| 19 | EL SEXTO SENTIDO En ocasiones veo giros. Este fue el primer contacto de muchos espectadores con el concepto de final sorpresa, así que poca broma. El Dr. Malcolm Crowe (Bruce Willis) se pasa toda la película hablando con Cole (Haley Joel Osment), un niño que ve a los muertos. Así que ese prólogo con un ataque en el domicilio familiar del psicólogo cobra más sentido cuando, al final, descubrimos que él mismo está en el otro barrio. Shyamalan volvió a bailar el twist narrativo en películas posteriores (quizá ‘La Aldea’ sea el ejemplo más puro), pero nunca con tanto impacto en la cultura pop: ‘Ocean’s Twelve’ tiene hasta un chiste recurrente inspirado en toda esa gente que afirmó haberse visto venir desde el primer momento que Crowe era un fantasma. | 18 | CARNAVAL DE LAS ALMAS ¿Estamos muertos o qué? También es cierto que ‘El sexto sentido’ no fue la primera en usar ese truco. En 1962, una película de bajo presupuesto, pero altísimo voltaje, fue la primera en jugar la carta de protagonista que, en realidad, estaba muerta desde el principio. ¿Todos esos tipos espectrales a los que Candace Hilligoss no para de ver en los lugares más insospechados? Son sus compañeros en el Más Allá. Oh-oh: quizá no haya sobrevivido a ese accidente de coche del principio... | 17 | LOS SOSPECHOSOS DE SIEMPRE El mayor truco del Diablo. Bryan Singer y Christopher McQuarrie jugaron a un juego muy interesante: convertir un relato noir más o menos tradicional en una reflexión mitológica sobre la naturaleza del Mal, y todo gracias a dos palabras que todo cinéfilo acabó aprendiéndose de memoria. Kayser Sozë existe, también, gracias a Kevin Spacey, que se convirtió en una estrella al pasar de cordero degollado a maestro de marionetas en una misma secuencia. La mecánica del giro (Verbal estaba contando una historia falsa a partir de los elementos que veía en la habitación) ya se ha convertido en un lugar común: este año, ‘Investigación policial’ y un sketch de ‘Key & Peele’ la han utilizado como recurso humorístico. | 16 | OLD BOY La diferencia de edad en la pareja. Esta película de Park Chan-wook es inequívoca en cuanto a sus intenciones: hay un misterio, y es muy probable que esté relacionado con la venganza (pues es la segunda entrega en la Trilogía de la Venganza de su director). Aún así, cuando llega el golpe, no nos lo podemos creer: algo tan devastador y retorcido como un alambicadísimo plan para hacer que nuestro héroe (Choi Min-sik) cometa adulterio de forma inconsciente. Al final, el villano (¿o es el narrador, el demiurgo de la historia?) ha hecho tan bien su trabajo que sólo le queda pegarse un tiro. | 15 | PSICOSIS El típico niño de mamá. Hay que imaginarse el impacto que debió suponer ‘Psicosis’ en su momento, cuando unas plateas mucho más inocentes que las actuales aún estaban intentando digerir el hecho de que la protagonista (Janet Leigh) hubiera sido asesinada en la ducha a los veinte minutos. Hitchcock aún les tenía preparado el gran giro final (¡la madre de Norman es, en realidad, Norman!), algo tan avanzado a su tiempo que no tuvo más remedio que centrar toda la campaña promocional en dos advertencias: no llegue tarde a la sala y, por lo que más quiera, no destripe el final. Tantas décadas después, muy pocos espectadores se ponen el Blu-ray sin conocer estos dos secretos de antemano, pero la maestría de ‘Psicosis’ se conserva intacta aún así. | 14 | EL IMPERIO CONTRAATACA El típico niño de papá. La leyenda cuenta que sólo las personas implicadas directamente en esta escena sabían la verdad que Vader le suelta a Luke por las bravas: en el guión, y a todos los efectos, el sith del casco molón afirmaba que Obi-Wan era el padre del joven héroe rebelde. Pero no, la realidad fue muy distinta. “Yo soy tu padre” marcó a varias generaciones de espectadores y abrió la puerta de par en par a la idea de que una secuela debe ser: a) más oscura; y b) más compleja y exigente con su propia mitología. | 13 | THE WICKER MAN Tradición escocesa. Pobre sargento Howie (Edward Woodward), hombre honesto y temeroso de Dios que ha ido a parar a una isla que, básicamente, se alimenta de gente honesta y temerosa del Dios cristiano. El guión del gran Anthony Shaffer nos agarra de los pelos y nos obliga a preocuparnos por el destino de una pobre niña, cuando en realidad Lord Summerisle (un Christopher Lee que siempre citó este papel entre sus preferidos) había preparado su Hombre de Mimbre para otros menesteres. Los últimos minutos, con el sargento maldiciendo las costumbres paganas mientras el sol de una nueva era se pone sobre la isla y su fuego purificador, pertenecen al gran libro de oro del terror británico. | 12 | EL GOLPE Dos hombres y un buen timo. Paul Newman y Robert Redford sólo trabajaron juntos en dos ocasiones, pero está muy claro que hicieron que cada una contase. Aquí los tenemos como dos timadores planeando vengarse del criminal que acabó con el compañero de uno de ellos, así que sabemos desde el principio que las cosas no son lo que parecen. La película nos informa en todo momento de que vamos a asistir a una “big con”, pero cuando llega está ejecutada con tanta gracia y elegancia (¡ese disparo por la espalda!) que no podemos más que sorprendernos. Después llegarán las risas, la camaradería y ESA banda sonora. Si siempre que alguien nos timase nos quedáramos con tan buen cuerpo... | 11 | MOON Mis dobles, el fantasma de mi hija y yo. Sam Rockwell da el callo en la Luna porque de algo hay que comer, pero está a punto de descubrir que los engranajes del capitalismo son más despiadados de lo que jamás llegó a sospechar. La gran revelación de ‘Moon’ (hay muchísimos clones de Sam, asegurándose de que realiza su trabajo con eficiencia hasta el final de los tiempos y, sobre todo, ahorrándole un buen dinero a la compañía) funciona como twist en la tradición de la ciencia-ficción setentera y como sátira con conciencia de clase, pero lo mejor es ese inteligente final abierto: ¿qué pasará cuando Sam llegue a la Tierra? | 10 | LOS OTROS Otra vuelta de tuerca. ¿Pensabas que el asunto del narrador poco fiable que, en realidad, es un narrador fiambre estaba liquidado con ‘Carnaval de las almas’ y ‘El sexto sentido’? Pues no: Alejandro Amenábar también contribuyó al subgénero con esta historia de caserón encantado puesta del revés. Aquí, los pobres habitantes que ven cómo su placidez se acaba con la llegada de unas presencias extrañas son, en realidad, las presencias extrañas en la vida de los nuevos inquilinos. Todo es cuestión de punto de vista. ¿Momento en que los listos afirman haber descubierto el pastel? Suele estar situado, más o menos, en la visita del marido (Christopher Eccleston). | 9 | EL PLANETA DE LOS SIMIOS “Yes, you’ve finally made a monkey out of me”. Otro título insoslayable en la gran historia de los finales sorpresa, tanto que el remake de Tim Burton tuvo que sudar tinta para encontrar una manera de homenajearlo que, por supuesto, no estuvo a la altura. Ni tuvo sentido, ya que estamos. El de la original sí lo tenía: Charlton Heston descubre que toda la farsa de mundo al revés que había estado protagonizando (¡la naturaleza domina al hombre!) tenía, en realidad, una raíz muy amarga. El hecho de que fuese la Tierra desde el principio es lo que convierte a ‘El planeta de los simios’ en testimonio de una época: prácticamente todas las cuestiones sociales que caracterizaron los Estados Unidos de los años sesenta, desde el pánico atómico hasta los derechos civiles, están contenidos en ese final. | 8 | LA PIEL QUE HABITO Horror corporal. Con nada menos que Quentin Tarantino entre su club de fans, este memorable relato de ciencia loca contiene al Almodóvar más experimental. No sólo bebe de fuentes tan estimulantes como el giallo, ‘Los ojos sin rostros’ o la ‘Tarántula’ de Thierry Jonquet, sino que también se atreve con un sofisticado giro argumental (¡Elena Anaya y Jan Cornet son la misma persona!) que le permite crear un plano final en el que uno se podría quedar a vivir. Lástima que no le cogiese el gusto a esto de los finales sorpresa: ¿y si ‘Los amantes pasajeros’ hubiera sido el sueño intoxicado de un pasajero de clase turista segundos antes de que el avión se estrellara? | 7 | EL CLUB DE LA PELEA Jekyll, Hyde y pastillas de jabón. Uno de los pósters de esta obra maestra de David Fincher ya daba una pista fundamental: los nombres de Brad Pitt y Edward Norton aparecían bien escritos en la parte superior, pero en la inferior podíamos leer “Brad Norton” y “Edward Pitt”. Todo tenía sentido después de descubrir que, en realidad, Tyler Durden es el doppelgänger de un narrador demasiado cobarde (y demasiado ensimismado) como para reconocerse a sí mismo en el papel de líder de una revolución generacional contra el consumismo y el ennui capitalista. Todo esto ocurría antes de la crisis, por supuesto. El plano final (las dos torres/símbolos del capitalismo viniéndose abajo) tuvo una extraña réplica en ‘La red social’, donde Fincher cambió los edificios por los gemelos Winklevoss. | 6 | CHINATOWN Olvídalo, Jake. Si ‘La familia Stupid’ nos dejó un hito para la posteridad con la canción ‘Yo mi abuelo soy’, un hipotético musical basado en la película de Roman Polanski debería tener un número titulado ‘Mi hija y mi hermana es’. Porque ese es el giro que Robert Towne enterró en esta compleja trama sobre los derechos del agua en el sur de California. Un poco abstracto, ¿verdad? Pues la manera de concretarlo es esta: John Huston y Faye Dunaway tuvieron una relación muy, erm, particular, hasta el punto de que el propio Jack Nicholson acaba reconociendo que es “demasiado duro” para entenderlo. Se parece al giro final de ‘Old Boy’, pero aquí todo el mundo sabía lo que estaba haciendo. Al fin y al cabo, es el barrio chino. | 5 | LA NIEBLA Abandona toda esperanz... ¡¡No, espera!! Stephen King acabó la historia de un modo más ambiguo: los protagonistas abandonaban el supermercado y se dirigían a probar suerte en lo desconocido, en esa niebla que trae monstruos. Pero Frank Darabont estaba tan convencido de que todo podía leerse como una metáfora desesperada de los Años Bush que no dejó nada al azar: el final, en el que Thomas Jane comete el sacrificio final justo antes de darse cuenta de que no hacía falta, es la cosa más devastadora a este lado de ‘Réquiem por un sueño’. Sólo faltaba el cameo de un caballero con armadura y pollo de goma en la mano para darle un golpe en la cabeza al protagonista. Archivar en la categoría “Finales sorpresa que dejan tu alma como una acelga hervida”. | 4 | MEMENTO Del revés. Porque todo lo que importa es seguir adelante. Mentiras que nos contamos a nosotros mismos, y verdades que decidimos olvidar, para poder seguir adelante. Pero así es como funciona la memoria, ¿verdad? Bueno, en realidad le ocurrió a su propia mujer. Resulta que Guy Pearce no es tan buen tipo al fin y al cabo, que el que le atacó ya llevaba muerto un año y que esa cosa horrible que le pasó a la mujer de Sammy... Y, por supuesto, Nolan y su hermano la tenían muy bien preparada en su guión. Con una premisa así, sabes que al final te espera una sorpresa buena. Por fin llegamos a la película-revelación de Christopher Nolan, en la que la narración avanza en orden inverso para mimetizar la amnesia anterógrada de su protagonista. | 3 | IDENTIDAD Viaje alucinante al fondo de la mente. ‘Ten Little Niggers’ ya se ha convertido en una de esas historias que todo el mundo conoce, independientemente de si ha leído a Agatha Christie o visto alguna de sus adaptaciones oficiales. Por tanto, este thriller (que no pasó por el trámite de comprar los derechos) le introdujo un giro final bastante insensato: todos esos extraños que van cayendo uno a uno son... ¡diferentes personalidades de un psicópata! Así que ‘Identidad’ ocurre por completo dentro de una mente. Ninguno de sus protagonistas existe realmente. La frase “thriller cerebral” se debió de inventar para este tipo de cosas. | 2 | ROJO PROFUNDO Ahora me ves... Dario Argento siempre construía sus gialli desde la mirada: el protagonista asiste a una escena del crimen que no logra comprender del todo, así que tiene que iniciar una investigación que, irremisiblemente, le conducirá al punto de origen. A aquello que estaba ahí, pero que no supo captar en un primer momento. ‘Rojo oscuro’ es, en ese sentido, el indiscutible capolavoro de toda esta dialéctica entre ver y mirar: David Hemmings confundió a la asesina con un cuadro de la pared, que es algo que nos puede pasar a cualquiera en un momento dado. Pero imagínate que la detecta en un primer momento: cuántas secuencias con dibujos aterradores escondidos en paredes, muñecos del Mal, muertes por agua demasiado caliente y comedia de los sexos a la italiana nos hubiéramos perdido... | 1 | LA HUELLA Mano a mano. Volvemos a encontrarnos con un guión de Anthony Shaffer, tan perspicaz como peligroso a la hora de elaborar un cartel o unos créditos: si el espectador sólo lee los nombres de Laurence Olivier y Michael Caine... ¿cómo le pretendes hacer creer que en la pieza hay más de dos personajes? Fácil: inventándote nombres de actores y actrices que interpretan a personajes que no existen. Así fue cómo Joseph L. Mankiewicz jugó con el espectador de la época, que no tenía motivos para sospechar que el inspector Doppler (¿ves lo que hicieron ahí?) era, en realidad, Caine disfrazado. No es sólo que el maquillaje fuese alucinante, sino que el actor se transformaba por completo en otra persona. A veces, el secreto de un buen giro cae por completo sobre los hombros de un gigante de la actuación. Otro post que pueden interesarte:
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