Investigadores de la Universidad de Oxford armaron un mapa corporal de los lugares donde hombres y mujeres se sienten más cómodos con el contacto físico.
¿Tocar o no tocar? ¿Dejar o no dejar que te toquen? El contacto físico puede ser fuente de placer, muestra de amor o expresión de alegría para una persona, o también algo extremademente violento o desagradable. Todo depende de quién toque, y en qué circunstancias toque.
En la prestigiosa Universidad de Oxford analizaron científicamente el tema y armaron un índice de “tocabilidad”. Con colores, diseñaron una especie de mapa en el que discriminan en qué parte de su cuerpo hombres y mujeres se dejarían tocar por distintas personas.
El mapa muestra grados de color que reflejan que una persona se siente “muy cómoda” de ser tocada ahí (el amarillo) hasta muy poco cómoda (el rojo). El negro marca las zonas que directamente son “tabú” y no se permiten ser tocadas por otros.
Del informe se desprende que los hombres se dejarían tocar cualquier parte del cuerpo por otra mujer desconocida. Ellas, en cambio, no se dejarían tocar ni el torso ni los muslos; se sienten incómodas si les tocan las piernas, el cuello y la cabeza; en menor medida si el contacto es en los brazos, y no hay inconveniente si le toman la mano.
Si hablamos de relaciones familiares, en una pareja las mujeres se sienten cómodas si su media naranja les toca cualquier parte del cuerpo, mientras a ellos les gusta más si les acarician las manos, brazos y cabeza. Las mujeres se dejarían tocar cualquier parte de su cuerpo por un amigo o amiga, mientras que los hombres no dejarían que un amigo de su mismo sexo les ponga una mano en los genitales. Lo mismo ocurre en ambos sexos si en vez de amigos hablamos de hermanos. Con los padres, para las mujeres es tabú que su papá les toque los genitales, al igual que para un varón si lo hace su madre. ¿Otra relación que estudiaron? Los tíos: ni varones ni mujeres dejarían tocarse sus partes íntimas por estos parientes. Si hablamos de conocidos, las reacciones son casi las mismas que con un extraño.
El estudio, liderado por el psicólogo Robin Dunbar, incluyó a 1.500 personas de cinco países europeos. Dunbar, un referente de la psicología evolutiva, explicó al Daily Mail que “incluso en la era de las comunicaciones y el social media, tocarse es todavía una parte importante para establecer y mantener relaciones entre las personas. Tocarse es universal. Mientras la cultura modula cómo lo experimentamos, generalmente todos respondemos de la misma manera”.
El científico explicó también por qué el contacto es tan importante: libera endorfinas, las sustancias químicas del cerebro para sentirse bien, por lo general asociadas con el ejercicio.
¿Tocar o no tocar? ¿Dejar o no dejar que te toquen? El contacto físico puede ser fuente de placer, muestra de amor o expresión de alegría para una persona, o también algo extremademente violento o desagradable. Todo depende de quién toque, y en qué circunstancias toque.
En la prestigiosa Universidad de Oxford analizaron científicamente el tema y armaron un índice de “tocabilidad”. Con colores, diseñaron una especie de mapa en el que discriminan en qué parte de su cuerpo hombres y mujeres se dejarían tocar por distintas personas.
El mapa muestra grados de color que reflejan que una persona se siente “muy cómoda” de ser tocada ahí (el amarillo) hasta muy poco cómoda (el rojo). El negro marca las zonas que directamente son “tabú” y no se permiten ser tocadas por otros.
Del informe se desprende que los hombres se dejarían tocar cualquier parte del cuerpo por otra mujer desconocida. Ellas, en cambio, no se dejarían tocar ni el torso ni los muslos; se sienten incómodas si les tocan las piernas, el cuello y la cabeza; en menor medida si el contacto es en los brazos, y no hay inconveniente si le toman la mano.
Si hablamos de relaciones familiares, en una pareja las mujeres se sienten cómodas si su media naranja les toca cualquier parte del cuerpo, mientras a ellos les gusta más si les acarician las manos, brazos y cabeza. Las mujeres se dejarían tocar cualquier parte de su cuerpo por un amigo o amiga, mientras que los hombres no dejarían que un amigo de su mismo sexo les ponga una mano en los genitales. Lo mismo ocurre en ambos sexos si en vez de amigos hablamos de hermanos. Con los padres, para las mujeres es tabú que su papá les toque los genitales, al igual que para un varón si lo hace su madre. ¿Otra relación que estudiaron? Los tíos: ni varones ni mujeres dejarían tocarse sus partes íntimas por estos parientes. Si hablamos de conocidos, las reacciones son casi las mismas que con un extraño.
El estudio, liderado por el psicólogo Robin Dunbar, incluyó a 1.500 personas de cinco países europeos. Dunbar, un referente de la psicología evolutiva, explicó al Daily Mail que “incluso en la era de las comunicaciones y el social media, tocarse es todavía una parte importante para establecer y mantener relaciones entre las personas. Tocarse es universal. Mientras la cultura modula cómo lo experimentamos, generalmente todos respondemos de la misma manera”.
El científico explicó también por qué el contacto es tan importante: libera endorfinas, las sustancias químicas del cerebro para sentirse bien, por lo general asociadas con el ejercicio.