Durante gran parte del siglo XIX, muchos políticos y militares argentinos adornaron su cara con patillas, imitando una moda de Europa. Acá te mostramos una selección de las más impresionantes.
Cornelio Saavedra
Saavedra: creador del Regimiento de Patricios, presidente de la Primera Junta, conservador y orgulloso poseedor de unas espesas patillas blancas, claramente se merece estar en esta lista.
Mariano Moreno
Muchos retratos de Moreno como este, este y este otro lo representan sin patillas o con unas patillas cortas, de las que se podrían ver hoy en día. En cambio, el cuadro que les mostramos acá demuestra cuán patilludo fue el gran secretario reformista de la Primera Junta. Seguro que la famosa frase de Saavedra "Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego" al escuchar de la muerte de Moreno en alta mar se refería a las patillas de su rival político, que definitivamente parecen dos fuegos ardientes en la cara del joven prócer.
Juan Larrea
Nadie está muy seguro de cómo o por qué Larrea llegó a ser un vocal de la Primera Junta de gobierno. Si lo comparamos con el resto de sus integrantes, queda claro que les pareció que tenía las mejores patillas de la Buenos Aires colonial y lo invitaron para que les dé consejos de peluquería. Evidentemente dio tan buenos consejos que siguió en la política unos años más hasta que se suicidó para que nadie más sepa los secretos de cómo hacía para tener patillas que casi se tocaban, pero nunca lo hacían.
Juan José Castelli
Castelli: gran orador e impulsor de la Revolución de Mayo en la que obtuvo un puesto como vocal, fue bastante ignorado por la historia argentina a pesar de sus contribuciones. Creemos que fue porque sus patillas no eran lo suficientemente impresionantes para los historiadores de la época y un mal ejemplo para generaciones futuras. Ahora que ya no determinamos si un hombre es valioso por el largo o espesor de sus patillas, lo incluimos en esta lista junto a sus correvolucionarios y porque tampoco están tan mal sus patillas.
Manuel Sarratea
Sarratea fue un miembro del Primer Triunvirato que no desempeñó mucho su función como Triunviro porque estuvo gran parte de 1812 peleándose con Artigas en el Uruguay porque se atrevió a tener patillas más largas que las suyas. Con el exilio de Artigas en 1820, Sarratea asumió el puesto de gobernador de Buenos Aires por unos pocos meses, en los que disfrutó el placer de ser el criollo con patillas más raras y mayor autoridad.
Nicolás Rodríguez Peña
El miembro del Segundo Triunvirato Rodríguez Peña tuvo bastante mala suerte en su carrera. Seguro fue porque sus patillas inconsistentes incomodaban a sus conocidos y le ganaban enemigos políticos.
Antonio Álvarez Jonte
Álvarez Jonte fue otro miembro del Segundo Triunvirato con patillas tan parecidas a las de San Martín que seguro de ahí descubrió que era su destino cooperar con él.
José de San Martín
Reporte Militante
No podía faltar en esta retrospectiva San Martín, el Libertador de Argentina, Chile y Perú. Seguro que pudo liberar a esos tres países y emprender su gesta heroica con el poder de sus patillas, dando un ejemplo en moda capilar que inspiraría a toda una generación.
Ignacio Álvarez Thomas
Álvarez Thomas sufrió varios percances como Director Supremo de 1815 a 1816 y en varios cargos militares posteriores, pero no puede negarse que lleva las patillas a medio afeitar con mucho estilo.
Juan Martín de Pueyrredón
Pueyrredón tuvo la mala suerte de ser el Director Supremo del Río de la Plata justo cuando la Guerra por la Independencia estaba en su cénit, por lo que tuvo que hacer mil cosas a la vez. Biógrafos acreditados e inexistentes aseguran que la única forma en la que pudo lidiar con el estrés fue cuidando obsesivamente sus patillas impecablemente peinadas, aún si estaba ojeroso y despeinado.
Francisco "Pancho" Ramírez
El Pancho Ramírez fue un importante caudillo federal de Entre Ríos, que fue uno de los pocos argentinos de su tiempo que se solidarizó con la causa de Artigas. Seguramente lo hizo porque confiaba en que nadie en el bando uruguayo iba a tener patillas tan enormes como las suyas. Esa confianza de Ramírez contribuyó a que se forme la expresión actual "hacerse el pancho".
Ricardo López Jordán
El gobernador de Entre Ríos López Jordán fue un líder de constantes rebeliones fracasadas contra otros gobiernos argentinos, pero seguro seguía intentando porque sabía que su estilo capilar era prácticamente idéntico al que dio el nombre a la patilla en inglés, el general Burnside.
General José María Paz
El General Paz fue un militar importante de la guerra civil entre unitarios y federales, y ganó muchas victorias para los unitarios. A pesar de toda su proeza militar, no pudo controlar a sus patillas que se acercaban lentamente a sus labios como quien no quiere la cosa, conspirando para hacerlo parecer ridículo.
Facundo Quiroga
Facundo Quiroga, el Tigre de los Llanos es más conocido en la historia actual por el libro Facundo, escrito por Sarmiento, pero si no fuese por ese libro que destruyó su reputación, podría haber sido famoso incluso hoy en día por tener las patillas más ruludas de la historia argentina.
Ángel Vicente "Chacho" Peñaloza
El Chacho Peñaloza fue un caudillo riojano que siguió luchando por La Rioja aún cuando ya estaba muy entrado en años. Varias veces consideró en retirarse de la causa, pero una mirada al espejo lo convenció de seguir con su rebeldía, porque alguien con unas patillas tan inmensas e impresionantes no puede ser otra cosa que no sea caudillo argentino. Por eso cuando fue ejecutado en el gobierno de Sarmiento le cortaron la cabeza y la pusieron en una pica, pero nadie tocó sus patillas, porque hasta sus peores enemigos entendían que con las patillas del Chacho no se jodía.
Carlos Menem
¿Patillas como el Chacho Peñaloza? ¡Menem las tuvo!
