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La espectacular historia de Metroid [1/2]

Info11/21/2015


El Planeta Viviente

En un planeta desconocido en el universo, una raza aviar-humanoide evolucionó. Los seres pertenecientes a esta especie serían conocidos como Los Chozo, poseedores de una gran fuerza física, agilidad e inteligencia. Esta especie era pacífica, y estaba impulsada por valores socio religiosos de que la naturaleza es sagrada.



Ciertos individuos nacieron bendecidos con un regalo único: la vaga comprensión de los eventos que tendrían lugar en un futuro lejano. Impulsados por estas profecías, su raza avanzó rápidamente y se convirtieron en viajeros del espacio. Con predicciones abstractas de un universo hostil, los Chozo desarrollaron armaduras poderosas y armamento para defenderse. Preparados para cualquier hostilidad que les esperara, los Chozo exploraron las estrellas.



Los Chozo descubrieron que, a pesar de las visiones proféticas de un caótico y beligerante universo, el cosmos disfrutaba de un prolongado período de paz e iluminación. El primer contacto se hizo con una serie de viejas y sabias razas, como los Ylla, los N'kren, los Bryyonians, los Alimbic y los Luminoth. Estas especies compartieron su cultura y tecnología, y colonizaron poco a poco mundos salvajes como Aether, Elysia y Tallon IV.



La paz reinó a través del cosmos. La alianza fue un gran renacimiento universal, y duró un milenio.



Durante esta calma, los profetas Chozo continuaron recibiendo visiones cada vez más graves de caos. Ellos previeron un universo consumido por la guerra, horrores en evolución en los mundos distantes, y una gran toxicidad a la espera de ser liberada. A medida que las visiones se hicieron más precisas, la especie se aisló a sí misma de sus aliados. La civilización Chozo intensificó sus esfuerzos para combatir esta amenaza no tan clara.



Los Chozo necesitaban herramientas más potentes para localizar este peligro invisible y lejano. Ampliaron su colonia Skytown en el gigante gaseoso Elysia y lo convirtieron en un gran observatorio interestelar impulsado por tormentas interminables del planeta. La instalación fue de tal escala que toda una especie de vida artificial se hizo necesaria para realizarle mantenimiento constante. Los Chozo crearon su primera especie: Los Elysianos Mecánicos.

Las sondas fueron lanzadas a través del universo, y los Elysianos y los Chozo examinaron los datos. La búsqueda tomó generaciones, mientras que la tempestuosa atmósfera del planeta maltrataba Skytown, desgastándo la estación más rápido de lo que los Elysianos podían repararla. Después de innumerables sondas lanzadas, se recibió una transmisión parcial de un decadente y distante satélite poniendo en marcha la profecía.



Los datos recibidos fueron aterradores. El planeta azul era registrado como un organismo, de alguna manera parte mineral y carne. Pulsaciones de radiación imposibles desde la superficie, que averiaron el satélite Chozo y la dejó inservible. La ubicación del planeta se perdió inmediatamente, y sólo se pudo establecer que su ubicación estaba en una amplia región del espacio.

Con este hallazgo, se cumplió el propósito Chozo en Skytown. La raza partió de la instalación, dejando a los Elysianos continuar monitoreando las estrellas. La raza abandonada de robots continuó enviando satélites para tratar de redescubrir el mundo azul, con la esperanza de que tal descubrimiento anunciaría el regreso de sus creadores, los Chozo. Los Elysianos buscaron sin éxito hasta que las tormentas interminables de Elysia erosionaron su civilización dejando un remanente oxidado. Los Chozo relacionaron el vago descubrimiento del viviente planeta azul con sus profecías de toxicidad. En este mundo lejano de veneno, podrían haber criaturas evolucionadas tan violentas para poner en peligro el universo?



La Invasion a Phaaze

Encontrar la ubicación exacta del planeta mortal se convirtió en una prioridad para la civilización Chozo. Una nave gigantesca fue ensamblada en el planeta sagrado de Tallon IV, y enviada a la oscura esquina del universo en la que se había perdido el satélite Elysiano.

Los más grandes guerreros Chozo, científicos y profetas comenzaron una cruzada hacia el mundo hostil, a sabiendas de que probablemente nunca regresarían a casa. Durante su largo viaje, conciben un nombre para su objetivo: Phaaze.



Generaciones pasaron, y la expedición Chozo finalmente encontró el planeta azul. A medida que se acercaban, fueron testigos del mundo viviente, ya que sin cesar latía lleno de energías azules y blancas. No había nada como este lugar en otro lugar del universo.

Sus lecturas confirmaron sus peores temores: esta atmósfera era un baño de radiación y mutación, y la evolución había producido horrores.



Por miles de millones de años, Phaaze había mutado e irradiaba la vida que se desarrolló en su superficie. Las criaturas más fuertes habían sobrevivido prosperando en un ecosistema de hermoso veneno. Fue entonces cuando los Chozo lo entendieron: Habían llegado al hogar de las criaturas más devastadoras y trastornadas en el universo conocido.

Si estos monstruos lograran escapar de su confinamiento en Phaaze, ellos consumirían vorazmente lo que encontraran en su camino por el cosmos. Con razas tan jóvenes con sólo siglos de distancia de los viajes espaciales, los Chozo no podía arriesgarse a que encontraran este mundo y liberaran sus terrores.

La expedición Chozo llegó a un callejón sin salida. La amenaza de los superdepredadores de Phaaze debía ser neutralizada, pero una acción tan severa contra el planeta sería un sacrilegio. Los Chozo adoran toda vida como sagrada, y se negaron a destruir un mundo con vida tan única.



Un peligroso plan fue acordado. La nave de la expedición aterrizó en Phaaze, exponiendo a la tripulación a su gran radiación.

Guerreros Chozo en poderosos trajes lucharon con las criaturas del planeta, ya que pululaban la nave. Los soldados lucharon, viendo a sus iguales morir alrededor de ellos, en una misión desesperada para ganar tiempo.



Los científicos dentro de la nave comenzaron a aprovechar la intensa radiación alrededor de ellos, para tratar de diseñar un depredador artificial que podría neutralizar a los superdepredadores del planeta.

Con acceso al mutágeno único Phazon que cubría el venenoso mundo, la ingeniería genética que debería haber tomado décadas solo tomó un día. Los Chozo diseñaron el primer Metroid.



La criatura Metroid se desató sobre el planeta, y la radiación provocó que se reprodujera rápidamente. El enjambre resultante de Metroids comenzó a consumir a las monstruosidades del planeta y se establecieron como el más grande depredador en Phaaze.

La misión Chozo fue completada. Las peores criaturas estaban siendo cazadas hasta la extinción, y se esperaba que los Metroid murieran de hambre poco después. El costo había sido enorme, la mayor parte de la tripulación habían muerto defendiendo la nave, y los sobrevivientes enfermaron mortalmente por envenenamiento debido a la radiación. La quemada y averiada nave despegó para el largo viaje a casa, pero la tripulación pronto sucumbió a la radiación que habían recibido. El piloto automático tomó el mando de la nave para llevar los cuerpos de los Chozo a casa.



En Phaaze, la presencia de los Metroids duró décadas, mientras que consumían a los superdepredadores del planeta. Los cadáveres de los guerreros Chozo fueron absorbidos por el planeta, y sus armaduras de batalla lentamente se degradaron y dispersaron. La lenta sensibilidad del planeta desarrolló una atrocidad que hervía bajo sus continentes. Había sido violada por los Chozo. A medida que la infestación de Metroids comenzó a extinguirse, Phaaze desarrolló un concepto muy primitivo de propósito y retribución

Phaaze estableció una vaga conciencia de los conceptos que había absorbido de los cerebros cadáveres de los guerreroz Chozo, y la ubicación de los dos mundos de los recuerdos del Chozo. A medida que el planeta entró en su ciclo reproductivo, a propósito, dirigió dos de sus semillas hacia los planetas Tallon IV y Aether. En la semilla enviada al mundo Chozo, Phaaze incluiyó una de las últimas criaturas Metroid supervivientes y algunas piezas en ruinas de las armaduras Chozo, pretendiendo ser un recordatorio del crimen que Phaaze había sufrido a manos de ellos. El planeta envió una segunda semilla a Aether, ya que las memorias absorbidas informaron al planeta vivo que sus habitantes eran amigos de los Chozo, y por lo tanto eran enemigos de Phaaze.

La nave de la expedición, muy dañada por la radiación y la falta de mantenimiento, era guiada de vuelta a su civilización por un piloto automático cada vez más errático. Después de décadas finalmente se acercó al mundo Chozo de Zebes, y se estrelló al aterrizar en su superficie. La civilización Chozo intentó recuperar los registros de datos de los restos con un éxito muy limitado, eran capaces de entender el sacrificio que la tripulación heroica había hecho, y confirmó el éxito aparente de los Metroids en la neutralización de las criaturas que vivían en el planeta. Las autoridades Chozo no pudieron establecer la ubicación de Phaaze, o recuperar muchos de los datos científicos relativos a ella.

Como la semilla enviada a Tallon IV comenzó sus siglos de viaje a través del espacio, el Metroid solitario que contenía, absorbe grandes cantidades de Phazon y radiación. Se hizo consciente de sí mismo, y creció en tamaño, inteligencia y fuerza. Utilizó las piezas en ruinas de la armadura Chozo para construirse un exoesqueleto, y cayó en la locura. El exoesqueleto falló en proteger a la criatura de la radiación continua, y la convirtió en un Metroid tan exótico como los superdepredadores extintos de Phaaze: Un eterno genio torturado.

La criatura que vendría a ser conocida como Metroid Prime tenía resentimientos hacia Phaaze por encarcelarlo en el Leviatán. También a los Chozo por crear y descartar a los Metroid. Decidió que si sobrevivía, pondría órden al universo caótico que lo vió nacer, y de alguna manera esclavizar a Phaaze a su voluntad. En su soledad, inmortal como consecuencia de sus mutaciones, Metroid Prime traza su venganza contra el universo.



El Planeta Oscuro

Con una clara comprensión del peligro de los planetas vivientes, la autoridad Chozo comenzó una búsqueda de amenazas similares. Con tecnología mucho más avanzada que la que sus antepasados tuvieron durante la era Elysian, los Chozo fueron lo suficientemente desafortunados para encontrar otro planeta con mayores horrores.

Los Chozo detectaron lecturas extrañas que venían de un mundo en una parte desolada de la galaxia. El planeta había sido considerado previamente tan oscuro y sin importancia que no tenía nombre, simplemente catalogado con el nombre en clave SR388 y dejado de lado. Un análisis detallado recogió algunas observaciones muy extrañas; aunque aparentemente mineral, las cavernas y líquidos bajo la superficie cambiaban con ritmo metabólico, como si todo el planeta fuera de alguna manera un ser vivo. Una nave fue enviada, y los más fuertes guerreros Chozo desafiaron las cavernas bajo la superficie.

Pocos regresaron. Hablaban de un caldero del mal, un ambiente tan hostil y cruel que había dado a luz a las cosas más terribles.



Debajo de ese planeta, la evolución había sido dominada por una abominación que podía robar la carne, habilidades, memorias y fortalezas de su presa. La criatura era una fusión de energía y plasma que parasitaba en su propia vida. Sin encontrar palabras adecuada para la pesadilla que habían descubierto, los Chozo simplemente lo llamaron X. Si estos Parásitos-X de alguna manera tuvieran acceso al universo más amplio, no habría ninguna fuerza que puediera contenerlos.



La amenaza tenía que ser enfrentada. Recordando el aparente éxito de la expedición Chozo a Phaaze, un plan se puso en acción. Se reunieron los mejores y más brillantes, los más fuertes y más sabios de todos los Chozo. Ellos trazaron su camino hacia el SR388, y enviaron criaturas mecánicas para construir instalaciones seguras. Robots y guerreros Chozo contenían en todas las instancias a los Parásitos-X, pero las pérdidas fueron elevadas. El planeta parecía luchar contra los Chozo a cada paso, criaturas emboscaron a los invasores y fueron ahogados en ácido. La marea sin fin de Parásitos-X ganó fuerza con los cadáveres a su alrededor.

En las profundidades del planeta, se ha creado un laboratorio de cristal, con paredes altamente resistentes al ácido del estómago del SR388. Aquí, muy cerca de los peligrosos Parásitos-X, los científicos Chozo comenzaron su trabajo.



Los Chozo trataron de recrear el plan de sus antepasados, el uso de Metroids para pacificar superdepredadores demasiado peligrosos para existir. Sin acceso a la misma radiación y materiales que la expedición planetaria Phaaze tenía, el progreso era lento. A medida que la guerra alrededor de ellos contra el planeta estaba en su apogeo, los científicos Chozo fueron capaces de crear Metroids, pero no eran una variante lo suficientemente fuerte como para superar a los Parásitos-X. A medida que más y más Chozo morían protegiendo el laboratorio, un enfoque diferente era necesario.

Los Chozo tuvieron éxito creando un Metroid Reina, una criatura colosal que pondría huevos Metroid. Cuando incubaban, estos Metroid resultantes eran criaturas fuertes y duraderas, y finalmente lo suficientemente potentes para combatir a la amenaza X. Los Chozo sabían que al suprimir por completo los Parásitos-X, la presencia de Metroid en SR388 tendría que ser permanente. Para asegurarse de que la especie no se sobrealimentara con el medio ambiente y acabara con las cadenas alimenticias, los científicos implantaron un instinto en la mente salvaje de la Reina Metroid: en un momento dado, sólo treinta y nueve Metroid debían existir en el planeta. Se esperaba con esto, mantener la cantidad lo suficientemente alta para destruir cualquier reaparición de los X, pero también lo suficientemente bajo como para que no consumieran el resto de la vida en el planeta, y morir de hambre por falta de alimentos.

Los Chozo habían ganado su guerra, pero por muy poco. La mayoría de los guerreros y los científicos no sobrevivieron, y los que se quedaron tuvieron que asegurarse de que los Parásitos-X había sido suprimidos de forma permanente. El planeta se estremeció con temblores; la tierra se movió y el ácido se derramaba, como si el mundo estaviera tratando de aplastar a los Chozo en su laboratorio de cristal.

Los Parásitos-X no regresaron, y la Reina Metroid seguía gritando mientras sacudía su prisión de cristal. Los Chozo no se dieron cuenta, pero su desesperación estaba siendo escuchada.



SR388 había sido violado por los Chozo. Aunque muy diferente a Phaaze, SR388 tenía su propio sentido vago de la conciencia. Percibieron a los Chozo como una infección viral, y los Parásitos-X muertos como parte de sí mismo. Comprendió su pérdida, y se sacudía con rabia.

Mutó para cambiar a los Metroid. Los adoptó para sustituir a los Parásitos-X, y rápidamente mató a las razas más débiles. Mudó sus minerales radiactivos más cerca de sus huevos y pronto mutó la especie. Como SR388 había hecho con los X, lo hizo con los Metroid. Los hizo fuertes.

Rápidamente se generaron Metroids Alfa, Gamma, Zeta y Omega, y respondieron a los gritos de su Reina. Con su volumen y fuerza, irrumpieron a través del laboratorio de vidrio y sacrificaron a sus creadores Chozo. Los guerreros Chozo fueron perseguidos y aplastados.

SR388 se convirtió en un nuevo caldero de hostilidad. Los Metroid se convirtieron en los depredadores más fuertes, y los robots de los Chozo cayeron en la locura y merodeaban las ruinas, matando en el acto. La misión Chozo para suprimir el Parásito-X había sido un éxito, pero el planeta se había cobrado su venganza.





El Mundo Sagrado

Los Chozo habían devastado dos planetas por el bien del universo, teniendo muchas bajas mortales. Los super depredadores de Phaaze se habían extinguido y los Parásitos-X fueron reprimidos de forma permanente. Con la crisis encima, la raza se consumía en un sentimiento colectivo de culpa por estas acciones que consideraron necesarias. Los Chozo creían que la vida en el universo era sagrada, y debieron reconciliar sus acciones agresivas con su fe.

Peor aún, sus profetas continuaron teniendo visiones de un conflicto sin fin y muerte. La Guerra se acercaba al universo, y parecía que sus pecados no los habían salvado. Muchos comenzaron a dudar de estas visiones, y se produjo un cisma.

El grueso de la civilización Chozo se retiró a sí misma de los asuntos galácticos, dejando sólo unas pocas colonias dispersas entre las estrellas. La raza se retiró entonces al planeta sagrado Tallon IV, para huir de la tecnologías y comenzar una vida más simple, poética. Estos Chozo volvieron a conectarse al mundo natural y trataron de encontrar una armonía con este. Conforme pasó el tiempo, los profetas más fuertes se tornaron maníacos, y trataron de advertir a sus compañeros de un gran veneno que estaba por venir.

Estas visiones se creyeron falsas, pero el día finalmente llegó y los profetas volvieron a ser escuchados. Después de eones navegando en las estrellas, la semilla de Phaaze entró en el sistema de Tallon.



El Leviatán se estrelló, y llovió veneno y muerte sobre el mundo. Los sobrevivientes del impacto vieron como su sagrada naturaleza sucumbía a las mutágenos fugas de la semilla, y se atrincheraron en sus templos mientras la flora y la fauna era transformada. El Phazon se extendió por debajo de la superficie del planeta moribundo, y tormentas de radiación azotaron la superficie.



El castigo a los Chozo por sus pecados, y el cumplimiento de la ira de Phaaze, alcanzaron proporciones bíblicas. Los Chozo de Tallon IV no pudieron descansar en paz. Sus energías vitales sufrieron trastornos debido al Phazon, y después de morir se convirtieron en enloquecidos fantasmas que gritaban para siempre, ya que estaban circulando dentro y fuera del mundo material. En este purgatorio, los Chozo no-muertos asesinaban a quien se les atravezara en el camino.

A medida que sus números disminuyeron, los últimos de los Chozo construyeron un gran templo sobre el cráter del impacto. Dentro de este templo, utilizaron la poca tecnología que les quedaba para proyectar un campo de energía alrededor del Leviatán para frenar la propagación del contagio. Como la civilización Chozo se extinguió en Tallon IV, sus moribundos profetas hablaron de un héroe que surgiría un día, para entrar en el cráter y derrotar al malvado que había adentro.

Dentro del cráter del impacto, el Metroid Prime quedó atrapado en el campo de energía Chozo. En su armadura construida a partir de los antiguos trajes de poder Chozo, continuó su espera para ser liberado sobre el universo.



Ecos Oscuros

En el planeta Aether, una antigua raza de místicos seres conocidos como los Luminoth, recibieron los datos espeluznantes procedentes de Tallon IV. En tiempos lejanos, los Luminoth y los Chozo habían sido aliados firmes, hasta el día en que los Chozo se auto exiliaron. Desesperados por ayudar, los Luminoth comenzaron a organizar una misión de rescate.



Se recibió una transmisión oscura desde Tallon IV. La imagen mostró una figura fantasmal Chozo gritando, transitando dentro y fuera del universo viviente. En su locura agonizante, habló en nombre de los suyos. Advirtió furioso que iban a matar a cualquiera que quisiera poner un pie en su mundo. El planeta era un pandemónium, un mundo maldito en el que los muertos no podía morir. Como la señal se desvaneció, los Luminoth dieron cuenta de que no quedaba nadie con vida para ser rescatado.



Los Luminoth estaban recibiendo lecturas extrañas del planeta devastado. El mutágeno se estaba extendiendo, era diferente a todo lo que habían visto. Exploran las estrellas para conocer su origen, e hicieron un descubrimiento devastador: una masa del mismo mutágeno estaba en un curso de colisión con Aether. La segunda semilla de Phaaze casi llegaba a su destino.

Los habitantes de Aether recurrieron a su tecnología para salvarse. Su planeta tenía una estrella nativa propia, y hace milenios habían implantado una compleja red de energía que sustentaba toda la vida. Este sistema fue reverentemente llamado la Luz de Aether, y aprovechaba la luz del universo como su mecanismo. Los Luminoth se dieron cuenta de que incluso con este gran poder, no podían destruir el Phazon Leviatán. Se necesitaba un enfoque diferente.



Los Luminoth usaron su gran Luz para diseñar un pequeño universo de bolsillo, un oscura eco sin vida de la existencia. El plan era audaz: usarían la Luz de Aether para abrir quirúrgicamente un portal en el camino de la semilla Phazon, y permitir que entrara inofensivamente al universo de bolsillo. Si todo salía bien, se salvarían.

Llegó el día, y el Leviatán entró en la atmósfera de Aether. Los Luminoth empezaron con su gran plan.

La semilla de Phaaze era una suma de materiales vivientes más allá de la comprensión de los Luminoth. Impactó el universo de bolsillo con una fuerza incalculable, y un tsunami de energía exótica quebró el espacio y el tiempo. El equipo que contenía la materia oscura perdió contención por unos instantes, y los Luminoth veían impotentes mientras su creación se expandía por todo el planeta. Una ola de energía oscura absorbía criaturas, estructuras y terrenos hacia el universo oscuro, y lo que antes era un solo planeta, ahora eran dos.



Los Luminoth contemplaban la devastación. La semilla Phazon se había ido, de hecho había chocado con el universo oscuro. Continentes enteros, con millones de habitantes, se habían desvanecido con ella.

En el universo oscuro, nacía un mundo grotesco. Habitantes anteriores de Aether, después de haber sido absorbidos cuando se perdió la contención del universo de bolsillo, se vieron retorcidos por la nueva realidad corrosiva que les rodeaba. La mayoría pereció, y su carne alimentaba a los extraños hongos carnívoros que brillaban con colores enfermizos. Algunos sobrevivientes mutaron por el Phazon que se extendía lentamente bajo la superficie, y se adaptaba para sobrevivir en la hostilidad.

Aether y su eco, el Oscuro Aether infestado por el Phazon, existían en sincronía. A medida que los Luminoth intentaron reconstruir su planeta, tomó sólo décadas para que las grietas que se formaron en el Aether separara a las dos realidades. Como rasgaduras abiertas en el universo, Aether se convirtió en un campo de batalla.



Un vientre de mutación Phazon y energías oscuras habían dado a luz a una horda astuta y feroz. El Ing estalló a través de las grietas entre los dos mundos, y comenzó la masacre. Se defendieron de los Luminoth, y comenzó una guerra entre los dos mundos paralelos. El Ing invadió Aether con regularidad, y mató, saqueó y destruyó todo lo que podían encontrar. Los Luminoth tomaron represalias y una realizaron una cruzada al Aether Oscuro en sus trajes de luz, en misiones suicidas para exterminar a la fuente de la amenaza Ing. Ambas partes sufrieron bajas colosales mientras las décadas pasaban.



Los Luminoth perdían la guerra. El Ing había exterminado la mayor parte de su raza y había robado mucha de sus tecnologías vitales. Con el robo de los componentes esenciales de la energía de la red eléctrica de la Luz de Aether, se convirtieron en un pueblo derrotado.

El Ing había destruido todas las naves antiguos de Aether, y condenó a los Luminoth a no poder escapar de su condenado mundo. Sin más alternativa, los sobrevivientes se encerraron en el interior de un santuario, y entraron en un estado de animación suspendida. Un custodio, U-Mos, se ofreció a ser su guardían. Como Aether cada vez estaba más débil, los Luminoth esperaron a que alguien los salvara. Debieron esperar por un tiempo muy largo.



El Sacrificio de los Alimbics



Como los Chozo y los Luminoth cayeron, también lo hicieron otras razas antiguas. En una lugar distante del universo, los Alimbics eran una sociedad militarista que mantuvo la paz en su cúmulo galáctico. Su orden se hizo añicos cuando una entidad asesina, procedente de algún lugar más allá del universo comprendido, se desplomó en uno de sus mundos. La criatura salió de la devastación como entidad gaseosa, y asumió un cuerpo similar al de los Alimbic para comenzar su ataque.

Este monstruo alienígena fue llamado por la raza Alimbic con el nombre de Gorea, y pronto descubrieron que sólo traía muerte. Gorea mataba a todos los Alimbic que podía encontrar, y destruyó todo a su paso. Planeta tras planeta cayó a los pies de Gorea y los Alimbics comprendieron que la criatura nunca se detendría.



Los Alimbics realizaron un acto de sacrificio supremo. Combinaron las energías mentales de toda su raza para forjar una prisión para Gorea. La cárcel psíquica lo mantuvo atado, y fue trasplantado en un recipiente orgánico llamado El Oubliette. El recipiente fue lanzado al vació fuera del universo, un curso que mantendría a su prisionero indestructible en el exilio para siempre. Los sistemas de la nave prisión fueron configurados para escanear cada molécula de Gorea, y así diseñar un arma Omega que podría ser usada para matarlo.

La energía mental utilizada para llevar a cabo este plan, consume los cuerpos físicos de toda la raza Alimbic, desapareciendo del universo en un instante. Su sacrificio protegió toda la vida en el cosmos de la campaña criminal de Gorea.



La Guerra de los Bryyo

Como las viejas razas del universo murieron alrededor de ellos, los seres lagarto de Bryyo enfrentaron sus propios desafíos. Los Bryyonians eran una raza avanzada, viajaban por el espacio y habían aprendido mucho de sus aliados, los Chozo. Su sociedad estaba profundamente polarizada, con tensiones eternas entre las facciones científicas y las religiosas.

A través de los siglos previos, la agenda científica había dominado, con viajes espaciales proveyendo beneficioso y conocimiento. Al igual que los Chozo, los Luminoth y los Alimbics enfrentaron la extinción, los religiosa Bryyonians creían ahora más que nunca que el universo era un lugar hostil, y desesperadamente buscaban detener a sus homólogos científicos.

Una gran guerra estalló en Bryyo. Al final, los estudiosos se habían erradicado y los supervivientes de ambos lados habían retrocedido a una existencia salvaje. La raza se convirtió en animales, vagaban por ruinas que ya no volverían a comprender. El idioma desapareció y la fuerza gobernó. Cualquiera que aterrizara en Bryyo era considerado carne, para ser asesinado y comido.



El Pequeño Planeta Lluvioso

La embestida de venganzas, conquistadores, veneno y política destruyó a las viejas razas. Los Alimbics habían perdido su carne, mientras que los Bryyonians habían perdido sus almas. Los Luminoth se habían retirado al estasis y los Chozo de Tallon IV habían sido condenados a una muerte en vida.

En un pequeño planeta lluvioso llamado Zebes, la última colonia Chozo conocida observaba a las estrellas con impotencia. Este pequeño asentamiento de la raza aviar casi extinta fue testigo del final del gran renacimiento universal, y el lento comienzo de un nuevo capítulo en la historia galáctica. Poco a poco, las razas más jóvenes estaban lanzando sus primeros satélites al espacio. Con el tiempo, los nuevos imperios se levantarían para tomar el lugar de los antiguos.



Los profetas de Zebes tuvieron las visiones que los Chozo siempre habían padecido: grandes guerras, la difusión del veneno y muerte. Y de repente, algo audaz fue visualizado.



Un gran cazador, vestido de color naranja, rojo y verde. Los Chozo vislumbraron a un futuro héroe, solo en la oscuridad bajo los mundos, luchando para que el bien pudiera sobrevivir al mal. La vieron curar planetas envenenados, y terminando las guerras galácticas. Vieron una oportunidad única para que el universo pudiera sobrevivir a su futuro apocalíptico. Vieron a la única que podría desafiar la profecía.

Y la vieron portando una armadura Chozo.






Los Humanos

En el planeta Tierra, la raza humana por fin había desarrollado una nave capaz de salir de su sistema solar. Un valiente equipo se aventuró en el universo para saber si existía vida en otros lugares. Sus descubrimientos cambiaron fundamentalmente la condición humana. Planeta tras planeta, encontraron tumbas y ciudades en ruinas, custodiadas por estatuas de razas extintas. Y lo más importante de todo, encontraron tecnología.

Los seres humanos aplicaron ingeniería inversa a los objetos rescatados, y progresaron con buen ritmo. En el siguiente siglo, naves más rápidas que la luz exploraron las estrellas, y colonias transformaron mundos hostiles en su nuevo hogar. Se establecieron relaciones pacíficas con otras razas más jóvenes, y fue fundada una gran Federación Galáctica.


Los Piratas Espaciales

En una región menos hospitalaria del espacio, un grupo de razas errantes unió sus fuerzas para sobrevivir. En los planetas donde la lluvia ácida quema la carne y el magma fluye, la alianza se expandió en un rígido imperio espacial. Se aventuraron en sistemas cercanos y se llevaron lo que necesitaban donde nadio había podido llegar. Encontraron las ruinas de las antiguas razas y saquearon sus antiguas tecnologías. Se sumergieron en la ciencia y descubrieron secretos de lo que buscaban. Con las décadas, habían hecho grandes avanzes creando naves más rápidas y fuertes. Las criaturas se mejoraron a sí mismas, reescribiendo su genética e integrando mecanismos debajo de su carne. Se convirtieron en una raza única: asesinos cibernéticos furiosos con habilidades para el desarrollo de procesos científicos. Cuantos más planetas invadían, sus civilizaciones conquistadas eran reclutadas por la fuerza.

El momento inevitable llegó cuando su imperio llegó a las fronteras de la gran Federación Galáctica.

El primer contacto fue breve y furioso. En ese día, la advertencia fué dirigida a todos los mundos de la Federación: Cuidado con los Piratas Espaciales. Aunque ningún estado de guerra fue declarado oficialmente, los imperios se atacaron entre sí. La Federación Galáctica era lo suficientemente grande para reprimir cualquier incursiones significativas en su espacio.



La masacre de Dos Familias

La Federación Galáctica descubrió la última colonia Chozo en Zebes. La ya cansada raza aviar-humanoide, dieron l abienvenida a los seres humanos y compartieron con ellos su sabiduría y conocimiento. Ofrecieron a la Federación Galáctica nuevas ciencias, y les enseñaron cómo hacer computadoras orgánicas. La Federación estudió la unidad de procesamiento central de los Chozo, un cerebro hecho con ingeniería que crió a su colonia, y este los dejó, con planes de montar sus propias variantes. En el planeta habitable más cercano de K-2L, se estableció una colonia.

En este mundo, la humana Samus Aran nació.

Apenas siendo una niña, la joven Samus fue testigo de la muerte de sus familiares. Un grupo de ataque de Piratas Espaciales atacó a su colonia y asesinó a todos los que alguna vez ella conoció. Esconaida en silencio mientras era rodeada por todo ese horror, Samus sobrevivió al saqueo de su pueblo y la posterior huida de los piratas.



La colonia Chozo en Zebes recibido una señal de socorro automática que venía desde K-2L. En una antigua y polvorienta nave, llegaron al planeta y encontraron que Samus fué la única sobreviviente de aquella masacre. La niña fue llevada a Zebes, y los Chozo deliberaron. ¿Debería ser devuelto a su propia especie, o se dejarían que se quedara con ellos?

Al otro lado de la colonia, los profetas experimentaron simultaneamente un momento de claridad. Entendieron de inmediato que habían encontrado a su héroe profetizado. La joven era su heredera, y crecería fuerte. Ella aprendería todo lo que pudiera de ellos, y llevaría sus poderosas tecnologías por el universo. Ella sería el héroe contra la tormenta que se aproximaba.



Samus Aran alcanzó la madurez entre los Chozo. Fue entrenada en las artes de combate de las grandes razas extintas. Se le fué inyectado material genético Chozo para que pudiera emplear sus tecnologías. Fue educada para ser científica, exploradora y calculadora. Se le permitió que todo lo bueno de la civilización Chozo viviera en en Samus.



Samus se convirtió en un adulto, y los Chozo le presentaron sus más grandes obras: poderoso traje y una nave espacial ágil, ambas eran los artefactos más potentes que su raza había hecho. El líder Chozo, en envejecido y ciego, dijo a Samus que este era el momento para que ella encontrara su destino en el universo. Samus Aran partió hacia las estrellas, y pasaron los años.

Como Samus trató de reconectarse con su herencia en la Tierra, los últimos profetas Chozo en Zebes recibieron una visión final: Los Piratas Espaciales venían por ellos. Era el momento de que los últimos Chozo fueran extinguidos del universo.

Los Chozo escondieron sus tecnologías por todo el planeta, en lugares en los que Samus los encontraría. Ellos ocultaron un segundo traje de poder dentro de las paredes de su santo templo, habiendo previsto que Samus lo puediera necesitar en el futuro. Luego regresaron a la superficie para esperar lo inevitable.

Los piratas espaciales invadieron con fuerza, y asesinaron a la segunda familia de Samus Aran. Los Chozo habían sido extinguidos.



Madre Cerebro

Científicos de los Piratas Espaciales llegaron poco después de la carnicería y centraron su atención en la legendaria unidad de procesamiento central orgánica Chozo. Reescribieron su programación benigna y le inyectaron estimulantes en su carne. Ellos permitieron así que formara una inteligencia artificial obsesionada con la estrategia y la conquista. Condujeron su potencial computacional hacia el progreso absoluto del Imperio Pirata Espacial.



Los resultados fueron más allá de las proyecciones más optimistas del Alto Mando. Los Piratas Espaciales habían creado un líder, una figura que necesitaban desesperadamente para unir su fragmentado imperio. Habían creado su Madre Cerebro. Los grandes generales de los Piratas Espaciales, Ridley y Kraid llegaron a Zebes, listos para rendir homenaje a su nuevo amo y planificar el futuro. Madre Cerebro le entregó conocimiento y poder a los Piratas Espaciales. Ella les dijo de un mundo del que tenía referencia en sus bancos de datos Chozo más antiguos, un planeta bañado en un veneno mutagénico en espera de ser cultivado. Ella instruyó al Alto Mando para que preparara una armada de naves e invadir el planeta Tallon IV.

La orden fue seguida de inmediato, y el Alto Mando descubrió un mundo trastornado por contagio. Bajo de su superficie, un sinfín de piscinas de Phazon esperaban ser convertidas en armas, y comenzó una gran operación minera. Madre Cerebro recibió datos de lecturas sobre el planeta; incluso después de miles de años, la fuente del Phazon todavía estaba contenida en el campo de fuerza Chozo. Ella escudriñó más allá de sus registros , y no pudo determinar ningún método para romper la barrera. Los Piratas Espaciales podrían recuperar el Phazon, pero no tenían acceso a la fuente.


Los Metroids

Se creaba una tormenta perfecta. Mientras los Piratas Espaciales tuvieron acceso al mutágeno más potente en el universo, la Federación Galáctica hizo un descubrimiento igualmente azaroso: Encontraron el planeta oscuro SR388.



Un equipo de investigación de la Federación Galáctica estudió la superficie, y pronto se encontraron con una criatura gelatinosa que nadaba a través del aire. El alien desafiaba la gravedad y la física, ya que podía atravesar rocas densas con facilidad. Este ser percibió al equipo de investigación, e hizo unos chirridos curiosos en su dirección. Luego cambió de repente su temperamento, cargó agresivamente enganchandose sobre el cráneo de uno de los integrantes del equipo de investigación. La víctima murió en agonía mientras el Metroid se alimentaba de toda la energía que tenía en su interior, y no pudo ser removido hasta que su presa se vió reducida a una cáscara seca de materia colapsada . El joven Metroid acababa de matar, de una manera que la ciencia no lo podía explicar.

Con esfuerzos y bajas, los científicos encuentran y contienen algunos ejemplares infantiles de las criaturas Metroid, y dejaron el planeta sin más incidentes.

Como su embarcación regresó a las estrellas, SR388 estaba consciente de su retirada. Albergó un gran desprecio por los invasores, un odio sin fin impulsado por la impotencia que sufrió hace siglos cuando los Chozo cometieron su gran invasión. El planeta vivo había pasado siglos desarrollando a los Metroid para convertirlos en asesinos perfectos, y sabía de la devastación que podían causar en su madurez. El planeta había permitido intencionalmente a los seres humanos el llevarse a un par de Metroid para que las criaturas pudieran crecer y matar a aquellos que alguna vez pensaron regresar. SR388 tuvo una oportunidad de obtener venganza contra el universo exterior que se negó a dejarlo tranquilo.

Mientras que los científicos comenzaron a entregar sus conclusiones a la Federación Galáctica, Madre Cerebro interceptó la transmisión. Ella cruza sus datos con las notas enterradas en los antiguos registros fragmentados de los Chozo. Madre Cerebro dedujo que los Metroids eran una forma de depredador construidos con ingeniería genética de increíble poder, creados por los Chozo para un propósito desconocido. Entonces, ordenó al Alto Mando obtener las criaturas para ella por cualquier medio necesario.

Los Piratas Espaciales invadieron la nave de la Federación Galáctica y robaron las criaturas Metroid. Dividieron su premio: algunos fueron enviados al mundo más cercano; otros fueron enviados al puesto ubicado en Tallon IV; y los más potentes fueron entregados directamente a Zebes para los experimentos de Madre Cerebro.

Con la llegada de las primeras muestras de Phazon de Tallon IV, la sustancia exótica permitió a los Piratas Espaciales producir lentamente Metroids clonados estables a través de sus sitios de reproducción.


La Venganza de Samus Aran



En su primera misión como cazarecompensas, a Samus Arran fue encargada por la Federación Galáctica para neutralizar los Metroid robados. A través de una cuidadosa investigación, Samus descubrió que los piratas estaban operando desde Zebes, su hogar. Llegó a la conclusión de que los Piratas Espaciales habían asesinado a su segunda familia, como lo habían hecho con su primera. Ellos le arrebataron a todos aquellos que alguna vez amó, y destruyeron sus dos mundos.



Samus irrumpió en Zebes y mató a todos en su camino.

Como sus defensas fueron violadas, Madre Cerebro desató a los grandes generales Ridley y Kraid. Ambos fueron asesinados.



Desesperada por detener a la intrusa, Madre Cerebro liberó a los Metroids. Samus Aran exterminó a las criaturas, e invadió el santuario interior.

Samus se enfrentó a la malévola Madre Cerebro y destrozó su cuerpo. Se creó una sobrecarga de energía, y la instalación Tourian se desplomó. Samus abordó su nave y trató de salir de Zebes, pero una embarcación de guerra de los Piratas Espaciales que estaba en órbita registró su ascenso y abrió fuego. La nave de Samus fué alcanzada y se precipitó de nuevo hacia Zebes e impactó Chozodia, su antiguo hogar.



Siendo lo suficientemente afortunada para seguir con vida, Samus salió de los restos de su traje de poder destruido, y huyó mientras fuerzas de los Piratas Espaciales irrumpieron en la zona. Samus se escondió, se arrastró y corrió a buscar refugio en la parte más profunda del templo más venerado de los Chozo.

Samus se encontró rodeada de murales de los Chozos muertos, y aceptó que estaba sola en el universo.



Estando superada por la desesperación, ella resolvió los acertijos del templo Chozodiano y le fue revelado un traje de poder oculto. Esta brillante armadura era incluso más poderosa que la que ella acababa de perder, siendo capaz de integrarse con las tecnologías Chozo más exóticas. Samus se dio cuenta del significado mayor de su descubrimiento; los Chozo habían dejado sus regalos para ella en lugares que habían previsto que atravesaría. Su familia adoptiva continuaba protegiendola mucho después de su muerte, y ella encontraría equipo de supervivencia en las estatuas acuñadas en los rincones más oscuros del cosmos.

Con su nuevo armamento, Samus eliminó la presencia de los Piratas Espaciales de Zebes. Llegó a ser conocida como "La Cazadora", y los Piratas Espaciales aprendieron que siempre iban a ser perseguidos por ella por lo que hicieron a sus familias. Huyeron del planeta aterrorizados.



Tallon IV

Con el pasar de los años, Samus Aran aceptó nuevas misiones de la Federación Galáctica. Con el botín obtenido financiaba su venganza personal contra los Piratas Espaciales. Mejoró sus armamentos, pagó para obtener información en el mercado negro e irrumpió en sus puestos de avanzada. Samus no mostró piedad a sus enemigos, y se convirtió en el enemigo temido de toda su civilización. Con los ingresos por sus servicios a la Federación, Samus había pronto acumulado suficiente dinero para comprar la información más secreta acerca de los Piratas Espaciales: las coordenadas de su bastión en un viejo planeta olvidado llamado Tallon IV

Samus guió su nave hacia el sistema Tallon e investigó una estación espacial que se encontraba en órbita. Descubrió que era una instalación de ingeniería genética fallida cuya tripulación de piratas espaciales fue asesinada cuando perdieron el control de sus propias creaciones. Samus se abrió paso a través de las bestias feroces dispersas en el interior, y descubrió un cyborg averiado que era la recreación del general Ridley. A medida que la estación comenzó a derrumbarse, el dragón biomecánico huyó al mundo de abajo, y Samus fue a perseguirlo.



Samus perdió a Ridley en la tormentosa atmósfera del planeta, y eligió aterrizar en una selva cercana para ocultar su presencia de las fuerzas piratas terrestres. Explorando los alrededores, Samus descubrió que el planeta fue el hogar de la mayor parte de la extinta civilización Chozo. En un gran templo Samus estudió murales poéticos que hablaban de que el cometa Phazon había golpeado a su mundo. Los garabatos le informaron de una criatura atrapada en lo profundo del cometa al que conocían como "El Gusano", y del poderoso escudo que erigieron para evitar su huida. Samus lee su última profecía; que un héroe atravesaría hielo y fuego, selvas y cuevas, y encontraría doce llaves sagradas que desactivarían la barrera y permitirían el paso al cráter de impacto. Este salvador venido de las estrellas derribaría el antiguo escudo, y destruiría al gusano que infectó a su planeta.

Ella continuó su exploración, y luchó contra la feroz flora y fauna. "La Cazadora" descubrió que los Piratas Espaciales habían establecido una instalación militar compleja que descendía muy por debajo de la superficie.



Samus cazaba a los Piratas y accedía a sus registros informáticos. El Imperio había encontrado cantidades de un mutágeno potente e intenso llamado Phazon. Los laboratorios de todos los puestos de avanzada experimentaron con la sustancia, y en un corto espacio de tiempo habían creado prototipos para la próxima generación de sus razas: poderosos monstruos con Phazon como combustible. En caso de continuar con estos avances, Samus sabía que los Piratas Espaciales serían capaces de conquistar la Federación Galáctica.

En el laboratorio más seguro, Samus hizo un devastador descubrimiento: los Piratas Espaciales habían utilizado Phazon para crear un ejército de estables clones de Metroids y estos no pudieron ser contenidos. Las criaturas Metroid vagaban las profundas cavernas del planeta, reproduciendose y mutando mientras el Phazon influía en su fisiología.



El descubrimiento final de Samus fue el más horrible. El poderoso, venenoso Phazon no era un material raro en Tallon IV. A pesar del blindaje Chozo que contuvo el cráter de impacto, la sustancia se había extendido y consumía al mundo de adentro hacia afuera. El núcleo del planeta entregaba a los Piratas Espaciales una amplio suministro de Phazon, suficiente para abastecer su conquista de las estrellas.



Samus destruyó las instalaciones mineras y los laboratorios, y reconstruyó las doce partes del antiguo código Chozo. Ella destruyó armas vivientes como el experimento Thardus y aniquiló el prototipo pirata Omega. Ella venció a los Metroids corruptos, y desterró los fantasmas atormentados Chozo del mundo de los vivos. Luchó contra el atormentado Meta Ridley, y con su muerte desactivó el escudo de contención Chozo. Como fué profetizado, Samus Aran entró al cráter de impacto.


El Gusano

Samus Aran abrió la jaula del Metroid Prime, y no tenía conocimiento de lo que estaba a punto de desatar en el universo. La criatura había sido encarcelada en una era diferente, y había pasado eones siendo tortuosamente transformado en un genio loco inmortal por el Phazon.



Samus y el antiguo Metroid lucharon, y la cazarecompensas hizo añicos la armadura de metal de la criatura. Al canalizar los depósitos Phazon circundantes en un haz de energía sobrecargado, Samus pudo devastar el cuerpo gelatinoso del Metroid Prime. Después de una tremenda batalla, la antigua criatura comenzó a colapsar sobre sí misma.



Aparentemente moribundo, el Metroid Prime arremetió, agarrando una capa del material de la armadura de Samus Aran. La criatura se fundió en un charco de partículas Phazon, y la cazarecompensas evacuó el cráter de impacto.

Samus Aran aparentemente había tenido éxito en su misión. Los supervivientes Piratas Espaciales abandonaron sus instalaciones devastadas y rápidamente dejaron del planeta. Con la derrota del Metroid Prime, el contagio Phazon estaba deteniendo lentamente su propagación. Los espíritus Chozo atormentados que habían sido atados al planeta finalmente pudieron lograr su descanso. Dejando al mundo recuperarse de la devastación, Samus Aran se dirigió de nuevo a las estrellas.


La Cazadora Oscura

La exposición al Phazon durante milenios que tuvo el Metroid Prime había dado a la criatura habilidades extremadamente exóticas, la más potente es su resistencia, reconstruirse a sí misma ante de casi cualquier nivel de destrucción. Como había colapsado sobre sí mismo, la esencia de Metroid Prime obtuvo la fuerza y la capacidad de adaptación presentes en Samus Aran. En el cráter de impacto Talon IV, el Metroid Prime concibe una copia oscura de la mujer que lo había derrotado.

La Samus Oscura se abrió camino por el cráter de impacto. Partió hacia Tallon IV para esparcir su veneno a través de las estrellas, y sembrar las semillas de una gran guerra.



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