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mujer violada y fecundada por un duende

Info•12/23/2015
No todos los días se tienen noticias de que algún duende haya violado a una mujer. Tampoco que esta violación haya tenido lugar en su propia casa, en su cama, en medio del sueño nocturno. Mucho menos que de esa violación haya nacido un ser que no es humano.
Pues bien, esta insólita historia puso en alerta a los residentes de la comunidad de Santa Clara, en el departamento de San Pedro, donde una mujer aseguró haber sido violada nada menos que por el “Pombero”, una criatura mítica que –presuntamente– deambula por entre las ciudades y bosques del país, aunque también se le habría visto rondando algunas regiones de Brasil y Argentina.
Rosalía Suárez, de 24 años, casada y madre de tres hijos declaró que, como consecuencia de esa violación, dio a luz una extraña criatura que falleció a las pocas horas de nacida.
La historia le helaría la sangre a cualquiera. Hacía más de un año que Rosalía, una mujer humilde de Santa Clara, se sentía perseguida por una criatura extraña, de características muy particulares y que ella no dudó en identificar como el Pombero.
Las cosas, sin embargo, fueron más allá: en reiteradas ocasiones Rosalía despertó desnuda en la cama, según reseña del diario argentino Crónica.
La lascivia del sátiro guaraní
El Pombero. ¿Quién o qué es esta criatura? ¿De dónde salió? ¿Por qué Rosalía asegura que entró en su cama, la desnudó, la poseyó y la fecundó?
Conocido en guaraní con el nombre de Cuarahú-Yara –o Dueño del Sol–, el Pombero es una criatura original del folklore paraguayo que supuestamente habita en los bosques, en casas abandonadas, en sembradíos, se desplaza de un lugar a otro durante las noches y tiene una serie de poderes o habilidades extraordinarias.
En Paraguay existen decenas de testimonios de personas que dicen haber visto a este duende: niños que se han cruzado en su camino en algún bosque, mujeres que juran haber recibido alguna visita suya, hombres que aseguran tener pruebas de la existencia de este ser al que se le reconoce entre otras cosas como un defensor a ultranza de la naturaleza.

El Pombero es una criatura del folklore paraguayo y guaraní (Foto: Patty P. / Wikimedia Commons)
Su aspecto físico puede resultar algo desagradable. El Pombero suele ser descrito como “un duende antropomorfo, un hombre feo, más bien bajo, fornido, retacón, de piel oscura, ojos rojos, con manos y pies velludos, cuyas pisadas no se sienten”.
Otros estudiosos lo describen como un hombre andrajoso, que viste sombrero de paja, anda con una bolsa al hombro y tiene la capacidad de hacerse invisible a voluntad, de mimetizarse con lo objetos que tenga, de reducirse de tamaño, de deslizarse por espacios mínimos o estrechos –debajo de una puerta, el ojo de una cerradura–, de ser ventrílocuo, de imitar el canto de los animales y de comunicarse con ellos, bien sean víboras, ganado, loboso o aves de corral.
Además –y aquí caemos de nuevo en la historia de Rosalía– sería un duende de lascivia sobrenatural, extremadamente sensual, digamos una suerte de sátiro guaraní.
Al parecer, el Pombero gusta de subir a los lechos de la damas y despertarlas con un suave roce de sus manos velludas, sobre todo en las noches de verano. Las hipnotiza, las despoja de sus vestidos y las posee, en medio del sueño.
A muchas, dicen, suele dejarlas embarazadas.
También acostumbraría a raptar mujeres, llevarlas al bosque y violarlas una y otra vez, sobre todo cuando se trata de esposas infieles, de jóvenes pecadoras o de mozas que no han sido bautizadas (dicen que si estas son dulces con él y le ofrecen miel o tabaco, quizás puede dejarles intactos el “honor”).
Sus hijos, productos de estas relaciones no necesariamente consensuales, por lo general vendrían al mundo con un notable parecido con él: la piel negra y velluda.
Existe, por supuesto, un lado más benévolo de la historia. Y es que este personaje no es apenas un sátiro violador de mujeres. En algunas regiones de la Argentina existe la creencia de que el Pombero es más bien un sentimental, un duende que se enamora de mujeres embarazadas (y más si llevan una hembra en el vientre) y las protege mientras ellas duermen o andan solas en medio la oscuridad.
Para Jorge Martínez, un investigador argentino que ha estudiado este mito, el Pombero representa algo sumamente importante para la sociedad paraguaya y guaraní: es el responsable de los nacimientos de los niños extramatrimoniales.
“El relato de cualquier paraguayo es que el Pombero llega de noche a la casa donde existen mujeres solas, y que si ellas no les dan un cigarrillo y un poco de vino, con sólo tocarles el vientre las embarazan. Es por eso que en una canción popular, como es María va, se dice: ‘Temor pombero, cual madre espero’”.
Un parto sorpresivo
Rosalía, entonces, estaría embarazada del Pombero, sin saberlo, claro. Más todavía, durante el tiempo llevó este hijo en su vientre, no llegó a presentar síntomas de gravidez, todo lo contrario: ni mareos, ni náuseas; además, su ritmo menstrual era excelente.
Pero un día comenzó a experimentar fuertes dolores en el vientre, de la nada, acaso las contracciones o el trabajo de parto, Ni siquiera alcanzó a llegar a un hospital, Ese mismo día Rosalía dio a luz.
Ese hijo -se cuenta- tenía la piel negra y producía unos sonidos que en nada se correspondían con los de un bebé humano recién nacido.
De acuerdo con una reseña del diario Crónica, de Paraguay, la criatura “nació viva y vivió unas siete horas, durante ese tiempo lloraba de una manera muy extraña, parecía del maullido o el quejido de un gato”.
El esposo de Rosalía, Pablino Villanueva, ha sido un hombre extremadamente comprensivo con esta situación de un hijo extramarital. De hecho, al igual que su mujer está convencido de que, sí, el duende es el padre biológico de esa criatura a la que dieron cristiana sepultura tras su fallecimiento, en el patio de la casa familiar y rodeados de vecinos y parientes.
“El domingo a la noche vimos debajo del galpón de la casa a ese ser extraño de color negro que no logramos distinguir bien por la oscuridad pero que sospechamos de que se trataría del Pombero”, dijo Villanueva a Crónica. Seguramente así era.
Ahora la familia trata de dejar atrás el recuerdo del pavoroso evento y de recuperar el tiempo perdido. Rosalía y Pablito siguen juntos, en compañía de sus tres hijos. Se aman, el matrimonio está más fuerte que nunca. Y rezan mucho a Dios, le piden que cuide de ellos. Y de cuando en cuando sueltan unas gotas de agua bendita en la casa para asegurarse de que el Pombero no se aparezca de nuevo y menos que menos se acerque a la cama de Rosalía.
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