
Según funcionarios estadounidenses, los mismos hackers rusos responsables de la intrusión cibernética en el Departamento de Estado de EEUU de los últimos meses, habrían conseguido penetrar también en partes sensibles del sistema informático de la Casa Blanca.
La Casa Blanca ha dicho que la intrusión sólo afectó a un sistema sin clasificar, aunque la gravedad de la brecha podría ser muy superior a lo que se acepta oficialmente.
Los hackers tuvieron acceso a información confidencial y a datos no públicos de la agenda del presidente. A pesar de que esta información no está clasificada, resulta muy sensible y es muy apreciada por los organismos de inteligencia extranjeros.
El FBI, el Servicio Secreto y las agencias de Inteligencia de los Estados Unidos están involucrados en la investigación de la infracción, que se considera uno de los ataques más sofisticados jamás lanzados contra los sistemas de gobierno de los Estados Unidos.
Ni el Departamento de Estado de EEUU ni la Embajada de Rusia han realizado comentarios al respecto.
Se cree que antes de penetrar en los sistemas de la Casa Blanca, los hackers penetraron en los del Departamento de Estado.
A pesar de los esfuerzos por expulsarlos, los hackers rusos han podido volver a entrar en el sistema. Un funcionario norteamericano dijo que los hackers rusos se apoderaron del sistema del Departamento de Estado durante meses y no está claro que estos hackers hayan sido totalmente expulsados del sistema.
Según declaró el director de Inteligencia Nacional, James Clapper en una audiencia del Senado en febrero: “la amenaza cibernética de Rusia es más grave de lo que creíamos previamente”
