estética. ¿Qué ayuntamiento rico quiere algo antiestético en su distrito? En lugar de mecanismos de seguridad feos, incluso destartalados, estas personas acaudaladas tienen más confianza en las fuerzas de la ley y en la seguridad privada (fuerzas de informa¬lidad demostrada). Por estas razones, y si la situación lo permite, aléjate de las zonas residenciales y ve hacia el casco urbano.
Evita esperar a que pasen los accidentes. Muchas de las estructuras industriales que normalmente encontramos en zonas del casco urbano o del centro albergan materiales explosivos inflamables. También pueden contener maquinaria compleja, como generadores de energía y reguladores medioambientales) mecanismos que requieren una supervisión constante. Pon los dos juntos y el desastre está garantizado. La planta nuclear de Khotan es sólo un ejemplo extremo. Incidentes más numerosos v menos dramáticos ocurren normalmente en los brotes de clase 2 y de clase 3. No busques refugio en o cerca de sitios industria¬les, instalaciones de almacenamiento de gasolina, aeropuertos o cualquier otro lugar que se considere de alto riesgo.
Cuando elijas un refugio, considera las siguientes cuestiones cuidadosamente:
1. ¿Hay un muro, una alambrada u otro perímetro físico?
2. ¿Cuántas posibles entradas y salidas hay?
3. ¿Las personas de tu grupo pueden defender cada alambrada y cada salida a la vez?
4. ¿Hay una posición defensiva secundaria, varias plantas o una buhardilla?
5. ¿El edificio puede asegurarse?
6. ¿Hay una ruta potencial de escape?
7. ¿Cuál es la situación de los suministros?
8. ¿Hay tuberías?
9. En caso de necesitarlas, ¿hay armas o herramientas disponi¬bles?
10. ¿Los materiales sirven para reforzar las entradas?
11. ¿Qué hay de los medios de comunicación: teléfono, radio, internet, etc.?
12. Dados todos estos factores: ¿cuánto tiempo podríais sobre¬vivir tú o tu grupo en un asedio prolongado?
Asegúrate de considerar todas las preguntas cuando elijas dónde vas a quedarte. Resiste la urgencia de precipitarte al interior del edificio más cercano. Recuerda: no importa lo desesperada que parezca la situación, el tiempo que dedicas a pensar de forma clara nunca es tiempo perdido.
LA FORTALEZA
En los brotes de clase 3, las residencias privadas e incluso las estructuras públicas no son suficientes para auxiliar a los huma¬nos. Finalmente, las personas que hay dentro sufrirán la degrada¬ción final de sus defensas o simplemente agotarán sus provisio¬nes. En un brote severo necesitamos una estructura prácticamente impenetrable con todas las instalaciones de una biosfera autosostenible. Lo que se necesita es una fortaleza. Esto no quiere decir que debas buscar una inmediatamente. Los primeros días, incluso semanas, de una infestación de clase 3 vendrán marcados por un caos total, una orgía de violencia histérica que hará arriesgado el viaje. Cuando las cosas se hayan calmado, los humanos de la zona se habrán organizado, los habrán evacuado o los habrán devorado. Sólo entonces deberías empezar a buscar una fortaleza.
1. COMPLEJOS MILITARES
Cuando buscas una fortaleza, tu prioridad principal deberían ser ¬las bases del Ejército de Tierra, la Marina o incluso las Fuerzas Aéreas. Muchas están situadas en áreas poco pobladas y por eso menos infectadas. Casi todas tienen elaboradas vallas de seguridad alrededor de sus perímetros. Algunas tienen posicio¬nes defensivas secundarias e incluso de tercer grado. La mayo¬ría están equipadas con un refugio antinuclear lleno de reser¬vas y completamente funcional, otras con la capacidad de una pequeña ciudad. Como tienen múltiples medios de comunica¬ción, sin duda serán las últimas instalaciones en el mundo en perder el contacto con el exterior. Lo que es más importante, sin embargo, no son las fortificaciones físicas, sino los hombres y las mujeres que se encuentran dentro. Como se ha dicho, las personas bien entrenadas, bien armadas, bien disciplinadas son siempre la mejor defensa. Incluso con algunas deserciones, un pequeño grupo entrenado de soldados sería suficiente para mantener el perímetro indefinidamente. Al entrar en una base militar en tiempos de crisis, encontrarías un mundo independiente de especialistas entrenados, probablemente con personas a su cargo (familiares), todos listos para defender su nuevo hogar. El mejor ejemplo fue el Fort Louis Philippe en la zona francesa del norte de África (véase pp. 261-263), donde, en 1893, una unidad de legionarios extranjeros franceses sobrevivió con éxito a un asedio zombi durante el periodo increíble de tres años. Un obvio problema con las bases militares es que sus ventajas las convierten en el centro de atracción de la población durante un brote, lo que crea peligros adicionales como el consumo intenso de las provisiones y la degradación de la seguridad.
2. PRISIONES
Aunque se diseñaron para retener a los vivos dentro, las instalaciones correccionales pueden también ser más que eficientes para retener a los muertos fuera. Tras unos muros formidables, cada celda, pasillo y sala, es una fortaleza en sí misma.
Por supuesto, los problemas surgen cuando consideramos las prisiones como un refugio. De forma irónica, las penitenciarías modernas son menos defendibles que los anteriores modelos por el modo en que fueron diseñadas. Los muros altos de cemento minado son la marca registrada clásica de las prisiones anteriores a 1965. Su diseño es un producto de la era industrial, cuando exagerar el tamaño se valoraba como un medio de intimidación y respeto. Aunque este aspecto psicológico puede haberse perdido en los muertos, cualquiera que busque refugio no podría reclamar si existe una barrera mejor y más consagrada que las que mantenían a nuestros ancestros a salvo de elementos de la sociedad criminal. En una época de balance y presupuesto moderado, la tecnología disponible ha reemplazado a las construcciones macizas y caras. Las cámaras de seguridad y los sensores de movimiento dejan únicamente una alambrada de espino doble como único impedimento físico para escapar. Esto pararía a una docena de zombis. Cientos de ellos podrían causar algún daño.
Varios miles de ellos, sin embargo, gateando los unos sobre los otros formando un montículo retorcido y cada vez mayor, final¬mente podrían alcanzar la altura suficiente para desplomar la primera alambrada, luego la segunda, para a continuación entrar en tropel al complejo. Ante esta avalancha, ¿quién no querría cambiar toda la maquinaria de alta tecnología por un muro de cemento pasado de moda de seis metros de alto?
¿Y qué hay de los reclusos? Considera que dentro de los muros de una prisión se encuentran los miembros más peligro¬sos de nuestra sociedad. ¿No sería más prudente enfrentarse a los no muertos? La mayoría de las veces, la respuesta es sí. Cualquiera con sentido común sabe que es más seguro enfren¬tarse a diez zombis que a un aguerrido criminal. Sin embargo, en los acontecimientos a gran escala, una infestación a largo plazo, sin duda alguna, los prisioneros serían liberados. Algunos decidirían quedarse y luchar por su seguridad (véase «1960 d. C, Byelgoransk, Unión Soviética, pp. 278-280»), o arriesgarse a los peligros del exterior por la libertad, incluso con la posibili¬dad de invadir los campos del alrededor. Ten cuidado cuando te acerques a una prisión. Asegúrate de que los presos no se hacen cargo de ella. Se cauteloso si el liderazgo dentro consiste en una coalición de guardias y prisioneros. En otras palabras, a menos que el centro penitenciario esté abandonado o poblado por civi¬les y guardias, siempre debes estar alerta.
Una vez que cruzas las puertas, debes seguir varios pasos importantes para transformar esta instalación correccional en un pueblo autónomo. Lo que sigue es una lista de tareas para la supervivencia que deberías tener en cuenta en una penitencia¬ría abandonada.
A. Localiza y cataloga todas las provisiones que hay dentro de los muros: armas, comida, herramientas, mantas, medicinas y otros objetos útiles. Las prisiones no estarán altas en una lista de saqueos. Podrías encontrar casi todo lo que necesites.
B. Crea un suministro de agua renovable. Pueden usarse pozos experimentales y una variedad de receptores de lluvia cuando se sequen las tuberías. Antes de que esto ocurra, asegúrate de que todos los contenedores más grandes estén Henos y cubiertos. El agua no sólo será importante para beber y asearse, también será vital para la agricultura.
C. Planta verduras y, si es posible, cultiva cereales como el trigo o el centeno. Una emergencia a largo plazo podría durar estaciones enteras, el tiempo suficiente para recoger y consumir varias cosechas. Probablemente no encontra¬rás semillas dentro del complejo, así que cuenta con asaltar las áreas colindantes. Es peligroso, pero necesario, porque la agricultura será el único medio de subsistencia a largo plazo.
D. Aprovecha las fuentes de energía. Cuando se acabe la red de suministros, puede que tengas suficiente combustible para encender los generadores de emergencia durante días, incluso semanas. Las dinamos accionadas mediante fuerza física pueden modificarse fácilmente desde los generado¬res existentes. Accionar estas máquinas eliminará también la necesidad de un régimen de ejercicios. Puede que el gene¬rador no cree la cantidad de electricidad que tenías mientras estabas conectado a la red de suministros, pero debería apor¬tar más que suficiente para un grupo pequeño o mediano.
E. El plan para cuando logren cruzar los muros. ¿Y si de repente las puertas se desploman? ¿Y si una grieta se agrandara en alguna parte del muro? ¿Y si, por alguna razón inesperada, los no muertos desbordaran el complejo? No importa lo resistente que parezca tu perímetro, ten siempre una defensa de apoyo. Elige qué bloque de celdas será tu último recurso. Refuérzalo, ármalo y mantenlo constantemente. Debería ser también tu zona prioritaria para vivir, capaz de albergar a tu grupo hasta que el complejo pudiera ser recuperado o pudiera llevarse a cabo una escapada.
¡Permanece entretenido! Al igual que cuando defiendes una vivienda privada, es esencial mantener una actitud mental positiva. Encuentra al animador nato en tu grupo y motí¬valo o motívala para desarrollar una rutina de espectáculos. Motiva noches de talentos y competiciones entre los demás. Música, baile, cuentacuentos, comedia; cualquier cosa que puedan hacer, sin importar lo mal que lo hagan. Parecerá estúpido, incluso ridículo: ¿Quién prepararía un concurso de talentos cuando hay cientos de zombis arañando las puertas? Alguien que sabe lo importante que es mantener la moral alta en tiempos de crisis. Alguien que sabe el daño psicológico que un asedio puede causar. Alguien que sabe que un grupo de personas confundidas, enfadadas y frustra¬das puede ser tan peligroso como los cientos de zombis que arañan las puertas.
¡Aprende! Casi todas las cárceles de Estados Unidos tienen su propia biblioteca. Usa tu tiempo libre (que tendrás mucho) para leer cualquier texto útil. Materias como la medicina, la mecánica, la construcción, la horticultura y el psicoanálisis; hay tantas disciplinas esperando ser aprendidas... Haz que cada miembro de tu grupo se especialice en algo. Organiza clases para que se enseñen entre ellos. Nunca sabrás cuando puedes perder a un experto y tener que nombrar a otro que lo sustituya. Lo que aprendas en la biblioteca de la prisión ayudará con cada tarea de esta lista.
3. PLATAFORMAS PETROLÍFERAS
Cuando elegimos una fortaleza principalmente por su seguri¬dad, nada en la Tierra puede compararse con estas islas artificiales. Están completamente aisladas de la costa, con espacio para vivir y trabajar muy por encima del nivel del mar, donde ni un zombi hinchado ni flotante podría llegar a subir. Esta razón hace que la seguridad ni se cuestione, por lo que podéis permitiros, tanto tú como tu grupo, concentraros plenamente en la tarea de sobrevivir.
Las plataformas en mar abierto también destacan por la auto¬nomía, especialmente a corto plazo. Al igual que los barcos, cuentan con instalaciones médicas y dependencias donde vivir. Muchas están equipadas para abastecer todas las necesidades de la tripulación durante al menos seis meses. Todas tienen sus propias destilerías, así que el agua fresca nunca resultará un problema. Como todas están equipadas para extraer tanto petróleo como gas natural, la energía será ilimitada.
Hay comida en abundancia también, porque el océano provee de una dieta nutritiva (y, algunos argumentarían, superior) de pescado, kelp y, si es posible, de mamíferos marinos. A menos que la plataforma esté extremadamente cerca de la orilla, no hay peligro de contaminación industrial. La gente puede, y lo hace, vivir entera e indefinidamente de las riquezas del mar.
Este aislamiento completo, tan atractivo como suena, también presenta su propia gama de dificultades.
Cualquier persona que viva cerca de la playa te dirá que el Mentó salado puede ser mortal. La corrosión será tu enemigo número uno y, a la larga, las medidas preventivas no serán sufi¬cientes. Las máquinas esenciales pueden repararse. Las desti¬lerías de crudo de acero y las tuberías de cobre funcionan tan bien como las desalinizadoras de alta tecnología. Las dinamos accionadas por el viento o las mareas pueden proveer más de la mitad de la energía de los generadores de combustible fósil. Sin embargo, los equipos electrónicos delicados como los orde¬nadores, las radios y los aparatos médicos, serán los primeros en estropearse y los más difíciles de reemplazar. Finalmente, el complejo entero se deteriorará, de una maravilla industrial puntera a un simple y oxidado, aunque útil, armazón.
Al contrario que las prisiones y las bases militares, las plata¬formas petrolíferas serán el primer lugar que se abandone. Durante los primeros días de un brote, los trabajadores no duda¬rán en solicitar volver con sus familias, dejando la plataforma sin tripulación especializada. Si ninguna persona de tu grupo sabe cómo funciona la maquinaria, aprender podría ser difícil. A diferencia de las prisiones, no hay bibliotecas con manuales de uso en cada estantería. Esto puede requerir una pequeña impro¬visación creativa, apañándote con lo que puedas operar en lugar de o hasta que puedas dominar toda la tecnología que se puede encontrar en las más sofisticadas plataformas.
Los accidentes industriales (como explosiones de reservas de petróleo o gas) son suficientemente malos en tierra. En mitad del océano, se han materializado como algunos de los peores desas¬tres de la historia. Incluso con todas las instalaciones antiincen¬dios y de rescate, de un mundo funcional y activo, tripulaciones enteras murieron cuando las plataformas estallaron en llamas. ¿Qué pasaría si comienza un incendio y no hay nadie a quien pedir ayuda? Esto no quiere decir que las plataformas petrolí¬feras sean bombas marinas esperando a estallar; no quiere decir que deberían ser evitadas por todos excepto los más arriesga¬dos. Lo que se recomienda, sin embargo, es apagar la perfora dora. Esto te quitará el nuevo petróleo, pero hará maravillas con lu esperanza de vida. Usa el combustible ya almacenado para el generador. Como se ha dicho más arriba, no te dará el mismo nmperaje que el generador principal, pero con la perforadora apagada y las instalaciones industriales cerradas, ¿para qué lo necesitarás?
El océano puede ser una fuente de vida, pero también un asesino despiadado. Las tormentas, golpeando con una feroci¬dad raramente vista en tierra, pueden destrozar incluso las plata¬formas más firmes. Las grabaciones de noticias de platafor¬mas literalmente volcadas en el mar del Norte, hechas escom¬bros y hundidas bajo las olas, son suficientes para hacerle a uno pensárselo dos veces antes de alejarse de la costa. Desafortu¬nadamente, es un problema que la humanidad no puede resol¬ver. No hay nada en este o en otro libro que pueda salvarte de la naturaleza cuando decide borrar este amasijo de acero de su océano.
http://www.taringa.net/posts/paranormal/11628952/Max-Brooks-The-Zombie-Survival-Guide-espanol-parte-4.html