Déjà vu (/deʒa vy/, en francés ‘ya visto antes’) es un tipo de paramnesia del reconocimiento (en contraposición a las paramnesias del recuerdo) de alguna experiencia que sentimos como si se hubiera vivido previamente. Básicamente trata de un suceso que sentimos que ya vivimos pero en realidad no.
Seguramente alguna vez has experimentado un “Déjà vu“, esa extraña sensación de que algo te resulta familiar, aún cuando sabes a ciencia cierta que no es posible. Puede pasarte cuando viajas a un lugar por primera vez y sientes que has estado allí antes; o puede suceder que estés charlando tranquilamente con una o varias personas y, de pronto, sentir que, de algún modo, que esa situación y esa conversación ya las has experimentado antes. Este fenómeno, conocido por el con el término en francés literalmente significa “ya visto“.
Teorías para explicarlo hay muchas, y la mayoría, por no decir todas, coinciden en una cosa, en su origen: el lóbulo temporal. Los científicos lo atribuyen a una actividad de origen epiléptico en esa zona cerebral. La experiencia de “deja vu” coincidiría durante una convulsión, o bien entre varias convulsiones.
Pero no tiene por qué existir ninguna condición patológica asociada a estos episodios. Y esta es la razón principal por la cual se ha especulado tanto en varios terrenos. El Psicoanálisis lo relaciona con la necesidad de algún deseo inconsciente: la Psiquiatría a una actividad incoherente del cerebro, la cual provoca que confundamos pasado y presente; la Parapsicología lo achaca a experiencias de vidas anteriores.
Hay tres tipos de “deja vu”: lo ya vivido, lo ya pensado y lo ya visitado. El término francés se lo dio el investigador Emile Boirac, ya en el año 1876. La diferencia entre un verdadero “deja vu” y otros fenómenos de origen patológico, o provocados por sustancias químicas, se encuentra en el tiempo de duración. Por lo general, la sensación de haber vivido algo sólo dura entre 10 y 30 segundos.
Muchos expertos señalan diferentes variedades dentro del Déjà Vu dependiendo del tipo de vivencia. Estos son los Déjà Senti (ya sentido), Déjà Vecu (ya vivido) y Déjà Visité (ya visitado). Aunque las similitudes entre ellos son más que notables.
Precisamente por haberse relacionado estos episodios con experiencias paranormales, su estudio no fue tomado en serio hasta no hace mucho. La aparición de avanzada tecnología que permite estudiar las funciones cerebrales ha sido aprovechada por los investigadores para estudiar el tema con más profundidad.
¿Tiene explicación?
La primera explicación que se debe tener en cuenta es que el déjà vu no es un hecho sobrenatural.
Los científicos lo atribuyen a un solapamiento entre los sistemas neurológicos responsables de la memoria a corto plazo (sucesos que se perciben como pertenecientes al presente) y los responsables de la memoria a largo plazo (sucesos que se perciben como pertenecientes al pasado).
En otras palabras, los científicos explican el déjà vu como un proceso en que la mente inconsciente percibe el entorno antes que la mente consciente. Es decir, que sí se trata de un fenómeno con una base consistente.
De hecho, tal y como comentaba al principio, la única conclusión reforzada por la ciencia es que el misterio y origen del “deja vu” se encuentra oculto en algún lugar del lóbulo temporal. El mecanismo y el detonante aún sigue siendo un misterio, pero no tiene nada de paranormal.