"Se buscan expertos o expertas en antropología, delgadas, bajitas y que no tengan claustrofobia"
Este era más o menos el anuncio de trabajo que lanzó hace dos años Lee Berger por las redes sociales. Buscaba gente capaz de meterse por una grieta de 18 centímetros de ancho y sacar a la luz lo que prometía ser un cargamento de fósiles humanos sin igual.
Después de una serie de campañas de excavación llevadas a cabo desde el año 2013, cuando se produjo el primer contacto con el yacimiento, el equipo de paleontólogos de la Universidad sudafricana de Witwatersrand dirigido por Lee Berger ha logrado obtener más de 1.500 huesos y fragmentos pertenecientes a 15 individuos en total. Todos ellos fueron encontrados en la misma cámara de la cueva y aislados de cualquier otro tipo de huesos de otros animales, lo que ha llevado a pensar a los autores que pudo tratarse de un lugar de enterramiento deliberado.
La mayor parte de fósiles encontrados, especialmente aquellos clave en sistemas funcionales como la manipulación, la locomoción o la masticación, son más similares a este género que al de Australopithecus. Este análisis vuelve la vista atrás para encontrar nuestras propias raíces evolutivas, cuyo conocimiento se amplía hoy con el descubrimiento de este nuevo ancestro.
El siguiente paso en la investigación es determinar con exactitud su antigüedad mediante pruebas de radioisótopos.
Video de la entrada a la cavidad:
FIN DEL POSTRE