Mama Antula y su personalidad extraordinaria.
La personalidad extraordinaria de nuestra Madre, reflejada en su vida, obras y escritos, está animada por un espíritu, tiene unos perfiles definidos:
- Cualidades humanas excepcionales de mujer fuerte, que se manifiesta en un conjunto de energías físicas, intelectuales y de carácter y puestas al servicio de un gran ideal. No se detiene ante dificultades y contratiempos. Es una mujer de gran madurez, que rompió con los moldes de la común actuación de su tiempo, prudente y recatada para los peligros, pero no pusilánime, cuando se trataba de la gloria de Dios y bien del prójimo. Actúa en la Iglesia de su tiempo, con iniciativa, en constante relación con prelados, sacerdotes y autoridades civiles, metida en medio de su pueblo para sentir sus necesidades y angustias.
-Una vida cristiana centrada en la caridad especialmente por la entrega a la salvación del prójimo, que prefería a las mayores penitencias. En esta misma línea de la caridad, poseía una exquisita sensibilidad social en el ejercicio de las obras de misericordia, especialmente espirituales, con acentuación de la igualdad de todos y más especial atención a los pobres y humildes, sin hacer distinciones de clases sociales, superando el ambiente contrario de su época este respecto. Otra característica, como cristiana, era su gran sentido de Iglesia por el universalismo de su celo apostólico, la constante vinculación con la jerarquía y la más sólida espiritualidad centrada en el Santo Sacrificio de la Misa y en la más tierna devoción a la Santísima Virgen.
- Como persona consagrada a Dios vivió toda su vida la práctica de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Esta vida de consagración no fue en forma canónico-institucional, sino privada, aunque de un modo público, que hacía patente incluso con signos externos que llevaba constantemente, como el hábito, nombre religioso, añadido al del bautismo, etc.. La consagración a Dios, por la vida evangélica, tenía en nuestra Madre Fundadora un carácter eminentemente apostólico, en cuanto la liberaba de toda atadura humana, le permitía una total dedicación del apostolado y la hacía testimonio viviente de la caridad.
Pueden saber más de Mama Antula en la página web de sus herederas espirituales...
La personalidad extraordinaria de nuestra Madre, reflejada en su vida, obras y escritos, está animada por un espíritu, tiene unos perfiles definidos:
- Cualidades humanas excepcionales de mujer fuerte, que se manifiesta en un conjunto de energías físicas, intelectuales y de carácter y puestas al servicio de un gran ideal. No se detiene ante dificultades y contratiempos. Es una mujer de gran madurez, que rompió con los moldes de la común actuación de su tiempo, prudente y recatada para los peligros, pero no pusilánime, cuando se trataba de la gloria de Dios y bien del prójimo. Actúa en la Iglesia de su tiempo, con iniciativa, en constante relación con prelados, sacerdotes y autoridades civiles, metida en medio de su pueblo para sentir sus necesidades y angustias.
-Una vida cristiana centrada en la caridad especialmente por la entrega a la salvación del prójimo, que prefería a las mayores penitencias. En esta misma línea de la caridad, poseía una exquisita sensibilidad social en el ejercicio de las obras de misericordia, especialmente espirituales, con acentuación de la igualdad de todos y más especial atención a los pobres y humildes, sin hacer distinciones de clases sociales, superando el ambiente contrario de su época este respecto. Otra característica, como cristiana, era su gran sentido de Iglesia por el universalismo de su celo apostólico, la constante vinculación con la jerarquía y la más sólida espiritualidad centrada en el Santo Sacrificio de la Misa y en la más tierna devoción a la Santísima Virgen.
- Como persona consagrada a Dios vivió toda su vida la práctica de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Esta vida de consagración no fue en forma canónico-institucional, sino privada, aunque de un modo público, que hacía patente incluso con signos externos que llevaba constantemente, como el hábito, nombre religioso, añadido al del bautismo, etc.. La consagración a Dios, por la vida evangélica, tenía en nuestra Madre Fundadora un carácter eminentemente apostólico, en cuanto la liberaba de toda atadura humana, le permitía una total dedicación del apostolado y la hacía testimonio viviente de la caridad.
Pueden saber más de Mama Antula en la página web de sus herederas espirituales...