InicioInfoEl oro de Putin no cree en las dolarizaciones
El día-a-día es muy importante para los mercados de valores, cuya supremacía tiene USA. En general, 'traders' y 'brokers' son muy elementales en la cuestión de la geopolítica y de la planificación de escenarios futuros, eventualmente desdolarizados. Ellos necesitan resolver 'la caja' y con sus decisiones generan algunas noticias, pero no todas las noticias. Es importante considerarlo al leer la siguiente columna, que indica un enfoque más allá de los mercados de Nueva York (el NYSE y el Nasdaq) o el de commodities en Chicago. Lo descubrió y tradujo Hernando Kleimans:
El oro de Putin no cree en las dolarizaciones



Hay un cliché muy viejo y, aunque ya aburrió a todos, relativamente universal que describe la evolución de la relación del sistema establecido con respecto al que finalmente lo aniquilará: “Al principio te ignoraron, luego se rieron de ti, luego te combatieron y finalmente triunfaste”.

Este esquema es absolutamente aplicable para describir cómo nuestros oponentes occidentales perciben cualquier intento de realizar la desdolarización de la economía mundial o la construcción de un sistema financiero alternativo, tal como el que llevan adelante China, Rusia y/o la Unión Europea.
Al principio, todos los pasos preparativos (por ejemplo la creación del euro, precisamente un paso hecho en calidad de preparación de la competencia con el dólar) simplemente se ignoraron, cualquier discusión sobre la posibilidad de liquidación o de cambio radical del sistema del dólar se marginalizaba duramente bajo la consigna “Esto no puede ser porque no puede ocurrir nunca”.
Esta fase de risa humillante la pasamos relativamente rápido, aproximadamente en el período entre 2014 y 2017, cuando el mismo hecho de resistir a las sanciones antirrusas fue tomado como un motivo bastante popular para mofarse por parte de los periodistas y expertos europeos y estadounidenses. Eso se consideraba como una demostración del casi comprobado 'retraso mental' de la civilización rusa, que se negaba a resignarse a la tesis de “A Rusia en cualquier momento se la puede separar del sistema del dólar y entonces llegará su fin, tendrá que devolver Crimea y por Moscú van a marchar los (tanques) Abrams”.
El intento de chanza terminó abruptamente en 2017 cuando el Departamento del Tesoro estadounidense, en la persona de Steven Mnuchin, abiertamente comunicó a los senadores y congresistas rusófobos que USA no podía seguir con sanciones destructoras contra Rusia por temor a destruir la capacidad competitiva de las compañías financieras estadounidenses y por temor a desestabilizar los mercados financieros mundiales.
El momento en que el statu-quo de Rusia a los ojos de la élite estadounidense cambió de “país-surtidor regional” a “Estado al que incluso con sanciones es peligroso golpear” ocurrió sin que se notara, pero esta transición tiene y tendrá resultados muy serios.
Una de las curiosas consecuencias reside en que, en lugar de cumplir viejas amenazas de hundir a Rusia en el sistema del dólar y separarla del sistema SWIFT, la administración de la Casa Blanca se vio obligada a imaginar medidas ruidosas, simbólicas y en resumidas cuentas inútiles tales como “la prohibición de suministrar a Rusia créditos estatales estadounidenses” y la prohibición a prestar ayuda estatal a Rusia. Esto era actual en 1999, cuando las autoridades rusas le rogaban a los estadounidenses “los pollos humanitarios” pero no ahora, cuando los agroholdings rusos desplazan a los granjeros norteamericanos en sus tradicionales mercados exportadores.
El diaadia es muy importante para los mercados de valores

Ahora hemos llegado a la etapa en que la resistencia desdolarizante será muy intensa y su propia posibilidad habrá de tomarse como una amenaza existencial al proyecto global norteamericano. Esto se ve muy bien en el ejemplo de la aguda reacción de los medios estadounidenses y europeos ante el explosivo crecimiento de la reservas rusas de oro, coincidentes de una manera asombrosa (para ellos) con la reducción de las inversiones en los bonos estatales estadounidenses.
Toda la esencia de la intranquilidad de la comunidad mediático-experta occidental no se comprende si se observa sólo la situación con el oro ruso. El hecho es que Rusia, en esencia, aparece como un cierto ejemplo y una especie de “locomotora” del renacimiento aurífero: el Banco Central ruso y el Banco Central de China incrementan sus reservas en oro y al mismo tiempo países como Alemania u Holanda desarrollan un activo proceso de repatriación de su oro desde Nueva York y Londres.
Con esto, las tradicionales plazas comerciales que ya desde hace un par de siglos determinan el mercado del oro (las propias Londres, Nueva York y Chicago) comienzan a experimentar una determinada competencia de parte de Asia. Esto claramente se ve como la preparación de un cierto “aeródromo de reserva”, que no está todavía conformado del todo en forma de sisema pero donde se puede armar algo totalmente funcional de cierta conjunción de divisas nacionales y oro, la única divisa universal que superó centenios, a la que es imposible “devaluar” y de cuya utilización no es posible descartar a nadie por razones políticas.
El inútil metal amarillo”, “ese residuo bárbaro”, “sustancia que a nadie hace falta y que no produce beneficio alguno”, así llamaron y continúan llamando al oro los apologetas del actual sistema financiero estadounidense, en el que no existe y no puede existir un instrumento financiero más confiable que el bono en dólares del Tesoro estatal estadounidense.
El problema está en que, de repente, se definió que en determinado momento la cantidad de oro pasa a ser calidad: un país con una gran reserva de oro puede sobrevivir incluso luego del “equivalente financiero a un golpe nuclear”, es decir la prohibición a la utilización y acreditación en dólares. La asunción de este hecho, gradualmente penetra en el campo informativo occidental. Es suficiente con ver los títulos de los medios en los últimos días:
> CNN: “Rusia compra oro para defenderse de las sanciones”.
> La agencia de información de negocios Bloomberg: “Ante la presencia de nuevas sanciones el banco central ruso compra más oro”.
> Business Insider: “Rusia acumula oro ante las sanciones”.
> La Voz de América: “Rusia aumenta las compras de oro en el marco de la agudización de sus relaciones con los EE.UU.”

El politólogo Steve Hanke, columnista de Forbes, se permitió observar un poco el futuro, tras pronosticar la aparición del “bloque de oro”: Rusia, Iran y Turquía, países que reemplazaron el dólar por oro para defenderse de las sanciones norteamericanas. Es más, Hanke recordó las predicciones del premio Nobel Robert Mandela, que consideraba que precisamente el oro habría de jugar un papel significativo en el sistema monetario internacional del siglo XXI.
l oro fue, precisamente, la divisa de reserva mundial hasta que este privilegio lo usurpó el dólar norteamericano. Con el hecho de que la dominación del dólar está basada en los resultados de la 2da. Guerra Mundial, en los resultados de la Guerra Fría, en el poderío de los portaaviones estadounidenses y su capacidad de armar una sangrienta “revolución de las flores” (N. de la R.: se llamaron así auténticos golpes de Estado provocados por lUSA en los ex países soviéticos o en Libia o Irak, HK) en cualquier lugar donde surja la idea de rechazar la utilización del dólar y esto significa que nunca se liberará del status de “autoproclamado”, en resumidas cuentas.
Los estadounidenses afirman que precisamente USA es la que tiene la mayor reserva de oro en el mundo. Según datos oficiales, la reserva de oro de USA supera las 8.000 toneladas, lo que deja muy lejos a cualquier competidor.
Pero hay una variante. Nadie vio esta enorme reserva, nunca fue sometida a una auditoría independiente e, incluso, no pueden hacerla los senadores y congresistas norteamericanos que intentan, de todos modos, comprobar su estado.
No se trata de una teoría conspirativa, sino una afirmación fáctica. Incluso la publicación combativa a ultranza de los banqueros londinenses, el Financial Times, decía en 2017 que las autoridades norteamericanas “no permiten el acceso de los auditores a sus reservas de oro”, pero consolaba a sus lectores con que incluso si la reserva de oro norteamericana es una ficción, esto no tiene ninguna importancia.
En realidad, sí la tiene. Cuando se reúna la masa crítica de aquellos que quieren evitar el sistema del dólar, comenzando con Rusia y China y terminando con la Unión Europea, en la que ya se contempla la creación de su SWIFT y del análogo al FMI, la cuestión de quién tiene tanto oro se pondrá de manifiesto y de su respuesta puede totalmente depender la correlación de fuerzas en la época post dólar.
Entonces, los estadounidenses tendrán que exhibir sus reservas de oro en Fort Knox y mostrar lo que hay allí dentro, o reconocer que ellos todos estos años sostuvieron el sistema del dólar no sólo con portaaviones sino con una mentira banal sobre su riqueza áurea.
Tal como ha dicho el reconocido inversor norteamericano Warren Buffet, “sólo con el inicio del reflujo de la marea usted puede descubrir quien se baña desnudo”.

Existe la presunción de que el poder estadounidense percibe la llegada precisamente de ese momento y es por eso que tiene semejante aguda alergia a las acciones de Vladímir Putin; y los medios occidentales siguen tan atentamente el incremento de las reservas rusas de oro. Nosotros lo tenemos de verdad y en el actual mundo de fakes financieras e informativas, esto es una enorme ventaja.
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