Vikingos sin cuernos
Una cosa que descubres cuando viajas a Islandia o Noruega, por ejemplo, es que la imagen de los vikingos ha sido tan manoseada por el marketing y las modas como la de Sherlock Holmes. Así como Holmes nunca vistió en las novelas tal y como lo hace hoy en día en las películas e ilustraciones (traje de cazador de gamos, etc.), los vikingos tampoco llevaron jamás esos característicos cascos de los que salían uno o dos cuernos.
A pesar de su imagen de feroces y primitivos, de fulminantes y sanguinarios, si bien tenían algo de cierto, no es toda la composición de su imagen. Sus barcos de guerra, los drakkars, eran muy ligeras y resistentes, algo así como el Halcón Milenario de la época, lo que les permitió incluso remontar ríos.
Pero sus anhelos no siempre pasaban por la guerra y la piratería: buena parte de las expediciones vikingas tenían como propósito el comerciar. De hecho, establecieron una de las principales redes comerciales del norte de Europa, que permitieron que los islandeses cambiaran pieles de foca por especias procedentes de China.
Así que ya os podéis imaginar a los vikingos, también, como comerciantes y sociables, y sin cascos de ominosos cuernos. Sobre todo sin cuernos. Porque en aras de la funcionalidad, llevar un casco con cuernos sería un suicidio: se podrían enganchar en cualquier sitio, el enemigo podría estirarlos para hacerles caer al suelo, etc.
Pero ¿de dónde procede esta imagen tan arquetípica? Lo explica así Daniel Closa i Autet en su libro 100 mitos de la ciencia:
El origen de la imagen de los vikingos con cuernos parece que procede de los monasterios de la época medieval. Los monjes querían recalcar el terror que causaban esos piratas nórdicos, la muerte y la destrucción que iban asociadas a sus ataques, el mal absoluto que representaban. Por ello, los empezaron a representar como a demonios. Y, para hacerlo, les añadieron los cuernos característicos de los demonios. Era una imagen simbólica que, con el tiempo, pasó a considerarse, erróneamente, una representación real.