
De acuerdo a una reciente investigación, realizada en la Universidad de Queens en Canadá, instintivamente el ojo humano reconoce la belleza o apariencia natural y, a su vez, responde negativamente cuando esta supuesta belleza es falsa. Según el estudio, esto se debe a que la visión humana está diseñada para notar inconsistencias en la apariencia de las personas y por instinto responder negativamente incluso a la más leve decepción.
A diferencias de estudios anteriores, en los que se exploraba por qué existe atracción entre los seres humanos y se abordaba el tema a través de características aisladas, como por ejemplo específicamente la atracción al trasero de las mujeres o la estatura de los hombres, este estudio utilizó otro punto de vista intentando juntar todos estos tipos de características en un todo.
Para realizar el estudio, los investigadores pidieron a un grupo de voluntarios que observaran algunos videos para analizar la forma de caminar de algunas personas cuyas ropas no permitían definir con precisión su cuerpo y en los cuales algunas simulaban caminar sensualmente y otras caminaron como usualmente lo hacen.
Las dos formas de caminar fueron comparadas por los voluntarios quienes realmente no dieron importancia al aspecto físico en el momento de señalar si alguna de las personas del video les parecía bella o no, finalmente cobró más importancia la manera de caminar que el aspecto físico, es decir que nuestro cerebro considera menos atractiva a aquella persona que finge un paso sexy y no solo eso, tendemos también a reconocer a todo individuo que finge cualquier otro aspecto de su persona.
De lo anterior podemos deducir que, contrario a lo que generalmente se piensa, los cambios, ya sean sutiles o radicales, como por ejemplo teñirse el cabello, pueden convertir a la persona en alguien menos atractiva para los demás.

Los investigadores piensan que lo anterior es consecuencia de que la especie humana evolucionó para poder reconocer sutiles cambios en quienes la rodean y así por ejemplo reconocer si la otra persona se encontraba enferma, si era apta para cazar o, en el caso concreto del atractivo físico, sí podía ser una opción para tener una pareja saludable.
Para los realizadores del estudio, ser atractivo depende de ser consistentes en nuestro interior, por ejemplo que el movimiento y la figura de la persona concuerden, señalan que nuestro sistema visual es parecido a un detector de mentiras que tiene la capacidad de percibir hasta la más mínima inconsistencia de una persona y responder negativamente ante esta.
Señalan a su vez que, por ejemplo, quienes tienen el cabello rubio y cejas negras y desean verse naturales y atractivas tal vez resulten ser todo lo contrario, ya que se está dando la señal a la otra persona de que hay algo extraño, es mejor estar conformes con nuestra apariencia natural para resultar más atractivos a los demás.