Una escocesa llamada Amy Thomson, casi pierde la vida por consumir una pastilla de éxtasis durante una fiesta. La menor de 16 años sobrevivió, pero casi no se puede mover y tendrá que utilizar una silla de ruedas por el resto de su vida.
Fue una noche de junio, en la que Amy asistió a una fiesta con sus amigos, la cual terminó en un completo caos. A ella le ofrecieron éxtasis, una droga sintética que está de moda en varios boliches. Ante la debilidad, insistencia o simplemente curiosidad, Thomson aceptó.
Aunque lo disfrutó al principio, la menor empezó a sentirse muy mal y colapsó. Amy, casi al borde de la muerte, fue trasladada a un hospital de Glasgow, la capital de Escocia.
Los médicos pudieron rescatarla de la muerte, pero los daños que había causado la droga eran irreversibles. Sin poder caminar, e inclusive hablar, Amy deberá vivir el resto de su vida en una silla de ruedas y con una expresión que dificilmente podrá cambiar.
Sus familiares están devastados por lo sucedido y piden a todos los jóvenes que tomen conciencia en lo peligroso que llega a ser el consumo de drogas.
No camina. Es conducida por sus familiares en una silla de rueda. Apenas se le entiende cuando habla. Mucho menos puede ejercer con plena libertad actividades tan comunes como ingerir alimentos, hacer deportes, ser deseada y amada por alguien…
"Algunas personas pueden llorar, reír o sorprenderse al verla –expresó una prima suya en su página de Facebook. Esto es lo que puede causar una pequeña píldora".