
Dakota Johnson, según sus propias palabras, ‘quedó tan jodida que tuvo que ir a terapia para poder recuperarse de las secuelas que las tres películas le habían dejado’. Cuando acabó de filmar la última cinta y se fue a protagonizar su siguiente trabajo, ‘Suspiria’, tuvo que recibir tratamiento psicológicoprofesional.
“ES VERDAD. NO ESTOY DE BROMA. ME JODIÓ TANTO QUE TUVE QUE IR A TERAPIA”, CONFESABA.
Dakota no especificó más detalles acerca de cuáles fueron los motivos exactos que provocaron esos ‘problemas’, pero teniendo en cuenta el alto contenido sexual de la película, podemos deducir de forma más o menos clara de qué se trata todo esto.
Dakota se encuentra en un proceso de ‘redefinición’ de su carrera. Quiere dejar atrás todos los proyectos que ha hecho el momento y empezar una nueva carrera en la que ella misma cree unas películas que, según ella, son inexistentes en este momento.
Explica, de forma bastante poco precisa, que la industria del cine no está satisfaciendo sus ganas y sus deseos artísticos: “He llegado a un acuerdo con el hecho de que los proyectos en los que quiero trabajar no existen, así que tendré que crearlos para mí”.
Ahora cree que está en el momento idóneo para intentar iniciar este proyecto, tanto a nivel económico como a nivel profesional: “Me siento increíblemente agradecido de estar en condiciones de hacerlo”.
Son varios los proyectos que la joven actriz tiene previstos para estrenar en un futuro cercano, pero de lo que realmente tenemos ganas es de ver qué es eso que nos plantea y que tan intrigados nos ha dejado.