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Hechos malditos...

Paranormal1/18/2012

HECHOS MALDITOS QUE DESAFÍAN LA RAZON...

1)
Lincoln y Kennedy: coincidencias extrañas.


M. J. Boldo, de Lubumbashi (Congo) me envía una
extraordinaria lista de coincidencias entre la muerte del
Presidente Lincoln y la del Presidente Kennedy, publicada
este año en la revista Excalibur de Durban en África del
Sur. Le estoy vivamente agradecido, ya que esas coinci-
dencias son tan extrañas que podemos preguntarnos si
no existe verdaderamente fuera del tiempo y del espacio,
y también de nuestro entendimiento limitado, una rela-
ción real diferente a la de las coincidencias existentes
entre estos dos ‛‛affaires".
juzgue usted mismo:


1. Lincoln fue elegido presidente en 1860, Kennedy en
1960. • u
2. Los dos fueron muertos un viernes.
3. Los dos fueron muertos en presencia de su mujer.
4. Los dos fueron abatidos por un balazo en— la cabeza
disparado desde atrás.
5. Sus sucesores se llaman Johnson. I
6. .Cada uno de sus sucesores era demó-
crata del Sur. `
7. Cada uno de Sus sucesores había sido
miembro del Senado.
8. Andrew Johnson (sucesor de Lin-
coln) nació en 1808. Lyndon John-
son (el actual presidente) nació en
1908. 'L
9.• John Wilkes Booth .(el asesino de
Lincoln) nació en 1839. Lee Harvey
Oswald nació en 1939.
10. Booth y Oswald fueron asesinados
antes de haber podido ser juzgados.
11. Las esposas de los dos. presidentes
perdieron cada una de ellas un niño
cuando se encontraban en la Casa
Blanca.
12. El Secretario de Lincoln, que se lla-
maba Kennedy, le aconsejó insisten-
temente no ir al teatro donde fue
asesinado. La secretaria del presiden-
te Kennedy, que Se llamaba Lincoln,
le aconsejó no ir a Dallas.
13. John Wilkes Booth asesinó al presi-
dente Lincoln en un teatro Y corrió
hacia un depósito. Lee Harvey OS-
wald disparó sobre el presidente Ken- _
nedy desde un depósito y corrió a un
teatro.
14. .Los nombres de Lincoln y Kennedy
tienen siete letras cada uno de ellos.
15. Los nombres de Andrew Johnson y
Lyndon Johnson se componen de
trece letras cada uno de ellos.
16.Los nombres de John Wilkes Boothy' Lee Harveý`Oswald totalizan Aquin-
ce letras cada uno de ellos.
Agreguemos a esta lista impresionante las
coincidencias siguientes:
17. Se piensa que Lee Harvey Oswald,
cuya culpabilidad nunca será proba-
da, no fue el único asesino y que
tuvo cómplices. Parece Ser que lo
mismo sucedió con Booth.
18. Un fanático vengdor, Boston Cor—
bett, mató a John Wilkes Booth. Un
fanático vengador, jack Ruby, mató
a Oswald. En los dos casos Se tienen
dudas en Cuanto a su motivacïón
real.
19. Poco después .de la muerte del pre—
Sidente Lincoln, su hijo Robert Todd
Lincoln examinó los papeles de su
padre Y quemó una cantidad de
cartas, precisando que. . . ‛‛no serví-
ría para nadapublícarlas. Se referían
a un hombre que desempeñó un pa-
pel en la muerte de mí padre. . . un
miembro de su gobierno". Esto re-
cuerda la actitud, Si no las palabras,
del hermano del presidente Kennedy.
20. El hijo de Lincoln y el hermano de
Kennedy tenían el mismo nombre:
Robert. `


CUANDO LOS PECES QUIEREN MORIR


Generalmente E1 la prensa le encantan los
suicidios, pero ha pasado en Silencio el
suicidio Colectivo de millones de- peces,
los que, ya sea para ahogar su pena colec-‘
tiva, O por Cualquier otra razón, comen-
zaron a Salir del agua a lo largo de todas
las costas australianas en el mes de di—
Ciembre de 1961. Al sur de Sidney, desde
Shell Harbour hasta Twofold Bay, cu-
briendo una distancia de cerca de tres—
cientos kilómetros, los pescadores los vie-
ron sacar por millares la cabeza fuera de
la superficie, precipitarse hasta tierra
por millones, y luchar durante largas
horas por salir del mar. Los que lograban
salir morían Casi en seguida. Los que eran
16.devueltos al agua, volvían a la Carga.
Creyendo que había quizá algo en el mar
que los asustaba, la gente comenzó a co—
locarlos en recipientes llenos de agua O
en lagunas. Los pescados saltaban fuera
de los recipientes, trepaban literalmente
fuera de las lagunas para morir al aire
libre. - — •
Nadie pud•o explicar aquel día ese suici-
dio colectivo después del cual fue nece―>
sario quemar toneladas de peces que se
pudrian a lo largo de la costa, lejos de la
línea de la marea alta.


UN OSO PARDO FEROZ CUIDO UNA NIÑA


Hoy en día, Cuando un niño- Se pierde
en Ia Campiña Se Organizan batidas, Se
van a buscar a IOS gendarmes Y a Sus pe-
rrOS Y, 10 más Corriente, t_0d0 Vuelve a Ia
normaiidad con el niño encantado de
encontrarse nuevamente en tan buena
Compañía. En el siglo Xvm, en los Esta-
dos Unidos, Se tomaban mil precauciones
ya que, con los indios, los animales de
toda clase y los bosques inmensos, un
niño extraviado Casi siempre era un niño
perdido. `
Fue así como en el mes de junio de 1783,
una joven pareja instalada recientemente
en New Hampshire se dio cuenta de que
Sarah, su niñita de cinco años, se había
ido a pasear por el bosque que se encon-
traba detrás de la granja. Se avisó a todos
los vecinos y Se organizaron batidas. Dos
días después, las búsquedas continuaban
Siendo vanas. ‘
En el atardecer del tercer día llegó un
viejo trampero que pedía hospitalidad°‘va'
que venía de lejos y no había comido ni
dormido. Había soñado que la niñita se
encontraba al abrigo de un gran árbol
abatido por un rayo en compañía de un
oso pardo (especie particularmente feroz.
cuya raza subsiste aun hoy en América
del Norte) . La gente del lugar se aterro-
rizó porque habían encontrado huellas
de pasos de la niña al lado de las de un
oso, pero Se habían cuidado mucho de
decirles algo de esto a sus padres. Mien-
tras tanto, un joven de una granja-vecina
dijo saber dónde estaba aquel árbol aba-
tido en medio de una pequeña hondona•
.da, en pleno bosque a unos kilómetros de
distancia. asî
El tramperose acostó allí mismo en el
Suelo delante del fuego Y declaró que
partíría al alba.
Con las primeras luces del día, partíó en
Compañía del joven granjero yğdel padre
de la nîñíta. Sín dar la menořívexplíca-
ción, el trampero cargó y armo su viejo
fusil a chispa.
Al Cabo de dos horas de marcha, llegaron
al lugar descrito por el joven granjero,
y el trampero declaró reconocer el árbol
de su sueño. Haciendo un gran rodeo,
con el arma en la mano, el trampero
llegó primero a la pequeña hondonada
donde encontró a la pequeña Sarah dor-
rnída sobre un montón de hojas al abrigo
del árbol.
En el Camino de regreso, el viejo trarn-
pero no cesó de escrutar los alrededores
y Se sintió aliviado cuando llegaron, por
fin, a la granja donde se festejó su re-
torno.
Reconfortada, la pequeña Sarah contó
entonces su historia. Había partido a dar
un paseo Y, en una vuelta del camino,
encontró un hermoso perro, un perro tan
grande como el asno de la granja. Le ol-
fateó la cara y' las pantorríllas arañadas
por los arbustos espinosos; después, como
ella le había echado los brazos al cuello,
el animal se sentó a su lado tranquila-
mente. Fue él quien la condujo hasta el
árbol donde la encontraron. Durante el
día el oso partía pero volvía todas las
noches para acostarse al lado de ella Y
abrigarla, afîrmó la pequeña Sarah.


LOS QUE NO SON “COMO LOS OTROS”


El hombre siempre se ha sentido impre-
sionado, atraído por lo anormal, especial-
mente por lo anormal que es visible, los
animales extraños, los monstruos Y, so-
bre todo, los seres humanos ‛‛diferentes”.
Esto hizo v hace todavía la fortuna de
muchos circos, de muchas b-arracasde fe-
ria, y el más famoso entre todos ellos fue
el circo Barnum, el cual, durante la Belle
Époque, anunciaba no menos de treinta
monstruos humanos. Muchos de ellos eran
fraudes, pero había (y aún hay) muchos
auténticos. Recuerdo con toda claridad
‛‛una mujer cocodrilo" a la que un joven
repórter pletórico de imaginación e ideas
había puesto ‛‛fuera de sí" con la ayuda
` de polvillos que provocaban picazón v
estornudos; Peroestán los demás.
Por ejemplo, gigantes y enanos, v resulta
difícil establecer cuál fue el más grande
y Cuál el más pequeño. Así, en Ingla-
terra, a fines del siglo XII, los saltimbanquis
que iban de Castillo en Castillo v de
pueblo en pueblo exhibían todo un Car~
gamento de huesos enormes que alinea-
ban cuidadosamente sobre el suelo v que
según ellos eran los huesos de un gigante
que había medido jmás de veinte metros!
Podemos suponer que habían encontrado
los restos de algún animal prehistórico.
; Durante el siglo XIX, sin embargo, un
' granjero de Cardiff, en el Estado de New
York, encontró, al trabajar un campo,
un cuerpo de gigante. LOS Sabios que exa-
minaron este esqueleto declararon que se
trataba de un hombre que medía cerca
de doce pies (alredor de 3,50 rn). Un
poco más tarde,. después de haber recibí- `
do bastantes dólares, el granjero confesó
haberlo ‛‛fabricado" Y colocado en su
campo. Podemos preguntarnos con qué
y cómo lo hizo. _
Más convincente sería el Goliath de la
Biblia que tendría unatalla de once pies
y seis pulgadas (3,56 n'1), por lo tanto
más alto que Hércules que no habría al-
canzado más de 2,51 na. En cambio, el
Emperador Maximino que utilizaba las
pulseras de su mujer como anillos para
sus dedos, medía cerca de 2,60 m. Ber-
nardo Gigli, un gigante italiano del Siglo
pasado, tenía una talla de 2,40 m. El
boxeador Primo Carnera medía un poco
más de 2,10 m. En Dublín, O’Brien, •un
gigante irlandés de 2,49 m, hizo lo im-
posible para que su Cuerpo escapara de
los médicos que le habían echado el ojo,.
Llegó a pagar a un pescador para que lo
sumergiera después de su muerte. Des-
graciadamente, otro pescador aún mejor
pagado por un médico, se puso de acuer-
do con su colega, Y hoy en día el esque-
leto de O’Brien reina en el Museo Médi-
co de Trinity College, Dublín.
El hombre más pequeño que se conoce
fue Sin duda el enano Tom Pouce, descu-
bierto por Barnum Y cuya calla era exac-
tamente de 69 centímetros;. Exîstieron
sin embargo dos enanos más pequeños
aún: Lucía Zárate, nacida en México en
1864, que pesab-a cinco libras Y que,
adulta Ya, media un poco menos de S1
` centímetros. Su hermana, de algunos años
Y centímetros más, descubierta también
por Barnum, fue la princesa W/`eenie—
Weenie. Otro enanoque Barnuna hubiera
querido tener, Ya que fue sin duda el más
famoso de todos los enanos del mundo,
fue el "Azote de 'DiOs", Atila, ğque no
alcanzaba a sobrepasar el metro!
En 1899, después de la asociación con el
circo Bailey, Barnum, ahora Barnurn Y
Bailey, exhibîa los ‛‛monStruoS” Siguien-
•tes:
El hombre—perrO
La mujer con Cabellera vegetal (musgo)
La famosa mujer barbuda
La mujerécocodrilo
La familia tatuada _
El hombre—caucho G
El hombre de cabeza de piedra '
El hombre hueso
El esqueleto viviente .`
El hombre más pesado del mundo
El gigante
El enano • .
El monstruo Sin brazos
El monstruo sin piernas —
` El monstruo con dos Cuerpos .
El . . . ‛‛no se sabe qué". `
Yo-Yo, el hombre—perro, Cuyo verdadero
nombre era Teodoro Peteroff, había na-
cido en Rusia Y poseía un extraordinario
sistema piloso de largos pelos rubios y
dóciles que le nacían sobre todo el Cuer-
po. Tenía pelos incluso sobre la nariz,
los párpados y las orejas y hasta en la
yema de los dedos. El pelo era tan espeso,
que Cuando se lo recubría con una co-
bertura dejando emerger sólo la Cabeza, `
incluso los veterinarios lo Confundían
con un perro grande! '
La más famosa mujer barbuda fue, Sin
duda alguna, Madame Delait, la cual, al
comienzo de este Sil lo, gustaba pasearse
en bicicleta por el ğosque de Boulogne,
bajo un coqueto Sombrerito de paja, con
la barba y las polleras al vinto.
Un extraño Cuadro -del pintor español
José Ribera muestra a una opulenta bar——
buda dándole el pecho a su hijo bajo la
mirada sombría y celosa, quizá, de su
marido, que no tenía más que una pe-
queña barbíta. En cuanto al récord de
longitud de ‘barbas, perteneció durante
largo tiempo a un tal Jules Dumont, que
enroscaba sus 2,90 m de barba sobre un
gran palo de amasar de pastelería.
Barnum tuvo durante largos años un
hombre de piel azulada. A Su muerte,
un médico encontró grandes Cantidades
de nitrato de plata en su barraca. El hom—
'bre había descubierto que esto daba una
tonalidad azul a Su piel Y, sin duda, lo
tomaba regularmente. ‛
También estaban Etta Lake Y jean Mo-
rris, la pareja de Caucho. Podían estirar
su piel por todas partes hasta alcanzar
sin ninguna dificultad veinte o treinta
centímetros. En una barraca vecina esta-
ba la "Triste Susana”; Barnum ofrecía
una recompensa de mil dólares a quien
I pudiera hacerla reír. LOS más afamados
aficionados ensayaron todas las bufone-
` rías posibles e imaginables.
Barnum no corría realmente ningún ries-
‘ go: la pobre Susana tenía la cara total-
mente paralizada.
Otro pensionista de Barnum fue ]ona—
than Bass, el hombre puro-lfueso. Al
sufrir una enfermedad extraña, sus car-
tílagos Y sus músculos se endurecieron
poco a poco, transformándoseen huesos.
Corríó la voz de que poco después de su-
muerte se había transformado en piedra.
Su vecino en el circo, el Conde Orloff, un
ruso, sufría de una enfermedad total-
mente diferente; sus huesos se ablanda
ron y todos sus miembros Se aflojaban y
retorcían por la Simple tensión de sus
músculos. El hombre-esqueleto era un
norteamericano, james Coffey. No pe-
saba más de 32 kilos Y tenía una altura
de 1,80 m. Comía normalmente y apa-
rentaba mantenerse perfectamente fuer-
te.
Charles Tripp había nacido sin brazos.
Barnum lo exhíbía en compañía de Eli
Bowen, quien, a su vez, había nacido
Sin piernas. Se paseaban en un tándem en
el que Bowen conducía el manubrio y
Tripp pedaleaba a sus espaldas. Violette,
una morocha muy bonita, posaba gracio-
samente dentro de un tiesto de flores por
. cuanto no poseía más que un torso, bien
modelado, pero sin_ brazos ni piernas.
Uno de los Seres más extraordinarios fue
sin duda Francesco Lentini, un sicilíano
que vino al mundo con tres piernas. HaS—
ta la edad de Seis años, corría sobre las
tres, pero, como esta pierna Suplementa-
ria dejó de crecer, no se sirvió de ella
más que para jugar al fútbol. Se casó
con una bípeda normal y bonita Y tuvo
tres hijos normales. ` `
Lentini tuvo con todo una competidora,
Myrtle Corbin, que le ganó por una pier-
na corta, ya que había nacido con dos
pequeñas piernas suplementarias, Sin du-
da todo lo que quedaba de una hermana
gemela que no había llegado a separarse.
Myrtle Corbin tenía también un abdo-
men doble y dos órganos sexuales, lo que _
de ningún modo le impidió encontrar un
buen marido que le dió cinco hijos. . .
Los verdaderos hermanos siameses se lla-
maban Chang Y Eng. Nacidos en Siam
en 1811, crecieron unidos por una tira
de piel relativamente angosta pero en la
que se entrecruzaban importantes arte-
rias, lo que en esa época hacía que toda
separación quirúrgica resultara mortal;
Emigraron a los Estados Unidos en 1829
y desposaron dos hermanas. Después de
diez años de circo, compraron una gran-
ja donde criaron a sus 22 hijos. Se turna-
ban pasando tres días con una mujer Y
tres dias con la otra. Mark Twain se so-
laza con el tema. Cuenta `que Chang
bebia mucho mientras que su hermano
Eng no bebia jamás e incluso formaba
parte de una asociación antialcohólica.
Según Mark Twain, los días de reunión
Chang tomaba un brebaje explosivo que,
si bien Eng no bebia jamás una sola gota
de alcohol, provocaba que asistiera a ellas
totalmente borracho. Mark Tvvain cuen—
ta también que durante la guerra Civil
Chang se había unido a las tropas del
`Norte y Eng a las del Sur. Partieron
entonces hacia un campo de batalla y Se
batieron,. después se tomaron prisioneros
mutuamente, luego se canjnearon después
de haber jurado no volver a tomar las
armas. En realidad, murieron en 1874, o
más bien, Chang murió y Eng lo sobre-
vivió no más que algunas horas.
E1 famoso ‛‛no Se sabe qué" que Barnum
presentaba como un marciano o como
el eslabón perdido entre el hombre y el
mono, O el monstruo del Polo Sur o in-
cluso el monstruo salido de un volcán,
no era otro que William Jackson, nacido
en 1842 en New Jersey, un simple de
espíritu munido de una formidable man-
díbula y de un sistema capilar que co-
menzaba en sus cejas. Tenía un corazón
de oro v siempre estaba de buen humor
y, aunque un Simplote, al morir en brazos
de su hermano sus últimas palabras fue«
ron: “De todos modos, hace tiempo que
los engatusamos, ¿eh?” Tenía 84 años. •

Intimó con Julia Pastrana, La "Niña Go-
1'i]a" Hamada también la ‛‛Niña más Íea
deI—rnund0”. En este Caso Ia publicidad
no había exagerado nada, Io que no `ie
impidió, a ella tampoco, encontrar un
buen marido y decir al morir: ‛‛Por lo
menos a mí me amaron por lo que SOy.” `


LOS HECHOS ARCHIMALDITOS

Si los hechos malditos son aquellos hechos
inexplicables que _un buen número de
pretendidos sabios pretenden ‛‛ignorar",
podemos clasificar como archimalditos
aquellos hechos que tienen además el pri-
vilegio extremo de Ser ‛‛imposibles".
Una de mis primas, poco antes de la se-
gunda guerra mundial había emigrado
a los Estados Unidos y fui a visitarla a
Saginaw, pequeño pueblo sobre las orillas
del Lago Hurón. Los albañiles acababan
de reconstruir la pared de la Cocina de
su bungalow.
‛‛TuVimos un accidente iidiota, explicó
mi prima. Beanie, nuestro burro, entró
en la cocina una mañana. Es demasiado
grande para pasar incluso por el corredor
Y menos aún para poder dar vuelta y
atravesar la puerta. En cuanto saltar por
la ventana, ğtendria que batir todos los
récords conocidoS!" (La casa estaba edi—
ficada sobre una bodega construida a ni-
vel.) Fue necesario, Simplemente, que Se
llamara al albañil para que demoliera un
de las paredes con el fin de que el burro
pudiera Salir. El veterinario, la policía, el
Carnicero, nadie pudo explicar cómo
había hecho el burro para entrar. '
¿Otro hecho archimaldito? DOS policías
de Birmingham oyeron una noche los
gritos de una mujer pidiendo Socorro.
` Comenzaron a correr, llegaron al final
de la calle 37 encontraron a una mujer que
• acababa de Ser atacada por unos vaga-
bundos. Trató de hablar Y Se desmayó.
Llamaron a una ambulancia, y en el hos-
pital el médico de guardia comprobó que
había Sido apuñalada una medía docena
de veces en la espalda y en pleno pecho.
Lo raro del asunto es que Sus ropas, que
Se componían de un traje Sastre de dos
piezas y' de un corpiño, ]no habían sido
atravesadas ni tenían manchas de Sangre!
¿ConoCe usted hechos archímalditos? `

TODO IBA BIEN, EL TIEMPO ERA BUENO…

En el mes de enero de 1948, el Star Ti-
ger, un cuatrimotor Tudor IV de la
British South American Airways, parti-
do de Londres, con cuarenta personas a
bordo, desapareció de igual manera. El
29 de enero, a las 22 hs. 30', cuando se
hallaba a cuatrocíentas millas de las Ber-
mudas, volando hacia Kingston, el na-
vegante indicó que todo iba bien Y el
tiempo era bueno. Este fue su último
mensaje, y pese a las investigaciones em-
prendidas desde la mañana siguiente, ja-

más se halló ningún despojo, ningún
rastro del aparato.
Menos de un año después, el 28 de di-
cieniibre, un avión de transporte del
ejército norteamericano despegaba de
Puerto Rico con destino a Florida con
treinta y dos pasajeros, de los cuales dos
bebés. A las 4 hs. 13’, la mañana del 29,
elcapitán llamó a la torre de control
de_ Miami para solicitar instrucciones de
aterrizaje. Declaró que todo iba bien,
que el tiempo era bueno y que se encon—
traba a unascincuenta millas al sur de
Miami, cuvas luces avistaba. 3Y eso fue
todo! ]Ningún rastro, ni restos, ni des-
pojos, nada!
Tres semanas más tarde, el`Ariel,` otro
cuatrimotor de la British South Ame-
rican Airways, sufrió igual suerte. Ha—
biendo despegado de las Bermudas a las
7 hs. 4S’ del 17 de enero de 1949 por la
mañana, con destino a Kingston, con
trece pasajeros iy una tripulación de cin—
Co hombres, su capitán indicó poco des-
pués que había alcanzado su altitud de
crucero, que el tiempo era bueno, con
poco viento en altitud`, y que calcula-
ba llegar a Jamaica a la hora prevista.
También allí eso fue todo. No hubo
ningún otro mensaje, y pese a las inves-
tigaciones emprendidas por las marinas
norteamericana y británica v por cen-
tenares de• aviones, pese al b•uen tiempo
que parece reinar siempre en ocasión de
estos extraños encuentros con el más
allá, ğno se descubrió jamás ningún ras-
tro, ni cuerpo, ni despojo!
¿Piratas modernos equipados con apara-
tos desconocidos? •¿Paso accidental de la
tercera a la Cuarta dimensión? ¿Paso a
un tiempo diferente del nuestro? ¿Ate
rrizaje en un mundo paralelo? ¿Secues-
tro por parte de Visitantes extra-terres-
tres? Todo se ha imaginado en relación
con este tema. Incluso Se hicieron experi-
mentos Con aviones cobayos 37 equipos
de voluntarios, pero no se pudo adelan-
tar más.
Todos aquellos que Se han inclinado so-
bre este .. misterio del ‛‛sl<y—trap" del
Atlántico, solamente han sacado la con-
clusión de hallar extrañas (gen efecto!)
— ciertas semejanzas: 1" el buen tiempo,
2* nunca hay pedido de auxilio, 3ş ja-
más el menor resto, jamás el menor
rastro.


LA BESTIA DE SCHEVENINGEN


En la noche del 9 de enero de 1913, un
misterioso visitante Salió del mar Cerca
de Scheveningen, Holanda. Durante va—
rios días había nevado Y fue posible
apreciar las misteriosas huellas a lo lar-
go de unos doscientos kilómetros. Las
huellas fueron seguidas por hombres ar—
mados: comenzaban en el borde del mar
Y terminaban en el borde del mar; se-
guían una línea recta, pasando por en-
cima de los obstáculos en lugar de con- _

tornearlos, y, Según era manifiesto, esca-
lando muros verticales., En un lugar
donde había arbustos, se advirtió que el
misterioso visitante había pasado por de—
bajo de ellos ğsin causar la menor alte-
ración en la nieve que había sobre ramas
situadas a' menos de un metro del Suelo!
Un capitán inglés, Sir James Clarke Ross,
explorador antártico que descubrió la
Tierra Victoria el siglo- último, cuenta
que, al desembarcar un día en la isla
de la Desolación, del grupo de las Ker—
guelen, no encontró- la menor señal de
vida, Sino únicamente huellas misteriosas
que se ajustaban en todo a las de estos
extraños visitantes. ‘ `

OTRO SER EXTRAÑO

En noviembre de 1953, pescadores de la
isla Canvey, en el estuario del Támesis,
hallaron varado y muerto en el cieno a un
animal extraño. Lo sacaron del agua, lo
cubrieron con algas y corrieron en bus-
ca de la policía. Los policías se rascaron
la cabeza Y telefonearon a Londres, de
donde llegaron los Sabios. Examinaron
detenidamente al misterioso ser, lo midie-
ron, lo fotografiaron y admitieron que
no Se parecía a ninguno de los animales
conocidos.
Era un Ser marino al parecer, pero con
pies_ y piernas que debían permitirle
caminar fuera del agua. Puesto de pie,
debía tener una talla de aproXimadarnen—
te ochenta centímetros. Su piel tenía un
color Castaño rojizo y había en Su blanda
cabeza unos ojos protuberantes.
3En la era de la técnica, en la era en que
_ hasta la policía dispone de heladeras para
Conservar cadáveres humanos que ofre-
cen escaso interés, estos brillantes sabios,
después de concluir que no podían llegar
a conclusión alguna, hicieron incinerar
al extraño Visitante y Se fueron con la
conciencia tranquila!


LA PESADILLA DEL SEÑOR WILLIAMS


El 3 de mayo de 1812, el_ señor John Williams, que se encontraba en sus tierras de Redrouth, Cornualles, Y no se interesaba absolutamente en política, soñó que se encontraba en el vestuario de la Cámara de los Comunes, en Londres (un lugar en el que jamás había puesto los pies), en el momento en que un hombre de baja estatura enfundado en un abrigo Verde oscuro, sacaba una pistola de su bolsillo y alcanzaba a otro hombre de un certero balazo en pleno pecho.
La Víctima había caído al piso y muerto casi instantáneamente. Otro testigo había dicho al señor Williams que la víctima era el primer ministro, Sir Spencer Perceval. “
Elseñor Williams Se despertó, Contó la pesadilla a su mujer y volvió a dormirse, para tener la misma pesadilla. Tuvo el mismo sueño, por tercera vez, ya muy de madrugada. Esto le pareció tan extraordinario., dada la precisión del sueño, que, muy agitado, consultó con amigos de la vecindad, contándoles lo que había soñado Y preguntándoles si no debía ir a Londres para poner en guardia al primer ministro. Sus amigos lo disuadieron de ello Y hasta se burlaron amistosamente de él.
Escribió, sin embargo, una larga carta a uno de sus amigos residente en Londres,pero tampoco este amigo tomó la Cosa en serio.
Una semana más tarde, en la noche del 10 al 11 de mayo, el señor Williams tuvo la misma pesadilla. Pero aquella misma noche, Sir Spencer Perceval también tuvo exactamente el mismo šueño. Aquella mañana, a la hora del desayuno, Contó su pesadilla a su familia. Estaba en el vestuario y un hombre con un abrigo verde oscuro de botones dorados había sacado una pistola y le había pegado un tiro. Sir Spencer había llegado a la conclusión de que, en el sueño, había muerto.
Su mujer y sus hijos .le pidieron seguidamente que no fuera ese día a la
Cámarade los Comunes, pero no quiso hacerles Caso, porque entendía que su presencia era necesaria Y no podía ausentarse Con el pretexto de una pesadilla.
Aquella mañana, Cuando el ministro pasaba por la puerta del ve stuario un hombre con un abrigo verde oscuro de botones dotados Salió de detrás de una columna y lo mató de un tiro de pistola!
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