Buenas gente, tengo para compartir algunas anécdotas graciosas (o al menos a mi me lo parecieron en su momento). Son muestras de mi maldad, de mis ganas de joder, de romper las bolas, de mi ingenio. Pero no dejan de ser boludeces.
Vamos con algunas:
Estaba en Mar del Plata. Me había ido de vacaciones con mi vieja y una amiga de ella. ¡¡¡¡¡¡No saben que bodrio!!!!! Mi vieja y la amiga querían ir para un lado y yo pa otro, y solo un juego de llaves. Me había hecho un amigo en la playa. Mas específicamente en el mar. Estabamos barrenando olas, y en eso a una flaca se le escapa una goma al ser atacada ferozmente por el agua. Ahí empezamos a charlar. Después me presentó a la novia, nos volvimos a meter al agua con el flaco, y cuando salimos no estaban ni mi vieja y la amiga ni la novia del chabón. Justo yo estaba parando a 2 cuadras y media de la playa (con esto del calentamiento global, capaz que ya solo a cuadra y media ahora). Así que fuimos como estábamos, mojados, enarenados, en patas.... La amiga de mi vieja me alcanzó un par de ojotas, aunque también me tendría que haber alcanzado una remera, ya que el encargado del edificio me gritaba al pasar corriendo a su lado que "no se podía entrar con el torso desnudo". Lo acompañé al flaco a donde paraba con su chica, así me devolvía la remera y ojotas, y nos vimos de nuevo la noche siguiente, que ellos se volvían a Buenos Aires.
Esa noche salimos a comer algo, y después a pasear. Yo le había dicho que era tímido, cosa que quedó totalmente descartada al rato. Estábamos en la placita por donde pasa la peatonal, creo, y había un caricaturista dibujando a una señora de unos ... 45 o 50 años. Y he aquí la pequeña travesura: me pare a contemplarla fija a la mujer alrededor de 1 minuto, como para que sintiera que le estaba prestando atención, que mi mirada la perforaba. Ella estaba de perfil y sonriente, para salir bien en la caricatura. Bueno... cuando noto que se había percatado de mi presencia y que me estaba prestado atención, la miré, miré al dibujo, la volví a mirar, retomé la vista en la caricatura... unas 2 o 3 veces hice esto, como comparando. Luego, con el mejor gesto de reprobación, negué con la cabeza mirando a la obra. Me di el tiempo para ver la cara de la mina, como le cambió la sonrisa y se le amargó la cara al ver que la caricatura estaba saliendo como el orto, según en la cara de alguien que pasaba. Podrá parecer muy boludo pero fue efectivo el chiste.

Esta fue una frase que me causo mucha gracia esas vacaciones. Un nenito le pregunta a la madre: Ma! Por que ese señor es taaaan negro? La madre, colorada, el tipo... negro, je.
Vamos con otra:
Estaba en la panadería, cerca de donde trabajaba. Esperaba que terminen de atender a quién tenía delante mío. Cuando le están cobrando, el panadero le pregunta: ¿no tenés un peso? El flaco se toca los bolsillos y sonríe, luciendo un hermoso hueco donde deberían estar los incisivos (o mas comunmente llamados paletas). Le dice que no. Entonces el panadero le pregunta que hacía con las monedas, que nunca tenía, y esta persona le responde: me las como.
Y yo le dije: ¡se nota!
Jaja, la cara de orto del tipo! No se como zafé de que me quiera cagar a trompadas.
Estaba viajando a Mardel en tren, con mi hermano y una prima. Mi hermano y ella se sentaron juntos, a mi me tocó solo. Bueno, ojala hubiera sido solo. Apenas habiendo pasado 15 min de viaje, se me sienta al lado un borracho. Y desde el vamos fue generando mala onda. Pasa el vendedor de bebidas, primera pasada. El tipo que estaba a mi lado le pide una cerveza. La abre y recién ahí saca el billete de 100. El vendedor le pide, le ruega, le implora, que le de cambio, y era obvio el por qué, no tenía nada, si recién arrancaba a vender, y también era obvia la intención de mi compañero de asiento. Hasta que termina pagándole con uno de 50. Pasan 20 min, vuelve a pasar el vendedor ambulante, el borracho vuelve a comprarle una latita, y vuelve a insistir que no tenía cambio de 100. Cosas boludas, pero que van generando en algún punto mal clima. Pero no se quedó con eso el borracho, si no no contaría la historia acá ahora.
Mas tarde volvió a comprar otra latita y otra mas. A todo esto, se ve, también era vendedor ambulante, tenía un bolso lleno de cosas. Por ejemplo, unos encendedores en forma de fósforo gigante, los cuales probaba con el tapizado del asiento de la persona de adelante. También repasadores, y no me acuerdo que otra cosa mas. En un momento estábamos llegando a una estación y el choborra le pregunta a un flaco que pasaba por al lado qué estación era esa. El flaco le dice que no sabe y sigue su camino. Entonces el borracho le dice: ¡Andá a la puta que te parió! Se vuelve al chico este, lo mira mal, y mi compañero de asiento le dice, esquivandole la mirada: seguí, seguí.... El muchacho se estaba volviendo a ir cuando vuelve a ser insultado con otro "andá a la puta que te parió!". Se vuelve a parar al lado del ebrio, pero este miraba para la ventanilla, haciendo que ni se enteró qué pasaba. Ya a estas alturas todo el vagón murmullaba.
El borracho se levantó al baño por primera vez.
En un momento, mientras yo leía, me tira sobre mi libro un billete de $100 y me ordena: ¡fijate si es bueno!. Yo se lo devolví, diciéndole que no sabía, pero re caliente. Y al ratito me vuelve a tirar algo sobre las páginas, su boleto de tren. Que me fije hasta donde era. Yo antes que eso miré el asiento y le dije que no era donde le correspondía, pero... ¿a quien le tenía que informar eso para que me lo saquen de encima?
Y se volvió a levantar al baño. Cuando volvía se pasó de largo, y luego volvió a sentarse. Esto se repitió 2 veces mas, pero cada vez pasaba mas y mas veces por al lado de donde estaba sentado sin reconocer que estaba su bolso al costado del asiento.
La siguiente vez que se levanto, y habiéndome yo percatado de la situación de este sujeto, me decidí cobrarme las deudas. Le puse mi mochila sobre su bolso. Todo el vagón se cagó de risa. Pasó una, pasó dos... no se, como 5 veces pasó por el vagón, buscando donde estaba sentado, y cada vez que salía se escuchaban las carcajadas de todos los pasajeros que estábamos ahí, tal fue la bronca que le tomamos. Hasta que en un punto me apiadé y corrí mi mochi. Volvió a pasar de largo, pero a la vez siguiente encontró su asiento. Cuando se me sienta al lado me dice: menos mal! pensé que lo había perdido! (y yo me tenía que aguantar la risa).
Y para cerrar, dejo algunas de cuando trabajaba de panchero en la terminal de micros de Retiro:
En esta foto estoy usando mi traje de cuando estaba como panchero para ir a una fiesta de disfraces.
Primer día de laburo, yo fui a la entrevista y terminé vendiendo panchos y despachando gaseosas en un puesto.
En un momento mi compañero de puesto se va lavar las tazas y reponer heladeras y me deja a mi que atienda. En eso cae un puto, pero de esos putos que mientras caminan se le caen las plumas, masomenos. ¡Puta madre! ¡¡¡no puedo imitar la voz del flaco ese al escribir!!!, pero vamos a intentar que se entienda.
-Hola, ¿tenez un agua Zer?
-No, agua Ser no tengo, tengo H2O de 7up, es similar
-Ah, ¡no la conozco!
-Si, es lo único que tenemos en este momento de aguas saborizadas.
-Ah, bueno, ¿me daz una?
-Si, servite (y ahí le alcanzo la botella)
-Bueno, ¿cuanto ezz?
-Son $3,50
-Ahhhh, ¿taaaanto?
-Si, es que acá en Retiro ¡te ROMPEN EL CULO con los precios!
-Ahhh, jaja.... ¡me azuztaaazte con lo de que te!....
Digan que se lo tomó con humor (y con H2O), si no podría haber sido mi primer y último día ahí dentro.
Estaba en una góndola, que es una panchería, pero que mas chica que las Pancherías propiamente, las Pancherías ahí dentro tienen para hacer café, y obviamente para lavar las tazas. Las góndolas son mucho mas chicas, o eran, creo que las levantaron con las reformas que hicieron en Retiro. Y ahí no había agua corriente. De casualidad enchufes para las heladeras, la registradora y la panchera.
Bueno, en una de estas góndolas, por un tema del largo de los enchufes tenía la panchera de un lado y la registradora del otro. Una señora de unos cincuenta y largos me pide un pancho, y cuando le voy a cobrar me paga con $50. Yo puteaba para mis adentros!!!! Le doy el pancho, y voy a buscar el vuelto. Ahí un flaco me llama y me muestra una señora que estaba tirada en las escaleras frente a mi puesto, y me pregunta si no podía llamar a emergencias. Yo llamé al flaco del Bar de enfrente por el interno, y le comenté. Volví y terminé de darle el vuelto a la señora. Mientras le estaba depositando el vuelto en la mano, le explico:
-Disculpe que tardé tanto en darle el vuelto, pasó que una señora se desmayó y tuve que llamar a emergencias.
-¿En serio?
Ahí le muestro a la muchedumbre de gente reunida en torno a la vieja desmayada. Y le digo:
-¡Y lo peor es que me acababa de comprar un pancho!
No se como me mantuve serio esos segundos, pero hubieran visto ustedes la cara de esa señora, ¡no tenía desperdicio!
"¡Ahora no se si lo como!"
Si bien le aclaré que no era cierto, que era un chiste, la señora le terminó dando el pancho a uno de los pibes que manguean monedas ahí dentro, no se si por asco, por caridad, o con la pura intención de hacerle daño a la pobre criatura, pensando: ¡uno menos!.
Vienen dos flacos a comprarme panchos y a uno de ellos se le cae mostaza en el pantalón. Entonces me pide un trapo húmedo. Yo mucho no lo pensé, pero como les había dicho un ratito atrás, no tenía agua corriente. Cuando entraba al puesto, tenía que agarrar un baldecito, cargarlo con agua, detergente y lavandina en el bar mas cercano (de la misma concesión de las pancherías), y con la rejilla limpiar el puesto antes de empezar. Bueno, ese era el trapo húmedo que tenía y se lo alcancé. Mientras se estaba limpiando el pantalón (llámenle cargo de conciencia, no se), le aviso al flaco que el trapo tenía lavandina. ¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOO!!!! ¡¡¡¡el pantalón nuevo!!!! Grita el flaco. El amigo se meaba de risa. Y yo, ni les cuento. Me reía en la cara. Les juro, tuve que ponerme a reponer gaseosas, estar medio escondido, no se, no levantar la vista, porque donde lo veía me reía de nuevo. Era tal la tentación que no podía ni atender a los clientes. Me dolía la panza, estallaba. Pocas veces me reí tanto en mi vida. Y encima me pidieron 2 panchos mas, yo no lo podía mirar a la cara cuando se los serví, porque me seguía riendo.
Esta es mas zonza. Yo hacía un ratito que había empezado y había cargado la panchera con salchichas nuevas y con las que me habían quedado cocidas y sin vender de la noche anterior, que obviamente había guardado en la heladera.
Vienen un padre con la nena y me pide 2 panchos, pero me hace la aclaración de que tenían que estar bien claritos, descolorados. La nena le pregunta: Pá! ¿por que le pediste que estuvieran descolorados? Y el padre le contesta: porque cuando están bien descolorados, es porque están bien cocidos, y ya hace un rato que los cocinaron, si no puede ser que estén crudos.
Les sirvo los panchos y le digo: también puede ser que las salchichas estén cocidas del día anterior y no se hubieran podido vender, y las está comprando recalentadas.
Esta foto es de cuando trabajaba de panchero y salimos campeones de la Libertadores
Espero que le hayan gustado y hecho reír.
Mucha suerte, saludos

