Hugh Hefner, el magnate creador de la ultra-mega-conocida revista Playboy, nos dejó hace unos pocos meses. A sus 91 años, este empresario había, no solo creado uno de los iconos pop más grandes de la historia, sino que, además, había amasado una fortuna que se podía contar en millones de dólares. Pero, una vez fallecido, ¿qué pasaría con todo su legado? Hefner fue muy estricto en su testamento y ahora os contaremos las condiciones que puso en su momento a sus herederos para que pudieran subrogarse en su posición.
Su fortuna llegó a ser valorada en 230 millones de euros en el punto álgido de su carrera. Al morir, se calcula que esta fortuna se había visto reducida a los 36 millones (que no es poco).
Pero el magnate puso una cláusula en su herencia para garantizar una cosa muy admirable: que ninguno de los herederos se drogase.
Ni su mujer, ni sus cuatro hijos, pueden drogarse de ninguna forma si quieren acceder a lo que les toca de esa fortuna.
“Si hay dudas razonables de que uno de los beneficiarios de cualquier fideicomiso referido a la herencia, consume de forma puntual o regular algún tipo de substancia por ser física o psicológicamente dependiente a ella […] ya sea alcohol y otro tipo de drogas y químicos […] no podrá administrar sus asuntos financieros”.
Según este documento, se pueden pedir tests de drogas para verificar estas condiciones.
Si dichas pruebas demuestran que no se ha consumido nada en, al menos, 12 meses, se podrá acceder a lo correspondido.
Estos puntos fueron establecidos en la herencia en el año 1991.
No quería que su legado sirviese para perjudicar a nadie, y mucho menos a su familia.
Esta medida ha sido muy aplaudida por la opinión pública.
Su fortuna llegó a ser valorada en 230 millones de euros en el punto álgido de su carrera. Al morir, se calcula que esta fortuna se había visto reducida a los 36 millones (que no es poco).
Pero el magnate puso una cláusula en su herencia para garantizar una cosa muy admirable: que ninguno de los herederos se drogase.
Ni su mujer, ni sus cuatro hijos, pueden drogarse de ninguna forma si quieren acceder a lo que les toca de esa fortuna.
“Si hay dudas razonables de que uno de los beneficiarios de cualquier fideicomiso referido a la herencia, consume de forma puntual o regular algún tipo de substancia por ser física o psicológicamente dependiente a ella […] ya sea alcohol y otro tipo de drogas y químicos […] no podrá administrar sus asuntos financieros”.
Según este documento, se pueden pedir tests de drogas para verificar estas condiciones.
Si dichas pruebas demuestran que no se ha consumido nada en, al menos, 12 meses, se podrá acceder a lo correspondido.
Estos puntos fueron establecidos en la herencia en el año 1991.
No quería que su legado sirviese para perjudicar a nadie, y mucho menos a su familia.
Esta medida ha sido muy aplaudida por la opinión pública.