Cinco décadas de lucha Cuba es sinónimo de Revolución. Para unos, el país tiene una historia de heroísmo y lucha por la libertad. Para otros, es símb Cuba es sinónimo de Revolución. Desde el 1 de enero de 1959, la isla ha dejado su huella en el mundo, y todavía sigue haciéndolo hoy. Muchos de nosotros crecimos con la Revolución cubana, con las hazañas o desventuras de sus protagonistas. Para unos significa una historia de heroísmo, de lucha por la libertad y contra el imperialismo. Para otros, es justamente lo contrario: símbolo de dictadura y opresión. Lo cierto es que Cuba desata pasiones, y ponerse a escribir sobre lo que fue, es y será la Revolución resulta un verdadero desafío. En BBC Mundo aceptamos ese reto y nos pusimos a explorar. Analizamos , pero también . Más aún, nos interesa saber cuál es de la Revolución cubana. Quisimos ir más allá y exploramos de la isla, así como su . Para entender el inicio de la Revolución, uno debe conversar con aquellos que estuvieron luchando día a día por la caída de Fulgencio Batista, y contaron a BBC Mundo cómo fue esa lucha. Luego, también recogimos los testimonios de los , para entender lo que significó para ellos este proceso. ¿Y el impacto en el mundo? La Revolución fue seguida desde el principio y en el mundo reflejaron su triunfo en 1959. La isla cambió en cinco décadas y su impulso revolucionario se extendió a otros lugares, sobre todo en . Pero no sólo se transformó la isla: en Estados Unidos, en Florida, la ciudad de también cambió gracias a esta Revolución. La llegada de cientos de miles de por décadas ha marcado a esta urbe para siempre. La gran mayoría llegó con la intención de volver, y aunque hoy son parte de la Unión, la isla sigue marcando la vida de . Cuando cuentan su historia, tienen algo en común: todos recuerdan en el día de su salida de la isla como si hubiera ocurrido ayer. Lo invitamos a que nos lo cuente y, si quiere probar sus conocimientos sobre la isla caribeña, hágalo en este . Cuba hizo historia el 1 de enero de 1959 y sigue haciéndolo hoy. En BBC Mundo, le invitamos a seguir este proceso. La Revolución cubana, en los titulares¿Cómo reflejó la prensa argentina los hechos del 1 de enero de 1959? Y los titulares fueron contundentes: "Encabezados por 'Che' Guevara entraron en La Habana los rebeldes. Las fuerzas libertadoras fueron objeto de una gran demostración", consignó Crítica , por entonces el diario de mayor influencia entre los intelectuales argentinos. La portada de dicho vespertino, dedicada exclusivamente a Cuba, incluyó una foto en la que "dos de los hijos del dictador Batista... aparecen sonrientes en su llegada a Nueva York, sin comprender el drama que su padre desencadenó en el pueblo cubano, hundiéndolo en el silencio y la opresión". En las ediciones siguientes, Crítica destinó importantes espacios a Ernesto Guevara. El 3 de enero tituló: "El argentino Guevara: permitió al pueblo cubano ser hoy material y moralmente libre, dicen los exiliados". Y hasta entrevistó a su familia: "El padre del 'Che' no irá pronto a Cuba. La mamá... sí espera ir pronto allá". Ese mismo día, el diario El Mundo , hoy fuera de circulación, tituló a cinco columnas: "Es inminente el arribo de Fidel Castro a La Habana. La capital cubana prepara una triunfal recepción al patriota". Al día siguiente, escribió que "Fidel y Guevara están fundidos en el mismo bronce de la gesta libertadora". El conservador diario La Prensa abrió su edición con el editorial "Otro dictador que huye", sobre la caída de Batista. Y expresó: "Ha huído, derrocado, otro dictador de los que con su solo nombre ensombrecen la historia de América". Clarín , por entonces un diario popular e incipiente y hoy el matutino de mayor circulación del país, destacó en su portada del 2 de enero una foto casi artística de Fidel Castro de perfil, con el comentario: "Cuba: Batista entregó el gobierno a una junta militar y huyó; Castro sigue la lucha". En las páginas interiores, un gran despliegue fotográfico ilustró las "Sucesivas etapas de un movimiento triunfante", incluidos los festejos en las calles de Buenos Aires. Bajo la foto de un Guevara muy joven se leía "Ernesto Guevara, apodado 'Ché' por sus compañeros, es uno de los principales lugartenientes de Castro. Joven de gran valentía, el argentino... dirigió varias de las operaciones más difíciles de la prolongada lucha". Días más tarde, Clarín envió a su corresponsal en Estados Unidos a Cuba para "establecer contacto directo con los hombres de la liberación". Al avanzar el mes, un pronóstico se repitió en Crítica y El Mundo: "Habrá elecciones en Cuba dentro de un año y medio", vaticinaron. Ya ha pasado medio siglo. "Informe de Clara Fernández Escudero, para BBC Mundo." Los éxitos de la Revolución Los éxitos de la Revolución pueden encontrarse en el terreno social donde la isla supera al resto de los países del continente, incluso a los más grandes y ricos. Muchos coinciden en que el mayor logro es haber desarrollado una poderosa red nacional de asistencia social, algo que ha servido de muro de contención para impedir que el 20% más pobre de la sociedad caiga en la miseria y la extrema pobreza. El Estado se hace cargo de esas familias, entregándoles dinero extra, módulos de alimentos, ropa y también muebles. En los casos en que haya personas impedidas física o mentalmente se llega incluso a pagar un salario para que reciba los cuidados necesarios. Desde el inicio mismo de la Revolución se tomaron medidas en beneficio de los más pobres. La reforma agraria dio trabajo al 100% de los campesinos. Unos recibieron tierras, otros se integraron en cooperativas y muchos se convirtieron en obreros de granjas estatales. Sin niños de la calle En las ciudades se prohibió el desalojo, se decretó una reducción de los alquileres y finalmente se realizó una reforma urbana que convirtió en propietarios de sus casas al 85% de los cubanos, una realidad que se mantiene hasta hoy. En el país ni siquiera existen "niños de la calle". Los huérfanos, hijos de enfermos mentales o de personas presas, viven en instituciones que les garantizan casa, comida, atención médica y educación, incluyendo estudios superiores. Pero tampoco son una excepción porque el 100% de los niños y adolescentes van a la escuela, que es efectivamente obligatoria hasta noveno grado, y sigue sin costar ni un centavo hasta el nivel universitario, donde son gratuitos hasta los libros de texto. En Cuba la ley obliga a los padres a enviar a sus hijos a la escuela. Se considera un derecho del niño que en caso de ser violado puede implicar la pérdida de la custodia del menor y medidas judiciales contra las personas que lo tienen a su cargo. Y ningún niño queda exento. 60.000 pequeños con limitaciones físicas o psíquicas asisten a escuelas especiales en las que reciben clases ordinarias, fisioterapia y atención psicológica, una combinación que les permite desarrollar al máximo sus habilidades y posibilidades. Carro, casa y beca En estas escuelas se unen dos de los mayores éxitos de la Revolución cubana: la educación y la salud pública. Esta última ha desarrollado un gigantesco sistema nacional que da cobertura a todos los ciudadanos sin excepción de ningún tipo. El sistema tiene cuatro niveles: el médico de la familia, que vive a pocas cuadras de la casa; el policlínico del barrio; el hospital del la zona; y los institutos especializados. Todo es gratuito, con excepción de los medicamentos que están subvencionados. Nada queda fuera de la salud pública cubana. Desde el más sencillo dolor de cabeza hasta el tratamiento de enfermedades asociadas al VIH/SIDA, pasando por trasplantes de órganos, atención odontológica e incluso cirugía estética. El resultado puede verse al comparar las estadísticas de Naciones Unidas sobre esperanza de vida. Cuba ocupa el tercer lugar en todo el continente con una esperanza de vida de 76 años para los hombres y 80 para las mujeres. En cuanto a la mortalidad infantil, la cifra de la ONU es de 5 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, un logro que sitúa a Cuba por encima del resto del continente, sólo comparable a Canadá. Región ¿Después de la tormenta? De la misma forma que nadie muere en Cuba por enfermedades curables, muy pocos mueren por el efecto de los ciclones que atraviesan el país cada año. La Defensa Civil, creada por la Revolución, es capaz de evacuar a millones de ciudadanos a lugares seguros. Este año ha sido ilustrativo, cuando tres poderosos ciclones atravesaron la isla provocando daños en medio millón de viviendas, destruyendo la mayor parte de las cosechas y derribando cientos de torres del sistema eléctrico. Sin embargo, sólo se produjeron 7 muertes. Antes de 1959, e incluso en los primeros años de Revolución, los muertos se contaban por cientos y por miles cada vez que un fenómeno atmosférico de este tipo penetraba en el país. Eso, sin contar las enormes pérdidas económicas que producía. Ahora la Defensa Civil "toma el control" en los territorios por donde se prevé que pasará el huracán. Días antes evacúan a las personas, protegen a los animales y trasladan los alimentos, evitando muertes y salvando así todo lo que es posible salvar. Y también son escasas las víctimas producto de la violencia social. Además, la inseguridad ciudadana que se vive en la isla es ínfima. Comparada incluso con los países más seguros de la región, Cuba es sin lugar a dudas uno de las sociedades más pacíficas del continente. Es un hecho extraño que se produzca un asalto a mano armada, los robos con pistolas o armas blancas casi no existen. Los delitos más comunes son el arrebato de una cadena, un reloj o el bolso, que por lo general se realizan al descuido y sin amenazas. Sin lugar a dudas, esta paz ciudadana tiene que ver con la presencia constante de la policía en las calles, pero muchos argumentan también que para evitar la violencia, contribuye de forma determinante el nivel de educación, el acceso a la salud y el control de la pobreza. Pero la Revolución también tiene sus deudas. Las deudas de la RevoluciónA pesar de las promesas iniciales de la Revolución, sus críticos y opositores aseguran que el proceso político que empezó hace 50 años tiene sus principales carencias en el terreno de los derechos civiles y políticos de la ciudadanía, en la falta de libertad de organización política, económica, de expresión o de prensa. Y es que la gran mayoría de la sociedad civil se agrupa en organizaciones afines al gobierno, que están dirigidas por líderes del Partido Comunista, como los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres o la Central de Trabajadores de Cuba. Si bien es cierto que en Cuba algunas agrupaciones religiosas y los masones gozan de estatus legal, la posición oficial puede ser tan radical que el club de las motos Harley Davisson no ha logrado que las autoridades lo reconozcan legalmente. La oposición política es ilegal. Los grupos disidentes son tolerados, pero carecen de respaldo jurídico. Cualquier tipo de actividad pública suele ser reprimida y aquellos que insisten pueden terminar en la cárcel. Incluso los comunistas críticos, que buscan cambios dentro del sistema, como Eliécer Ávila o Pedro Campos, carecen de un espacio de debate y desde el oficialismo se les acusa de promover la división y de darle armas al enemigo. La prensa... oficialista El escritor Lisandro Otero sugirió hace varios años en un artículo que en Cuba todo lo que no es obligatorio está prohibido. Puede sonar a exageración, pero la verdad es que para la población tampoco hay mucho espacio de debate. Los medios de comunicación están manejados por el Partido Comunista, que marca la línea editorial de cada periódico, revista, emisora de radio y canal de televisión. Por lo tanto, las voces discordantes suelen no ser bienvenidas. Juan Marrero, vicepresidente del la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), dijo a BBC Mundo que la principal tarea de un periodista cubano es defender la Revolución y reconoció que hay temas que no se tocan porque pueden beneficiar al enemigo. La prensa nacional sólo entra en temas como la prostitución, la delincuencia, el racismo, los salarios o la corrupción, después de que Fidel o Raúl Castro han hablado de ellos públicamente, estableciendo lo que muchos llaman acá la "línea oficial". Así, durante años las jineteras (prostitutas) no existieron para los periodistas, no se mencionó la corrupción hasta que el Comandante dijo que ésta ponía en peligro la Revolución, y se empezó a hablar de que existían drogas cuando Fidel Castro lo denunció en un discurso. Así también, los periodistas nacionales defendieron siempre que los salarios mensuales de US$15 eran suficientes para vivir... hasta que el 26 de julio del 2007 Raúl Castro los desmintió. Es la economía... Y es que en el terreno económico la Revolución cubana tampoco cosechó demasiados éxitos. Medio siglo después el oficialismo reconoce que campea la corrupción, los salarios son insuficientes para vivir y las posibilidades de consumo del ciudadano son mínimas. Además, el gobierno limita la libertad económica de los ciudadanos impidiendo el desarrollo del trabajo por cuenta propia, actividad que necesita de una licencia que las autoridades no entregan desde hace más de 10 años. No se puede olvidar que EE.UU. estableció un embargo económico en 1962 que costó al país, según cifras oficiales, casi US$100.000 millones, y afectó todas las aéreas económicas, incluido el turismo, la producción de azúcar y tabaco e incluso la extracción de níquel. Sin embargo, los críticos señalan que el gobierno cubano también cometió errores económicos, como arrasar todos los árboles frutales de La Habana en los años 60, paralizar el país para realizar una zafra azucarera en 1970 o basar la agricultura en granjas estatales, que resultaron bastante improductivas, como lo reconoce la misma Oficina Nacional de Estadísticas. En los años 80, Cuba dejó de pagar a sus acreedores occidentales y terminó comprando casi el 100% de sus importaciones en países socialistas, donde gracias al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) podía tener créditos e intercambiar ventajosamente sus producciones. José Martí advirtió en el siglo XIX que: "Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir, vende a un solo pueblo, y el que quiere salvarse, vende a más de uno. El influjo excesivo de un país en el comercio con otro, se convierte en influjo político". El apóstol cubano fue un visionario. Cuba no solo copió el modelo económico y político de la Unión Soviética sino que cayó en la mayor crisis de toda su historia cuando desapareció el bloque soviético, una crisis que todavía se arrastra hasta nuestros días. Pero la Revolución también ha tenido sus triunfos. Ecos de revolución en América LatinaPor más de veinticinco años, Cuba fue la "capital subversiva" de América Latina y Fidel, el mentor de la rebeldía guerrillera. La última vez que vi a Fidel Castro estaba repartiendo saludos a los colombianos que habíamos ido a una reunión para buscar acuerdos entre el gobierno de Colombia y el ELN. Estábamos en el cóctel de celebración del encuentro en una sofocante noche habanera, en diciembre de 2001. En el día, Fidel se había reunido por separado con las delegaciones de la guerrilla y de los empresarios. A los primeros les había dicho la importancia de avanzar hacia un acuerdo de paz. A los segundos los sorprendió aclarando que el momento estaba para promover la estabilidad y las salidas pacíficas en el continente, y también que de ellos lo único que reclamaba era una responsabilidad social. Cuando me contaron estas admoniciones me puse a pensar en la gran diferencia que había entre este Castro y el Castro de principios de los años sesenta. A pensar cuánto había cambiado Fidel, y cuánto la vida colombiana. En esa noche larga, bajo el influjo despiadado de esos rones dulzones y aromáticos que los cubanos llaman "mojitos", me acordé de las historias de Fidel y de Cuba que los guerrilleros más viejos nos contaban en los días de asueto en las montañas de Colombia. No fue una invención descarada de la CIA -la agencia estadounidense sólo le dio el toque de guerra fría- la leyenda de que la mayoría de las aventuras revolucionarias de estas tierras pasaron por las manos de Fidel y se conversaron en la mítica Habana. Por más de 25 años, Cuba fungió como la capital subversiva de América Latina y Fidel, como el mentor de la rebeldía guerrillera. Con el sello de Fidel Pero dos guerrillas fueron hechura directa de Fidel: la de Bolivia donde sucumbió el "Che" Guevara, el más puro de los hombres que llegaron triunfantes a La Habana aquel 8 de enero de 1959; y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, que se formó en tierras cubanas un poco después de la crisis de los misiles. La decisión de sembrar grupos armados en todo el continente no fue, como se cree, un acto de libertad, un plan largamente meditado para apoderarse de todas estas tierras y forjar la Unión de Repúblicas Socialistas de América Latina. Fue más un hecho desesperado y, vaya paradoja, en contravía a las directrices de los rusos. Fue la búsqueda de aliados para sobrevivir al cerco y a la soledad. La sucesión de hechos que llevaron a Fidel Castro y al "Che" Guevara a buscar en las montañas de América Latina la fuerza que les permitiera responder a las presiones de Estados Unidos fue tan alucinante como la respuesta. En octubre de 1960, Estados Unidos declara el bloqueo económico a la isla para responder a la cercanía de Fidel con la Unión Soviética y para castigar la decisión de expropiar y nacionalizar las grandes propiedades de Cuba. El 17 de abril de 1961 se produce la invasión de Bahía de Cochinos, que fue la primera gran agresión militar organizada desde territorio americano. Y en octubre de 1962 se gesta "la crisis de los misiles", que hoy es vista como la más grande amenaza de confrontación nuclear de la Guerra Fría. De los misiles a las armas El episodio de los misiles fue el hecho que desnudó la dura condición de un país pequeño en medio del juego macabro de las potencias mundiales. La idea de instalar misiles que alcanzaran el territorio de Estados Unidos - aunque le servía a los cubanos para intentar detener las agresiones- fue sin duda de los soviéticos, que necesitaban contrapesar los instalados por el gobierno estadounidense en Turquía y en Alemania. Ya estaban las plataformas que servirían de soporte a los misiles en un paraje del suelo cubano y en camino los barcos soviéticos que trasportaban las ojivas nucleares, cuando Estados Unidos descubrió el plan. De inmediato, la Casa Blanca tendió un cerco de hierro en los mares cubanos y empezó la más aguda tensión entre las dos potencias. Ante la rápida y contundente reacción del gobierno de Kennedy, Nikita Khruschev inició negociaciones excluyendo a Castro del acuerdo y pasando por encima de algunas exigencias cubanas. En medio del desengaño que produjeron estos hechos, se generó la idea de hacer un camino propio, contrariando la orientación dada por los rusos a los partidos comunistas de no apelar a las armas en la lucha por el poder. Así empezó a urdirse la gran aventura del "Che" en Bolivia, que debía desatar la ola de guerrillas en toda América Latina. En la selva colombiana Consecuencia directa de la crisis de los misiles fue también el Ejército de Liberación Nacional de Colombia. Pero fue un hecho casual. Ante la inminente invasión de Estados Unidos a la isla, el gobierno cubano reunió a los estudiantes extranjeros y les planteó que lo mejor era abandonar el país. Un grupo de ellos, dentro de los cuales había varios colombianos, se ofreció para ayudar a la resistencia, y se sometió al entrenamiento militar debido. La capacitación recibida por los colombianos no se puso a prueba en la confrontación con Estados Unidos, pero se convirtió en el primer curso para la formación de la guerrilla del ELN. Este grupo de colombianos, tocado por la ilusión de realizar la hazaña que los barbudos al mando de Fidel habían hecho en la Sierra Maestra en sólo 25 meses, tomó el nombre de Brigada José Antonio Galán; designó a Fabio Vásquez Castaño como su jefe, escogió un lugar del departamento de Santander para iniciar su lucha, y se vino al país cuando no se habían apagado todavía los ecos de la crisis que pudo haber llevado a Cuba a convertirse en un territorio calcinado por una lluvia de bombas estadounidenses. La desmesura de pretender un estallido revolucionario a lo largo y ancho de los vastos territorios de América Latina le costó la vida en cuestión de meses a Camilo Torres Restrepo, el cura guerrillero que hizo famoso al ELN, y a Ernesto "Che" Guevara, el icono que ahora recorre el mundo estampado en camisetas que visten jóvenes hermosos que poco saben de las tribulaciones de la violencia. El último aliento A mediados de los años 80, aún no se había extinguido en Fidel la llama de la rebelión armada. Los alzamientos guerrilleros de Nicaragua, El Salvador y Guatemala le devolvieron al viejo zorro la esperanza de que en América Latina se extendiera una gesta insurgente. No fue así. Pero Fidel participó activamente en el canto del cisne de la revolución armada del continente. En La Habana, entre 1985 y 1990, se dieron cita múltiples veces el Frente Sandinista de Liberación Nacional, el Frente Farabundo Martí de El Salvador, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca y la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar de Colombia. Bajo la sombra de Fidel, los Sandinistas respondieron a los embates de la "contra" armada por Estados Unidos, los salvadoreños intentaron una y otra vez ofensivas para desalojar del poder a la dura oligarquía de su país, los guatemaltecos quisieron catapultar el levantamiento indígena, y los guerrilleros colombianos jugaron sus restos para buscar una transformación antes de que el mundo cambiara de signo y se vinieran al suelo los socialismos frustrados de Europa. Todas esas confrontaciones terminaron en mesas de negociación y en acuerdos de paz en los años 90. Incluso la enconada refriega colombiana. Aunque la tragedia aquí no ha terminado, la peregrinación del ELN hacia La Habana ya no tiene como fin buscar un apoyo para intentar un acceso violento al poder, sino para aprovechar la tranquila hospitalidad de Cuba en los esfuerzos de paz para Colombia. El temido Fidel ha sido en los últimos años un consejero de paz de guerrillas y gobierno, y un moderador de las tensiones entre las democracias del continente. Sólo le queda el hálito de beligerancia para alzar la voz muy a menudo contra el gobierno estadounidense, y la testarudez para mantener un cerrojo sobre las pretensiones de cambio de la oposición cubana. "León Valencia integró el comando central del ELN en la década del 80. Es director de Nuevo Arco Iris, una organización no gubernamental colombiana; y es analista político, escritor y columnista de los diarios El Tiempo y El Colombiano. Entre sus publicaciones se cuentan "Las columnas de la paz" (1998), "Adiós a la política, bienvenida la guerra" (2002), "Miserias de la guerra, esperanzas de la paz" (2003), y la novela "Con el pucho de la vida" (2005)." La economía del embargo Éxitos, asignaturas pendientes y proyecciones en la economía de la isla tras la Revolución. Su nombre es Omar Everleny Pérez, es doctor en Ciencias Económicas y profesor titular de la Universidad de La Habana. Además es investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana, todo lo cual lo convierte en una autoridad para hablar sobre la economía de su país. A pesar de su nivel académico, Omar Everleny Pérez es un excelente comunicador, capaz de traducir las complejas teorías económicas al lenguaje del hombre común, llevando el debate al terreno de la vida cotidiana de los ciudadanos, de sus necesidades y sus aspiraciones. El corresponsal de BBC Mundo en La Habana, Fernando Ravsberg, conversó en exclusiva con Everleny Pérez, con quien hizo un un repaso de los 50 años de vida de la Revolución: los éxitos económicos, las asignaturas pendientes y las proyecciones futuras del país. ¿Cuáles han sido los éxitos económicos de Cuba en estos 50 años? Creo que lo más importante es destacar que, a pesar del enfrentamiento con Estados Unidos, hemos sido capaces de llegar a los 50 años, y eso nos posibilita discutir un futuro... ése es el principal resultado. Más en concreto, uno puede decir que el área de tierra cultivada se duplicó, se creó una base industrial que no existía en 1959, una base mecánica muy fuerte. Se abrió el complejo mecánico de Santa Clara, que llegó a construir 10 centrales azucareras. Se lograron fabricar cosechadoras de caña. Se creó otro complejo mecánico en Holguín, que hacía implementos agrícolas. Llegamos a tener una capacidad de 6 millones de toneladas de producción de cemento. Otro de los éxitos es haber represado agua a lo largo de todo el país, lo cual es vital para la agricultura. También se logró electrificar toda la isla: hoy la electricidad llega a más del 95% de los hogares cubanos. En 1988 partimos de cero en biotecnología, y hoy ya tenemos resultados palpables. Una de nuestras exportaciones a China es la de vacunas. En general, las exportaciones de biotecnología dan al país unos US$400 millones anuales, aunque deberían llegar a los US$1.000 millones. Y de aquí se desprende otro logro que es la formación profesional, porque para poder hacer un centro de biotecnología había que tener personal formado de antemano, hubo una fuerte creación de capacidades humanas. Antes de la Revolución, no existía ni siquiera la Facultad de Ingeniería (CUJAE). Realmente ha habido desarrollo, yo diría que más en el interior del país que en la capital. Pero lo cierto es que antes de 1989 el 35% del PIB lo daba la industria, y hoy es sólo el 12%. ¿Cuáles son las asignaturas pendientes? En primer lugar, la producción de alimentos, donde siempre ha habido escasez. Llegamos a importar de los países socialistas hasta el pimiento (ají) y la papa, cosas que se podían producir aquí. Yo creo que, en este tema, la economía no ha logrado nunca rendimientos comparables a los otros países de América Latina. Con la cantidad de tierras cultivables que tiene Cuba, es un país que se puede autoabastecer. No hablo de trigo, de cebada o de manzanas, pero sí de los productos básicos. Otro tema importante es de infraestructura, destapado ahora por los ciclones. De 3,5 millones de casas que hay en Cuba, sólo tienen techo de placa (cemento) alrededor de 1,5 millones. Es un tema pendiente de toda la historia de Cuba, porque la Revolución heredó del capitalismo un déficit de 500 mil casas. Otra de las cuestiones pendientes es lograr quitarnos la distribución normada de productos (libreta de racionamiento), algo que sólo se podría lograr con un aumento de la producción. También está el tema de la doble moneda. La propiedad es otro de los grandes temas - y no hablo de las grandes cosas como turismo, cemento, electricidad, sino del comercio minorista. El Estado debe pensar que no estamos en el año 68, cuando lanzó su "Ofensiva Revolucionaria" y nacionalizó todos los comercios minoristas... el entorno ha cambiado. El Estado tiene que pasar a ser más regulador que administrador. Yo creo que ha habido una confusión al pensar que lo que no es estatal no es socialista, y lo cierto es que nunca, ni en los mejores años, el comercio minorista tuvo éxito. ¿Hacia dónde va ahora Cuba? Estoy seguro de que no vamos a repetir el error de comerciar con un único socio, en 2008 tenemos nuevos socios por lo que parece ser que habrá una mejor distribución. No obstante, mi preocupación es que, así como vivimos antes de la renta del azúcar, ahora vivamos de la renta de los médicos, que se ha convertido en uno de los ingresos fundamentales de la economía. No estoy en contra de eso, pero creo que tiene que haber más diversidad de exportaciones. Yo creo que tiene que haber más sector privado y cooperativo en la agricultura, y ésa parece ser la tendencia. Si no se han entregado más tierras es por la necesidad de producir alimentos de forma muy rápida a causa de los ciclones. En el futuro podrían incluso permitirse cooperativas de comercialización. ¿Por qué no podría trasladarse esa política también a las ciudades, creando cooperativas de reparadores de electrodomésticos o de constructores de casas? Al fin y al cabo, desde 1997 la mayor parte de las viviendas las ha construido la población. Hace falta una serie de cambios estructurales que permitan una descentralización económica. Yo creo que esas son las asignaturas pendientes para 2009, y que el Congreso (del Partido Comunista) va a crear las bases programáticas del futuro y las líneas de trabajo. ¿Tendrá Cuba la capacidad de reinventarse? Yo creo que sí... tuvimos la capacidad de hacerlo en medio de la crisis de los años 90, cuando aplicamos medidas bastante estructurales, se permitió la divisa, el trabajo por cuenta propia, abrir el turismo. Si todo eso se ha hecho antes, ¿por qué no hacerlo en un entorno que nos resulta mucho más favorable? Ahora tenemos un grupo de socios comerciales seguros, con una Europa que ha cambiado su actitud y con un gobierno de Estados Unidos que parece que será mucho más generoso que el anterior. La "magia" cubana en MiamiEl influjo de refugiados cubanos en los últimos 50 años ha sido determinante en el crecimiento de Miami. Cuando en 1959 se inició en Cuba la Revolución que lideró Fidel Castro, a 90 millas de la isla se puso en marcha otro proceso que transformó a toda una ciudad. Para entonces, Miami tenía apenas 300.000 habitantes. Hoy, tras cinco décadas de un continuo influjo de refugiados cubanos, se ha convertido en la tercera ciudad más rica de Estados Unidos, que aloja a uno de los principales centros financieros del país, y genera un volumen comercial de unos US$70.000 millones al año. La llamada "Ciudad Mágica" se ha transformado en un condado con una población de cerca de 2,5 millones de habitantes. Y el papel que ha jugado la llegada de los cubanos ha sido determinante en el desbordante crecimiento de la metrópolis. "La Miami de 1955 era una ciudad que crecía rápidamente, pero que sólo descansaba en el turismo", explicó a BBC Mundo el historiador Paul George, catedrático de Miami-Dade College. "Tenía dos estaciones distintivas: verano, que era muerto, y el invierno, cuando la población se duplicaba. Era una ciudad joven, de sólo 60 años. Muchos de sus habitantes eran pioneros o hijos de esos pioneros", agregó el académico. Para George, sin la inmigración cubana Miami sería "una ciudad grande, pero mucho más aburrida. No sería nada parecido al centro internacional que es hoy... Sería una ciudad basada sólo en el turismo y orientada hacia los norteños, además de arraigada en sus raíces sureñas". Una vieja relación La estrecha relación que tienen los cubanos con Miami se inició varios siglos antes de que el joven guerrillero Castro marchara hacia La Habana para transformar el sistema político de la isla. Un número de indios Tequesta, que eran los habitantes del sur de Florida en la época de la colonización española, fueron trasladados a Cuba para ser evangelizados en el siglo XVI. Cuando España cedió la zona a Gran Bretaña en 1763, todos los indígenas que quedaban en el área fueron evacuados a la isla caribeña. Aunque muchos cubanos visitaron Miami cuando se desarrolló como balneario turístico tras la Segunda Guerra Mundial, no fue sino hasta 1960 que la ciudad se convirtió en una segunda nación para los refugiados que escapaban del gobierno socialista. La primera ola de inmigrantes hacia Miami, que consistió en una especie de trasplante de la clase media de la isla, ha sido calificada por historiadores como Alejandro Portes como el "exilio dorado de los años 60". Y llegaron en grandes cantidades. Sólo en 1965, 100.000 cubanos arribaron desde La Habana en los "vuelos de la libertad", programa iniciado ese año por el ex presidente estadounidense Lyndon Johnson. Para finales de la década del 60, ya se habían establecido en la ciudad y su área metropolitana más de 400.000 refugiados. Meca del comercio internacional "Cuando llegan los cubanos, en Miami ya había una dinámica en pie para que la ciudad se convirtiera en un centro de turismo y de comercio con respecto a América Latina", explicó a BBC Mundo el sociólogo Lisandro Pérez, fundador del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU, por sus siglas en inglés). "Los que salen de Cuba en los años 60 representan a los sectores comerciales, empresariales y profesionales, mayormente, por el cambio político que tomó lugar", añadió. Este sector de la sociedad cubana ya tenía experiencia en el sistema capitalista estadounidense, y al arribar funcionó muy bien "ya sea operando negocios propios o sirviendo como empleados y ejecutivos de compañías de EE.UU. en América Latina", según Pérez. "Eso se convirtió en un importante motor del crecimiento de Miami", agregó el académico. Pero además de los conocimientos empresariales, la llegada de los cubanos también significó un incremento del mercado. "Lo que generaron los cubanos fue un aumento de la población que probablemente no hubiera tenido lugar sin ellos", indicó a BBC Mundo el economista Jorge Salazar Carrillo, director del Centro de Estudios Económicos de FIU. Muchos cubanos establecieron negocios dedicados a servir a la economía doméstica de los refugiados. Sin embargo, el cambio fundamental que generaron los cubanos fue la transformación de la economía de la ciudad en una más basada en el comercio exterior. "Miami se convierte en la meca del comercio internacional y se transforma en el principal puerto y aeropuerto exportador de EE.UU. con América Latina, con excepción de México", señaló el economista. El poder cubano "Los cubanos sí lograron el poder político aquí", apuntó Salazar Carrillo, quien advierte que en Miami ocurrió algo único en la historia de Estados Unidos: "Ésta es la única ciudad que políticamente está controlada por un grupo extranjero, gran parte de ellos no nacidos en Estados Unidos". "Lo del poder político tiene que ver con la importancia numérica de los cubanos aquí", agregó el sociólogo Lisandro Pérez. Tras la candidatura del presidente Ronald Reagan en 1980, muchos cubanos se hicieron ciudadanos estadounidenses para votar por él, interesados en su política de línea dura hacia Cuba. "Eso sube la participación electoral de los cubanos y cuando se postulan para cargos locales, salen electos", dijo el sociólogo. En 1985, Xavier Suárez se convirtió en el primer alcalde cubano de una de las principales ciudades de Estados Unidos. Según el experto, la agenda política de los cubanos ha estado centrada en la situación de Cuba. "Su participación en elecciones locales ha estado influida por ese factor y el activismo político se ubica no en asuntos comunitarios sino en los de la isla", expresó Pérez. Además, el dominio del español en la ciudad propició la producción de música, cine y televisión hispanas, lo que la ha convertido en "la capital" de la industria del entretenimiento latinoamericana. Suma de exilios Más de medio millón de cubanos residen ahora en el Condado de Miami-Dade. Pero si la población hispana de la zona era 90% cubana hace 30 años, las cifras del último censo muestran que cerca de la mitad de los 1,3 millones de latinos que residen en la ciudad hoy no provienen de la isla. "Lo que conocemos como el Miami de hoy es el producto de una asociación de exilios y de inmigraciones", dijo a BBC Mundo el autor y productor musical Nat Chediak. A la inmigración cubana se sumó el resto del continente americano, con comunidades numerosas de casi todos los países. Para Chediak, los cubanos fueron los primeros, pero ya no son los únicos. "Los cubanos abrimos las puertas, pero una cosa es abrir las puertas y otra es creernos dueños de los caballitos. Ya no lo somos". El futuro de la Revolución Cuando Cuba celebra cinco décadas de proceso revolucionario, el corresponsal de BBC Mundo en la Habana analiza cuál podría ser Pocos dudan de que el futuro de Cuba y su proceso revolucionario estará determinado en gran parte por las medidas que el gobierno de Raúl Castro adopte en los próximos meses. La mayoría de los cubanos, desde los intelectuales hasta el hombre común, coinciden en la necesidad de realizar cambios. Incluso Fidel Castro, poco antes de su enfermedad, expresó que el proceso revolucionario podía ser destruido "por nosotros mismos" y en uno de sus discursos dijo que Revolución es "cambiar todo lo que debe ser cambiado". Con ello abrió una gran puerta. El 26 de julio de 2007, el general Raúl Castro, ya entonces presidente en funciones, prometió hacer cambios estructurales pero con un límite: "Lo único que no cuestionará jamás un revolucionario es nuestra decisión de construir el socialismo". Por su parte, la población lo expresó con toda claridad en 1,2 millones de críticas al funcionamiento del país, planteadas durante 2007, en un debate nacional organizado por el propio Raúl Castro y en el que participaron cerca de 5 millones de cubanos. La intelectualidad ha escogido Internet. La página española "Kaosenlared" se ha convertido en el centro de la polémica. Recoge cientos de propuestas para transformar la realidad cubana, y los internautas de la isla y del exterior discuten en foros interactivos. Debate de izquierda Resulta además interesante que recientemente haya surgido una tendencia de izquierda pero crítica con el sistema, a la que se suman viejos y jóvenes comunistas que, paradójicamente, apelan a que se construya un "verdadero socialismo". Su pensamiento lo sintetiza el ex diplomático Pedro Campos, cuando afirma que, "el haber mantenido el trabajo asalariado como la forma de organizar la producción ha significado - en esencia - continuar con el mismo modo de producción capitalista, aún cuando se haya intentado un tipo de distribución igualitaria". En el otro extremo, el economista disidente Oscar Espinosa Chepe reclama que "el presidente Raúl Castro, conocido por su pragmatismo, reflexionará sobre la experiencia china y retomará la idea de promover cambios estructurales y de conceptos". En definitiva, nunca hubo un espíritu tan generalizado a favor del cambio como el que se puede notar ahora. Es como si la sociedad entera percibiera que las cosas ya no pueden seguir como hasta hoy. Sin embargo, los que piensan de otra forma no tienen plataforma de opinión. El escritor Félix Sautié denuncia que "se descalifica incluso en ocasiones como enemigos a quienes expresan algo diferente o que no le suene bien al pensamiento oficial establecido". ¿Cómo salir adelante? Muchos son los que creen que el país se encuentra inmerso en una grave crisis. La agricultura no produce, en las empresas se trabaja poco, la corrupción crece, el poder adquisitivo está por los suelos y la emigración de jóvenes aumenta cada día. El doctor Lázaro González sostiene que entre los principales problemas están los "pobres niveles de productividad", "las ilegalidades, robos y corrupción" y la "poca motivación" del trabajador que ve a la empresa como un "ente ajeno". Y es que la economía parece ser el sector que más preocupa a los cubanos. Una encuesta clandestina realizada por una fundación, adscrita al Partido Republicano de Estados Unidos, determinó que más del 50% de los consultados aspira a cambios económicos, mientras que las transformaciones políticas fueron demandadas por menos del 10%. En poco tiempo, es muy posible además que la isla se enfrente a una relación distinta con Washington. Si llega a crearse una buena vecindad e incluso un posible levantamiento del embargo, Cuba se quedará sin el "enemigo imperialista" que inflamaba los discursos y a las masas. Armando Hart, uno de los líderes que acompaña a Castro desde la lucha insurreccional, acaba de advertir que "el reto es inmenso", pronosticando que nace "una nueva etapa en el combate ideológico entre la Revolución cubana y el imperialismo". Los cambios se iniciaron a la semana siguiente de que Raúl Castro asumiera oficialmente la presidencia, pero se detuvieron después del paso de los ciclones por la isla. Se especula mucho sobre las razones de la inmovilidad, pero sólo el gobierno conoce las verdaderas causas. Lo que pase en el futuro con la Revolución cubana estará muy ligado a su capacidad de transformarse a sí misma. Incluso la población que la apoyó durante décadas reclama hoy mejoras económicas, sobre todo en los salarios, la alimentación y la vivienda. El director de cine Tomás Gutiérrez Alea, Titón, dijo que "el guión del socialismo es excelente, pero la puesta en escena deja mucho que desear". El sentimiento de muchos acá en Cuba es que la Revolución sólo escapará a esta sentencia si es capaz de convertir la originaria propuesta de bienestar en una realidad palpable para el hombre común. "Contra la Revolución, nada"Manuel Toledo, de BBC Mundo, ofrece una perspectiva de la política cultural en Cuba durante los últimos 50 años. Dos años después del triunfo de la Revolución cubana, el entonces primer ministro, Fidel Castro, pronunció un discurso en el que definió la política cultural de su gobierno. El discurso cerró un debate sobre la libertad de la creación artística, originado por la censura de un cortometraje, "P.M.", que presentaba, en el estilo de "cinema verité" , un recorrido por algunos bares de La Habana, en los que se veía a gente bailando, cantando, bebiendo, divirtiéndose. Según sus realizadores, Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal, se trataba de un retrato inocuo de la vida bohemia habanera, sin ánimos de calificarla o de juzgarla. Sin embargo, los censores del recién creado Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) lo vieron como un canto al pasado, que no reflejaba los cambios sociales que estaba impulsando el nuevo gobierno, en momentos en que se esperaba que los artistas se entregaran de cuerpo y alma al proceso revolucionario. En la última de tres reuniones con artistas e intelectuales, en la Biblioteca Nacional, el 30 de junio de 1961, Castro dijo que aunque no había visto el documental -y tenía curiosidad por verlo- aprobaba su censura porque el gobierno tenía el derecho de "regular, revisar y fiscalizar las películas que se exhiban al pueblo". Castro añadió que los artistas podrían expresarse libremente, tanto en la forma como en el contenido, pero advirtió que "nosotros apreciaremos siempre su creación a través del prisma del cristal revolucionario". "¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas revolucionarios o no revolucionarios? Dentro de la Revolución: todo; contra la Revolución: ningún derecho", sentenció. Revolución cultural En ese discurso, conocido como "Palabras a los Intelectuales", Castro también destacó algunos de los logros y aspiraciones de su gobierno en el ámbito cultural. "Nosotros hemos sido agentes de (...) de la revolución económico-social que está teniendo lugar en Cuba. A su vez, esa revolución económica y social tiene que producir inevitablemente también una revolución cultural en nuestro país", dijo. Entre otras cosas, habló con orgullo de la campaña de alfabetización que se estaba llevando a cabo y de los esfuerzos por "llevar la cultura al campo, a las granjas y a las cooperativas", a través de cientos de instructores de arte. Mencionó la creación de la Imprenta Nacional y del ICAIC, que más tarde produciría películas emblemáticas como "Memorias del subdesarrollo" y "La muerte de un burócrata", de Tomás Gutiérrez Alea, y "Lucía", de Humberto Solás. Destacó la reformación del Ballet Nacional de Cuba, que se convertiría en uno de los principales éxitos culturales de su gobierno, y el establecimiento de academias y escuelas de arte, en las que se formarían muchos de los artistas cubanos más importantes desde los años 70 hasta la fecha. "Diversionismo" En abril de 1961, horas antes de la fracasada invasión de exiliados cubanos apoyados por Estados Unidos en Bahía de Cochinos, Castro había declarado que el carácter de la Revolución era socialista. La posterior adopción del marxismo-leninismo como ideología oficial repercutió en todos los aspectos de la cultura y de la vida en general. Durante prácticamente tres décadas, hasta finales de los años 80, una de las más temidas etiquetas que distribuían, a diestra y siniestra, los órganos del poder era la de "diversionismo ideólogico", que se aplicaba a cualquier transgresión de la visión oficial de esa ideología. Escuchar música en inglés (desde los Beatles hasta, más tarde, el rock), llevar el pelo largo (los hombres) o vestirse con "jeans" eran considerados actos "diversionistas". De los Beatles a la UMAP En marzo de 1963, en un discurso en la Universidad de La Habana, Castro criticó a los "vagos, hijos de burgueses" que "andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos; algunos de ellos con una guitarrita en actitudes "elvispreslianas" , y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus "shows" feminoides por la libre". A principios de 1965, la Unión de Jóvenes Comunistas y la Unión de Estudiantes Secundarios instaron, en un comunicado, a los institutos preuniversitarios a que expulsaran a los elementos "contrarrevolucionarios y homosexuales (...) en el último año de su carrera en la enseñanza secundaria superior, para impedir su ingreso a las Universidades". Casi de inmediato, comenzó "el Proceso de Depuración", no sólo en los institutos preuniversitarios sino también en los centros de educación superior. Poco después, miles de jóvenes considerados "contrarrevolucionarios" o "burgueses" - entre ellos un gran número de homosexuales y religiosos- fueron enviados a los campamentos de las llamadas Unidades Militares para la Ayuda de Producción (UMAP), para "reeducarlos". Fuera del juego Un momento definitorio para los artistas e intelectuales cubanos, y que marcó a toda la década de los 70 y a gran parte de los 80, fue el llamado "Caso Padilla". En 1968, el escritor Heberto Padilla presentó su libro "Fuera del Juego" al concurso de poesía de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y resultó ganador. Uno de los miembros del jurado, el poeta Manuel Díaz Martínez, ha escrito que recibió enormes presiones de la UNEAC y del gobierno para que no se premiara a Padilla, cuyo libro las autoridades consideraban contrarrevolucionario. Finalmente, esta obra y "Los siete contra Tebas", de Antón Arrufat, que ganó el premio de teatro ese año y que también era vista por la UNEAC como "ideológicamente contraria a la Revolución", fueron publicadas. Otro libro que ganó en 1968 el premio David de poesía de la UNEAC, "Lenguaje de mudos" de Delfín Prats, aparentemente también se publicó, pero fue destruido por órdenes de los censores antes de que se pusiera a la venta. "Autocrítica" En 1971, Padilla y su esposa, la también escritora Belkis Cuza Malé, fueron arrestados, bajo la acusación de participar en actividades contrarrevolucionarias. Pocas semanas después, el poeta fue liberado e hizo una retractación pública de su pasado "contrarrevolucionario", en la que acusó de crímenes similares a varios otros artistas, incluida su esposa. Ellos, cuando les llegó su turno, se autocriticaron, mientras eran filmados por las cámaras del ICAIC. El "mea culpa" , que después Padilla dijo que había sido orquestado por la policía secreta, fue considerado como una farsa por gran parte de la izquierda internacional. Influyentes artistas e intelectuales le enviaron una carta a Fidel Castro en la que decían que "el contenido y la forma de dicha confesión, con sus acusaciones absurdas y afirmaciones delirantes (...) recuerda los momentos más sórdidos de la época estalinista, sus juicios prefabricados y sus cacerías de brujas". "Quisiéramos que la Revolución Cubana volviera a ser lo que en un momento nos hizo considerarla un modelo dentro del socialismo", añadían. Entre los firmantes estaban Claribel Alegría, Simon de Beauvoir, Italo Calvino, Marguerite Duras, Giulio Einaudi, Hans Magnus Enzensberger, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Mario Vargas Llosa, Pier Paolo Pasolini, Alain Resnais, Juan Rulfo, Jean Paul Sartre y Susan Sontag. "Una década de horror" Pocos días después de la "confesión" de Padilla, se llevó a cabo en La Habana el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, en que se analizaron las diferentes modalidades del "diversionismo ideológico" y se decidió reprimir "desviaciones" que iban desde la moda hasta los gustos musicales. También se determinó evitar que "por medio de la 'calidad artística', reconocidos homosexuales ganen influencia que incida en la formación de nuestra juventud". En la clausura, Fidel Castro dijo que "este congreso es un poco la imagen de la futura sociedad de nuestro país". Los años siguientes fueron bautizados por el ensayista Ambrosio Fornet como un "quinquenio gris" y por otros como un "decenio negro". En opinión del novelista Abilio Estévez, fue "una década de horror". Fueron años en los que, según Fornet, se desarrolló "una política cultural imponiéndose por decreto y otra complementaria, de exclusiones y marginaciones, convirtiendo el campo intelectual en un páramo". En las universidades se comenzó a imponer la estética del realismo socialista y, por supuesto, estaba prácticamente prohibida cualquier referencia a los artistas cubanos que vivían en el exilio. Aires de cambio Algunos intelectuales cubanos le atribuyen a la creación del Ministerio de Cultura, en 1976, un cambio positivo que se tradujo, gradualmente, en un mayor espacio para la actividad creadora. Otros señalan que varios de los artistas que habían sido condenados al ostracismo en los 70 no fueron "rehabilitados" por lo menos hasta principios de la década siguiente. De cualquier manera, a mediados de los 80 se comenzaron a sentir aires de cambio en el ambiente cultural cubano, en parte como respuesta a lo que estaba ocurriendo en la Unión Soviética después de la llegada al poder de Mijaíl Gorbachov. Fueron años de grandes debates y enfrentamientos entre la ideología y la cultura, que muchos jóvenes creadores, en especial en el campo de las artes plásticas, aprovecharon para ganar terreno, en general muy a pesar de lo que esperaban los dirigentes políticos. Los enfrentamientos en ocasiones llegaron a ser físicos, como la vez en que un grupo de jóvenes escritores -y una no tan joven, pero muy respetada en los círculos literarios cubanos, Carilda Oliver Labra- fueron golpeados por agentes del Estado durante una lectura de poesía en la ciudad de Matanzas. Nueva era El crítico cubano Gerardo Mosquera señala que los artistas plásticos de mediados de los 80 -muchos de los cuales viven ahora en el exilio- rompieron con la sumisión a los dictados oficiales y reinstauraron un espíritu de libertad creadora, dando inicio a una nueva era en la cultura nacional. "Esto no significó el fin de la represión, que continúa hasta el presente, sino que había tenido lugar una liberación mental", escribió, en un artículo publicado en el catálogo de una importante exposición de arte cubano que se presentó en Canadá hace unos meses. Para algunos, un indicio de que tal vez las expectativas políticas sobre la función de la creación artística no habían cambiado mucho fue cuando, en 1998, Fidel Castro criticó, sin mencionar su título, el filme "Guantanamera" de Tomás Gutiérrez Alea y se quejó de que algunas películas realizadas "con recursos de la Revolución y del pueblo (...) no son un estímulo a la lucha, a la resistencia y al reconocimiento del mérito de tantos héroes anónimos como tiene este país''. Posiblemente por eso, durante cinco años, estuvo censurado el documental "Fuera de Liga", de Ian Padrón, realizado en 2003, que incluye testimonios de jugadores de béisbol, como Orlando "El Duque" Hernández, que abandonaron Cuba y triunfaron en las grandes ligas de Estados Unidos. Su presentación en la televisión cubana en enero de 2008 y su estreno en el 30 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana, hace pocos días, son claras señales de que algunas cosas están mejorando. "Guerra de los emails" A pesar de que la censura no ha dejado de existir, la mayoría de los artistas que viven en la isla parecen no estar dispuestos a perder el terreno que ganaron, a capa y espada, ante la oficialidad. Lo demostraron con una eficaz protesta pública en 2007, organizada a través de mensajes electrónicos, a raíz de la aparición en la televisión nacional de algunos de los personajes responsables de poner en práctica la política cultural en los años 70. El novelista Reynaldo González escribió que exaltar a los censores sin tener en cuenta lo terrible que significaron "para la cultura cubana, las vidas de sus protagonistas, incluidas las muertes de algunos y el exilio de muchos" era un "ultraje a la memoria de (los escritores) Virgilio Piñera y (José) Lezama Lima y otros que murieron sin ser reivindicados" y un "intento de revivir la más nefasta época que ha vivido la cultura cubana". Las autoridades culturales negaron que ésa fuera la intención y los directivos de la televisión les aseguraron a los artistas, en una reunión, que los jóvenes productores de los programas desconocían el pasado gris de los entrevistados. Tal vez muchos de los jóvenes que ahora van a conciertos de rock en La Habana tampoco sepan que, durante muchos años, los Beatles estuvieron prohibidos. Después de todo, en un parque de la capital cubana, hay una estatua de un músico pelilargo, con pantalones apretados, que fue develada por el ex presidente Fidel Castro en diciembre de 2000: el ex Beatle John Lennon. Exilio cubano quiere fin del embargoLos cubano-estadounidenses que se oponen a la actual política son por primera vez mayoría, revela una encuesta. Una encuesta realizada entre cubano-estadounidenses que residen en el sur de Florida muestra que, por primera, vez son mayoría los que rechazan la actual política de Estados Unidos hacia la isla caribeña. El sondeo realizado por la organización Brookings Institution y la Universidad Internacional de la Florida (FIU, por sus siglas en inglés) revela que de los 800 encuestados - todos residentes de origen cubano en el condado de Miami-Dade - un 55% opina que el embargo comercial contra Cuba debe terminar. Los resultados de la encuesta, efectuada poco antes de las pasadas elecciones presidenciales en Estados Unidos, señalan que un 67% también se opone a las presentes limitaciones de viaje a Cuba, y que un 65% desearía que se levantaran las restricciones vigentes para enviar dinero a sus familiares en la isla. Hugh Gladwin, director del Instituto de Investigación de la Opinión Pública de la FIU, dijo a BBC Mundo que el punto de inflexión puesto en evidencia por el sondeo revela más bien un recambio generacional antes que un cambio de actitud. "La generación de cubanos que vinieron a Estados Unidos durante los años 60 ya se está retirando de la escena, en tanto hay un flujo continuo de inmigrantes desde la isla que rejuvenece a la comunidad, impulsando estos cambios", explicó el analista. Brecha generacional Entre quienes llegaron a Estados Unidos antes de 1980, sólo un 35% opina que no tiene sentido continuar con el embargo comercial. Para los que vinieron entre 1980 y 1998 ya la tendencia se revierte: un 57% quiere un cambio de política hacia la isla. En tanto que para los exiliados durante la última década, el apoyo al final de las restricciones es notablemente mayoritario: un 71%. "Los más jóvenes son los más afectados por las restricciones para viajar o ayudar económicamente a sus familiares en la isla, por lo tanto también son ellos los que más abrumadoramente se oponen al embargo", señala Gladwin. En la medida en que el proceso de recambio generacional continúe, Gladwin estima que el apoyo a un cambio de la política estadounidense hacia Cuba se profundizará. La diferencia entre opinar y votar Pero un elemento interesante es que la creciente oposición a la actual política hacia Cuba no se ha visto reflejada en el resultado electoral de noviembre pasado. En los comicios, los tres representantes cubano-estadounidenses del distrito en el Congreso de Estados Unidos - los republicanos Ileana Ross-Lehtinen y Mario y Lincoln Díaz-Balart - consiguieron su reelección con la promesa de mantener la mano dura con Cuba. Para Gladwin, este resultado no es una contradicción, sino que más bien evidencia diferencias en el arraigo dentro de la comunidad cubana en el sur de Florida. "Como vemos, el apoyo más débil al embargo viene de aquellos que más recientemente han llegado". "La mayoría de ellos no son ciudadanos estadounidenses y consecuentemente les resulta más difícil reflejar los cambios en el panorama electoral", afirmó. Entre los encuestados que votaron en las últimas elecciones presidenciales, sólo un 38% dio su apoyo al ahora mandatario electo Barack Obama. Su contrincante John McCain, y en general el Partido Republicano, siempre han sido asociados con las posiciones más intransigentes hacia Cuba. Obama, en cambio, en un discurso ante la Fundación Cubano-Estadounidense durante la campaña, se mostró favorable a levantar las restricciones a los viajes y al envío de remesas, aunque no tomó posición respecto a poner fin al embargo comercial Fuente:http://events.latam.msn.com/cuba50
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