Ante el incremento desmesurado de muertes a causa de infartos, las empresas mexicanas han optado por implementar diferentes
tipos de desfibriladores
en sus instalaciones, ya sea para dar primeros auxilios a sus empleados o a sus clientes y visitantes. A pesar de que el uso del desfibrilador no es exigencia del gobierno, las condiciones de salud que circundan el mundo no han dejado más opciones que vivir prevenidos ante infartos y arritmias que pueden cobrar la vida de muchas personas.
Cuando nuestros antecedentes clínicos nos indican que somos propensos a un infarto, podemos estar preparados y buscar la venta de desfibriladores para tenerlos a la mano en caso de necesitarlo. Sin embargo, el infarto al miocardio suele ser repentino, aparecer súbitamente sin haber dado muestras claras de lo que iba a ocurrir o, peor aún, habiendo dado señales que fueron ignoradas por el paciente... hasta que fue demasiado tarde.
Sin embargo, las empresas que tienen bajo su responsabilidad la salud y la integridad de las personas que se encuentran ahí, pueden y deben enfrentar las situaciones que se presenten en sus instalaciones. Aproximadamente el 30% de las muertes por infarto se reducirían si se instalaran desfibriladores en lugares públicos como aeropuertos, centros deportivos e incluso en los corporativos y domicilios de personas donde radican enfermos con trastornos coronarios.
Aproximadamente cada 20 minutos se registra un fallecimiento a causa de un infarto, número superior a los accidentes de tránsito. Estas muertes pueden prevenirse con el uso del desfibrilador y con una intervención de Reanimación Cardio Pulmonar (RCP), por lo que ambas maniobras combinadas pueden resultar aún más efectivas y ayudar al paciente a recuperar su ritmo cardíaco normal.
Cuando una persona sufre un infarto repentino o un paro respiratorio suele desplomarse en el piso, por lo que es indispensable verificar si está respirando y tiene pulso; si el paciente no tiene signos vitales, debemos llamar inmediatamente a la ambulancia y posteriormente hay que dar respiración de boca a boca y comenzar con el RCP. El desfibrilador automático externo hace un análisis rápido del estado cardíaco y puede indicarnos si se requiere una descarga eléctrica.
Se calcula que tras hacer el llamado de emergencias, la ambulancia llega en promedio en 18 minutos al lugar, lo que es mortal para muchos incidentes como en el caso de un ataque cardíaco; por cada 10 minutos que tarde la atención médica en llegar se incrementan las posibilidades de sufrir daños irreversibles a diferentes órganos, desde la hemiplejia, el déficit de memoria, problemas en el lenguaje y movilidad irreversibles, etc.
Tan solo en Europa los paros cardíacos provocan aproximadamente 1000 muertes diarias, cifra que ha llevado a países como España a colocar desfibriladores en lugares como plazas públicas. Es importante que todas las empresas tengan un protocolo de seguridad, pues cualquier tipo de accidentes pueden darse en el área de trabajo y contar con un desfibrilador a la mano puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Cuando nuestros antecedentes clínicos nos indican que somos propensos a un infarto, podemos estar preparados y buscar la venta de desfibriladores para tenerlos a la mano en caso de necesitarlo. Sin embargo, el infarto al miocardio suele ser repentino, aparecer súbitamente sin haber dado muestras claras de lo que iba a ocurrir o, peor aún, habiendo dado señales que fueron ignoradas por el paciente... hasta que fue demasiado tarde.
Sin embargo, las empresas que tienen bajo su responsabilidad la salud y la integridad de las personas que se encuentran ahí, pueden y deben enfrentar las situaciones que se presenten en sus instalaciones. Aproximadamente el 30% de las muertes por infarto se reducirían si se instalaran desfibriladores en lugares públicos como aeropuertos, centros deportivos e incluso en los corporativos y domicilios de personas donde radican enfermos con trastornos coronarios.
Aproximadamente cada 20 minutos se registra un fallecimiento a causa de un infarto, número superior a los accidentes de tránsito. Estas muertes pueden prevenirse con el uso del desfibrilador y con una intervención de Reanimación Cardio Pulmonar (RCP), por lo que ambas maniobras combinadas pueden resultar aún más efectivas y ayudar al paciente a recuperar su ritmo cardíaco normal.
Cuando una persona sufre un infarto repentino o un paro respiratorio suele desplomarse en el piso, por lo que es indispensable verificar si está respirando y tiene pulso; si el paciente no tiene signos vitales, debemos llamar inmediatamente a la ambulancia y posteriormente hay que dar respiración de boca a boca y comenzar con el RCP. El desfibrilador automático externo hace un análisis rápido del estado cardíaco y puede indicarnos si se requiere una descarga eléctrica.
Se calcula que tras hacer el llamado de emergencias, la ambulancia llega en promedio en 18 minutos al lugar, lo que es mortal para muchos incidentes como en el caso de un ataque cardíaco; por cada 10 minutos que tarde la atención médica en llegar se incrementan las posibilidades de sufrir daños irreversibles a diferentes órganos, desde la hemiplejia, el déficit de memoria, problemas en el lenguaje y movilidad irreversibles, etc.
Tan solo en Europa los paros cardíacos provocan aproximadamente 1000 muertes diarias, cifra que ha llevado a países como España a colocar desfibriladores en lugares como plazas públicas. Es importante que todas las empresas tengan un protocolo de seguridad, pues cualquier tipo de accidentes pueden darse en el área de trabajo y contar con un desfibrilador a la mano puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.