Porque lo inverosímil vive en la realidad
La mayor parte de su producción artística está marcada por una incesante búsqueda del punto en que lo fantástico se pierde en lo real y viceversa. Obras de su autoría que van desde la poesía, el cuento, la novela, la narrativa corta, la crítica literaria, siempre apuntan en dirección a esos lugares en que se unen lo visible y lo invisible. Hay miles de ejemplos en toda su biografía, proponemos un extracto de “Las armas secretas”:
Porque leer siempre baja e interpela a la estupidez
Revistas como TV Novela y Más, Cosmopolitan y otros disparates… exigen un nivel de concentración parecido al que se necesita para aprobar leyes en el Congreso Nacional, es decir: NINGUNA. La literatura de Cortázar, en cambio, te va a solicitar un poco más de calma, te va a invitar a un café porque no te va a dar sin vaselina, como nos hacen nuestros funcionarios todos los días
Porque una cosa es la información y otra distinta es el conocimiento
El mundo actual se nos presenta como una pila de estímulos e información que hay que tragarse en segundos a través de pantallas de distintos tamaños. La información llega por montones y se registra en nosotros como un simple proceso cognitivo más, no hay tiempo para darle mucha vuelta. El conocimiento en cambio, es una experiencia mental en la que debemos hacer una pausa, pensar lo que leímos, repensarlo, enfrentar esa información con la que ya teníamos y como resultado de una interpretación personal, sacar una conclusión o aproximación.
Porque Cortázar siempre ‘taba chivo (Desconfiaba de todo)
“Que no se te vaya a ir la vida pensando en la vida” es un buen consejo. Pero también eso de “no sigas todos los consejos” es un buen consejo. Cortázar tiene esa capacidad de invitarte a dudar, a preguntarte por las palabras y las cosas (un saludo a Foucault). Cuando creés que has aprehendido plenamente cualquier cosa, la cosa lo mismo que un iceberg tiene un pedacito por fuera y te lo muestra, y el resto enorme está más allá de tu límite.
Por la irreverencia
Su vida personal y su obra literaria fueron siempre resultado de una profunda irreverencia ante lo socialmente pre-establecido. Basta leer Un Tal Lucas o Historias de Cronopios y Famas para darse cuenta de que se puede ser subversivo y dulce a la vez. O leer El libro de Manuel, el poema Yo tuve un hermano, o sus artículos sobre política, derechos humanos y el papel de un intelectual comprometido con la mejoría de toda la humanidad para saber que más que un Cronopio, Julio Cortázar era un salmón, nadando siempre a contracorriente, impulsado por una fuerza invisible que tal vez podríamos llamar esperanza, o amor, o fuego, o cosmos, o luz.
Espere le haya gustado....
La mayor parte de su producción artística está marcada por una incesante búsqueda del punto en que lo fantástico se pierde en lo real y viceversa. Obras de su autoría que van desde la poesía, el cuento, la novela, la narrativa corta, la crítica literaria, siempre apuntan en dirección a esos lugares en que se unen lo visible y lo invisible. Hay miles de ejemplos en toda su biografía, proponemos un extracto de “Las armas secretas”:
Porque leer siempre baja e interpela a la estupidez
Revistas como TV Novela y Más, Cosmopolitan y otros disparates… exigen un nivel de concentración parecido al que se necesita para aprobar leyes en el Congreso Nacional, es decir: NINGUNA. La literatura de Cortázar, en cambio, te va a solicitar un poco más de calma, te va a invitar a un café porque no te va a dar sin vaselina, como nos hacen nuestros funcionarios todos los días
Porque una cosa es la información y otra distinta es el conocimiento
El mundo actual se nos presenta como una pila de estímulos e información que hay que tragarse en segundos a través de pantallas de distintos tamaños. La información llega por montones y se registra en nosotros como un simple proceso cognitivo más, no hay tiempo para darle mucha vuelta. El conocimiento en cambio, es una experiencia mental en la que debemos hacer una pausa, pensar lo que leímos, repensarlo, enfrentar esa información con la que ya teníamos y como resultado de una interpretación personal, sacar una conclusión o aproximación.
Porque Cortázar siempre ‘taba chivo (Desconfiaba de todo)
“Que no se te vaya a ir la vida pensando en la vida” es un buen consejo. Pero también eso de “no sigas todos los consejos” es un buen consejo. Cortázar tiene esa capacidad de invitarte a dudar, a preguntarte por las palabras y las cosas (un saludo a Foucault). Cuando creés que has aprehendido plenamente cualquier cosa, la cosa lo mismo que un iceberg tiene un pedacito por fuera y te lo muestra, y el resto enorme está más allá de tu límite.
Por la irreverencia
Su vida personal y su obra literaria fueron siempre resultado de una profunda irreverencia ante lo socialmente pre-establecido. Basta leer Un Tal Lucas o Historias de Cronopios y Famas para darse cuenta de que se puede ser subversivo y dulce a la vez. O leer El libro de Manuel, el poema Yo tuve un hermano, o sus artículos sobre política, derechos humanos y el papel de un intelectual comprometido con la mejoría de toda la humanidad para saber que más que un Cronopio, Julio Cortázar era un salmón, nadando siempre a contracorriente, impulsado por una fuerza invisible que tal vez podríamos llamar esperanza, o amor, o fuego, o cosmos, o luz.
Espere le haya gustado....