Si hubiese alguna lógica detrás del nombre de las unidades de disco, la unidad predeterminada debería estar etiquetada con la letra “A”. ¿Por qué no es así?
Para encontrar la explicación a este enigma tenemos que remontarnos a los orígenes del sistema operativo de Microsoft. Antes de que los discos duros se convirtiesen en un estándar para el almacenamiento en computadores -allá por la década de los 80-, se utilizaban disquetes para arrancar los ordenadores. En ese momento, los disquetes se distribuían en dos tamaños principales: 5 ¼ y 3 ½.
Estos dos tipos de unidades de disquetes se nombraban como Disco local (A: ) y Disco local (B: ). Después, con la invención y popularización del disco duro, el disco de 8 pulgadas se introdujo en el hardware de los ordenadores y fue nombrado con la letra “C”. Con el paso del tiempo, el disco duro se convirtió en el nuevo estándar de almacenamiento y los disquetes, en cambio, quedaron obsoletos.
Tras el declive de los disquetes, las unidades A y B desaparecieron de nuestros ordenadores. Así, además de la unidad de disco predeterminada (C: ), todas las unidades que conectamos en una computadora se etiquetan con otras letras del alfabeto como D, E, etc. Por ejemplo, una unidad de DVD se mostrará como (F: ), una USB como (G: ) y así sucesivamente.
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