Estos animales te helarán la sangre Los gritos del zorro rojo son sorprendentemente parecidos a los de un humano en peligro. Los machos emiten un “grito” corto agresivo, y las hembras “chillan” como un reclamo de apareamiento. Para un susto de verdad en esta temporada de brujas y muertos, presta atención a la vida silvestre nocturna. Cuando ronda las calles, el zorro rojo (Vulpes vulpes) emite un reclamo como el de Jack el Destripador. Los gritos de este merodeador urbano pueden ser inquietantemente humanos. “A veces, alguien cree que es el sonido de una persona en peligro o que está siendo atacada, y llama a la policía”, dice Stephen Harris, biólogo de la Universidad de Bristol, Reino Unido. En un estudio previo de zorros urbanos en Bristol, Harris describió dos tipos de agudos reclamos de zorro que suelen escucharse durante la temporada de apareamiento invernal. link: https://www.youtube.com/watch?time_continue=10&v=zk1mAd77Hr4 Descubrió que el “grito” corto y explosivo es la advertencia de un macho agresivo a sus rivales, mientras que el “chillido” es un reclamo más complejo e interactivo que usan los dos géneros, pero especialmente las hembras para atraer a los machos. “Esos sonidos son un rasgo muy común de las noches invernales urbanas”, afirma Harris y no solo porque los zorros vocalicen más en esa época del año. “El aire frío y la escasez de vegetación hacen que [sus gritos] viajen más lejos”. Noche de espantos Harris tiene su propia historia de terror zorruna. Ocurrió una noche, cuando se encontraba a solas en un cementerio rastreando por radio a una hembra. Como no podía localizarla, se apoyó en una lápida a descansar. “La zorra llegó por detrás, sigilosamente; se sentó como a dos metros de distancia y soltó un grito portentoso”, recuerda Harris. “Nunca en mi vida he saltado más alto. Escuchar ese ruido tan de cerca, en la oscuridad de la noche y en un cementerio fue aterrador, aunque fuera por un momento”. Las lechuzas comunes jóvenes reservan sus gritos para la época de la Noche de Brujas, cuando buscan sus primeras parejas. El mismo ambiente espeluznante suele asociarse con los gritos nocturnos de la lechuza común o de campanario (Tyto alba). En un escrito de la década de 1780, el naturalista inglés, Gilbert White, dijo que los gritos de la lechuza hacían que aldeas enteras “imaginaran los camposantos repletos de duendes y espectros”. “Lo que hace la lechuza común es que vuela silenciosamente, así que no tienes idea de cuándo se dirige hacia ti”, informa Jo Plant de The Barn Owl Trust, organización de conservación no lucrativa del Reino Unido, en Ashburton, Inglaterra. “El grito llega de la nada”. “Algunos me han dicho que pensaron que era una mujer gritando”, agrega. El grito de Noche de Brujas de la lechuza La repentina y estremecedora presencia del ave explica porqué, antiguamente, se creía que la lechuza de campanario era un pájaro de mal agüero. Y además, esta especie, que apenas emite un sonido durante la mayor parte del año, reserva sus gritos para la época de brujas. link: https://www.youtube.com/watch?time_continue=13&v=JDmRmRb2OpE Empezarás a oírlos más o menos por estos días, dice Plant, porque en esta época del año las lechuzas jóvenes empiezan a buscar pareja por primera vez. Aunque la lechuza común, que se encuentra distribuida en todo el mundo, suele formar pareja para toda la vida, hay solteronas que son muy escandalosas, añade Plant. Los machos también gritan para proteger a sus hembras en primavera. Y si los nidos o polluelos son amenazados por humanos o depredadores, las lechuzas emiten un siseo fuerte y atemorizador. (Video: Madre búho enfrenta a una serpiente) Gatos aterradores Igual que las lechuzas de campanario, los linces rojos (Lynux rufus) y los pumas (Puma concolor) vocalizan pocas veces, pero cuando lo hacen, cualquiera que los escuche llamará al número de emergencias. El chillido del lince se ha comparado con el llanto de un niño. En general, el sonido lo producen machos que compiten durante la temporada de apareamiento invernal y puede escucharse en muchas regiones de América del Norte. No obstante, mucha gente jamás pensaría que la despertó un lince. Esquivos y naturalmente cautelosos, sobre todo cerca de humanos, los felinos son casi completamente nocturnos en zonas urbanas, de modo que es muy difícil verlos. Aunque rara vez escuchamos pumas (o leones de montaña) maullando en el patio trasero, su sonido causa una honda impresión. El expresidente estadounidense Theodore Roosevelt, cazador de pumas, describió “un grito fuerte y lastimero en la penumbra impenetrable”. “Ningún hombre”, declaró, “escuchará jamás un sonido más extraño y salvaje”. En su libro “The Quest for the Eastern Cougar: Extinction or Survival?”, Robert Tougias escribe: “La analogía más común de la vocalización del puma es la de una mujer adulta gritando aterrorizada por su vida”. Tougias agrega que “aunque se piensa que el grito del gato puede ser el medio como machos y hembras se encuentran, las evidencias científicas no son concluyentes”. Ranas espeluznantes Hasta los animales pequeños pueden emitir gritos inquietantes, casi siempre para ahuyentar a sus depredadores. Por ejemplo, algunas especies de ranas tropicales “son muy conocidas por esa habilidad”, dice Andrew Gray, curador de herpetología del Museo de Manchester en el Reino Unido. Dice que la rana ternero (Leptodactylus pentadactylus) sudamericana lanza un lamento que horroriza a cualquier persona o animal que la sujete. “Es increíblemente fuerte”, agrega Gray. “Grita como un bebé”. link: https://www.youtube.com/watch?time_continue=13&v=7Jm_eUQSYAk Varias lagartijas también gritan cuando se alarman. Algunos gecos acentúan el efecto atemorizador gritando con la boca abierta y después, muerden. Tal vez algunos propietarios del geco leopardo (Eublepharis macularius) –especie nocturna muy popular entre los entusiastas de los reptiles- piensen que su mascota está poseída. De hecho, es justo el animal que necesitan para ahuyentar a los fanáticos excesivamente entusiastas que ronden las calles con disfraz en estos días. El secreto del espeluznante chirrido de la "polilla de la muerte” Convertido en leyenda por la película de terror “El silencio de los inocentes”, y popularizada como anuncio de fatalidad, la polilla conocida como esfinge de la calavera tiene una reputación macabra. Pero, a decir verdad, su característica más escalofriante es un chirrido bastante gracioso. Muchos insectos hacen ruido frotando extremidades como alas y patas. Sin embargo, los sonidos de insectos producidos internamente son mucho más raros y solo unos cuantos miembros de la familia de los esfíngidos emiten chirridos. Nadie se explicaba cómo era que la esfinge de la calavera –así llamada por el patrón de cráneo y huesos cruzados que lleva en la cabeza- producía semejante sonido. Pero ahora, por primera vez, un equipo de científicos finalmente desvela el secreto después de grabar el funcionamiento del sistema de sonido interno de la polilla: se trata de un sistema, semejante a un acordeón, que consiste de dos etapas de movimientos rápidos que producen el sonido. Músculos veloces Los hallazgos, presentados en julio en la revista The Science of Nature, confirman el mecanismo de dos fases descrito en dos estudios, eminentemente ignorados, que fueron publicados en 1920 y 1959. Parte del objetivo de la nueva investigación era probar aquellas hipótesis con métodos modernos que incluyeron tomografía microcomputarizada y videorradiografía, informa el líder del estudio, Gunnar Brehm, zoólogo de la Universidad Friedrich Schiller de Jena, Alemania. El equipo estudió a Acherontia atropos –una de tres especies de esfíngidos y la única nativa de Europa- y descubrió que el chirrido se forma en dos etapas. En la primera, el lepidóptero succiona aire, lo que ocasiona que una membrana situada entre la boca y el cuello –llamada epifaringe- vibre rápidamente. Luego expulsa el aire con la membrana abierta y así emite el segundo sonido. link: https://www.youtube.com/watch?time_continue=75&v=efyufhtO7VU “En esencia, el sistema de sonido es como un acordeón, con inflación y deflación de aire”, explica Brehm. La membrana y sus movimientos de acordeón son súper rápidos, de modo que cada inflación y deflación ocurre en apenas un quinto de segundo. Las polillas y las abejas El nuevo estudio también podría explicar otra conducta inusual de la esfinge de la calavera: ataca colmenas para robar la miel. “La miel es mucho más viscosa que el néctar y eso pudo haber ocasionado que la epifaringe evolucionara para funcionar como válvula”, ayudando a las polillas a succionar el pegajoso alimento, prosiguió Brehm. Del mismo modo, los poderosos músculos de la cabeza que impulsan la miel hacia la garganta pueden bombear fácilmente el aire que entra y sale. “De modo que, la producción de sonido fue una consecuencia natural”, concluye Brehm. Ian Kitching, entomólogo del Museo de Historia Natural de Londres y experto en polillas, apoya la teoría de que la alimentación con miel podría explicar el chirrido. “Mi opinión es la misma o al menos, similar”, dice Kitching, quien no participó en la investigación. “El movimiento muscular dio origen tanto a la alimentación como al chirrido”. ¿Por qué chirrían? Con todo, nadie sabe, a ciencia cierta, porqué producen el sonido. Una teoría es que las polillas chirrían para confundir a sus depredadores y ganar tiempo, pues debido a que sus cuerpos son grandes y pesados (su alas pueden tener una envergadura de hasta 13 centímetros) necesitan alcanzar una temperatura de 40 grados centígrados antes de remontar el vuelo. En cuanto a su capacidad para sobresaltar, Brehm dice que basta entregar un ejemplar a cualquier persona que no las conozca y aguardar para ver qué sucede. “Son de lo más imprevisibles”, asegura. “La gente casi siempre se lleva un buen susto”. Otros científicos creen que el sonido está relacionado con el hábito de consumir miel. Algunos han propuesto que el chirrido imita el pitido que emite una abeja reina durante los ataques de polillas, para anunciar a las obreras que dejen de moverse o se paralicen. Si bien no hay pruebas convincentes para confirmar esa teoría, Kitching, del Museo de Historia Natural, dice que los investigadores han “observado que Acherontia chirría al llegar a una colonia de abejas y sigue haciéndolo una vez adentro”. Además, prosigue, los ruidos de las tres especies de esfinges son distintos, como también lo son las especies de abejas melíferas que atacan, de manera que “los chirridos pueden estar adaptados a los requerimientos específicos de dichas abejas”. De suerte que, al menos por ahora, la razón de los chirridos de estos lepidópteros sigue siendo un misterio.
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