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Cómo llorar al instante

Info9/10/2015


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Ponte en un estado mental más emotivo. Lo que creemos que somos suelen ser cosas que nos decimos a nosotros mismos y en el caso de ponerse más emotivo, definitivamente será así. Trata de pensar en algo que te ponga tristísimo. Por ejemplo, recuerda la pérdida de algún familiar querido, de algún amigo, de alguna mascota, la ruptura con tu novio(a), la vez que fuiste a un funeral, la vez que perdiste algo muy preciado o lo que sentiste cuando no lograste algo a lo que le pusiste muchísimo esfuerzo. Hacer esto empezará a ponerte en la mentalidad correcta para que broten tus lágrimas.

Si no puedes o no quieres recordar algo del pasado, imagina que alguien importante para ti resulta herido. Para algunos, es más prudente nunca recordar ninguna ocasión triste que haya sucedido de verdad, sino podría ser peligroso a nivel emocional y producir una espiral de tristeza. Más bien, piensa en algo que podría suceder en el futuro: imagina que uno de tus familiares muere, resulta herido o recuerda alguna escena triste de cualquier película.






Toca un punto sensible que te haga llorar. Casi todos tienen un algo dentro de sí que abre las compuertas de las lágrimas automáticamente y cuando aparece ese motivo, las lágrimas empiezan a correr por sí solas. Podría ser algo totalmente comprensible como la manera en que uno de tus padres o figura de autoridad te haya tratado cierta vez o algo completamente sorpresivo con un antecedente como aquel incidente en la montaña rusa de hace algunos años. ¿Acaso hay algún tema que siempre te dé ganas de llorar, aunque sea ilógico?

Imagina que estás en ese momento, pero ten cuidado: será importante que tengas el control de tus emociones después. Si dicho incidente te hace llorar, pero es particularmente traumático, lo mejor será no optar por esa opción.





Piensa en ti mismo de cierta manera. Muchos de nosotros tememos ser o no ser aquello que tratamos con todas nuestras fuerzas de ser o no. Cuando nos confrontamos con la idea de que no somos como supuestamente nos vemos, podría ser devastador, lo cual podría ser una buena fuente de lágrimas. ¿De qué manera no quieres verte? ¿Qué pasaría si en realidad fueras así?

Una vez que detectes, por ejemplo, lo que no quieres ser (débil, feo, patético, etc.), aférrate a eso. Deja que ese temor se exteriorice en lágrimas y finge que es real. ¿Cómo se siente? ¡Solo recuerda de deshacerte de eso después!






Usa tu imaginación. Para algunos, llorar a causa de un problema personal no es factible ni seguro. Sin embargo, si tienes una imaginación particularmente vívida, podrás inventar algo que sea igual de triste. No tiene necesariamente que tratarse de algún conocido, ser querido ni de ti mismo. ¿Qué cosa del mundo te arranca lágrimas? Para que conste, pueden ser también lágrimas de felicidad.

Podrías tratar de pensar en algo triste, por ejemplo, en los cachorritos que la gente abandona en la carretera. Quieres salvarlos a todos, pero con suerte solo puedes tomar uno. Mientras tengas en tus brazos al único cachorrito que has salvado, mira a todos los demás que no han tenido la misma suerte.
También podrías tratar de pensar en cosas alegres, por ejemplo, en los veteranos que se reúnen con sus familias, en las parejas de edad que se agarran de las manos después de 50 años o en las personas que son discriminadas y surgen frente a la adversidad. Esos momentos también podrían ser conmovedores.






Desconéctate del mundo exterior. Bloquea todo el mundo exterior y ciérrate por completo mientras trates de llorar al instante a propósito. Cala hondo en tu yo emocional y exteriorízalo, concéntrate solamente en ti, no en tus alrededores, no en la situación, solo en ti. La capacidad de controlar tus pensamientos, recuerdos y lo mucho que escuchas al mundo exterior (por ejemplo, cuando alguien te diga que te calmes) determinará la cantidad, la intensidad y la duración de tu llanto.

Recuerda que el llanto puede ser terapéutico. Incluso podría darte ganas de dormir, lo cual podría ser excelente después de un largo día o noche.





Ríete! Dejar caer tu rostro entre tus manos y reírte podría funcionar. Si se hace correctamente, a veces es difícil saber si alguien se ríe o llora. Mientras tu cara esté entre tus manos, procura enrojecer tus ojos un poco frotándolos con fuerza con tus puños, sino será demasiado obvio. ¡Y no sonrías cuando te descubras la cara! Este método funciona mejor en el teatro, porque los espectadores no estarán tan cerca como para ver tus lágrimas al detalle.

En ocasiones, hasta podrías llorar riéndote, así que trata de pensar en algo gracioso o pídele a un actor gracioso que te cuente chistes antes de rodar o actuar esa escena. Eso sí, asegúrate de verte triste cuando tus lágrimas empiecen a correr.
Algunos se ríen cuando se ponen nerviosos o alterados. Quizá hayas notado que otras personas lo hacen. Si llorar fingidamente te cuesta muchísimo, podrás imitar esa manifestación emocional.
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