EL TRIÁNGULO MSAON DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Y EL OBELISCO
Con la construcción del Obelisco de Buenos Aires se ha perturbado intencionalmente la vida institucional de la Argentina, a través de un hito geo-urbano que para cualquiera pasa desapercibido y sin ninguna importancia, pero mirando más profundamente, las consecuencias han sido y son nefastas para la vida de la República.
Hay unas pocas ciudades en el mundo que tienen un diseño extraño, se diría masónico tanto en su trazado como en sus monumentos públicos, colocados en lugares estratégicos y energéticos.
Si trazamos un círculo alrededor de la sede de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, ubicada en la calle Perón (ex Cangallo) Nº 1242 tenemos que a su alrededor se encuentran las instituciones más poderosas del país.
Al norte el Poder Judicial de la Nación, ubicado en el Palacio de Tribunales frente a Plaza Lavalle. Al oeste se el Poder Legislativo ubicado en el Congreso de la Nación y al este la Casa Rosada, el Poder Ejecutivo. Esto no es ninguna casualidad, uniendo los tres puntos se forma un triángulo con el edificio de la masonería argentina en el medio.
Pero, el Obelisco, colocado en 1936, quiebra la línea energética entre la Casa Rosada y el Palacio de Tribunales, acortando el triángulo. No es tampoco por casualidad que para erigir el Obelisco masónico se demolió la antigua Iglesia de San Nicolás de Bari, construida en 1733 y demolida en 1931, lugar donde casualmente flameó la bandera argentina por vez primera, el 23 de agosto de 1812.
Volviendo a la geometría. En todo triángulo hay un solo punto desde el cual es posible trazar una circunferencia tangente a sus tres lados. ¿Y en donde se ubica ese punto en el Gran Triángulo…? Pues en donde está ubicada la Sede de la Masonería Argentina, en el número 1242 de la calle Teniente General Juan Domingo Perón. Edificada en el año 1857 cuando aún ni se habían elegido los sitios que ocuparían las sedes
Se destruyó un templo sagrado e histórico para construir lo que sería la destrucción del país, un Obelisco horrendo que es como una aguja clavada permanentemente en la sien, generando dolor y sufrimiento. Además, su construcción, no estuvo a cargo de argentinos, sino a cargo de la compañía inglesa Siemens, Bawnion, Geope, Green & Bilfinger, que tardó apenas cuarenta días en construirlo con más de 150 obreros que trabajaron en dos turnos. Incluso hubo en la obra, una muerte de un italiano que trabajaba en el Obelisco, de apellido Cosentino.
En conmemoración de los primeros 400 años de la fundación de la ciudad de Buenos por Juan de Garay en 1536, se inaugura el día 23 de Mayo de 1936 a las 15 horas el Obelisco de Buenos Aires en intersección de las Avenidas 9 de Julio y Corrientes. En el mismo lugar en donde se encontraba la Iglesia consagrada a San Nicolás de Bari, que fue demolida y en donde se había izado por primera vez en la ciudad la Bandera Nacional el 23 de Agosto de 1812. Se reemplaza entonces un edificio religioso con una construcción, digamos pagana.
Curiosamente, el Obelisco de Buenos Aires tiene una escalera interna de nada menos 206 escalones, que es la misma cantidad de huesos que contiene el esqueleto humano (206), por lo que se puede inferir que nos plantaron un hito de muerte a todos los argentinos. En ese mismo lugar a la sazón, los radicales pugnaron por colocar un busto en homenaje a don Hipólito Irigoyen, fallecido en el año 1933
Y esto es de gran importancia para nuestro análisis. Con la construcción del Obelisco, intencionalmente se practicó una punción en el lugar, es como haber hincado una gigantesca cuña o un enorme clavo en el perímetro de este triángulo armónico y precisamente en un punto crítico, de tal modo de impedir su maravilloso equilibrio y funcionamiento energético.
Fundamentalmente, con una especie de acupuntura urbana se crea una anomalía geo-patógena, es decir un punto de disociación inarmónica que afecta el equilibrio del Gran Triángulo que conforman los Tres Poderes del Estado.
Cronología de gobernantes de Argentina
1854-1860: Presidencia de Urquiza. Concluye.
1860: 1862: Presidencia de Santiago Derqui. Renuncia.
1862-1868: Presidencia de Bartolomé Mitre. Concluye.
1868-1874: Presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. Concluye.
1874-1880: Presidencia de Nicolás Avellaneda. Concluye.
1880-1886: 1º Presidencia de Julio A. Roca. Concluye.
1886-1890: Presidencia de Miguel Juárez Celman. Renuncia.
1890-1892: Carlos Pellegrini finaliza la presidencia de M. Juárez Celman.
1892-1895: Presidencia de Luis Sáenz Peña. Renuncia.
1895-1898: José E. Uriburu finaliza la presidencia de L. Sáenz Peña. Concluye.
1898-1904: 2º presidencia de Julio A. Roca. Concluye.
1904-1906: Presidencia de Manuel Quintana. Fallece.
1906-1910: José Figueroa Alcorta finaliza la presidencia de M. Quintana. Concluye.
1910-1914: Presidencia de Roque Sáenz Peña. Fallece.
1914-1916: Victorino de la Plaza finaliza la presidencia de R. Sáenz Peña. Concluye.
1916-1922: Presidencia de Hipólito Irigoyen. Concluye.
1922-1928: Presidencia de Marcelo T. De Alvear. Concluye.
1928-1930: 2º presidencia de Irigoyen. Depuesto.
1930-1932: Presidencia de José F. Uriburu. “Interregno normalizador”
1932-1938: Presidencia de Agustín P. Justo. Concluye.
1936: SE INAUGURA EL OBELISCO DE BUENOS AIRES (comienza el caos)
1938-1942: Asume el gobierno Roberto M. Ortiz. Renuncia.
1942-1943: Ramón S. Castillo finaliza el periodo de R. Ortiz. Depuesto.
1943-1944: Pedro P. Ramírez asume el gobierno. Depuesto.
1944-1946: Eduardo Farell asume el gobierno. “Interregno normalizador”
1946-1952: 1º Presidencia de Juan D. Perón. Concluye.
1952-1955: 2º Presidencia de Juan D. Perón. Depuesto.
1955-1955: Eduardo Lonardi asume la presidencia. Depuesto.
1955-1958: Pedro E. Aramburu asume el gobierno. “Interregno normalizador”
1958-1962: Arturo Frondizi. Depuesto.
1962-1963: José María Guido finaliza el mandato de Frondizi. “Interregno normalizador”.
1963-1966: Presidencia de Arturo U. Illia. Depuesto.
1966-1970: Asume Juan Carlos Onganía. Depuesto.
1970-1971: Asume Roberto Levingston. Depuesto.
1971-1973: Alejandro A. Lanusse. “Interregno normalizador”
1973-1973: Héctor Cámpora asume la presidencia. Renuncia.
1973-1973: Raúl Lastiri. “Interregno normalizador”
1973-1974: Juan D. Perón es elegido presidente. Fallece.
1974-1976: Asume Isabel Martínez de Perón. Depuesto.
1976-1981: Jorge Rafael Videla asume la presidencia. “Concluye”
1981-1981: Roberto Viola sucede a Jorge R. Videla. Depuesto.
1981-1982: Leopoldo Galtieri. Renuncia.
1982-1983: Presidencia de Reynaldo Bignone. “Interregno normalizador”.
1983-1989: Presidencia de Raúl Alfonsín. Concluye.
1989-1999: 1º Presidencia de Carlos S. Menem. Concluye.
1995-1999: 2º presidencia de Carlos S. Menem. Concluye.
1999-2001: Presidencia de Fernando de la Rúa. Renuncia.
2001-2001: Presidencias interinas de Puerta, Rodríguez Saá, Camaño.
2001-2003: Eduardo Duhalde es elegido presidente por la Legislatura. Renuncia.
2003: Asume la presidencia Néstor Kirchner. Concluye.
2007-2011: 1º presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Concluye.
2011 hasta la actualidad: 2º presidencia de Cristina Fernández de Kirchner
Analizando la investigación del arquitecto Urría, el reconocido astrólogo y político Luis Sobrino Aranda ha encontrado a partir de la erección del Obelisco, un ciclo de 19 años contados secuencialmente a partir del año 1936, y que particularmente está vinculado al surgimiento del sentimiento del odio entre los argentinos.
Así tenemos que:
1936 + 19 = 1955 caída del Gobierno del Gral. Perón. Revolución Libertadora. Persecución al peronismo. Odio.
1955 + 19 = 1974 muerte del Gral. Perón. Subversión marxista y acciones contrainsurgentes. Odio.
1974 + 19 = 1993 Pacto de Olivos y Reforma Constitucional. Inestabilidad institucional. Odio disimulado.
1993 + 19 = 2012… otra vez el Odio se hace presente y a la vista de todos y sin tapujos.
Entonces, los ciclos iniciados en el año 1936 con la inauguración del Obelisco emergen en odio cada 19 años. Esto sucede en forma secuencial e independientemente de los aconteceres histórico-políticos que suceden en sus interregnos y lo que aparenta ser recurrente a simple vista.
Por lo tanto, la conclusión frente a este análisis del Obelisco de la ciudad de Buenos Aires, es que el Obelisco es un hito perturbador de la armonía institucional que conforman urbanísticamente las Tres Sedes de los Poderes del Estado.
Por Arq. Carlos Urría