25 de mayo de 2003 con solo 15 años vi como entraba al poder un presidente que mucho prometió, sin tener conciencia a lo mejor de lo importante que era la elección de quien nos gobierna.
Hoy 12 años después puedo ver y nadie me lo cuenta como el país al que tanto amamos esta repleto de corrupción, mentiras y por sobre todo MIEDO, miedo a expresarse libremente, a ser callado por opinar , miedo a elegir.
Donde quedo la Argentina que mis viejos y mis abuelos me contaban, esa en la que el ahorro era una verdad, en que podías anhelar algo y con esfuerzo y esmero ese anhelo era una realidad.
No dejemos que todo eso se convierta en solo recuerdos por un puñado de dictadores que con soberbia e impunidad manejan un territorio que es nuestro.
CON MUCHO DOLOR
ALFREDO LEUCO, en su columna de Radio Continental, dijo lo siguiente:
"Les quiero contar algo personal. Ayer recibí un mail de esos que habitualmente no abro porque le temo a los virus. Pero lo abrí porque me lo enviaba alguien al que yo respeto profundamente por su talento y la ética que expresa en todas sus acciones. Hablo de JUAN JOSÉ CAMPANELLA, que en el Asunto decía:
A todos, ¿Qué nos pasa?
Una sensación de impotencia, de frustración y abatimiento nos noqueó. En muchas reuniones privadas, en el trabajo, en la calle, en los trenes, se comenta. Pero siempre en privado.Ya parece no quedar nada del orgullo de ser argentino. Y no es la economía. Ni siquiera el caso Ciccone. Ni de los hermanos Schoklender. No se trata de Moreno y su avasallamiento tercermundista.Ni de Ley de Medios. El problema no es el tren de Once y los 52 hermanos que murieron... lamentablemente. Ni tampoco el uso de las reservas.No se trata del paro de los maestros, ni de las mentiras del Indec, ni de la pesificación. El problema es otro.
Estamos perdiendo en silencio a nuestra Argentina. La metamorfosis es brutal. El país que tenemos hoy no es el que imaginamos, y el país de mañana será mucho peor de lo que imaginamos. No hay respeto. No hay educación. No hay diálogo.
La búsqueda de la excelencia se abandonó por completo. Nos acostumbramos al atropello del poder político, al patoterismo. Al corto plazo sin una visión de país que nos ilusione. Que nos enamore. ¿Qué queremos? Volver a sentir orgullo de ser argentinos. Viajar seguros. Ver un desarrollo cultural sostenido. Transitar por las calles sin piquetes. Escuchar a un presidente conectado con el mundo; decidir qué comprar, qué libros leer, respetar al maestro, los delincuentes presos. Estadistas conduciendo al país.Economistas manejando la economía. Calma y paz. No al odio y la crispación. Los tres poderes funcionando. Comprar dólares, o no. Recibir cosas del mundo y poder enviar cosas al mundo.
POR FAVOR NO DEJES QUE UN GRUPO DE 20 PERSONAS QUE CONDUCEN AL PUEBLO HACIA EL CHOQUE FATAL, NOS HUMILLE, NOS CALLE, NOS PARALICE.
Si quieres lo mismo que todos nosotros, que sí somos la gran mayoría hoy, aquí y ahora, sin temor a nadie y con respeto a Dios, compartilo en paz. ¡ARGENTINA TE QUIERO! y ¡NO QUIERO PERDERTE!
Hoy 12 años después puedo ver y nadie me lo cuenta como el país al que tanto amamos esta repleto de corrupción, mentiras y por sobre todo MIEDO, miedo a expresarse libremente, a ser callado por opinar , miedo a elegir.
Donde quedo la Argentina que mis viejos y mis abuelos me contaban, esa en la que el ahorro era una verdad, en que podías anhelar algo y con esfuerzo y esmero ese anhelo era una realidad.
No dejemos que todo eso se convierta en solo recuerdos por un puñado de dictadores que con soberbia e impunidad manejan un territorio que es nuestro.
CON MUCHO DOLOR
ALFREDO LEUCO, en su columna de Radio Continental, dijo lo siguiente:
"Les quiero contar algo personal. Ayer recibí un mail de esos que habitualmente no abro porque le temo a los virus. Pero lo abrí porque me lo enviaba alguien al que yo respeto profundamente por su talento y la ética que expresa en todas sus acciones. Hablo de JUAN JOSÉ CAMPANELLA, que en el Asunto decía:
A todos, ¿Qué nos pasa?
Una sensación de impotencia, de frustración y abatimiento nos noqueó. En muchas reuniones privadas, en el trabajo, en la calle, en los trenes, se comenta. Pero siempre en privado.Ya parece no quedar nada del orgullo de ser argentino. Y no es la economía. Ni siquiera el caso Ciccone. Ni de los hermanos Schoklender. No se trata de Moreno y su avasallamiento tercermundista.Ni de Ley de Medios. El problema no es el tren de Once y los 52 hermanos que murieron... lamentablemente. Ni tampoco el uso de las reservas.No se trata del paro de los maestros, ni de las mentiras del Indec, ni de la pesificación. El problema es otro.
Estamos perdiendo en silencio a nuestra Argentina. La metamorfosis es brutal. El país que tenemos hoy no es el que imaginamos, y el país de mañana será mucho peor de lo que imaginamos. No hay respeto. No hay educación. No hay diálogo.
La búsqueda de la excelencia se abandonó por completo. Nos acostumbramos al atropello del poder político, al patoterismo. Al corto plazo sin una visión de país que nos ilusione. Que nos enamore. ¿Qué queremos? Volver a sentir orgullo de ser argentinos. Viajar seguros. Ver un desarrollo cultural sostenido. Transitar por las calles sin piquetes. Escuchar a un presidente conectado con el mundo; decidir qué comprar, qué libros leer, respetar al maestro, los delincuentes presos. Estadistas conduciendo al país.Economistas manejando la economía. Calma y paz. No al odio y la crispación. Los tres poderes funcionando. Comprar dólares, o no. Recibir cosas del mundo y poder enviar cosas al mundo.
POR FAVOR NO DEJES QUE UN GRUPO DE 20 PERSONAS QUE CONDUCEN AL PUEBLO HACIA EL CHOQUE FATAL, NOS HUMILLE, NOS CALLE, NOS PARALICE.
Si quieres lo mismo que todos nosotros, que sí somos la gran mayoría hoy, aquí y ahora, sin temor a nadie y con respeto a Dios, compartilo en paz. ¡ARGENTINA TE QUIERO! y ¡NO QUIERO PERDERTE!