Registrate y eliminá la publicidad! Desde el mismo triunfo de la Revolución, el gobierno cubano advirtió a su pueblo y al mundo sobre la posibilidad de ser atacados por Estados Unidos. Cinco décadas después parece descubrir a otro enemigo que, sutilmente, invadió ya la isla. Marabú, marabú y más marabú, es lo que se encuentra en los campos cubanos. El 50% de las tierras están sin cultivar, una gran parte de ellas ocupadas por este arbusto espinoso, muy resistente, de rapidísima reproducción y que no sirve absolutamente para nada. Dicen que no es oriundo de la isla. Al parecer fue importado por un cubano amante de las plantas exóticas. Hoy es una plaga que solo puede combatirse con las manos y el tesón del campesino, sembrando y sembrando. Porque realmente el marabú solo nace y crece en aquellas parcelas que no son trabajadas, lo cual demuestra que lejos de ser el culpable, es apenas una de las consecuencia, la más visible, del desastre agrícola que afecta al país. Un diputado del Parlamento y conocido dirigente juvenil, me explicaba hace unos días que "llegó un momento en que era más barato importar los alimentos que producirlos" y justificó este hecho diciendo que era más fácil comprar el pollo que los piensos para criarlo. ¿Realmente fue más barato?, ¿Cuánto costará ahora volver a levantar la agricultura cubana?, ¿Dónde queda el concepto de "seguridad alimentaria"?, ¿Hasta qué punto hay garantías cuando se compra una tercera parte de los alimentos al "enemigo imperialista"?. El campesino hoy desconfía y no es para menos, fueron demasiados años "alejados de la mano de Dios". Todavía no se acaban de creer que se promoverá el trabajo individual y cooperativo por sobre las gigantescas granjas-koljoz del Estado. Salvo en el tabaco -donde los inversores extranjeros exigen determinadas calidades y cantidades de producción- en el resto del país las granjas fueron "la alternativa socialista" ante "el individualismo" del pequeño campesino. Tal vez, esas granjas creen más conciencia política y social que la pequeña propiedad, no lo discuto, pero está probado que no crean riquezas, que en este caso se trata de alimentos para la población, para las escuelas, los hospitales y la mesa de los cubanos. Casi el 40% de las tierras entregadas hace años por el Ministerio del Azúcar al de Agricultura están aun sin sembrar, o mejor dicho, sembradas de marabú, mientras algunos de los campesinos con los que conversé multiplican panes y peces con menos de una caballería. Me dijeron que "más peligroso que el marabú es la burocracia", mientras me mostraban 45 caballerías, "manejadas" por un diputado del parlamento que lleva 15 años sin sembrarlas. La última semana les pasó el arado para que no se las declaren ociosas. Un buen movimiento de tierra que tiene como único objetivo impedir que el gobierno las reparta entre los campesinos de la zona. Seguramente el diputado no llegará al extremo de sembrarlas por lo que el marabú encontrará un campo más fértil. Donde el arbusto no parece encontrar espacio es en las fincas particulares e incluso en muchas cooperativas. Estos días estuve en una de ellas, que tiene sembrado hasta los bordes del camino. Parecía que me movía por otro país. Uno de sus secretos es que le venden parte de su producción al turismo, abasteciendo el restaurante y el hotel de su zona. Voy a mantener en secreto el nombre y el lugar para evitar que la burocracia "corrija" esa violación de las normas establecidas. Durante años se discutió sobre que políticas eran ideológicamente correctas y la agricultura fue cuesta abajo. Se intentaba meter la realidad dentro del modelo. Ahora parece que hay un esfuerzo por adaptar el modelo a la realidad. Ya el gobierno dio el primer paso, promulgando un decreto-ley que permite la entrega de tierras a los particulares. Ahora tendrá que luchar contra la burocracia y la ortodoxia, dos enemigos de cualquier medida que cambie el modelo soviético. En estos días me entero por otros colegas que las autoridades se están reuniendo con los campesinos y pidiéndoles una lista de necesidades de maquinaria e insumos. Dicen que Venezuela e Irán darán los créditos para la compra. Excelente noticia porque en el campo se necesitarán los machetes y los herbicidas para abrir el camino y harán falta las yuntas de bueyes y los arados para poner la semilla de donde nacerá la nueva agricultura cubana. Es que si el General Raúl Castro quiere ganarle la guerra al marabú y recuperar las tierras ocupadas por el enemigo, tendrá que reclutar un ejército de campesinos, armarlo, organizar la logística y, sobre todo, actuar con decisión y pragmatismo. fuente:http://www.bbc.co.uk/blogs/spanish/2008/07/el_enemigo_que_invadio_cuba.html#more