Para los que no han leído que pasó durante los años de sangre y fuego en Argentina - década del 70 hasta 1983 - Firmenich fue el comandante de un grupo terrorista llamado Montoneros que ejecutó cientos de atentado con miles de muertos durante una década. El primero fue un militar el General Aramburu a quien junto con Abal Medina (padre del actual Kirchnerista de alto rango) y otros nueve asesinos secuestraron, torturaron y asesinaron a un ex Presidente de facto. Mas tarde mataron a el lider de la CGT, secuestraron a un señor Born (dueño de una empresa mundailmente importante - Bunge/Born) y cobraron un rescate de U$S 60.000.000, que a valores de hoy sería mas de US$ 132.000.000.
Firmenich colaboró como doble agente con el gobierno, se quedó con una gran parte de ese dinero, y finalmente los militares genocidas para quienes trabajaba delatando a sus compañeros lo trasladaron a Europa don de hoy es un hombre feliz, profesor universitario.
Para terror de Cristina Kirchner informó su retorno al escenario político argentino de la mano de La Cámpora,el ex líder de Montoneros, ‘auto-exiliado’ hace 17 años en España, llevaba una vida rutinaria, mantennía un muy bajo perfil y ahora confirma su regreso y quiere un puesto en La Cámpora.
Lo que desvela desesperadamente a los Kirchner y a los terroristas que como Rossi, Verbitsky y Bonasso estan o estuvieron en el gobierno es la terrible crítica que le hace al Kirchnerismo como una amenaza de volver y copar La Cámpora, algo posible dado la debilidad de ese cuadro para defenderse de un terrorista entrenado y maduro.
El ex líder montonero es lapidario:
"Ignorar o maquillar los datos de la realidad no resuelve problemas estructurales".
El diagnóstico lo hace luego de señalar un gran cantidad de problemas a afrontar para el próximo gobierno:
"déficit fiscal alto",
"subsidios sociales sin financiación",
"recaudación fiscal injusta e ineficiente",
"tarifas de servicios públicos bajísimas",
"inflación de 25%",
"salario real cayendo",
"moneda nacional sobrevaluada",
"reservas de divisas mínimas",
"balanza comercial en caída",
"financiación venezolana terminada,
¿financiación china hasta cuando?",
"mercados externos con problemas",
"precios mundiales de materias primas bajos",
"caída de exportaciones argentinas",
"dificultades para importar bienes de capital",
"estanflación: estancamiento del PIB con alta inflación",
"conflicto con fondos buitres y riesgo sobre toda la deuda reestructurada" y
"exclusión de mercados de crédito internacional".
También critica todo lo hecho enla decada ganada:
"exclusión social crónica",
"los subsidios no dan trabajo",
"Escalafones profesionales sin lógica de mérito o esfuerzo",
"narcotráfico creciente por la marginalidad social y la corrupción institucional",
"inseguridad creciente" y
"violencia social".
En ese marco macroeconómico horrible que presenta (que es real en verdad) , dice que hay
un contexto internacional "desfavorable"
y una situación social "precaria" y "peligrosa",
la perspectiva política es "conflictiva" e "inestable".
Por ello, Firmenich advierte sobre la necesidad de un "ajuste ortodoxo", justo él, que impactará en toda la economía.
"El ballotage no dirime privilegios del poder para unos u otros. Siguiendo así sólo dirime ajuste de shock inmediato o ajuste de shock pocos meses después", sostiene.
HOY dando clase.
Para contrarrestar esta "catástrofe político-económica" que él dice vive la argentina Fimenich llama a una autocrítica de todos "para comprender el círculo vicioso de la Argentina".
"Sin Proyecto Nacional hay proyectos sectarios.
El sectarismo genera revanchismo.
El revanchismo genera odio. El odio genera desintegración", explica, y reclama un discurso y una propuesta de "Unidad Nacional" para "gestionar la emergencia".
"Ya que no hay ideologías, que nadie se atrinchere en ideologismos falsos", "ya que no hay partidos organizados, que nadie pida purezas partidista sectarias".
Firmenich realiza una última advertencia: "La gestión pactada de la emergencia previene lo estallidos, pero no resuelve los problemas estructurales".
"Es necesario comprometerse a un pacto social, económico y político constituyente para una Nueva Argentina compartida por todos", propone, y concluye:
"Necesitamos una Argentina socialmente justa, económicamente eficiente, políticamente pluralista, culturalmente diversa y en paz".