Registrate y eliminá la publicidad! Breve prosa escatológica especulativa Lo que uno siempre quizo saber link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=qJDbLWROTII&NR=1 Flato, del latín flatus, significa soplo y es un compuesto de gases variables, expelido por la recta final de los intestinos. (Los machistas le llaman recto). Están formados en parte del aire que respiramos, y otros gases exclusivos como el nitrógeno, el dióxido de carbono y el oxígeno. El organismo absorbe este último, y los gases resultantes de las reacciones químicas entre el ácido clorhídrico estomacal, fluidos intestinales y flora microbiana, producen además, dióxido de carbono, hidrógeno y metano. Su olor, a veces severo, proviene de pequeñas cantidades de sulfuro de hidrógeno (gas sulfhídrico) y azufre libre en la mezcla. Cuanta más rica en azufre es la dieta, más de esos gases van a ser producidos por las bacterias en el intestino, y más mefíticos serán. Alimentos como cebolla, coliflor, huevos y hongos, son notables por producir flatos repugnantemente fétidos. El fríjol, por ejemplo produce grandes cantidades de gases no necesariamente pestilentes (inodoros). Los ruidos son producidos por la fuerza de expulsión de los gases al pasar por el trombón que forma el músculo esfínter. Empero, depende de la velocidad de paso y de la tensión muscular que sujeta las fibras del boquete del trombón. En valores promedio, una persona produce cerca de un litro de gases por día, distribuido matemáticamente en aproximadamente catorce expulsiones diarias que comienzan con alertas tempranas de movimientos peristálticos y posteriores llamamientos intestinales. Puede ser difícil para cualquiera determinar el volumen de sus diarios gases, pero si se pueden estimar cuántas veces al día se expelen. Para ello se puede desarrollar un pequeño experimento científico. Se anota todo lo que se come y se cuenta el número de veces que alegremente se expele. Posteriormente al tomar nota del olor de expedición se descubrirá la relación entre lo que se comió y el hedor de los flatos. Depende de las condiciones atmosféricas, humedad, velocidad del viento y distancia entre las personas. La masa gasífera se dispersa y su potencial nauseabundo disminuye con la dilución. Existen condiciones excepcionales. Cuando la liberación se ejecuta en un área pequeña y cerrada, tal como un ascensor, un cuarto pequeño, dentro de un automóvil o bajo las sábanas, estas condiciones limitan la cantidad disponible de diluyente (aire) y su permanencia da una concentración que permitirá su percepción, por más tiempo, hasta que se condense en las paredes. Toda entidad viva expele gases. Algunas personas continúan hasta algunas horas después de muertas (generalmente se trata de gente extremadamente vengativa...). Para esta ventosidad que se expele desde los recónditos curvos sifones de los intestinos, no hay distinciones cuantitativas entre las mujeres y los hombres. La diferencia es que los hombres se enorgullecen de ello. En cuanto a su actividad, es probable que la misma sea mas intensa durante la mañana, al despertar. Esto es conocido como Cantata Matinal o Allegro, ma non tropo. En cuanto al sonido más intenso se da cuando se llega al baño y, al hacer fuerza, se consigue una buena resonancia y ser oído en toda la casa!!! Algunos alimentos provocan e incitan al catarro intestinal. Vemos así que el poroto contiene azúcares que los humanos no pueden digerir. Cuando esos azúcares llegan a los intestinos, las bacterias se hacen una fiesta y se transforman en una usina de gases. Otros productores notables de flatulentos murmullos son: el maíz, la pimienta, el repollo y la leche. La frase... “El eructo es un pedo que tomó el ascensor”, o el poema “Un eructo bien lanzado, según la opinión de Angúlo, es un pedo que cansado, no pudo llegar al culo"... o “El pedo es un eructo que te vio cara de culo” ¡son puro folklore! El eructo viene del estómago y tiene una composición química diferente a la de un pedo. Los pedos tienen menos aire atmosférico y más gases producidos por flora microbiana. -¿Cuántas veces se aguantó el llamado intestinal pretendiendo soltarlo en la primera oportunidad apropiada y después descubrió que este había desaparecido? ¿Salió lentamente, sin que la persona se diera cuenta? ¿Fue absorbido por la corriente sanguínea?. ¿O qué fue lo que pasó? Los médicos están de acuerdo en que el flato no es ni liberado ni absorbido. Simplemente vuelve a los intestinos y sale más tarde, como la cabeza de una tortuga. Esto reafirma el hecho que los gases no se pierden, sino que se demoran. ¿Es posible encender el gas? La respuesta es SI! Normalmente, como ya se vio, los gases incluyen metano e hidrógeno, ambos inflamables. Por esto, se debe tener en cuenta que intentar la ignición esta puede ser peligrosa. La llama puede retroceder, y su ropa o lo que estuviese cerca, puede prenderse fuego. Cerca del 25% de las personas que lo intentaron, quemaron sus nalgas y los orgánulos o filamentos ciliados de alrededor de su oquedad final (pelos). Y a pesar de que es un espectáculo inolvidable ver las llamas azules que producen los gases en su combustión, mejor no lo intente o padecerá la celebre expresión de "cagó fuego”. Agradeciendo su inteligente atención, no se ponga colorado por lo que acaba de leer, porque sería al “cuete”. Piense que es una necesidad fisiológica. Si tiene la necesidad de evacuar gases, hágalo, porque es preferible perder un amigo que reventar una tripa!!! Y tenga presente lo que dice todos los días Gonzalez Oro en Radio 10: “DALE GAS”
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