
6 artefactos arqueológicos que la ciencia no puede explicar
En nuestro planeta existen hallazgos arqueológicos que desconciertan a los científicos, ya sea porque se adelantan en varios siglos a los inventos actuales o simplemente porque su función supone un enigma.

Esferas de piedra gigantes de Costa Rica. Estas formaciones misteriosas perfectamente redondas fueron descubiertas en los años 30 del siglo XX, pero su propósito y origen sigue siendo desconocido. Los científicos suponen que eran símbolos de cuerpos celestes o servían como fronteras terrestres.


La Batería de Bagdad fue descubierta en los años 30 del siglo XX y consiste en una vasija con una barra de hierro con rastros de corrosión en su interior. Los científicos creen que esta batería, capaz de generar una corriente de un voltio, podría haber sido usada para galvanizar objetos con oro.

Manuscrito Voynich. Este libro, considerado el más misterioso del mundo, está escrito en un idioma desconocido que utiliza un sistema alfabético no identificado.
Además, el libro contiene símbolos inexplicables e ilustraciones extrañas.
Además, el libro contiene símbolos inexplicables e ilustraciones extrañas.

Figuras de oro de los incas. Estas pequeñas estatuas guardan un enorme parecido con aviones.
En 1996, ingenieros alemanes reprodujeron a gran tamaño las figuras de oro incas y las equiparon con motores. Los aparatos pudieron planear y hacer maniobras acrobáticas, lo que demostraría la teoría de que eran modelos de aeronaves.

Disco genético. Este artefacto precolombino contiene relieves de procesos que actualmente pueden observarse solo con microscopio, como el nacimiento y desarrollo de un embrión. Su estructura también representa un misterio para los científicos.

El mecanismo de Anticitera, del año 150 a. de C., es considerado la primera computadora analógica. Con él los antiguos griegos predecían posiciones astronómicas, eclipses e incluso las olimpiadas, los ciclos de cuatro años entre Juegos Olímpicos.
De acuerdo con los científicos, este mecanismo se adelantó en unos mil años a los mecanismos de la época.

