Ser gay no es natural. Los argentinos hechos y derechos rechazamos las cosas no-naturales como los lentes de contacto, el aire acondicionado y el poliester.
El casamiento gay va a hacer que más gente se vuelva gay, tal como sucede cuanto te rodeas de gente alta: te hacés mas alto.
Legalizar el casamiento gay va a abrir la puerta para que la gente haga cosas muy locas, como casarse con sus mascotas, las cuales en Argentina tienen capacidad legal y pueden firmar contratos.
El casamiento heterosexual ha prevalecido en nuestro pais inmodificable, tal como muchos de los principios en que se funda nuestra sociedad: las mujeres no votan, la esclavitud está bien vista, y el divorcio es ilegal.
El casamiento heterosexual perdería su santo significado y valor ante la aparicion del casamiento gay: matrimonios ejemplares como el de Pampita y Barrantes quedarian reducidos a cenizas morales.
Los unicos casamientos validos son los que conciben hijos. Las parejas gay, infértiles o de ancianos no deberian casarse, ya que los orfanatos no están llenos aun, y el mundo necesita mas niños.
Obviamente las parejas gay van a criar hijos gays, tal como las parejas heterosexuales solo crian hijos heterosexuales.
El casamiento gay no está permitido por la religión. En una teocracia como la que nos rige, los valores religiosos son ley en todo el pais, es por eso que en Argentina tenemos una sola religion.
Los hijos no pueden crecer sin la presencia de padre y madre. Por eso en Argentina está absolutamente prohibido que un hijo sea criado por madres solteras.

El casamiento gay cambiaria la sociedad en cuanto a sus usos y costumbres de una manera en que jamas nos podriamos adaptar, tal como sucedió con la llegada de internet, de los automoviles y de los incrementos en las expectativas de vida.